Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Siguiente

Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 1

  1. Inicio
  2. Una Vida (Casi) Perfecta
  3. Capítulo 1 - 1 CAPÍTULO 1 EL BOSQUE
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

1: CAPÍTULO 1: EL BOSQUE 1: CAPÍTULO 1: EL BOSQUE Entro en el edificio de Lewis Corp y camino directamente hacia la recepción.

La mujer sentada tras el mostrador levanta la mirada al oír mis pasos.

Me dedica una sonrisa amable antes de preguntarme.

–¿En qué puedo ayudarte?

–Vengo a ver a Luna Lewis.

–¿Tienes alguna reunión con ella o algo por el estilo?

–No, no tengo ninguna reunión.

–Lo siento, jovencita, pero no puedes pasar.

La señorita Lewis es una mujer muy ocupada y no quiere que la molesten.

–¿No podría hacer una excepción?

He venido desde muy lejos para verla.

–Déjame ver si está disponible.

La recepcionista teclea algo en su ordenador y tarda unos minutos en volver a mirarme.

–Has tenido suerte.

Está en su oficina y parece que no está muy ocupada.

–Muchas gracias.

–Toma el ascensor hasta la planta 20.

Al final del pasillo verás una puerta doble.

–Se lo agradezco mucho.

Me dirijo al ascensor, pulso el botón y entro cuando se abren las puertas.

Marco el piso 20 y espero.

Al llegar, camino por un pasillo largo hasta llegar a las puertas que me ha indicado la mujer.

Levanto la mano y llamo suavemente un par de veces.

–¿Quién es?

La voz llega desde dentro del despacho.

Abro un poco la puerta y asomo la cabeza, buscando con la mirada a Luna.

–Estoy ocupada ahora.

Si quieres hablar conmigo, díselo a mi secretaria –responde sin apartar la vista del ordenador.

Aun así, entro y cierro la puerta tras de mí.

Me detengo unos segundos antes de acercarme a su escritorio.

–Hola, quería hablar contigo.

Finalmente, Luna levanta la mirada.

Me observa, confundida, tratando de adivinar quién soy.

Pasan unos segundos largos antes de que su expresión cambie, sorprendida.

–¿Kira?

¿Eres tú de verdad?

–Sí, mamá.

Me alegra mucho volver a verte.

Luna se queda atónita.

Ha pasado tanto tiempo que casi no nos reconocemos.

Ella ha cambiado mucho desde la última vez que la vi…

y seguramente yo también.

–Han pasado tantos años…

–Quince, para ser exactos.

Desaparecí cuando tenía tres años.

Habíamos ido de excursión al bosque con unos amigos suyos.

Me distraje con un conejo y, cuando mi madre se giró para cogerme la mano, yo ya no estaba.

Caminé durante horas hasta encontrar un sendero que me llevó a una cabaña de madera grande y acogedora.

Llamé a la puerta, pero nadie respondió.

Me senté en la entrada y me quedé dormida esperando ayuda.

Mientras tanto, mi madre organizó una búsqueda por todo el bosque, pero nunca logró encontrarme, y con el tiempo, tuvo que dejar de buscar.

–¿Dónde has estado todos estos años?

–En una cabaña.

Era de un grupo de hombres que trabajan en el bosque.

Me encontraron allí y me cuidaron todo este tiempo.

Hasta ahora.

–¿Y por qué volviste ahora, después de tanto tiempo?

–Es complicado de explicar…

–Inténtalo, al menos.

Luna se levanta de su silla y se sienta en un sofá junto a la ventana.

Yo dejo mi mochila a un lado y me siento junto a ella, soltando un suspiro largo.

–Cuéntamelo.

–Aquellos hombres me encontraron por casualidad.

Me acogieron como a una hija, pero nunca supieron quién era en realidad.

Por eso no me devolvieron.

Y yo…

no supe cómo regresar.

Solo hace poco aprendí a conducir un vehículo para salir del bosque por mi cuenta.

–Tiene sentido…

eso lo explica todo.

Sonrío viendo como mi madre va entendiéndolo.

Había pensado que se lo tomaría peor, pero su comprensión me alivia.

Hablamos durante horas, reconstruyendo los años perdidos.

Sin darnos cuenta, anochece.

En un momento, su expresión se vuelve más seria.

–Me gustaría pedirte un favor, si es posible.

–Dime, mamá.

–Quiero conocer a esos hombres que te cuidaron tan bien.

Quiero darles las gracias personalmente.

–Mañana mismo te llevo a la cabaña.

Luna sonríe y mira el reloj de la pared.

Se pone de pie, recoge algunas cosas de su escritorio y las guarda en el bolso.

–Es tarde, cariño.

Vamos a casa a descansar.

Mañana será un día importante.

Me levanto también, recojo mis cosas y la sigo hasta el ascensor.

Pulsamos el botón para bajar al garaje.

Al abrirse las puertas, veo una fila de autos lujosos.

Mi madre camina hasta un deportivo morado impecable.

Subo al asiento del copiloto mientras ella se acomoda al volante, dejando su bolso en el asiento trasero.

Enciende el motor y comenzamos a recorrer las calles de la ciudad.

–Este coche es muy caro.

–Lo sé –responde con una sonrisa.

–Nunca había visto uno así de bonito.

–¿Qué vehículos usáis en el bosque?

–Tom tiene un todoterreno enorme.

Los demás usan quads o motos de montaña.

–¿Y tú?

–Yo conduzco un quad.

Luna sonríe, me mira con ternura unos segundos y luego vuelve a concentrarse en la carretera.

Finalmente, llegamos a un camino de tierra que conduce a una urbanización de lujo.

Las casas son enormes, casi irreales.

Mi madre aparca frente a una de ellas y bajamos.

–¿Esta es nuestra casa?

–Claro.

¿Te gusta?

–Es mucho más grande de lo que estoy acostumbrada…

pero sí, me gusta.

–Me alegra oírlo.

Luna abre la puerta de entrada y entramos juntas.

Me detengo un momento para observar el salón amplio y elegante.

–Hay una habitación libre al fondo del pasillo.

Es toda tuya.

Señala hacia las escaleras con una sonrisa.

Le devuelvo el gesto y comienzo a subir.

Cuando estoy casi arriba, me detengo y la miro.

–Gracias.

Me alegra volver a casa…

y estar contigo.

–A mí también me alegra tenerte de nuevo a mi lado.

Ella sube hasta alcanzarme y caminamos juntas por el pasillo.

Cada una entra en su habitación.

Al cerrar la puerta, me tomo un momento para observar el lugar.

Dejo mi ropa en el vestidor, guardo la bolsa en un altillo y voy al baño.

Me doy una ducha caliente, me pongo el pijama y me acuesto en la cama.

Al otro lado del pasillo, Luna hace lo mismo.

Apagamos las luces y el silencio comienza a reinar en la casa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo