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VERANO DEL 98 - Capítulo 8

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8: PRIMERA NOCHE 8: PRIMERA NOCHE El calor insoportable, el aire acondicionado había dejado de funcionar, todo daba vueltas, el olor de la habitación era a cerveza, tequila y otros licores regados por todas partes, olores desagradables de comida echada a perder, ropa sucia.

Él estaba ahí al rincón de la habitación solo esperando procesar todo lo que ha pasado, vivido que eran las visiones, los fragmentos de recuerdos que llegan a su mente, que estaba seguro que no había vivido o recuerdos de otras personas, eran destellos, iluminaciones que llegaban y se iban, que son esas secuelas, que es lo que le atormenta, quería descubrir lo que fuera que estuviera pasando en el pueblo y el porqué de las extrañas visiones.

—¿Cuánto tiempo tengo aquí?

—se preguntó.

Tomo sus lentes, camino hasta el baño para dar una larga ducha, quitar todo lo asqueroso de su cuerpo, tenía que salir de la habitación, sobrevivió a esos ataques para conseguir un poco de verdad, avanzo para cambiarse después de haberse mirado al espejo mil veces y preguntarse si seguía siendo el mismo, se había afeitado la barba, la traía larga y ese no era su estilo, su cabello había crecido un poco, se lo estaba cortando constantemente, siempre ha tenido dificultad para peinárselo, no estaba consciente del tiempo que llevaba así, pero ha de haber pasado unos meses, tiene vagos recuerdos de alcoholizarse, escribir, llorar, pedir perdón y fantasear con Abrahela, esta consiente de no salir mucho de la habitación, fueron unos pocos días en el colectivo de su imaginación, sabía que había recibido ayuda pero no estaba cuerdo de quien lo había ayudado.

Consciente de que hoy era la noche, la noche de ver aquella mujer por la cual se estaba volviendo loco, ¡locamente enamorado de ella!

Después de media hora bajo a la recepción, estaba el hombre gordo y poco aseado, el gerente del hotel, Leonardo lo miro con asco, apestaba desde lejos.

—Buena noche, listo para la primera y última noche de su vida —dijo el hombre con un toque de humor.

Leonardo lo miro por debajo del hombro y no presto mucha atención a su comentario, pero después volvió en sí.

—¿Qué me quieres decir con eso?

—Preguntó, su voz se tornó molesta.

—Los rumores corren muy rápido por aquí, tiene una cita con la mujer más hermosa de San Juan Caído, le recomiendo que no asista a esa cita y mejor se marche, ya lleva aquí más de un año, solo le traerá muerte y desgracia —Me dijo el hombre gordo.

Lo que ese hombre hablaba eran puras estupideces, cosas que no van al caso, me seguía preguntando porque seguía en ese hotel y no me a la cabaña en el lago.

—Sabe, todo lo que me dice, son cosas sin sentido, la verdad no me causa gracia, que malos chistes hace, si tiene algún problema conmigo, mejor dígamelo —respondí.

—No estoy jugando, he tratado de advertirle desde el día que llego, no tengo nada en contra suya, al contrario, quiero protegerlo, si usted es llevado al sacrificio, no habrá nadie que pueda acabar con esto, usted es la clave Leonardo, incluso en el velorio, aquella noche, trate de acercarme a usted, pero se fue… —Con que era usted el maldito pervertido —me acerque a él y lo sujete por la camisa—, usted me estaba observando mientras orinaba —respondí.

—No fue mi intensión hacerlo, solo fue una pequeña masturbación publica, es una obsesión —respondió el gerente.

—¡Es un maldito enfermo!, esta es la última noche que me quedare en este estúpido hotel, ya me cansé de usted, dígame cuanto es lo que le debo —lo solté y regresé a mi cuarto por mis cosas.

