Veluxe (Entre trincheras y barro) - Capítulo 2
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2: Prologo 2: Prologo Cuando la novena de asalto llegó al frente Republicano, la batalla ya estaba en su punto más alto, combatiendo por una franja de terreno que tenía una mayor relevancia estratégica.
Cuando los camiones de heridos salían del campo de batalla, llegaba una nueva oleada de carne fresca para la picadora de carne En el calendario, al final del año, solo bastan cinco días para que el Necro se vea en la tierra días que antes unían al imperio entero para celebrar el fin del sol rojo, ahora los hacen pelear sin dudar.
Mayores de sector marcan lugares, mueven logística y dan órdenes sin entender nada del campo de batalla: algunos soldados quedan sin suministros por errores dentro de los planos, otros simplemente son abandonados a su suerte.
Solo les costará algunos marcos a sus salarios.
¿Pero qué sentido tiene seguir peleando tan lejos de casa?
Morir en el barro llorando y cubierto de sangre…
El olor en la tierra de nadie es una mezcla entre sangre, pólvora y aceite quemado de los motores de las moles de acero.
En las trincheras no es mucho mejor la situación: el frío que congela los dedos y carcome sus almas Algunos preferirían estar muertos antes de seguir avanzando Los pies duelen, las botas se rompen por el sobreuso y el cielo está marcado por grandes columnas de humo Los gases tóxicos los obligan a tener una máscara de gas todo el tiempo, incluso cuando duermen el miedo a morir por gases se nota con solo ver sus rostros.
¿Pero qué más le importa?
Si por el imperio fuera los dejarían morir; solo importa algo si es que se cumplen sus objetivos.
Si por cien hombres perdidos ganan unas cuantas fosas de terreno, la sangre se vuelve lo normal para estos soldados.
Pero cuando uno de ellos muere, su cuerpo es arrojado en una fosa común y su uniforme cambia de mano en mano No importa cuántos mueran porque la sangre es el único lubricante eficaz para una economía basada en la guerra.
Cuando mueres no tienes un regreso a casa, te quedas en el frente.
Tu arma pasa a otras manos; se espera que ellas tengan más vida útil, Al final de cuentas, solo eres un número en aquella mesa de planificación imperial donde los mapas se hacen en forma de promesa.
¿Pero realmente solo estás diseñado para eso?
¿Ese debe de ser tu destino?
O yo puedo tocar el cielo.
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