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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 34

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Capítulo 34: ¡La batalla por esta ridícula y querida ciudad! (3)

Sujeté a Kronos con fuerza y calculando la distancia le asesté un golpe directo al que tenía más cerca. La endemoniada máquina soltó un chirrido agudo (de dolor, supuse) al tiempo que la hoja perforaba su coraza hasta partirla en dos. Haciendo saltar cables y circuitos por doquier.

El problema no era el oponente en sí, sino el número, ya que ni bien derroté al mini destroyer que atacó primero, otro se me tiró encima por el costado. La cabeza chocó de manera viciosa contra mi escudo, el cual pude levantar justo a tiempo, produciendo un fuerte estruendo mecánico. ¡CLAANG!

A ese mismo mini destroyer le siguieron dos más. ¡CLANG! ¡CLANG!

Me atacaban en hilera, como si fuesen hormigas. Parece que no eran tan listos después de todo, ya que se habían puesto en la posición perfecta para que yo les pueda lanzar Slow. Lo que me permitió cortarlos con mucha más facilidad.

Me pasé la mano por la cara, limpiándome un poco el sudor. Patas mutiladas, tornillos y otros pedazos de chatarra yacían a mi alrededor. Una cabeza rodó hasta mis tobillos. Era la primera vez que la veía con detenimiento. Tenía cuatro ojos arriba y tres abajo, siete en total. Y una mandíbula con forma de tenaza, la cual aún se movía con debilidad, soltando un chillido seco y eléctrico, propio de una máquina que se encuentra en sus instancias finales.

Era una copia exacta del Destroyer, cuya forma todavía podía verse tendida a la distancia. Seguía inmóvil. Quien sea que la hubiese estado operando debería haber sido neutralizado por Kazuma y compañía.

Pero entonces, ¿Cómo salieron?

De pronto los siete ojos de la cabeza cortada se encendieron con un brillo débil y comenzaron a parpadear con una serie de zumbidos agonizantes.

En un acto de bronca más que de otra cosa, tomé mi espada con ambas manos y se la enterré justo en el centro, clavándola contra el piso de tierra. Los ojos parpadearon rápidamente hasta finalmente apagarse por completo, dejando atrás un último chillido agonizante.

—¡Aaaaaah!

En eso escucho un grito eufórico y entonces me acordé: ¡Darkness!

Empecé a mirar hacia los lados, buscando cualquier señal de batalla hasta que finalmente logro distinguir a la cruzada a solo unos pasos de donde estaba yo. Cuatro mini destroyers la rodeaban mientras ella les hacía frente a todos juntos, blandiendo su espada de un lado a otro.

—¡Hya! ¡Hya! ¡Hyaa!

Y me quedé boquiabierto al ver que no le estaba dando a ninguno.

¿Cómo puede ser? ¡Si son cuatro y los tiene prácticamente al lado!

—Desgraciados… podrán hacer lo que quieran con mi cuerpo pero no voy a dejar que pongan un solo pie en la ciudad, ¿me oyeron? Aunque destrocen mi armadura y rasguen mi ropa en mil pedazos con esas mandíbulas que no paran de moverse como si estuviesen deseosas por probar mi carne…y esos ojos…esos siete ojos que pareciera que me están desnudando…Ah…Ah…Ah… ¡Vengan por mí si es lo que quieren!

Ok, parece que a esta chica le gusta provocar a sus oponentes de una manera un tanto particular. Aunque no podía cuestionar los resultados, ya que, como si la hubiesen entendido, los cuatro mini destroyers avanzaron hacia ella, moviendo sus patas mecánicas a un rimo frenético.

Quizás hasta ahora Darkness solo estaba jugando con las criaturas, pero al parecer ahora iba a ir en serio. Lo que significaba que iba a ser testigo de primera mano de las habilidades de combate de uno de los integrantes pertenecientes al grupo de Kazuma Satou.

—¡HYAAAAAAAA!

La rubia dio un paso al frente, soltando un grito de batalla mientras descargaba un golpe descomunal contra uno de los monstruos.

Y…

¡ZUUUM!

Todo lo que cortó fue aire.

Los mini destroyers se reagruparon enseguida y empezaron a golpearla desde todas las direcciones.

