Una Vida Sin Límites - Capítulo 14
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14: Capitulo 14: CRECER O QUEDARSE ATRÁS 14: Capitulo 14: CRECER O QUEDARSE ATRÁS La academia de Alberion no daba respiro.
Desde el primer día tras la clasificación, Arnau entendió que aquello no era un lugar donde simplemente asistir a clases y mejorar poco a poco.
Era un entorno diseñado para empujarte al límite constantemente, tanto dentro como fuera de sus muros.
Las mañanas comenzaban temprano.
Demasiado temprano.
El sonido de una campana grave recorría los patios antes de que saliera el sol, obligando a todos los estudiantes a reunirse según su rango.
Arnau, ahora clasificado en rango E, se movía junto a un grupo de aspirantes que, como él, habían demostrado potencial… pero aún estaban lejos de destacar.
—Otra vez tarde y te bajan puntos —murmuró uno de los chicos a su lado.
Arnau no respondió.
Ya había entendido cómo funcionaba aquello.
Todo contaba.
Todo sumaba… o restaba.
Las primeras sesiones del día se centraban en fundamentos: técnica de combate, control corporal, coordinación, resistencia prolongada.
Nada espectacular, pero absolutamente necesario.
Los instructores no enseñaban con paciencia.
Corregían, exigían y, si fallabas, repetías hasta que saliera bien.
—No estás luchando contra mí —le dijo uno de los instructores en pleno entrenamiento—.
Estás luchando contra tus límites.
Arnau apretó los dientes y volvió a levantarse.
Otra vez.
Y otra.
Y otra.
El dolor dejó de ser un obstáculo y se convirtió en parte del proceso.
Pero lo que realmente marcaba la diferencia no eran solo las clases.
Era lo que hacía después.
Cuando el resto descansaba… Arnau no.
Por las tardes, salía de la academia junto a Lyra y se dirigían al gremio de aventureros.
Allí, el ambiente era distinto al de la academia: más caótico, más directo, más real.
—Aquí no hay instructores —le dijo Lyra una vez mientras revisaban misiones—.
Solo resultados.
Arnau asintió.
Le gustaba eso.
Empezaron con misiones simples.
Limpieza de criaturas menores en zonas cercanas, escoltas básicas, recogida de materiales.
Nada especialmente peligroso, pero suficiente para ganar experiencia.
Y subir.
Cada combate contaba.
Cada victoria sumaba.
Cada error… dolía.
Pero también enseñaba.
Arnau empezó a notar el cambio.
No solo en su cuerpo.
Sino en su forma de pensar.
—Antes reaccionaba… —Ahora anticipo.
El “Ojo del Vacío” se activaba en momentos clave, permitiéndole ver pequeñas aperturas en los enemigos.
No siempre funcionaba perfectamente, pero cuando lo hacía… marcaba la diferencia.
Y luego estaba… El “Modo Berserker”.
No lo había usado aún.
Pero lo sentía.
Como algo dormido dentro de él.
Esperando.
—No es una habilidad para usar sin pensar —le advirtió Lyra.
Arnau lo sabía.
Pero también sabía otra cosa.
—Cuando la use… cambiará todo.
Las noches eran cortas.
Demasiado.
Entre el entrenamiento en la academia, las misiones del gremio y el esfuerzo constante por mejorar, el descanso se volvió un lujo.
Pero no le importaba.
Porque empezaba a notar resultados.
[NIVEL AUMENTADO] Nivel 14 → 16 [HABILIDAD MEJORADA] Instinto del Renacido → Nivel 5 [Ojo del Vacío → Nivel 2] —Sube más lento… —murmuró Arnau.
Lyra lo miró.
—Te lo dije.
Cuanto más subes… más cuesta.
Arnau sonrió.
—Entonces habrá que subir más fuerte.
La rivalidad dentro de la academia también crecía.
Kael seguía ahí.
Siempre observando.
Siempre midiendo.
Habían cruzado miradas varias veces durante entrenamientos.
Incluso habían coincidido en pruebas internas, comparando resultados sin necesidad de enfrentarse directamente.
—Sigues vivo —dijo Kael un día.
—Y subiendo —respondió Arnau.
El hombre lobo sonrió.
—Bien.
No hacía falta más.
Era una carrera.
Y ambos lo sabían.
Pero Arnau no se limitaba a competir con ellos.
Competía consigo mismo.
Cada día.
Cada hora.
Cada combate.
—No vine aquí para quedarme en rango E… Y entonces… Tomó una decisión.
Se acercó a la zona de instructores tras una sesión de combate especialmente dura.
Uno de ellos, el mismo de la cicatriz, lo miró con cierto interés.
—¿Qué quieres?
Arnau no dudó.
—Quiero un combate.
El instructor arqueó ligeramente una ceja.
—¿Contra quién?
Silencio.
Arnau lo sostuvo la mirada.
—Contra un profesor.
El ambiente cambió.
Un par de estudiantes cercanos dejaron de hablar.
El instructor dio un paso hacia él.
—¿Sabes lo que estás diciendo?
—Sí.
—Estás en rango E.
—Lo sé.
Pausa.
El hombre lo evaluó.
De arriba abajo.
Como si intentara ver algo más allá de su nivel.
—¿Y por qué crees que estás listo?
Arnau no apartó la mirada.
—No lo creo.
Pausa.
—Quiero comprobarlo.
Silencio.
Largo.
Tenso.
Finalmente, el instructor sonrió.
Pero no de forma amable.
—Interesante… Se giró ligeramente.
—Hablaré con uno de los profesores.
Arnau sintió cómo su pulso se aceleraba.
Pero no por miedo.
Por expectativa.
—Si acepta… El instructor volvió a mirarlo.
—No habrá reglas suaves.
—No las quiero.
Otra sonrisa.
Más marcada.
—Entonces prepárate.
Arnau asintió.
—Siempre lo estoy.
Se giró.
Volvió hacia donde estaba Lyra.
Ella lo había visto todo.
—Estás loco.
Arnau sonrió levemente.
—Puede.
Pausa.
—Pero necesito saber dónde estoy realmente.
Lyra lo observó unos segundos.
Y luego… Asintió.
—Entonces no pierdas.
Arnau soltó una pequeña risa.
—No tengo pensado hacerlo.
Pero en el fondo… Sabía la verdad.
Aquello no sería como nada de lo que había enfrentado antes.
No era un monstruo.
No era un novato.
Era alguien… Que ya estaba en otro nivel.
Y aun así… Lo quería.
Porque si ganaba… Todo cambiaría.