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Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 33

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Capítulo 33: ¡La batalla por esta ridícula y querida ciudad! (2)

Los mini destroyers eran tantos que todo lo que podía hacer era blandir mi espada a todo lo que se me pusiera en frente.

A diferencia del resto de aventureros, quienes estaban teniendo dificultades incluso siendo cuatro contra solo una de esas cosas, al tratarse de un arma especial, el filo de Kronos me permitía cortar el acero de estos insectos mecánicos con relativa facilidad. Rebanando sus duras corazas como si se tratara de un pastel.

¡Chiiicc….chiiiic…chiiiic!

El ruido que hacían sus patas al moverse era algo desconcertante.

Eventualmente me di cuenta de que era más práctico apuntar directamente a sus patas, para de esta forma hacerlos caer al suelo y que algún otro aventurero lo rematara.

—¡Lo derroté! —Dikon soltó un grito de felicidad. Parado frente al cadáver de uno de los mini destroyer, cuyas patas yo había cortado hace un momento— ¿Lo vio, señor Kaizer? ¡Pude ganarle a uno!

—¡Buen trabajo! —le dije al chico, mostrándole el pulgar.

—¡Y solo tuve que golpearlo 25 veces!

Eso definitivamente es mucho para un enemigo que ya se encontraba en el suelo.

Lamentablemente las estadísticas de Dikon no eran precisamente las mejores, pero aún así el chico estaba haciendo su mejor esfuerzo. Así que como líder del grupo creí que lo mejor era motivarlo a pesar de la insignificante hazaña.

—M-Muy bien Dikon —le dije forzando un sonrisa— hagamos que el próximo oponente caiga solo con 20, ¿qué te parece?

—¡Déjemelo a mí, señor!

Realmente me preocupa el futuro de este chico como aventurero.

La batalla continuaba. En ese momento yo me encontraba luchando contra otro de los Mini Destroyer, enterrándole mi espada en el centro de su pecho metálico, haciendo saltar una lluvia de chispas, cuando de pronto alzo la cabeza y la veo:

Una cabellera rubia volando en el viento. Se trababa de una joven con armadura, llevaba el pelo recogido en una larga cola de caballo y al parecer se había lanzado a pelear sola contra un grupo de cinco o seis de estas criaturas.

—¡Voy en camino, resiste! —le dije mientras empezaba a correr tan rápido como me lo permitía el peso de mi propia armadura.

La joven solo alcanzó a mirar hacia mi dirección por medio segundo, antes de que uno de los mini destroyer la embistiera de lleno, tirándola al suelo. Sus compañeros le siguieron de inmediato, hasta que la pobre desapareció entre el medio de los cuerpos mecánicos, mientras sus patas empezaban a subir y bajar hacia su presa con un ritmo frenético.

¡Dios mío! ¡La van a matar!

Cuando estuve a una distancia a apropiada salté hacia los mini destroyers, espada en mano, y comencé a lanzar golpes hacia todo lo que tuviera patas. Sabía que corría el riesgo de lastimar a la aventurera que estaba abajo soportando la tremenda paliza, pero no había tiempo, si no hacía algo, esos bichos la descuartizarían en cuestión de segundos.

Los mini Destroyer empezaron a salir volando con cada golpe que les asestaba, hasta que finalmente el cuerpo de la chica se hizo visible.

—Ey, ¿estás bien? —pregunté, temiendo que sea demasiado tarde.

La aventurera, quien por la armadura que llevaba puesta diría que era una cruzada o una paladín, yacía de espaldas, con el pelo algo revuelto y apenas unos raspones en la parte del peto y los brazos. Pero más allá de eso, no parecía tener ninguna herida de gravedad.

De pronto la chica abrió los ojos y se incorporó hasta quedar sentada.

—Ah…ah…ah… ¿Ya se terminó? —preguntó entre jadeos.

—Sí, tranquila —le respondí— ya estás a salvo. Pero la próxima no hagas algo tan peligroso, ¿ok?

La joven continuó hablando, ignorándome por completo. Se miraba las manos con una expresión de genuino asombro. Todo el cuerpo le temblaba.

—Por un momento…—respiraba entrecortadamente al tiempo que sus mejillas se teñían de un rojo intenso— todo lo que podía ver eran unas patas enormes y punzantes que no dejaban de golpearme, como si quisieran llenarme el cuerpo de agujeros…fue…fue…

Pobre, se ve que todavía está conmocionada.

—Fue algo…¡Aaah! … ¡Increíble!

—¿Disculpa?

—La insistencia con la que esas bestias mecánicas no paraban de picar mi cuerpo…—la joven se abrazó así misma moviéndose de un lado a otro— Era como si quisieran romper mi armadura para dejarme toda desnuda y profanada en el medio del campo de batalla. Ah…ah… ¡Que maravilloso momento para estar viva!

—¿Te…sientes bien?

¡Oh, no! Se ve que recibió un golpe en la cabeza y quedó estúpida.

—¿Mmm? ¿Quién eres tú? —entonces, como si hubiese despertado de un trance profundo, la joven se dirigió a mí por primera vez.

Mis ojos se encontraron con los de ella. Eran de un azul claro y firme, a diferencia de los de Aqua, los cuales tenían aquel toque traslúcido que evocaba la pureza del mar en un día despejado. Aun así, eso no quitaba el hecho de que se trataba de una jovencita muy bonita.

Momento, creo que la conozco.

—¡WAH! ¡E-Eres tú! —exclamó con asombro ella. Parece que también sabía quién era yo.

Se trataba de una de las compañeras del grupo de Aqua. Darkness, si no me equivoco. Pero, ¿Qué es lo que estaba haciendo aquí? Tenía entendido que el grupo de Kazuma Satou estaba a cargo de la vanguardia.

—Disculpa, no me presenté, mi nombre es Kaizer Prester. Y soy un paladín.

Darkness se puso de pie prácticamente de un salto.

—S-Sé perfectamente quien eres. Eres el que está ayudando a Aqua a pagar sus deudas, ¿verdad? S-Siempre los veo juntos.

¿Qué siempre nos ve juntos? Eso si que era algo extraño, ya que no tengo registros de haberla conocido antes o haber cruzado palabra con ella. Y si bien es cierto que Aqua y yo solemos salir a completar misiones, tampoco es como si estuviésemos juntos todo el tiempo. Entonces, ¿Dónde nos había visto?

—Bueno, es verdad que la estoy ayudando con eso, pero ella también me ha estado dando una mano —dije en un tono casual, sin entrar en los detalles de nuestre relación, por supuesto—. A propósito, ¿tu no deberías estar con ella?

—No —respondió la caballera en un tono serio— Mi lugar es aquí, protegiendo la ciudad.

—Con que era eso. Igual, entiendo que quieras proteger la ciudad, es lo que buscamos todos, pero esa no es razón para que te lances sola contra un grupo de enemigos, ¿Qué hubiera pasado si no llegaba a tiempo?

—Descuida, mi atributo de defensa es bastante alto, por lo que no voy a caer tan fácilmente. Pero eso no importa ahora. Kaizer, ¿verdad? Dime una cosa, ¿Cuáles son tus intenciones con Aqua?

¿Mis intenciones con Aqua? ¿De qué rayos estaba hablando esta mujer?

Pero antes de que pudiera responder, un grupo de mini destroyers avanzó hacia nosotros.

—Mierda, bajamos la guardia.

—Parece que nuestra conversación tendrá que esperar —dijo Darkness con decisión, sus dedos entrelazados firmemente alrededor del mango de su espada— ¿Dijiste que eras un paladín? Veamos que puedes hacer.

Yo solté una sonrisita.

—Es la primera vez que hago equipo con una cruzada, nuestras clases tienen cierto parecido, ¿no crees? Estoy un poco emocionado, no voy a mentir.

Frente a nosotros, los mini destroyers empezaron a organizarse para el ataque, como si se tratara de un grupo comando perfectamente entrenado. Pude contar ocho con facilidad.

Darkness comenzó a caminar, rodeándome por atrás, y entonces, entendiendo perfectamente lo que buscaba hacer, yo mismo retrocedí unos pasos, hasta que mi espalda quedó pegada a la de ella. Metal contra metal.

—¿Estás lista? —pregunté sin apartar la mirada de la cabeza horrenda cabeza, llena de ojos rojos y brillantes, que tenía más cerca.

—Kaizer, protejamos la ciudad —dijo ella, más decida que nunca.

Una serie de chirridos robóticos y enfermizos resonaron por toda la llanura al tiempo que los mini destroyers saltaban hacia nosotros.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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