Una Vida Sin Límites - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capitulo 12 ENTRE MONSTRUOS Y LEYENDAS
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12: Capitulo 12: ENTRE MONSTRUOS Y LEYENDAS 12: Capitulo 12: ENTRE MONSTRUOS Y LEYENDAS El gremio de aventureros de Alberion no era solo un edificio.
Era un punto de encuentro.
Un cruce de caminos donde se reunían los que querían algo más que sobrevivir.
Arnau lo sintió desde el primer momento.
No era como el bosque.
Aquí no eras especial por seguir vivo.
Aquí… todos lo estaban.
El ruido del lugar era constante: voces, risas, discusiones, contratos cerrándose, armas chocando contra armaduras.
Pero lo que realmente llamaba la atención no era el sonido.
Era la gente.
Arnau avanzaba despacio, observando.
Analizando.
A su lado, Lyra caminaba con total naturalidad, como si ese lugar no le impresionara en absoluto.
Y entonces los vio.
Un grupo de figuras más altas que el resto, con rasgos animales claros.
Uno de ellos tenía orejas puntiagudas cubiertas de pelo gris, ojos amarillos y colmillos ligeramente visibles.
Otro tenía una complexión aún más grande, con una melena oscura que caía por su espalda.
—Chicos bestia… —murmuró Arnau.
Lyra asintió.
—Hombres lobo, en su mayoría.
No son débiles.
Uno de ellos giró la cabeza al notar la mirada de Arnau.
Sus ojos se clavaron en él.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Luego… sonrió.
No de forma amable.
Más bien… desafiante.
Arnau no apartó la mirada.
—Interesante… El hombre lobo dio un paso hacia ellos.
Su presencia era pesada, dominante.
—Nuevo —dijo con voz grave, mirando directamente a Arnau.
Arnau respondió sin titubear.
—Sí.
Pausa.
El hombre lobo lo evaluó de arriba abajo.
—Hueles a dungeon.
Lyra intervino.
—Acaba de salir de una.
El grupo intercambió miradas.
Uno de ellos soltó una pequeña risa.
—Entonces no está mal.
El primero volvió a hablar.
—Nombre.
—Arnau.
El hombre lobo asintió.
—Kael.
Señaló a los otros con la cabeza.
—Ellos son parte de mi grupo.
Silencio.
Pero no era incómodo.
Era… medido.
Como si se estuvieran evaluando sin necesidad de palabras.
—Supongo que competirás —dijo Kael finalmente.
Arnau sonrió levemente.
—Supongo.
Kael enseñó ligeramente los colmillos.
—Bien.
Pausa.
—A ver cuánto duras.
No era una amenaza.
Era una promesa.
Y Arnau la aceptó.
—Lo suficiente.
El ambiente se relajó un poco.
No eran amigos.
No aún.
Pero algo se había establecido.
Un entendimiento.
Rivalidad.
Respeto en construcción.
—Aquí todos buscan lo mismo —dijo Lyra mientras se alejaban—.
Arnau asintió.
—Ser el más fuerte.
Salieron del gremio poco después.
Alberion era mucho más grande de lo que parecía desde fuera.
Calles amplias se conectaban con plazas abiertas, zonas comerciales con barrios residenciales, y estructuras enormes que destacaban por encima del resto.
Mientras caminaban, Arnau no dejaba de fijarse en los detalles.
Herreros trabajando metales que brillaban con un tono poco natural.
Magos vendiendo artefactos pequeños que emitían energía.
Aventureros discutiendo estrategias en plena calle.
Incluso había zonas donde el combate parecía casi cotidiano, como si entrenar en medio de la ciudad fuera algo normal.
—Este sitio… —Está hecho para mejorar —respondió Lyra.
Arnau lo entendía.
Todo estaba orientado a eso.
Crecer.
Competir.
Superar.
Y entonces lo vio.
Una estructura aún más grande que el gremio.
Imponente.
Torres altas, muros reforzados, símbolos grabados en piedra: espadas, bastones, escudos.
—¿Qué es eso?
Lyra miró en esa dirección.
—La academia.
Arnau frunció ligeramente el ceño.
—¿Academia?
—Donde entrenan los que quieren ir más allá del gremio.
Pausa.
—Magos, espadachines, luchadores, estrategas… —Y monstruos.
Arnau sonrió.
—Perfecto.
Se acercaron.
La entrada estaba custodiada, pero no restringida.
Varias personas entraban y salían constantemente.
Algunos jóvenes, otros claramente experimentados.
Dentro, el ambiente cambiaba.
Menos caótico.
Más estructurado.
Se podían ver zonas de entrenamiento abiertas: combates cuerpo a cuerpo, prácticas de magia, uso de armas.
El sonido de choques metálicos y explosiones mágicas llenaba el aire.
Arnau se detuvo.
—Esto… No era como el gremio.
Era más… intenso.
Más enfocado.
—Aquí es donde se crean los fuertes de verdad —dijo Lyra.
Un grupo de jóvenes pasó cerca de ellos.
Humanos.
Pero con presencia.
Uno de ellos miró a Arnau.
—¿Nuevo?
—Sí.
El chico sonrió.
—Entonces bienvenido al infierno.
Otro, más tranquilo, añadió: —O al paraíso.
Depende de cuánto aguantes.
Arnau soltó una pequeña risa.
—Me quedo.
Lyra lo miró de reojo.
—No lo esperaba menos.
Se acercaron a la zona de inscripción.
El proceso fue rápido.
Nombres, nivel aproximado, tipo de combate.
—Pareja de combate —dijo Arnau sin dudar.
Lyra no lo corrigió.
Fueron registrados.
Y en ese momento, Arnau sintió algo.
Un cambio.
Interno.
Como si todo lo que había vivido hasta ahora… Lo hubiera llevado justo ahí.
—Esto es solo el principio… Pensó.
Y entonces— [SISTEMA ACTIVO] La pantalla apareció frente a él.
Pero esta vez… Era distinta.
Más oscura.
Más… agresiva.
[CONDICIÓN ESPECIAL CUMPLIDA] Arnau frunció el ceño.
—¿Qué…?
[HAS SOBREVIVIDO A COMBATES DE ALTO RIESGO DE FORMA REPETIDA] [HAS SUPERADO TUS LÍMITES FÍSICOS EN MÚLTIPLES OCASIONES] [COMPATIBILIDAD DETECTADA] Silencio.
[HABILIDAD OCULTA DESBLOQUEADA] Nombre: Modo Berserker Nivel: 1 Tipo: Única Efecto: Incrementa drásticamente fuerza, velocidad y resistencia durante situaciones críticas.
Reduce control emocional y aumenta agresividad.
Riesgo: Daño físico elevado tras el uso.
Arnau se quedó completamente quieto.
Una sonrisa lenta apareció en su rostro.
—Esto… Apretó el puño.
—Esto sí es interesante.
Sintió algo dentro.
No era solo poder.
Era peligro.
Algo que podía hacerlo más fuerte… O destruirlo.
Lyra lo miró.
—¿Qué pasa?
Arnau la miró de vuelta.
Sus ojos habían cambiado ligeramente.
Más intensos.
—Nada… Pausa.
—Solo que acabo de conseguir algo… muy útil.
Lyra lo observó unos segundos más.
Como si intentara leerlo.
—Ten cuidado con eso.
Arnau sonrió.
—Siempre.
Pero en el fondo… Sabía algo.
Esa habilidad.
Podía ser la clave.
O su mayor problema.
Y eso… Lo hacía aún más interesante.