Una Vida Sin Límites - Capítulo 15
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15: Capitulo 15: AL LÍMITE DEL ABISMO 15: Capitulo 15: AL LÍMITE DEL ABISMO El campo de combate estaba en silencio.
Era una de las arenas exteriores de la academia, rodeada por gradas de piedra donde, al principio, apenas había unos pocos estudiantes curiosos.
El suelo era duro, compacto, marcado por cicatrices de enfrentamientos anteriores.
No era un lugar para entrenar… era un lugar para medir límites.
Arnau estaba en el centro.
Respirando hondo.
Frente a él, el profesor.
Alto, postura relajada, sin armadura pesada ni armas visibles.
Solo su presencia bastaba para dejar claro que no estaba en el mismo nivel.
—Aún puedes retirarte —dijo el profesor con voz tranquila.
Arnau negó.
—No.
Silencio.
El profesor asintió ligeramente.
—Entonces empieza.
No hubo señal.
No hubo cuenta atrás.
Arnau fue el primero en moverse.
Corrió hacia él sin dudar, reduciendo la distancia en segundos.
Lanzó un golpe directo, buscando probar su defensa, pero… No conectó.
El profesor ya no estaba ahí.
Un desplazamiento mínimo.
Preciso.
—Lento.
La voz llegó desde su lado.
Arnau apenas tuvo tiempo de girarse antes de recibir un impacto en el abdomen.
—¡UGH!
El aire salió de sus pulmones.
Su cuerpo se dobló.
Pero no cayó.
Retrocedió, tomando distancia.
—Rápido… El profesor no persiguió.
Solo lo observó.
—Otra vez.
Arnau apretó los dientes.
Volvió a atacar.
Esta vez más cuidadoso.
Más atento.
El intercambio comenzó.
Golpes.
Esquivas.
Intentos de presión.
Pero la diferencia era clara.
El profesor bloqueaba sin esfuerzo.
Se movía lo justo.
Ni un movimiento extra.
Cada acción de Arnau era leída antes de completarse.
—Demasiado predecible.
Otro golpe.
Esta vez en el hombro.
Arnau giró con el impacto, rodó por el suelo y se levantó de inmediato.
—Tch… El dolor aumentaba.
Pero también su concentración.
—Ojo del Vacío… Se activó.
El mundo cambió ligeramente.
Las líneas, los patrones, los pequeños huecos en la defensa del profesor… aparecieron.
—Ahí… Se lanzó de nuevo.
Más preciso.
Más calculado.
Por un instante… Pareció funcionar.
Su ataque rozó al profesor.
Un milímetro.
Pero suficiente para cambiar el ritmo.
El profesor levantó una ceja.
—Interesante.
Pero eso fue todo.
El siguiente movimiento fue más rápido.
Más serio.
Un golpe directo al pecho.
Arnau salió disparado varios metros.
Impactó contra el suelo.
Esta vez… no se levantó inmediatamente.
—…mierda… Su respiración era irregular.
Su cuerpo empezaba a fallar.
Miró al profesor.
Seguía igual.
Tranquilo.
Sin esfuerzo.
—No puedo… alcanzarle así… El murmullo en las gradas empezó a crecer.
Más gente llegaba.
La noticia se estaba extendiendo.
Un alumno de rango E enfrentándose a un profesor.
En menos de minutos, la arena empezó a llenarse.
—¿Quién es ese?
—Dicen que salió de una dungeon hace poco… —Está loco… Arnau apenas los escuchaba.
Se levantó.
Temblando.
—No he venido… para esto… Volvió a atacar.
Otra vez.
Y otra.
Pero cada intento era detenido.
Cada movimiento contrarrestado.
Cada avance… castigado.
El suelo volvió a recibirlo.
—¡AAAGH!
Esta vez gritó.
Su cuerpo ya no respondía igual.
La visión se nublaba.
—Esto… es el límite… El profesor dio un paso adelante por primera vez.
—Hasta aquí has llegado.
Arnau lo miró desde el suelo.
Su mente gritaba.
Su cuerpo fallaba.
Todo indicaba una cosa.
Derrota.
Y entonces… Sintió algo.
Dentro.
Oscuro.
Intenso.
—… [CONDICIÓN CRÍTICA DETECTADA] La pantalla apareció.
[ACTIVACIÓN DISPONIBLE] Modo Berserker — Nivel 1 Su respiración se volvió pesada.
—Ahora.
Apretó el puño.
—Ahora no puedo caer… Activó.
El cambio fue inmediato.
Un aumento brutal de energía recorrió su cuerpo.
Sus músculos se tensaron, su respiración se volvió más profunda, más salvaje.
Sus ojos perdieron parte de su claridad… y ganaron intensidad.
Se levantó.
Diferente.
El profesor lo notó al instante.
—Así que ese es tu as bajo la manga… Arnau no respondió.
Corrió.
Pero esta vez… Más rápido.
Mucho más.
El primer golpe obligó al profesor a bloquear de verdad.
Un sonido seco.
—… El segundo llegó sin pausa.
El tercero.
El ritmo cambió completamente.
Ahora era Arnau quien presionaba.
Quien no dejaba espacio.
Quien obligaba a reaccionar.
—¡AAAH!
Cada golpe llevaba más fuerza.
Más agresividad.
Menos control.
Pero más peligro.
El profesor empezó a moverse más.
A esquivar en lugar de bloquear.
—Ahora sí… Por primera vez… La arena se tensó de verdad.
Los espectadores enmudecieron.
—Está… obligándolo… Arnau no pensaba.
No analizaba.
Solo atacaba.
Instinto puro.
Fuerza.
Violencia controlada… al límite.
Consiguió conectar.
Un golpe real.
El profesor retrocedió medio paso.
Silencio absoluto.
—Le ha dado… Pero entonces… Todo cambió.
El profesor dejó de contenerse.
Su presencia se volvió más pesada.
Más peligrosa.
—Suficiente.
Arnau atacó de nuevo.
Pero esta vez… No llegó.
El profesor desapareció de su campo de visión.
Y apareció detrás.
—Has hecho bien.
Un instante.
Uno solo.
Arnau intentó girarse.
Pero fue tarde.
Una energía extraña se concentró en la mano del profesor.
—Pero hasta aquí.
Impacto.
Directo.
Preciso.
Una habilidad.
Diferente a todo lo anterior.
El mundo se apagó.
Arnau cayó.
Inconsciente.
Silencio.
Y luego… Explosión de murmullos.
—¿Qué ha sido eso?
—¿Una habilidad oculta?
—Ese chico… —Le ha obligado a usar eso… La noticia se expandió como fuego.
En menos de media hora, la arena estaba llena.
Pero Arnau… Ya no veía nada.
El combate había terminado.
Derrota.
Pero no una derrota cualquiera.
Una que… Lo cambiaría todo.