VERANO DEL 98 - Capítulo 13
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13: LA PARTIDA 13: LA PARTIDA 1 Kuesoli Al entrar a la habitación pudo ver que era otro calabozo, como un espejo del otro, pero algo diferente en cuanto a diseño, con poco menos de espacio por el acomodo de pilares y obras en cemento de las paredes, al caminar siguió arrastrando al sacerdote, se detuvo ya que frente a él vio a unos nativos encadenados, estaban sentados con cadenas en el cuello, camino hacia ellos y estos se levantaron para posicionarse en defensa, esperando atacar al mínimo movimiento del hombre.
Leonardo retrocedió e intento comunicarse con ellos por señas, pero estaban a la defensiva, la comunicación era inútil parecían no entender, a ellos les preocupaba más no ser atacados, Leonardo pateo a Francisco.
—Despierta maldito, traduce.
Francisco se sentó vio a su alrededor, trago saliva y habló con ellos en su dialecto.
—¿Qué quieres que les diga?
—pregunto el sacerdote.
—¿Cómo llegaron aquí?, pregúntales eso.
Francisco comenzó hablar con ellos, pero los nativos no respondían, solo retrocedieron.
—Es inútil se reúsan a cooperar —dijo Francisco.
—Por favor vamos, hablen conmigo —les dijo Leonardo a los nativos.
—Ustedes ser seres de oscuridad, los que llegaron de otro mundo —dijo una voz detrás de ellos.
Falsos dioses, haciéndose pasar por Quetzalcóatl —termino, era un jefe nativo quien entendía y hablaba perfectamente el español, salió entre las sobras.
Leonardo dio la vuelta y lo vio, se acercó, él unos pasos y los nativos que ahora estaban detrás del también avanzaron en señal de atacar, pero el jefe nativo alzo la mano y les ordeno que se detuvieran.
—Tu no ser como ellos, lo veo en tus sentimientos, tú quieres respuestas, con fundido por todo esto —dijo el jefe.
—Sí, solo quiero respuestas, yo no soy igual a él, ellos son otros, yo solo quiero salir de aquí, irme a casa, como ustedes.
—El y los demás que llegaron en grandes naves, matar, robar, saquear y violar mujeres y niñas —dijo el jefe mientras apuntaba a Francisco.
—Ellos son malos, nosotros no deberíamos estar aquí, necesitamos salir, necesito ayuda, me llamo Leonardo —extendiendo la mano.
Sé que les resultara difícil el creerme, el confiar en mí, pero no sé qué ocurre.
—Yo soy el Jefe Kuesoli, que significa coraje, pero hace mucho que renuncie a eso, ahora conformarnos con estar aquí, nosotros ya no ser de esta época, muchos años, la luna decírnoslo, muchos como tu llegar aquí y nunca más volver a saber de ellos, pero tú tienes coraje, garra, iniciativa, eres fuerte, puedo sentirlo.
—Necesito de su ayuda para salir de aquí, por favor —pidió Leonardo.
—Solo decir que te cuides, cuidado con esas criaturas muchas no son de nuestro panteón, muchas no ser adoradas por nosotros, ser cosas malas, lo lograras ocēlōpilli.
—De acuerdo, aquí no conseguiré nada, entiendo que no me ayudaran, los liberare para que se vayan, sean libre.
—Sera un honor —Finalizó Kuesoli.
Leonardo se acercó a al jefe nativo y lo libero rompiendo la argolla de la cadena con una piedra y el cuchillo, después ayudo al jefe nativo a liberar a los demás.
—No sabía si creerte, muchos ver por su interés de sobrevivencia primero, eres el primero en muchos años que nos libera, no tener miedo de nosotros, buscar ayuda y respuestas.
—Solo quiero salir de aquí, trato de confiar para recibir ayuda, otros no me quieren decir la verdad, solo me dicen que pronto llegara.
—¿Qué dudas, tienes?
—pregunto el jefe nativo.
—¿Qué es todo esto?
¿Qué hacemos aquí?
¿Por qué yo?
—Esto es una prisión mandado a construir por un demonio que no es de nuestro panteón, tu tratar de sobrevivir y nosotros prisioneros, la respuesta que buscas de porque eres el elegido no la tengo, pero te ayudaremos para escapar de aquí, tu ir al gran bosque, allá nos reuniremos.
—El gran bosque, se refieren al bosque que esta atrás de las propiedades de la familia Yamhir.
—Sí, ir al gran bosque del pueblo, lugar sagrado por nosotros, una comunidad te espera ahí, ¿Qué harás con el hombre?
—dijo Kuesoli —Tenía ganas de vengarme y matarlo por todo, dices que mato y violo a muchas de sus mujeres, a mi trato de matarme y comerme, creo que no habrá mejor venganza si lo matan ustedes, es todo suyo, lo que hagan con él no me importa, pero agradecería que fuera algo reconfortante.
—Por favor Leoncito, no me dejes aquí con ellos, te lo ruego, tengo más información, aun soy útil —gritaba Francisco con lágrimas en los ojos.
—No importa, conseguiré esa información por mi cuenta, ya es tarde, padre.
Leonardo soltó la cadena y le dio el cuchillo al jefe, este negó con la cabeza y camino unos metros para luego regresar con un arma rustica nativa.
—Tenemos la nuestra, gracias —dijo sonriente.
Leonardo tomo la capucha con los libros, se apartó de ahí y siguió caminando, a su espalda los nativos rodearon a Francisco y lo comenzaron a golpear y a lastimar con sus armas, los gritos de Francisco se escuchaban por todo el calabozo, Leonardo sonrió y abrió otra puerta de metal y salió de ahí subió unas escaleras.
Los gritos se escuchaban hasta que se apagaron cuando la puerta de metal golpeo al cerrarse, ya por ultimo lo que se escuchó fueron los huesos y la carne desgarrarse.
2 El Jugador Al terminar de subir las escaleras camino por un pasillo corto y abrió otra puerta, entro en esta, solo era un pasillo más grande, parecía todo cambiar, una especie de laberinto viviente, las paredes pintadas de blanco, al fondo una puerta y a unos metros antes de esa puerta, otra puerta, pero en la pared derecha, paro a la mitad del pasillo al escuchar que la puerta se abrió de golpe, volteo hacia atrás, vio como la puerta estaba abierta.
Un fondo oscuro, hace unos minutos había iluminación, y ahora una oscuridad profunda.
De esa oscuridad profunda salieron dos manos grandes con dedos muy largos y delgados que se postraron a cada lado del marco, se agarraron y de forma sutil se asomó un cabeza sin rostro, para después dejar ver todo el cuerpo, era un ser muy alto y muy delgado, piel clara rosada, sin rostro, pero con dos pequeños orificios nasales, extremidades largas y dedos largos, fue hacia Leonardo, este se alejó rápido, pero iba cogiendo.
—A la derecha— escucho una voz en su cabeza.
Así que abrió la puerta y entro a la habitación que la voz le había marcado.
Una habitación blanca, una lámpara al centro del techo, lo único que había en el cuarto era una mesa al centro con dos sillas, un tablero de ajedrez con todas sus piezas desacomodadas.
Leonardo camino hasta la mesa y miro más de cerca el tablero, dentro de la habitación se podía sentir mucha tranquilidad, parecía que no había estado habitada desde hace mucho tiempo, se podía respirar paz y armonía, incluso sonaba un toca disco de pura música clásica, proveniente de quien sabe dónde.
Leonardo se sentó en la silla quedaba de frente a la puerta, dejo los libros, por un lado, cuando se sentó, la puerta se abrió sin rechinar o molestar y como hace un rato las mismas manos se hicieron presente agarradas del marcó, solo para después dejar ver a esa cosa entrar de nuevo, Leonardo tranquilo, calmado, el miedo se había ido, pareciera como si la criatura lo haya guiado hasta ahí, el ser alto se sentó en la otra silla, la que daba de espaldas a la puerta y daba de frente al escritor.
—Hola —Leonardo volvió a escuchar esa voz en su cabeza.
—¿Quién eres?
—dijo Leonardo.
—Soy yo, el que está frente a ti, me llaman el jugador, y lo único que deseo es jugar unas partidas de ajedrez.
¿quieres jugar?
—pregunto.
—¿Por qué estas dentro de mi cabeza?
—Porque si te diste cuenta, no tengo boca y la única forma de comunicarme es mediante la telepatía, ¿cuál es tu nombre?
—Me llamo Leonardo, que pasa si me niego a jugar.
—Nada, puedes confiar en mí, hay muchas cosas en la casa intentaran matarte, se puede decir que soy de los pocos que no les interesa la sangre o matar a otros.
—Entonces donde está el truco, nadie da nada sin recibir algo a cambio.
—Digamos que solo quiero jugar, y tú quieres respuestas, ha pasado mucho tiempo desde que jugué con un humano, ahora no tengo con quien jugar.
—Conseguir respuestas será así de fácil.
—Así de fácil Leonardo, pregunta mientras jugamos, empieza tú, eres blancas.
Leonardo y el jugador acomodaron las piezas de ajedrez en su respectivo lugar del tablero.
Leonardo abrió la partida con el peón que esta frente al rey, avanzando dos casillas, por lo cual el jugador hizo lo mismo para estancar a los dos peones al centro.
Leonardo se detuvo.
—¿Cuál es tu verdadero nombre?
—Digamos que no tengo nombre como tal, otros me llaman el guardián de las llaves, el caminante sin rumbo, entre otros, pero los humanos me llaman el jugador y es el nombre que más me gusta.
—Entendido, creía que habría más misterio, ¿Y como ves?
—Con la misma telepatía puedo calcular el rango de una persona e irme orientando, mi cerebro traza un mapa de los cerebros de las personas, criaturas, animales o cualquier ser con inteligencia que este cerca de mí, trazo un mapa y puedo moverme o seguir la persona.
—¿Puedes leer la mente de los demás?
—No solo comunicarme, no soy tan invasivo.
Leonardo saco su caballo izquierdo para defender a su peón, el jugador saco a su reina en diagonal en posición de ataque, Leonardo saco a su caballo derecho para incomodar a la reina del jugador, este la quito sin pensar haciéndola retroceder una casilla.
Solo para dejar que el caballo de Leonardo se comiera al peón del jugador el cual estaba en el centro, el jugador movió su otro peón del centro para incomodar al caballo el cual Leonardo volvió a retroceder, sin darse cuenta que pudo haberse comido a la reina del jugador, solo lo pensó ya no le presto más atención.
—¿Eres una especie de demonio o algo por el estilo?
—Soy un engendro, creado para servir, nuestra raza es noble, somos creados para obedecer, hay dos tipos de engendros, la mía nació para servir y obedecer y el mayordomo que esta allá arriba nacido para servir y matar.
—Me estás diciendo que esa persona de allá arriba es igual que tú.
—Eso de allá arriba no es humano, y no es como yo, es diferente, solo que puede tomar dos formas, pero una vez que toma dos forma y renuncia a la suya, la original, ya no puede regresar a la normalidad, nunca sabremos cómo era —Lo último lo dijo con un suspiro.
—Y yo que pensaba torturarlo para que hablara.
—Suerte con eso mi estimado, que bueno que no lo hiciste, hubiera sido fatal para ti, por algo lo tiene Abrahela.
El jugador movió el peón que esta frente al alfil derecho de él moviéndolo dos casillas, Leonardo saco a su alfil derecho posicionándolo frente al peón que antes había movido el jugador.
—Veo que me quieres sorprenderme —dijo el jugador.
—Solo estoy tratando de terminar esto e irme con muchas respuestas.
—Entonces porque hace unos instantes no te comiste a mi reina.
—Sera porque no quiero terminarlo muy rápido.
—O será que no viste ese gran error que te costará mucho —rio el jugador.
El jugador movió a su reina cuatro casillas hacia enfrente comiéndose al peón, Leonardo movió su torre a la derecha una casilla antes de llegar a donde está el rey, protegiéndose con su caballo, así el caballo protege al peón que esta hasta la derecha y a la torre, el jugador sabe que no puede comer esas piezas y menos comer al caballo, porque la reina de Leonardo se come a la reina del jugador.
—Pregunta, no te limites, pero si veo que la pregunta es algo curiosa o interesante solo la responderé si me ganas alguna partida —dijo el Jugador.
—Eso no lo dijiste al principio —expreso Leonardo.
—No, pero al verte jugar puedo decir que tienes idea y no será fácil ganar.
Leonardo miro bien el tablero, al cabo de unos minutos el jugador movió a su reina retrocediéndola en diagonal izquierda de él, Leonardo movió su peón de hasta la izquierda una casilla, y el jugador movió el mismo peón en esa dirección, pero dos casillas, Leonardo saca su reina en diagonal derecha solo avanzando un pobre cuadro, el jugador se tomó unos minutos para pensar, se rasco la cabeza y movió el penúltimo peón de su izquierda a derecha solo una casilla para proteger a los dos peones que estaban frente a él.
Leonardo movió el peón que estaba frente a la reina solo una casilla para dejar espacio al alfil avanzar con libertan cuantos espacios quisiera a la derecha.
El jugador avanzo con el peón que estaba enfrente de su caballo izquierdo, pero solo una casilla, Leonardo se adelantó sacando su alfil y posicionándolo frente al peón que ya había sacado el jugador.
Leonardo hizo el enroque largo, protegiendo más a su rey y por la otra parte el jugador tomo unos minutos.
—Sí que estás pensando bien —dijo el jugador.
—La verdad, no soy tan bueno, a mí el ajedrez me aburre con mucha facilidad, pero si es el mejor método para conseguir información, por mi está bien.
—De acuerdo Leonardo, sigamos jugando.
El jugador movió a su caballo derecho en medio de los peones que anteriormente ya había movido, Leonardo movió su caballo solo para dejarlo a un lado del caballo del jugador dispuesto para comerse en el otro turno al peón de su lado derecho.
El alfil izquierdo del jugador salió para colocarse debajo del alfil derecho de Leonardo incomodando al caballo, pero amenazado por la torre del hombre.
Leonardo movió la torre para atacar a la reina del jugador este la retrocedió para dejarla a la par del alfil de Leonardo, el ultimo peón del lado derecho de Leonardo fue movido para incomodar al alfil del jugador, así que lo retrocedió para evitar ser comido, el alfil de Leonardo se comió al caballo del jugador y estaba en dirección para comerse la torre, el jugador la movió una casilla a la derecha.
—Bueno un caballo menos —dijo el jugador.
El jugador estaba tranquilo le seguía a él, pero estaba pensativo, movió su alfil para dejarlo de frente del alfil de Leonardo, a lo que hizo que este retrocediera hacia abajo para evitar ser comido ya que no tenía a nadie que le protegiera.
El peón del jugador se movió para seguir incomodando al alfil de Leonardo a quien se le agotaban las ideas para seguir avanzando o retrocediendo, así que retrocedió a su alfil dejándolo por debajo de la reina de Leonardo y cubriéndose con el caballo, el jugador tuvo chance para hacer el enroque largo y de igual forma proteger un poco más al rey.
El peón de Leonardo se comió al último peón del jugador de su lado izquierdo, pero con la misma el otro peón del jugador salió y se comió al peón de Leonardo, este avanzando a su peón solo para que los dos quedaran estancados.
El peón del jugador fue movido para acorralar al alfil de Leonardo quien no tuvo de otra que comerse al peón solo para después ser comido por otro peón, ¡una masacre de peones!
La reina de Leonardo se movió hacia enfrente, el jugador movió su peón hacia enfrente y fue sorprendido por el peón de Leonardo —Bien, de todas formas, ese peón ya estaba perdido —dijo El jugador.
—Pero si esperabas podías comerte al peón con otro peón —Respondió Leonardo.
—Sí, pero qué valor tiene el peón, ¡Si es un peón!
El peón solo tiene valor cuando llega al otro lado y lo puedes convertir en una reina.
—Es algo profundo, pero digamos que tienes razón —dijo Leonardo.
—Estás viendo y no ves mi estimado Leonardo, cuanto, vales tu aquí, o solo eres un peón como yo.
Leonardo guardo silencio por unos segundos.
—¿De cuerdo que es este lugar y que está pasando?
—¿Esa platica no la habías tenido ya con el Fraile que te topaste en las catacumbas y en la galería de arte demoniaca?
—pregunto el jugador.
—¿Por qué respondes con una pregunta, no me dijiste que preguntara?
—¿No es obvio porque estás aquí?
—volvió a preguntar el jugador.
—Si supiera no estaría jugando contigo —dijo Leonardo.
—Aun estas recordando las cosas, no recuerdas mucho, pensé que para este punto ya recordarías, eso quiere decir que serás un digno sacrificio.
—A que te refieres con un digno sacrificio, sé que fui manipulado para regresar al pueblo, pero no entiendo porque yo, cual es el propósito de haber sido elegido —dijo Leonardo.
—Desde que la señorita Abrahela fue liberada, han atraído con éxitos y fracasos a humanos como tú, con la capacidad desarrollada de las secuelas, solo eres un recurso para ellos, que pronto conocerá su destino.
—Solo soy un peón —dijo Leonardo.
—Sigue jugando y preguntando.
El jugador movió su caballo y Leonardo movió su peón para incomodar al caballo, el caballo que había movido el jugador fue movido de nuevo para hacerle jaque al rey de Leonardo, este movió a su rey lo más cerca del caballo para que le jugador retrocediera a su caballo, Leonardo movió a su peón derecho, el alfil del jugador se comió al peón de Leonardo y se cubrió con el caballo, el peón de Leonardo se comió al peón del jugador y este movió su torre para cubrir a su otro alfil.
—¿A qué te refieres con un digno sacrificio?
—No has recuperado la memoria del todo, eso quiere decir que no estas aun invadido en locura, porque no sabes que es real y que no, eres fuerte de mente, ¿Lo serás de corazón?
Era para que tus secuelas las desarrollaras en la infancia, de más grande, puede llevarte a la muerte, es posible, pero más arriesgado, esto quiere decir que, si estás aquí sin haberlas desarrollado de niño, puedes llegar a ser poderoso.
—¿Cómo pude haberlas desarrollando de niño?
—No se esa respuesta, yo no tengo las secuelas, supongo que es algo natural que se da.
Cuando son adultos con las secuelas bien desarrolladas son atraídos, tu aun no las logras liberar por completo, cuando el señor oscuro te las quite será como abrir la manguera de agua y salga con demasiada presión, es por eso que eres un contenedor muy valioso.
—¿Dónde se llevará el sacrificio?
—Pregunto Leonardo.
—Eso no lo puedo responder, las paredes escuchan Leonardo, debes de andar con cuidado, ella podrá oírnos.
—No me dijiste que podía confiar en ti, y que me ayudarías.
—Lo iba hacer, pero eres malo para jugar ajedrez y ya me estoy aburriendo —expulso el jugador.
—Me he comido más piezas y tu solo estas retrocediendo.
—No se trata de comer más piezas que el otro, si no armar una buena estrategia para hacer jaque mate, vencer al rey es lo que necesitas.
—Se trata de que hables y respondas mis preguntas, esa fue la condición.
—Bueno, cálmate hombre, no te puedo decir, esa pregunta no la puedo responder, el evento aún no se anuncia, será pronto, el lugar cambia cada año, extraño cuando se hacían en la vieja Alemania nazi.
Leonardo movió su caballo para hacer jaque al rey del jugador, este hizo lo mismo que hizo Leonardo antes, acercarlo lo suficiente para hacerlo retroceder, así que hizo lo propio y movió al caballo, el jugador hizo retroceder a su reina, dejándola a un lado de su alfil.
La situación se estaba complicando, la partida se estaba alargando mucho, sin darse cuenta ya llevaban más de tres horas en una sola partida, y no había muchas respuestas contestadas, el jugador evadía muchas de las preguntas y Leonardo se le agotaba la paciencia y el tiempo.
Ya con mucha prisa, Leonardo movió a su caballo, para incomodar a la reina y el jugador movió a su reina hacia enfrente, el peón de Leonardo se movió hacia enfrente para tapar paso a la reina, acorralada por el caballo y dos peones.
El jugador avanzo con su ultimo peón de lado izquierdo dos casillas, solo para que el peón de Leonardo se moviera una casilla por el centro para quedar a la par del peón del jugador, pero para el jugador no le importo hizo avanzar al peón que antes había avanzado dos casillas, ahora estaba a nada de comerse a la torre de Leonardo.
Este solo retrocedió a su torre, el peón del jugador se comió al otro peón central de Leonardo y amenazo para comerse a la reina de este, Leonardo movió a su reina para que no fuera comida y el jugador movió otro peón solo por estrategia, el alfil de Leonardo se comió al alfil del jugador y después el caballo del jugador se comió al alfil del hombre, se detuvo y movió su reina para comerse al peón y librarse del ataque del caballo, el caballo del jugador se comió al peón y se quedó justo debajo de su reina, la reina de Leonardo retrocedió porque estaba amenazada por una torre, pero retrocedió lo suficiente para proteger a su propia torre, así las dos torres quedaban listas para atacarse, pero las dos estaban perfectamente protegidas.
—La cosa va algo apretada mi estimado Leonardo —dijo el ser larguirucho.
—Es lo que veo, creo que a este punto ya cualquiera puede llevarse la partida.
—¿De dónde nos visitas?
—dijo el ser.
—Soy de aquí, nací en San Juan caído, pero no recuerdo que fuera así, cambio mucho desde que me fui, nunca me imaginé que tal poder existiera, solo estoy deseando despertar de este maldito sueño.
—Sera porque la señorita Abrahela fue liberada, las cosas cambiaron desde que ella fue liberada.
—¿Quién la libero, y por qué?
—Un culto satánico amateur hace unos años, encontró viejos manuscritos de Abezi-Thibod, buscaron la forma con las enseñanzas del ser de oscuridad, y así lo pudieron traer de vuelta, Abrahela fue liberada, y todo el mundo se fue a la mierda de nuevo, el ultimo protector del pueblo murió, mi último gran amo el Dr.
Ysaak Yamhir.
—¿Dónde está ese culto?
—pregunto Leonardo.
—Están por todos lados, esparcidos por el pueblo, disimulando que viven una vida feliz y plena con sus familias, pueden ser tus vecinos, familiares o amistades —dijo el jugador y continuo—.
Se volvieron esclavos de Abrahela, así como tú, yo y todas las criaturas y cosas que viven no solo en la casa si no en el pueblo.
—¿Cuando fue eso?
¿Cuándo liberaron la maldición?
—No tengo la respuesta a eso.
—¿Cómo terminaste tu aquí, jugador?
—Es gracioso, antes servía al Dr.
Ysaak Yamhir, el padre de la señorita Abrahela.
—Cómo fue que murió el doctor.
—La señorita Abrahela lo asesino, después de que el culto lo liberara, el amo Ysaak peleo con ella para volverla a encerrar, pero ella era demasiado fuerte.
Murió en el intento, yo no quería morir, digamos que siempre he sido muy cobarde así que manche el nombre de mi amo y comencé a servir a su hija.
—Descuida es la sobrevivencia del más fuerte.
—¡Eso dijo ella!
Cuando me dio la oportunidad de servirle, acepte.
—Creo que en parte cualquiera lo diría, nadie quiere morir y menos en estas condiciones, mírame a mí, estoy tratando de asimilarlo todo para poder salir de aquí, apesta ser un prisionero y más si te secuestran, supongo que te sientes igual, la diferencia es que a ti te dieron a elegir y tu elegiste seguir vivo, ¡No Servir, seguir viviendo!
—Creo que tienes razón, eres inspirador, me sentiré triste cuando mueras, pero te voy a recordar —menciono el ser, sin pizca de remordimiento.
—Soy escritor, bueno hace miles de años, lo solía escribir, si algo sabemos los escritores es de un corazón roto, muchas decepciones y depresión, pero vamos, amigo, dame ánimos, no creo que no haya una forma de salir de aquí.
—No la hay, pero puedes esconderte en las catacumbas como lo hizo el padre ese o ir al bosque, ahí estarás a salvó.
—Que tiene de especial las catacumbas para que no te busquen.
—Las catacumbas están vivas, es una especie de cuerpo vivo, cuando vuelvas a entrar fíjate muy bien y veras que están compuestas de una carne grisácea es como si estuvieras dentro del estómago de un ser gigantesco, son paredes de carne traídas desde el mismísimo infierno y si pegas tu oreja podrás sentir y escuchar como late, rotan seguido por eso, te trae a diferentes lugares, —Cuando entre toque las paredes y me acerque lo suficiente y no sentí ni escuche nada, se veían como de piedra.
—Parecen, pero tienes que ponerle más atención, y será porque estabas más preocupado por el Ualtepotsoka y la penumbra.
—El Sacerdote no menciono nada de eso.
—Sera porque estaba más enfocado en comerte y solo te dijo lo que querías escuchar.
Era un viejo loco, ya no está con nosotros después de que lo echaste con sus enemigos, te felicito por eso.
Si quieres conocer más tendrás que regresar a las catacumbas, ir al bosque o leer, pero es mejor que lo experimentes, así sabrás todas las respuestas posibles, a veces los libros no ayudan mucho.
Después de un rato, en lo que platicaban y jugaban, la partida continuaba, pero con menos piezas, las dos torres seguían mirándose, pero la protección para ambas era igual de poderosa, Leonardo hizo avanzar a su caballo para poner en jaque al rey, el ser larguirucho solo lo hizo retroceder, la torre del hombre avanzo, pero el jugador se anticipó y con su reina puso en jaque al rey.
Leonardo no tuvo de otra que poner a su caballo solo para que fuera comido por la torre del jugador, ahora la reina y la torre del jugador acechaban, Leonardo bajo a su rey, pero la reina del jugador lo siguió con una severa distancia, el alfil de Leonardo se puso de frente para proteger al rey quien estaba en mate, pero fue tragado por la reina del jugador solo para dar paso al ¡Jaque Mate!
—Otra partida no me molestaría mi estimado amigo, humano.
—Nos llevamos mucho tiempo en una sola, sería una pesadilla jugar otra, entiendo que no me puedas decir mucho, porque sabes poco.
—Si jugamos otra partida responderé todo, lo prometo.
—¿Esta vez responde todo?
—pregunto Leonardo.
—Lo prometo.
Acomodaron las piezas en su lugar, esta vez le tocaba empezar al jugador.
—Si tengo que regresar a las catacumbas para saber más, como le hago para deshacerme de la cosa ésa que me siguió y me golpeó fuertemente.
—Amenos que tengas una fuerza sobre humana lo derrotarías, el Ualtepotsoka es muy fuerte y resistente.
—Alguna otra forma, como un hechizo, un arma mágica.
—Hay una espada en la casa, es sagrada, pero si la encuentras solo te será útil para destruir… creo que estoy hablando de más, mejor juguemos.
—¡Dime!
¿A quién podría destruir?
¿Abrahela?
Responde a eso.
—No puedo decir mucho, nos escuchará, está en todas partes, hay algo aquí escondido que te servirá de arma mortal, ante todo.
—¿Por qué le sirves?
Porque no has intentado escapar.