Después de unos minutos regrese donde estaba el hombre, me miraba decepcionado y triste, extendió su brazo y me entrego la factura, yo contuve toda la fuerza por no golpear a ese depravado, le arrebate la nota, la cual estaba escrito lo que debía.

Factura.

Hotel “Santa Cecilia” Cliente: Leonardo Fuentes Paz.

Días: 547.

Precio por día: 250 Por pagar: 136,750.

—Éstas loco si cree que yo le pagare esto, no llevo aquí ni una semana, de dónde saca que he estado poco más de un año.

—Le repito que usted lleva aquí más de un año señor, eso es lo que debe, pero no se lo cobrare si se va en este instante del pueblo, háganos un favor a todos y lárguese —dijo Goyo.

Le tiré un golpe con mi maleta de ropa y salí corriendo del lugar, corrí hacia el estacionamiento, poco me importo lo que dijo el hombre, sabía que él estaba más loco que yo por decirme todo esto, lo que había soñado anteriormente, solo fue eso, un sueño, se sintió tan real y placentero, pero ese no era yo, no llevaba ni una semana en el pueblo, me habían pasado visiones raras, pero no creía en nada de eso, sabía que debía continuar y el ir hasta donde esta Abrahela era lo indicado.

Metí con mucha prisa mis cosas al carro, lo encendí y conduje, mire por el retrovisor, pero nunca pude ver que saliera el hombre, estaba dejando atrás al hotel que me daba pesadillas, visiones raras y exageradas de la vida a como la solía conocer y recordar, golpee mi cabeza para saber si todavía estaba cuerdo, reía por dentro, sujete el volante, iba despacio quería admirar todo a mi alrededor, era como volver a nacer, empezar de nuevo, después me preocuparía por donde iba a vivir, lo me importaba el ahora.

Conduje hasta la Hacienda “Ky´keyel”.

Cinco minutos después llegue a mi destino, dos grandes puertas metálicas me dieron la bienvenida, de una pequeña caseta se asomó un hombre con un sombrero grande de color blanco, de bigote y ropa vaquera, respire profundo, estaba ansioso de veras.

—Buenas noches en que lo puedo ayudar, amigo —me dijo el señor de sombrero.

—Vengo a ver a la señorita Abrahela Yamhir, tengo una invitación de ella —respondí.

—¿Cuál es su nombre?

—Leonardo Fuentes.

—Un momento, caballero.

El hombre volvió a la caseta y hablo por una radio, unos segundos después la puerta grande se abrió sin hacer un rechinido, olía a pintura fresca, y a zacate recién cortado.

—Adelante señor, lo están esperando —dijo el portero.

—Gracias —respondí a la amabilidad del hombre.

Entre y conduje por un camino estrecho con árboles alrededor, una distancia de trayecto considerable, la mansión se podía ver ya que estaba una gran altura, desde el pueblo se podía apreciar.

Estacione el auto frente a la mansión, baje y me recibió un señor, de unos cincuenta años aproximadamente, delgado, de piel marrón y cabello corto.

Este bajo mis cosas y llevo mi carro a al estacionamiento.

En la puerta principal de la casa me recibió otro hombre, delgado, de piel clara, cabello y bigote con canas y un traje negro, de porte inglés, de unos sesenta años.

—Buenas noches señor, soy el mayordomo Nick Jones, la señorita Abrahela lo está esperando, permítame sus cosas y dejé que lo guie, estoy a sus órdenes —dijo el hombre de porte inglés.

—Gracias Nick —conteste.

Era notable su acento inglés, seguí a Nick por la casa, quien me llevo por unas escaleras hasta bajar a una cava, me abrió la puerta, pero no entro «bienvenido», me dijo, entre y dejo que la puerta se cerrara sola, al fondo de la cava en una barra de espaldas hacia a mí estaba la mujer más hermosa del mundo.

Me acerque y toque su espalda, ahí estaba ella a punto de tomar un whisky en las rocas, tomo un trago y me sonrió, me senté a un lado de ella.

—Hola Leonardo, creí que no vendrías —dijo.

—Me sería imposible rechazar la invitación de una mujer muy hermosa como tú.

—Bueno alguien tan famoso como tú, puede darse el lujo —menciono de forma picara.

—Digamos que no acostumbro hacerlo, prefiero aceptar casi todo lo que me invitan.

Los dos comenzamos a reír.

—Puedes servirte lo que quieras, y de paso me sirves un whisky doble —dijo Abrahela muy coqueta.

—De acuerdo, sale un whisky doble y un tequila para mí.

Me levante y rodee la barra, cargue los vasos de hielo y puse el líquido solicitado, le pase el whisky y yo me quede de ese mismo lado de la barra como si fuera el barman.

—Su whisky, señorita —le dije engrosando la voz.

—Gracias buen hombre, esto es para calentar, en un rato estará la cena, espero que no hayas comido, que hay mucho que probar.

—Descuida, muero de hambre.

Reímos de nuevo, al ver su cara veía en realidad la cara de un ángel, bueno si en verdad sabríamos como son los ángeles, se verían igual a ella.

El tiempo parecía no pasar, estuvimos un rato más de risas, tragos y chistes, de pronto parecía que todo lo que había vivido al llegar aquí, solo había sido producto de mi imaginación, ahora todo era felicidad.

Sentados en la barra de la cava debajo en un túnel, entre tragos y besos, su fumar de forma elegante, las horas no las veía venir, que el tiempo ya no transcurra, quería de nuevo lo que sentí cuando la tuve en carne y piel ese día después del velorio, se me acaban de ocurrir varios poemas que no me atrevería a decir, mejor te escribo una historia se me da mejor que la poesía, así logro enamorarte, o es acaso que quieras más que eso.

Tuve un pequeño destello el cual me decía que nunca estaremos juntos con la leyenda grabada en mi cabeza, regrese en mí solo para ver que seguías contándome sobre ti, sonó a lo lejos el tren en el cual deberías de escaparnos.

Al cabo de un rato y sin darnos cuenta, ya que no éramos conscientes de nuestra propia realidad; el mayordomo entro, solicitando nuestra presencia en el comedor principal, la cena estaba lista, salí de la cava con Abrahela nos tropezábamos con cada paso, habíamos bebido de más, nos dirigimos al comedor principal, ella guiándome, yo detrás de ella, hablándole al oído, Nick nos acomodó en nuestros lugares, solo nos separaba una silla, la cual ignoré y me puse a lado de ella, echo una pequeña risa.

—El menú consta de cortes de carne de primera con especias, verduras frescas y la receta de la familia, que tengan buen provecho y con permiso —dijo Nick retirándose del comedor.

Los dos dimos la gracias al mismo tiempo, y con una ligera seña le di la palabra a Abrahela.

—Bueno solo diré provecho, Leonardo.

—Gracia, provecho igual, se ve increíble, dale mis felicitaciones al chef —respondí.

—Por supuesto, y dime Leonardo, ¿cómo te sientes en estar de vuelta en el pueblo?

—pregunto Abrahela.

—La verdad es muy raro, hace ya muchos años que no venía por estos rumbos, la verdad se siente extraño, se ve diferente, pero a la vez, parece que veo el pueblo como cuando vivía aquí.

—Sí, es de lo pocos pueblos mágicos que aún conservan un toque especial.

—Con cuerdo en eso, y dime, ¿cómo es que eres dueña de todo esto?, cuando era niño, recuerdo que el dueño de la finca era también el doctor del pueblo.

La verdad siempre me dio miedo esta finca, siempre se contaban historias de terror y todo lo relacionaban con la finca y ese doctor maniaco, no te quiero asustar, pero es la verdad, aunque admito que un tiempo que me dieron inspiración para escribir uno que otro libro, mis amigos y yo, solíamos jugar a querer colarnos en estas propiedades, pero nunca pudimos, las bardas siempre fueron muy altas, nosotros éramos tres, jugábamos en hacer guardia y vigilar.

—¡En verdad!, no creía que hablaran mal de la finca de mi padre y de mi padre, ¿qué más decían?

—De tu padre, eras hija del doctor, imposible —respondí mintiendo, sabía que era hija de Ysaak, Josué ya me lo había dicho—.

Nunca te vi, lo siento no sabía, debí no decirlo de esa forma para no ofender, pero al no conocerte en la niñez, nunca me imaginé, pensé que habías comprado la propiedad hace unos años —improvisé.

—Descuida, no me ofendes, no creí que se suscitaran historias de terror en torno a la finca y de mi padre, es gracioso.

—Sí, bueno era lo que decía la gente, en el pueblo siempre han existido historias de terror, lo decían para asustarnos y no estar tan tarde jugando en la calle, decían que era el Dr.

Frankenstein.

¿Porque nunca te vi o supe de ti?

—insistí.

—Me imagino, es normal, mi padre siempre fue muy misterioso, ayudaba a los demás, pero le gustaba estar aislado, recuerdo que cuando era pequeña, todo siempre era muy vació, mi madre murió cuando yo era una niña, no la conocí, así que no puedo hablar mucho de ella, mi padre siempre contrato maestros particulares para que no saliera de la finca, usualmente siempre tuve todo aquí adentro, por eso no había necesidad de salir, salía de incógnita del pueblo, cuando íbamos de vacaciones.

—Oh, lo siento mucho, lamento lo de tu madre, no tenía conocimiento en eso, no quería sonar grosero.

—Descuida, no importa, no es problema tuyo, los rumores y mitos son comunes, eso alimenta una buena mitología del lugar, no lo crees.

—Sí, era lo que nos contaban de pequeños —seguí justificándome—, entonces toda tu vida has vivido en la finca sin salir.

—Al entrar a la secundaria, mi padre me mando a un internado, donde estudie secundaria y preparatoria en Alemania y la universidad la estudie en Inglaterra, regrese hace unos años cuando mi padre murió, vine para su funeral y decidí quedarme.

—Ya veo, estuviste del otro lado del mundo, por eso no te conocí.

Ella me sonrió y tomo su copa de vino, tomo un trago y asintió con la cabeza.

—Pero el destino ahora nos juntó, o no Leonardo —dijo Abrahela con cara seductora.

—Por supuesto que sí, y me alegro por eso.

Los dos levantamos nuestras copas y brindamos.

—¿Y… dime, cuanto tiempo estarás por acá?

—pregunto.

—Pienso quedarme un tiempo, tal vez unos meses para despejar mi mente y escribir otra novela, creo que algo está surgiendo en mi cabeza, después de muchos años, está regresando la inspiración, no he dormido en estos días por pensar demasiadas cosas, he tenido sueños lucidos, extraños.

—¿Visiones?

—pregunto con entusiasmo.

La observe, no sabía si responder a eso, no es como que ella supiera algo, lo dudo, pero no quería que me tachara de loco.

—Siempre he tenido problemas relacionado a dormir, sueño cosa y eso me ayuda a escribir, de ahí la magia para la escritura —respondí.

—Entiendo, deberías quedarte aquí en la finca, tengo un estudio en el cual podrías escribir sin ser molestado, es mi estudio para pintar, pero creo que lo puedes ocupar para escribir todo el tiempo que quieras, además me serías muy útil de compañía, no todas podemos tener a nuestro escritor favorito en casa.

—La verdad es que no quiero molestar, no sé si deba quedarme más tiempo —respondí con la intención de que me siguiera insistiendo.

—La verdad, Leonardo, es que no molestas, es un lugar muy grande para mi solita, de igual forma bajaron tus cosas y ya fueron acomodadas, pensé que querrías pasar la noche como mínimo.

