Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 22
- Inicio
- Una Vida (Casi) Perfecta
- Capítulo 22 - 22 CAPÍTULO 22 MÁS AMOR POR COMPARTIR
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: CAPÍTULO 22: MÁS AMOR POR COMPARTIR 22: CAPÍTULO 22: MÁS AMOR POR COMPARTIR Los meses pasan con cierta normalidad.
Mi embarazo avanza sin complicaciones y, poco a poco, todo va tomando forma.
La habitación de los mellizos ya está lista, decorada con tonos suaves y detalles llenos de amor.
Alex se encarga de las misiones que requieren más esfuerzo físico, mientras yo trabajo desde la oficina para mantenerme activa sin forzarme demasiado.
Cuando llega el día del parto, dejamos a Caín con Luna y Alex me lleva al hospital.
Son horas largas, intensas, llenas de nervios, pero al final, al caer la noche, tengo a nuestros mellizos en brazos.
Estoy agotada, pero feliz.
Mientras descanso, Alex se ocupa de los bebés, y poco después Luna llega con Caín para que pueda conocer a sus hermanitos.
Caín entra corriendo a la habitación y va directo hacia mí.
–Mamá.
¿Estás bien?
¿Y mami?
¿Y mis hermanitos?
Le sonrío, cansada pero emocionada, y lo tomo con cuidado para sentarlo a mi lado en la cama.
–Estoy bien, cariño.
Mami está con los bebés.
–¿Son dos niños?
–No, cariño.
Es un niño y una niña.
Sus ojos se iluminaron aún más.
–¿De verdad?
Asiento, y él sonríe con ese entusiasmo puro que sólo un niño tiene.
–¡Quiero verlos!
–Aún no, cariño.
En un ratito vendrán con mami y los conocerás, ¿sí?
–Vale.
Unos minutos después, Alex entra en la habitación.
Caín corre a abrazarla.
–¿Dónde están?
–Hola a ti también –responde con una sonrisa divertida–.
Ya los trae la enfermera.
Alex se acerca a mí y me da un beso suave en los labios.
–¿Cómo estás?
–Cansada, pero mucho mejor ahora.
–Me alegro –me dice con ternura.
–¿Has visto a mi madre?
–Está hablando por teléfono.
Dice que ahora viene, bambina.
Poco después, las enfermeras entran con los mellizos en brazos.
Caín se acerca despacio, casi como si temiera romperlos.
Alex lo alza en brazos para que pueda verlos bien.
–¿Cómo se llaman?
–pregunta con curiosidad.
–Aún no les hemos puesto nombre –respondo.
–¿Puedo hacerlo yo?
Miro a Alex buscando su reacción.
Ella asiente con una sonrisa.
–Claro que sí, cariño.
¿Qué nombres te gustaría?
Piensa un momento antes de contestar con decisión.
–El niño quiero que se llame Diego.
–¿Y la niña?
–le pregunto.
–No lo sé.
No se me ocurre nada bonito.
–No pasa nada, cariño.
Lo pensaremos después –digo, mirándolo con amor.
Alex lo baja con cuidado y él va a sentarse en una de las sillas del cuarto a jugar con unos cochecitos que había traído.
Mientras tanto, Alex se sienta a mi lado en la cama.
–Tendremos que decidir el nombre de la niña –murmura.
–Sí.
¿Tienes alguna idea?
Niega con la cabeza justo cuando Luna entra en la habitación, sonriendo con dulzura.
–¿Cómo estás, hija?
–Bien, mamá.
Se acerca a ver a los mellizos con una sonrisa.
–¿Ya tienen nombre?
–El niño sí.
Se llama Diego –contesto con orgullo.
–¿Y la niña?
–Todavía no sabemos cómo llamarla.
Luna piensa un segundo y luego dice.
–¿Por qué no la llamas como tu abuela?
Me quedo pensativa.
–Nunca llegué a conocerla.
No sé cómo se llamaba.
–Katherine.
Pero todos la conocían como Katie.
Sonrío al oírlo.
–Es un nombre precioso.
¿Tú qué opinas, amor?
Miro a Alex, buscando su aprobación.
–No me parece mal.
Y no tengo mejores opciones, así que será Katie.
Nos sonreímos y le doy un beso suave.
Unos días después, me dan el alta.
Al llegar a casa, dejamos a los mellizos en sus cunas.
Me siento en la mecedora de su habitación, simplemente observándolos.
Alex se acerca, se queda de pie junto a mí y mira a los bebés con ternura.
–Son bastante tranquilos.
–Por ahora –le respondo con una sonrisa cómplice.
Ella ríe y me da un beso en la cabeza.
–¿Por qué no vas a descansar un poco?
Yo me encargo de los tres.
–¿Estás segura de que puedes con tres niños?
–Muy segura.
Ve a dormir.
Acepto, aunque no sin cierta duda.
Duermo unas horas y cuando me despierto voy directa a buscarlos.
Encuentro a Alex en la mecedora, dormida, con Diego y Katie en brazos.
Es una imagen tan hermosa que me detengo un momento sólo para mirarla.
Me acerco y le doy un beso en la frente.
Ella abre los ojos lentamente y sonríe.
–¿Ya has descansado?
–Sí, mi amor.
Y veo que tú te has ocupado muy bien de los mellizos.
–No quería que lloraran y te despertaran.
–Gracias.
Tomo a Diego en brazos y lo acuno.
Ella se queda con Katie y la mece suavemente.
Luego de un rato, los acostamos con cuidado en sus cunas y salimos de la habitación.
–¿Y Caín?
–pregunto.
–Jugando en su cuarto.
Voy hacia ella y la abrazo fuerte.
–Te amo.
–Y yo a ti, bambina.
Nos separamos y vamos a ver a Caín.
Está en el suelo, rodeado de juguetes y bloques.
Levanta la vista con emoción al vernos.
–¡Mamá, mira lo que he hecho!
En el centro de la habitación hay una especie de castillo hecho con bloques, rodeado de muñecos en plena batalla.
–¡Vaya!
Me encanta.
–Están todos luchando.
–¿Quién va ganando?
–¡Batman, como siempre!
Nos reímos y nos sentamos con él en el suelo.
–¿Podemos abrir el coche de juguete?
–pregunta señalando el que le habíamos regalado en Navidad y que aún está sin estrenar.
–Claro.
Déjame ir por unas pilas.
Alex regresa con el paquete y le pone las pilas al coche.
Caín coge el mando y, con los ojos brillando de emoción, lo enciende.
–¡Ya está!
–dice Alex–.
Pruébalo.
Caín lo conduce por todo el pasillo, haciendo carreras contra sí mismo.
Alex y yo lo miramos, divertidas.
–Creo que fue el mejor regalo que le hicimos –dice Alex.
–Pero no fue el mejor momento para probarlo.
Puede despertar a los mellizos.
–Sólo quiere probarlo.
Después lo usaremos en el patio.
Caín se acerca con el coche y lo detiene justo frente a nosotras.
–Me gusta mucho, pero quiero esperar a que mis hermanitos crezcan para jugar con ellos.
–Eso me parece muy bonito, cariño.
Alex le quita las pilas y lo ayuda a guardarlo.
En la noche, acostamos a Caín, nos aseguramos de que los mellizos están dormidos, y por fin, nos damos un respiro.
Solo nosotras dos.
En silencio.
Agradecidas por todo lo que tenemos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com