Veluxe (Entre trincheras y barro) - Capítulo 32
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32: Ceguera 32: Ceguera El olor a cloro me recordó dónde estaba: dentro de este hospital.
El frío recorrió mis extremidades.
Miraba cómo ya todos estaban listos para la siguiente orden; algunos platicaban de cosas informales.
Mis oídos se agudizaron, tratando de entender qué decían; mi mente volvió a procesar todo el panorama antes de que siquiera pudiera dar una orden.
Mis ojos viajaban de un lugar a otro.
Miraba cómo todos susurraban mientras Lien y Ruhit, ambos en un estado lamentable, me observaban con cierta duda; parecía que querían despertarme, pero algo se los impedía.
Mis ojos se posaron en el reflejo del cristal: los tenía envueltos en sangre, inyectados por la sobrepresión.
Solo esperaba que el daño no fuera permanente.
—Entonces, Marine…
¿crees que se despierte pronto?
Jamás lo he visto dormir tanto; incluso me da algo de preocupación.
Es algo irregular en él; debe de ser por tanto trabajo.
Incluso yo noto cómo se excede.
Ellos me dejaban dormir.
Creo que piensan que me sobreesfuerzo, cuando la realidad es que sin ellos yo no sería nada.
—Anoche él se quedó despierto haciendo guardia —respondió Marine—; tuve que ayudarlo a dormir.
No creo que se levante pronto.
Ruhit interrumpió a Marine con un tono pícaro: —Es curioso…
el hombre capaz de destrozar a una de esas moles ahora está dormido sobre el regazo de una mujer.
Y pensar que le tengo tanto miedo…
pero miren, ahora descansa lejos de todo el descontrol.
—¿No creen que se ve tierno dormido?
Míralo, parece un niño.
Se ve muy lindo —dijo Marine con un tono meloso, casi empalagoso.
Creo que es hora de dejar de fingir que estoy soñando.
Ella se detiene antes de hablarme con una suavidad casi fantasmal: —¿Por qué sigues fingiendo que duermes, Vaxen?
Sé que estás despierto—Su voz había salido entrecortada con ligeros tonos de tristeza en ella como si todo se fuera a ir para abajo; su cuerpo se tensaba de forma rápida, mientras sus ojos se quedaron fijos en mi casi como si buscara una respuesta que solo nos llevaría a tener una pequeña pelea de un momento al otro.
Mi cuerpo respondió de forma automática se me volvía hostil podría causar una pelea a puños, cosa que no me era útil en estos momentos: Era una lucha que yo no sabía ganar algo con lo que no sabía dar batalla…
abrir los ojos mientras giraba mi cabeza para verla a la cara, era un miedo que nacía desde dentro de mí.
¿Que acaso ella no era parte de mi familia al llamarse Marine costa marco?
pero eso justifica sus acciones incluso si viene desde el amor es una forma correcta de ayudarme—Marine—Mi voz salió como un susurro sin ningún tipo de peso; El aire parecía comerse mi voz como si el esfuerzo no valiera le pena.
Mirar atreves de los ojos de Marine era un desafío, algo que me daba un sentimiento de dificultad para hablar algo que no me dejaba respirar de forma adecuada…
esos ojos que me daban esa seguridad de inocencia ese pensamiento me resultaba irreal en un mundo como este.
—¿Que pasa Vaxen no te gusta el regalo que te di?
no te dio la paz que tanto querías…
o que hice mal.
—Nada Marine…
eso es todo solo que esa paz se sintió irreal no me hizo sentir mejor en lo más mínimo…
diría que me siento peor incluso como si nada de esto valiera la pena.
Esto es muy desgastante.
este tipo de conflictos solo me hace preguntarme; ¿De qué manera tengo que reaccionar?
estoy cansado de estar aquí solo debo de seguir…
tengo que dar una orden y dejar esto atrás soy un sargento no un poeta.
—¡Arriba, no tengo tiempo para sentir nada!
—Me levanté lo más rápido que pude evitando las preguntas que me quisieran hacer…
no tengo ni idea de cómo debo de reaccionar a este tipo de situaciones; ha sido mucha carga en muy poco tiempo.
Mis soldados se levantaron del suelo; no eran muchos, pero eran los más aptos de la novena de asalto.
Se miraban descansados, esperando la siguiente orden, cuál sería la próxima ofensiva o a qué frente debíamos de ir…
pero era muy diferente esta vez: no era noticia del frente, debíamos de ir a un festín.
—Bueno, el rey espera que nosotros vayamos a su festín en el palacio real…
es algo que no entiendo muy bien; y para serles honestos, tengo la mente en blanco.
Creo que es dentro de dos días; es un poco problemático, pero debemos de asistir.
Ellos empezaron a susurrar; parecían algo alegres por el hecho de ser el foco de atención en todo el imperio.
Lien y Ruhit se miraban con algo de alegría; ser reconocido por el Rey suele traer ventajas: mejor equipo, más armas.
Pero también tiene desventajas enormes: nos mandarán a los frentes y batallas más horribles esperando que hagamos milagros una y otra vez…
esto es una trampa política.
Nos están mandando a la guerra sin darnos otra opción.
Caminé rumbo a la salida del hospital.
Debo de pensar algo para que no nos dejemos rebajar de alguna forma; tengo que considerar que si llevo todo el equipo podrían pensar que es un golpe de estado…
y solo entre 40 a 45 pueden ir a ese festín, los demás están aún muy heridos.
Tengo dos opciones: o vestirlos de gala o llevar todo nuestro equipo al festín.
Maldita trama política.
Mirar a esta gente alegre por algo que es más una condena que una bendición…
La mejor opción es tener nuestros equipos y nuestros uniformes de gala, o una combinación de ambas cosas.
Es un momento donde debo de pensar cuál de las dos es la correcta.
Creo que debo combinar ambas: tomar nuestras armas y portar los uniformes de gala.
Es una forma de mantener nuestra guardia y mostrar nuestro respeto ante el rey.
Los miré pensando en cómo serían los uniformes de gala, jugando con el hecho de qué comidas van a probar y con cuántas nobles se pueden acostar o cosas de ese tipo.
Lo de Marine puede esperar aún no se su darle un vestido de gala o darle uno de nuestra unidad.
Por ahora solo debemos de organizarnos, planar cual pie debe de seguir y mirar nuestras oportunidades; para no tener que avanzar a ciegas.
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