Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Una Vida (Casi) Perfecta
  3. Capítulo 2 - 2 CAPÍTULO 2 SECRETOS
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: CAPÍTULO 2: SECRETOS 2: CAPÍTULO 2: SECRETOS Me despierto antes que mi madre y bajo las escaleras en silencio hasta la cocina.

Rebusco entre los muebles algunas cosas para prepararme el desayuno.

Mientras lo cocino, enciendo la cafetera; imagino que mi madre agradecerá una taza de café caliente al despertar.

Me siento a la mesa y empiezo a comer, aún un poco adormilada.

Escucho pasos en el piso de arriba, el sonido de los pies descalzos descendiendo las escaleras.

Levanto la vista y veo a mi madre, todavía en pijama, bajar con cara de sueño.

–Buenos días -saluda-.

¿Hace mucho que estás despierta?

–No, solo unos minutos.

He hecho café por si te apetece.

–Gracias.

Luna se sirve una taza y se apoya en la encimera mientras bebe un poco.

Yo termino mi desayuno y dejo el plato en el fregadero.

Me giro hacia ella y le sonrío.

–Si vas a venir conmigo al bosque, tendrás que ponerte ropa cómoda.

Nada de vestidos caros ni marcas de lujo.

Podrían romperse fácilmente.

–Está bien, iré a cambiarme.

Sonrío satisfecha y subo las escaleras, seguida de mi madre.

Cada una entra en su habitación y nos cambiamos.

Bajo primero y la espero.

Como tarda, al final decido llamarla.

–¡Mamá, tenemos que irnos!

–¡Ya voy, ya voy!

Suspiro y me dirijo a un pequeño armario en la entrada.

Lo abro y saco varios objetos.

–¿Qué estás sacando?

–pregunta al verme.

–Cascos, guantes y gafas de protección.

–¿Para qué sirve todo eso?

–Vamos a ir en quad.

Seguridad ante todo.

–¿Es tan peligroso?

–Iremos por un terreno irregular, a bastante velocidad.

Es mejor estar protegidas.

–¿No pensarás ir demasiado rápido?

–Solo un poco.

–No vayas tan rápido.

–No prometo nada.

Le entrego el equipo con una sonrisa traviesa y camino hacia el garaje.

Ella me sigue, poniéndose lo que le he dado.

Subimos al quad y enciendo el motor.

–Súbete y agárrate fuerte.

–Vale…

Luna se sienta detrás de mí y se sujeta a mi cintura.

Salimos a través de la ciudad en dirección al bosque.

Bajo la velocidad al acercarnos a la entrada, pero luego la incremento.

El terreno irregular impide ir muy rápido, pero mantengo un ritmo constante.

–Baja la velocidad –dice con tono nervioso.

–No voy tan rápido.

–¡Vas muy rápido!

–Podría ir más si quisiera.

–Ni se te ocurra hacerlo.

Sigo con el mismo ritmo hasta que el terreno se vuelve más llano.

Entonces acelero un poco más.

Siento cómo mi madre se aferra con más fuerza a mí.

Pocos minutos después, diviso la cabaña entre los árboles.

Reduzco un poco la velocidad y, al llegar, derrapo y aparco cerca de la entrada.

Luna baja rápidamente y yo la sigo.

–Has ido demasiado rápido -protesta.

–Pude haber ido más rápido, pero he tenido en cuenta que tú venías conmigo.

Mi madre deja las cosas sobre el quad y se dirige a la puerta.

Camino tras ella.

Golpea un par de veces.

La puerta se abre y aparece Tom al otro lado.

Nos observa a las dos.

–Kira…

Has vuelto.

–Hola, Tom.

Sí, he vuelto.

–¿Y a quién traes contigo?

–Ella es mi madre, Luna Lewis.

–¿Luna Lewis?

¿La famosa multimillonaria?

–La misma –contesta mi madre.

–¿Y qué hacéis aquí?

–Mi madre quería hablar contigo.

–Pasad, no os quedéis ahí fuera.

Entramos en la cabaña y nos dirigimos al salón.

Nos sentamos en el sofá mientras Tom toma asiento en su sillón de siempre.

–¿De qué queríais hablar?

–Quería agradecerte personalmente que cuidaras de mi hija durante todos estos años –dice Luna con sinceridad–.

Y también quería saber por qué nunca intentasteis contactarme.

–La verdad es que no sabíamos quién era su madre.

Supusimos que estaba sola.

Y además, no queríamos exponerla a las cámaras.

–¿Por qué habría de exponerse?

–¿No te ha contado nada?

–¿Contarme qué exactamente?

¿Kira?

Mi madre me mira con seriedad.

Intento disimular, como si no supiera a qué se refiere.

–Nada importante –murmuro.

Tom suelta una risa breve, divertida por mi actitud.

Luna no entiende nada, su expresión es de total confusión.

Tom me mira y asiente con la cabeza, dándome permiso.

–Cuéntaselo.

Es tu madre.

Estoy a punto de hablar cuando la puerta se abre y entran los demás hombres.

Los saludo y veo a Jason entrar el último.

Me levanto de inmediato y corro a abrazarlo.

–¿Qué haces aquí?

Pensé que estabas en la ciudad.

–Estaba, pero mi madre quería hablar con Tom y agradecerle que me cuidara.

–¿Tu madre?

–repite, un poco sorprendido.

–Sí.

Ella es Luna Lewis.

Señalo a mi madre para presentarlos.

Jason se acerca y le da la mano.

–Un placer, señora Lewis.

Soy Jason Muller, amigo de su hija.

–Encantada –responde ella, sonriendo con cortesía.

Luego me mira, esperando una explicación.

Suspiro y me siento a su lado.

Jason se sienta en el brazo del sofá y me pone una mano en el hombro.

–¿Por dónde empiezo?

–Por el principio –responde mi madre, con calma.

–Años después de llegar aquí, descubrimos que mis ojos cambiaban de color cada mañana.

Siempre se repetían los mismos colores.

–¿Tus ojos cambian de color?

–Sí.

Era señal de que intentaba manifestar mis poderes.

–¿Poderes?

–Nos costó tiempo entenderlo –interviene Tom–.

Pero al final supimos que era por eso.

Y la ayudamos a controlarlos.

–Es una gran sorpresa.

Jamás lo habría imaginado.

–No quisimos arriesgarnos a que volviera a la ciudad hasta que tuviera el control suficiente.

Mi madre guarda silencio.

Parece procesar todo lo que acaba de oír.

Después de unos minutos, me vuelve a mirar.

–¿Cómo es posible eso?

–Es probable que sea hereditario.

–¿Hereditario?

–Tal vez tú no los tengas, pero es posible que algún antepasado sí –explica Tom–.

Eso lo explicaría todo.

Luna baja la mirada y reflexiona.

Entonces, unos aullidos rompen el silencio.

Todos miramos hacia la puerta, alertas.

Tom me lanza una mirada significativa.

–Los lobos han vuelto.

Es una nueva manada.

Quieren venganza por lo de la última vez.

–¿Qué pasó la última vez?

–Matamos a toda una manada.

Bueno, Kira hizo la mayoría.

-¿Y ahora vienen por venganza?

–Eso parece –respondo.

Mi madre me mira, preocupada.

–No vas a hacerlo otra vez, ¿verdad?

–Tengo que hacerlo, mamá.

–No puedo permitirlo.

Es demasiado peligroso.

Tom se levanta y saca una escopeta de un armario.

–Kira debe hacerlo.

Yo me quedaré aquí, por si intentan entrar.

Me pongo de pie y camino hacia la puerta.

Me detengo y miro a mi madre.

Su expresión cambia al ver mis ojos.

–Tus ojos…

se han puesto rojos.

–Lo sé.

Es parte de mis poderes.

–¿Y qué hacen?

–Te lo contaré después, si salgo viva.

–Eres una imprudente.

–Pero te voy a salvar la vida.

Le sonrío antes de abrir la puerta y salir.

Esta se cierra tras de mí, y desde ese momento, nadie sabe lo que ocurre fuera de la cabaña.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo