Una Aventura Erótica con esta Autoproclamada Diosa! - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - 37 ¡La batalla por esta ridícula y querida ciudad!
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37: ¡La batalla por esta ridícula y querida ciudad!
(6) 37: ¡La batalla por esta ridícula y querida ciudad!
(6) Al carajo con esto.
Me levanté del suelo y espada en mano me dirigí hacia el trio de robots.
Los cuales no dudaron en abalanzarse hacia mí.
Esta vez los tres al mismo tiempo.
Quizás, creyendo que acabar conmigo les resultaría igual de fácil que con Flerier.
Lo que los volvió más osados.
Usando a Kronos, más o menos me las pude ingeniar para mantener a raya tanto al de la lanza como al de la espada.
El problema era el de la ametralladora.
Este no paraba de dispararme ni bien veía que comenzaba a sacarle ventaja a los otros dos.
Por lo que mis únicas opciones eran o bien arrojarme hacia un lado, o usar el escudo.
Pero si hacia eso, les daba una oportunidad a los otros dos de acortar distancia.
—Esas estúpidas ametralladoras sí que son un problema —dije entre jadeos.
Mi cuerpo ya me estaba empezando a cobrar los movimientos constantes que debía hacer solo para defenderme.
Y ni hablar del combate junto a Darkness que había tenido hace un rato.
A todo esto, ¿estará bien?
La caballera había asegurado tener una defensa a prueba de todo pero… —¡Señor Kaizer!
—el grito de Dikon me sustrajo de mis pensamientos.
— Usted concéntrese en el robot de la lanza y en el de la espada.
Yo intentaré distraer al otro.
Es cierto, este no era el momento para estar pensando en Darkness.
Había que proteger la ciudad.
—¿Seguro?
—le pregunté.
El chico asintió.
—No se preocupe, traje un montón de pociones de alta calidad.
Estoy listo para soportar cualquier paliza o que me llenen de agujeros.
—O-Ok…
Los dos comenzamos a correr.
Yo fui directo hacia el robot de la lanza, que ya me estaba esperando con sus manos mecánicas aferradas al arma.
Una vez que me tuvo lo suficientemente cerca, descargó un golpe en descenso.
El cual logré esquivar danzando hacia un lado.
Escombros volaron por los aires, seguido de una nube de polvo.
Aprovechando la distracción, comencé a subir por la lanza que todavía estaba inclinada, hasta quedar parado encima de los hombros del robot.
Adivinando lo que estaba a punto de hacer, el robot dejó caer su arma para aplastarme con sus enormes manos de metal.
—¡Slow!
—grité.
Haciendo que sus movimientos se ralentizaran por completo.
Esto me otorgó todo el tiempo del mundo de alzar a Kronos bien alto y enterrársela entre el espacio que unía el hombro con su horrenda cabeza.
El robot comenzó a tambalearse mientras pequeños rayos de electricidad se desplazaban por todo su cuerpo.
Liberando una serie de chispazos similares a los que hace una maquina tras sufrir un desperfecto técnico.
Saqué mi espada de un tirón, mandando a volar más tornillos y pedazos de chatarra.
Enseguida me puse a buscar al otro robot.
Al de la espada.
Y al no encontrarlo supe que algo andaba mal.
¿En dónde mierda se metió el líder?
Justo cuando me estaba preguntando eso, el robot de las ametralladoras se me acerca a toda velocidad apuntándome con sus dos brazos.
Se suponía que Dikon lo iba a distraer.
¿Tan rápido había caído el joven caballero?
Entonces me di cuenta de algo.
El robot de las ametralladoras tenía ruedas en sus pies.
Lo que le permitía trasladarse a una velocidad significativamente más alta que los otros dos.
Con razón siempre llegaba a cubrirlos.
Y ahora sus dos manos-ametralladoras estaban justo frente a mí.
Lo primero que hice fue levantar mi escudo.
Pero si al de la espada se le ocurría emboscarme por detrás, justo en ese momento, sería mi fin.
Entonces me quedé ahí.
Escudo en alto.
Esperando aquel aterrador sonido parecido al de una máquina de escribir.
—¡Infierno Helado!
La voz de Dikon atravesó las calles de Axel.
—¿Huh?
Como era de esperarse, debido a sus bajísimos stats, el ataque de Dikon, a pesar de que se trataba de un hechizo de nivel alto, fue ineficaz en cuanto a daño.
Sin embargo, su infierno helado logró ser lo suficientemente frio como para congelar las manos de la maquina asesina.
Quien observaba anonadado a través de su visor rojo, sin entender qué demonios acababa de pasar.
¡Shuuuik!
Se produjo un silbido cortante y un segundo después las manos-ametralladoras del robot salieron volando por el aire.
Después de esto todo lo que tuve que hacer fue destruir los circuitos de su cuerpo, atravesándolo con Kronos y listo.
Dos menos.
Faltaba uno.
El líder de los robots se lanzó hacia a mí agitando su espada de un lado a otro.
Pero ahora que no tenía que preocuparme por sus otros dos compañeros, la pelea era mucho más llevadera.
A mí alrededor varios aventureros se habían sumado a la batalla, ocupándose del resto de mini destroyers que habían logrado entrar a la ciudad.
—¡Defendamos a muerte nuestro local!
—¡Protejamos el honor y el arduo trabajo de esas hermosas damas, que trabajan día y noche para hacernos felices!
Sabía que el local de las súcubos era famoso entre los hombres de Axel pero nunca me imaginé que tanto.
Pero bueno, si eso nos ayudaba a ganar esta batalla, bendito sea ese local, supongo.
Una parte de mí también se preguntaba cómo le estaría yendo a Aqua y su grupo adentro del destroyer.
¿Habrán conseguido llegar hasta el núcleo?
En ese momento, una enorme espada descendió violentamente hacia donde estaba parado, por lo que tuve dar un salto hacia atrás para no acabar partido a la mitad.
¡Mierda!
¿En que quedamos?
¡Concéntrate Kaizer!
Que se ocupen ellos de la misión principal.
Yo de momento, estoy bien con la side-quest.
Haciendo uso de Slow, ralenticé los movimientos de mi rival para finalmente asestarle un impresionante corte en diagonal que le abrió el pecho de lado a lado.
Dejando un tajo profundo del cual empezaron a salir chispas y unos cables colgando hacia el exterior.
Como si fuesen tripas.
El robot dio un paso hacia atrás hasta finalmente caer de rodillas y tras unos momentos, el visor de su cabeza se apagó por completo.
Se había terminado.
Cansado, estiré la cabeza hacia atrás, y suspire profundamente mientras admiraba el hermoso cielo de la ciudad.
Creo que necesito una cerveza bien fría.
Y vacaciones.
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