El cuerpo de Darkness se tambaleaba de un lado a otro, como si se tratara de una bolsa de boxeo. Pero así y todo ella no caía. Tenía una resistencia realmente admirable. Cada vez que encontraba una abertura ella aprovechaba para contratacar con su espada, pero sin importar cuantas veces lo intentara, no era capaz de asestar un solo golpe.

¿Será que los mini destroyer habían hechizado su espada para que todos sus golpes fallaran? Mmm…no daban la impresión de que pudieran usar ese tipo de magia, honestamente.

Como sea. Decidí que lo mejor sería intervenir, así que empecé a correr en dirección a Darkness.

Las criaturas estaban tan enfocadas en ella que ni siquiera me vieron llegar. Por lo que me fue muy fácil posicionarme detrás de una de estas y enterrarle mi espada hasta la empuñadura. El mini destroyer se desplomó hacia un costado, pero el resto siguió atacando la joven cruzada.

—Parece que estás en problemas, así que vine a echarte una mano.

—¿Yo? Jeje, para nada —soltó un débil quejido al tiempo que otra de las criaturas la embestía en la cintura— Estos insectos…¡Sí que pegan duro!

—Es extraño, es como si por alguna razón estuvieran ensañados contigo—observé al tiempo que cortaba a otro de los bichos.

—Eso es porque estoy usando mi Decoy. Quizás mis golpes no acierten, pero al menos puedo ganar tiempo para que otros aventureros vengan y se encarguen de ellos, como lo estás haciendo tú.

¡PLAM!

—¡Grk!

Darkness chilló de dolor al tiempo que, tal y como predijo, otro mini destroyer la golpeaba, esta vez en la espalda, dándome la oportunidad perfecta para atacarlo por detrás. Otro menos.

—Pero si haces eso estarás en peligro —le dije preocupado.

—Ya te dije que estaré bien, además…jeje…estoy disfrutando la atención…

Entonces, como para demostrarme que estaba dispuesta a todo, la cruzada se irguió con orgullo en el medio de las bestias que seguían yendo tras ella, y, extendiendo las manos hacia los lados con una sonrisa enérgica y trastornada exclamó:

—¡SI CREEN QUE PUEDEN ROMPERME, VENGAN TODOS JUNTOS!

Su cuerpo comenzó a emanar una extraña aura, la cual supuse que se debía a la habilidad decoy que acababa de activar. El ejercito de arañas robóticos se fue sobre ellas como abejas a la miel, hasta que Darkness desapareció en un mar de cuerpos y patas mecánicas.

Yo no sabía que hacer. Por un lado, estaba atónito viendo como las bestias la golpeaban sin piedad, pero por el otro, ella misma parecía estar buscando esto. Y encima por la manera en la que lo decía, diría que lo estaba disfrutando…de una manera retorcida y degenerada, sí, pero disfrutando al fin.

Además, si bien era una locura, no se podía negar que su estrategia estaba dando frutos. Poco a poco los aventureros que estaban peleando a mi alrededor iban quedando más libres, reduciendo los combates a uno contra uno.

—¡Esas cosas están avanzando! —gritó alguien a mis espaldas—¡Necesitamos ayuda!

—Mierda, esto no se termina más.

No podía permitir que los mini destroyers atravesaran las defensas y llegaran hasta Axel. Pero también me daba cosa dejar a Darkness sola.

—Kaizer —me llamó alguien más, un guerrero que luchaba con dos hachas— no te preocupes, nosotros nos ocuparemos de asistirla en todo lo que podamos. Te necesitan atrás, vete rápido.

—¡Eso mismo! —corroboró otro, un monje creo— ¡No nos subestimes solo por estar en una ciudad de principiantes! Yo en realidad hace rato que pasé el nivel 30. Pero bueno, digamos que tengo mis razones para quedarme.

Ya me imagino cuales podrán ser esas razones.

—O-Oye, ¿seguro que estarás bien? —pregunté en dirección al montículo de criaturas arácnidas que se había formado sobre Darkness.

Por un momento no hubo respuesta y me preocupé. Pero entonces, un brazo se asomó desde abajo, levantando el pulgar.

—¡Perfectamente! —respondió la voz, con un entusiasmo tal, que cualquiera pensaría que en lugar de estar recibiendo una paliza estaba en una fiesta de cumpleaños.

Por un segundo me quedé ahí parado, todavía dudando si ir a ayudarla o no. Hasta que finalmente eché a correr para el lado contrario.

Aqua, tienes una compañera muy valiente. Y rara.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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