Una Vida Sin Límites - Capítulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Capitulo 7: LA SONRISA EN LA OSCURIDAD 7: Capitulo 7: LA SONRISA EN LA OSCURIDAD La cueva tembló.
El aire cambió de golpe, como si algo dentro de la dungeon hubiera despertado de verdad.
El chico apretó su arma, respirando fuerte.
Frente a él, la oscuridad se abrió lentamente… y el “jefe” empezó a salir.
Pero antes de que pudiera verlo completo… Una voz sonó detrás de él.
—Vas a morir si sigues mirando solo hacia delante.
Se giró de golpe.
Y ahí estaba ella.
La chica.
Cabello oscuro, rizado, cayendo con naturalidad sobre sus hombros.
Ojos azules, claros como el hielo, pero con una intensidad extraña, casi inquietante.
Su rostro era tranquilo… demasiado tranquilo para estar en un lugar como aquel.
Y sonreía.
Una sonrisa suave.
Casi bonita.
Pero con algo dentro que no encajaba.
—¿Quién… eres tú?
El chico no bajó la guardia.
Ella inclinó ligeramente la cabeza, observándolo como si lo analizara.
—Alguien que lleva un rato viéndote sobrevivir de milagro.
El ambiente se tensó.
Detrás de ella, el sonido del monstruo seguía creciendo.
Pasos pesados.
Algo enorme acercándose.
Pero ella no miraba hacia allí.
Solo a él.
—Podrías haberte muerto tres veces ya dentro de esta cueva —dijo con calma—.
Y aun así sigues de pie.
El chico frunció el ceño.
—No necesito que me observes.
Ella soltó una pequeña risa.
No burlona.
Más bien… curiosa.
—Eso no es lo que parece.
Silencio.
El suelo volvió a vibrar, más fuerte.
El chico apretó los dientes.
—Si has venido a ayudar, hazlo.
Si no, aparta.
La chica ladeó la cabeza.
Su sonrisa no desapareció.
Pero se volvió un poco más… afilada.
—¿Ayudarte?
Pausa.
—No.
El chico la miró fijo.
—Entonces, ¿qué quieres?
Ella dio un paso hacia él.
Tranquila.
Sin prisa.
Como si el monstruo detrás de ellos no existiera.
—Ver hasta dónde llegas sin morir.
El aire se volvió pesado.
Y entonces, el jefe apareció.
Una criatura enorme, deformada, con múltiples brazos y una boca que parecía demasiado grande para su cuerpo.
Un rugido llenó la cueva.
El chico dio un paso atrás por instinto.
—Esto… no es nivel 11… La pantalla apareció.
[BESTIA DETECTADA] Nombre: Guardián de la Cueva del Eco Vacío Rango: D+ Nivel: 18 —Nivel… 18… Su garganta se secó.
—Esto es imposible… La bestia avanzó.
El impacto de su primer golpe destrozó el suelo.
El chico apenas logró esquivarlo.
El aire pasó como una cuchilla.
—¡Mierda!
Otro ataque.
Más rápido.
Más brutal.
Lo lanzó contra la pared.
El golpe le robó el aire.
—No puedo… con esto… Se levantó como pudo.
Pero su cuerpo ya estaba al límite.
Y entonces la chica habló.
—Te estás enfocando mal.
El chico la miró, jadeando.
—¿Qué…?
Ella señaló ligeramente hacia la criatura.
—No es fuerte por velocidad.
Pausa.
—Es fuerte porque te obliga a reaccionar tarde.
El chico apretó los dientes.
—¡Ya lo sé!
Pero el siguiente ataque casi lo parte en dos.
Cayó de rodillas.
—¡Tch…!
El monstruo levantó ambos brazos.
Ataque final.
El chico lo vio venir.
Pero su cuerpo no respondía.
—No… puedo… Y entonces… Una brisa.
Otra vez.
Sutil.
Casi imperceptible.
El ataque se desvió unos centímetros.
Otra vez.
El suficiente.
El chico lo notó.
—Otra vez… tú… La miró de reojo.
Ella seguía ahí.
Sin moverse apenas.
Solo observando.
—No lo he matado por ti—dijo ella tranquila—.
Solo he cambiado el resultado lo suficiente para que no mueras.
El chico apretó el puño.
—¿Por qué…?
Ella lo miró directamente por primera vez con más interés real.
—Porque quiero ver si mereces seguir vivo en este mundo.
Silencio.
El monstruo rugió de nuevo.
Pero esta vez el chico no dudó.
—Entonces mira bien.
Se levantó.
Temblando.
Dolido.
Pero de pie.
—Porque no voy a morir aquí.
La sonrisa de ella se hizo un poco más marcada.
—Eso quería oír.
El chico corrió.
Directo al monstruo.
Sin esperar más ayuda.
Sin mirar atrás.
Y detrás de él, la chica observó en silencio.
—Interesante… Sus ojos brillaron ligeramente.
—Puede que esto sí sea divertido.