—Tiene a mi esposa e hijos, y hace siglos que no la veo, una vez intente escapar con mi familia, mato a uno de mis hijos para que viéramos las consecuencias, después tomo al resto de ellos y se los llevo, al principio dejaba que los viera, una vez cada cierto tiempo, pero desde hace siglos que nos los veo, no los siento, ella me dice que están vivos, y quiero creer en eso, por eso sigo sirviéndole, y cuando ayudo a uno de ustedes me arriesgo a lo peor, a la muerte de otro ser amado.
—¡Demonios!
En verdad lo siento mucho, pero no puedes darte por vencido, no quiero ser cruel pero no has pensado en la posibilidad de que tu familia… ¡ya estén muertos!
Y solo tenga el pretexto para que tu sigas sirviendo, teniéndote como un esclavo, un peón.
El jugador se levantó y golpeo con brutalidad la mesa, rompiéndola, el tablero y todas las piezas estaban regadas por el suelo.
—No te atrevas, no menciones esas palabras, ellos están vivos, yo sé que lo está, tengo fe en eso.
—Tranquilízate, te ayudare a buscarlos, trabajemos juntos y nos larguémonos de aquí —Me niego a ayudar y poner en riesgo la vida de mi familia.
—La vida de tu familia está en riesgo todos los días, un día nuevo, es una oportunidad menos para salir de aquí, ¡vamos jugador!, conoces muy bien este lugar, guíame y juntos salvemos a tus seres queridos.
Salgamos de aquí.
—Si te ayudo ¿Cuál sería tu plan?
—Pregunto el jugador, un poco convencido de la propuesta.
—Deberíamos de deshacernos de la criatura que perturba las catacumbas, tu eres mucho más fuerte que yo, creo que tu podrías vencer a ese monstruo.
—¿Del Ualtepotsoka?, pero no te hará nada si lo ignoras.
—Es preferible andar cómodo caminando con toda la libertad, ¿No lo crees?
—De acuerdo ¿Y luego?
—Regresaremos a las catacumbas, buscaremos el arma que dices, me dirás por donde y la usaremos para pelear, traje conmigo libros que puedan ayudarme a comprender más sobre este lugar, y si eso no funciona regresaremos al salón del arte demoniaco a estudiar, no hay tiempo en esto, pero debemos ser rápidos.
—Tu plan es estúpido, y tú no tienes posibilidad alguna, el Ualtepotsoka es una de las criaturas favoritas de la señorita Abrahela, cuando muera se dará cuenta de lo que hicimos debemos ser rápidos si no será el fin para ambos, el fin para mi familia, me matara a mí y para ti solo adelantara tu sacrificio.
—Entonces que sugieres, escucho opciones.
—Nada, seguir vivo, no has pensado simplemente salir de la finca por la puerta delantera y correr al pueblo tal vez ahí encuentres más repuestas y una salida.
—Sí que eres sarcástico, y poco humor, está bien, cuando salga de aquí y nunca me vuelvas a ver, te arrepentirás de no haberte ido conmigo.
—¡Si porque estarás muerto!
Es un suicidio lo que pides mi estimado amigo, al matar a la criatura Abrahela se dará cuenta, ahí fallará tu plan, no tienes súper poderes para correr muy rápido, primero recaba información en la superficie y cuando estés listo vuelve abajo, ve al bosque, tendrás más chance de vivir ahí el resto de tu vida, ve con los demás —el ser larguirucho camino por la habitación—.
Avísame cuando quieras volver a jugar otra partida.
—Eres un maldito cobarde, gracias por nada —finalizo Leonardo, levantándose de su lugar.
El jugador dio la vuelta, saliendo de la habitación.
Leonardo triste, miro al cielo, viendo el blanco de la losa, tomo aire y se levantó, era momento de seguir, el jugador no lo ayudaría, seguía solo como al principio, pero lo que le había dicho la criatura era en parte cierto, explorar la superficie, leer los libros que trajo consigo, ir al bosque y visitar el pueblo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com