—Bueno podría ser por esta noche, salí del hotel y no sé a dónde ir después de esto, un amigo me ofreció la cabaña de su padre junto al lago.

––Descuida, Leonardo, ya te dije que puedes quedarte todo el tiempo que sea necesario, creo que no habrá motivo para salir o irte de aquí.

—De acuerdo… Por un momento eso me sonó muy terrorífico, pero lo relacione con no salir para escribir y no tener distracciones, palabras más, palabras menos, en lo personal acepte por querer estar con ella, pero era demasiado pronto para quedarme, así porque sí.

—¿Qué estudiaste en Europa?

—pregunte.

—Estudie arte e historia, siempre han sido los temas que más me han apasionado.

—Enserio, bueno eso es aburrido para mí, pero es genial que a ti te gusten, porque te gusta, ¿estudiaste en Inglaterra?

—Para saber la verdad de muchas cosas, alguna vez te has preguntado de dónde vienes o porque los lugares se llaman así, conocer su historia pasada, estudie en Inglaterra, pero iba a otras partes de Europa para estudiar el arte y la historia de aquellos lugares de primera mano.

—La verdad es que nunca me lo había cuestionado, y eso que estudie filosofía y letras.

—He ahí el detalle, sabes porque se llama San Juan Caído.

—Es el nombre que se le dio por un cazador de este pueblo, muy famoso.

—Bueno esa es la historia que todo mundo sabe, pero la historia que me conto mi padre, es por la cual empecé a amar la historia y estudiarla para saber más.

—¿Y cuál es esa historia?

—Bueno como ya sabrás México fue conquistada por españoles y estableció muchas colonias, trayendo sus ideologías y costumbres, en la que época que Guanajuato fue fundada, llego un hombre con pequeño grupo de personas desde Alemania.

El hombre tenía mucho dinero, tanto dinero que empezó a influir en el estado y empezó a comprar tierras, donde fundo una pequeña colonia, trajo más gente de Alemania y empezó aceptar gente de México para que trabajara para él, las dos razas empezaron a mezclarse, se dice que, al pasar de los meses trajo esclavos de África, quienes servían en el campo.

Fundo el pueblo de John Kamper, había una regla muy grande la cual no se podía salir del pueblo y todos debían servir a John.

Mi familia por parte de mi padre, fueron de los primeros en llegar en ese pequeño grupo con John, ya aquí se mezclaron con la familia por parte de mi madre, y servían a John, el pueblo prospero, sin necesidad del estado, pero se practicaba de todo, desde sacrificios, brujería, orgias, John era más como el líder de una secta, pero a escala pueblo, tenía mucha gente a su disposición, pero al pasar los años mucha gente comenzó a escapar y se empezaron a suscitar problemas esto hizo que las autoridades del estado fueran a revisar e investigar, donde se descubrieron muchas cosas y empezó la cacería contra John.

Es ahí donde dicen que Juan era un cazador.

Cuando estuvieron a punto de capturar a John dejo ver su verdadera cara, era una especie de monstruo alado con una sola ala, decían que era un vampiro o algo por el estilo, las autoridades no pudieron hacer nada, John se fue, nunca más volvió a ser visto, y el estado encubrió el caso, pidiendo a los ciudadanos que se mantuviera en secreto y fueron recompensados por el daño.

A lo largo de los años se fue distorsionando la historia, hasta llegar que Juan era un cazador y libro al pueblo de la plaga de murciélagos —finalizo Abrahela.

—No tenía una idea de eso, ahora es más aterrador —le creía a Abrahela, yo había visto a ese ser alado de una sola ala.

—Si, tal vez, no sea creíble, a mí me fascino cuando era una niña y por eso decidí estudiar, mientras más estudiaba más iba uniendo pistas.

—Entonces por lo que estudiaste, puedes decir que es cierto.

—En gran parte si, al menos John Kamper si existió, lo pude investigar el tiempo que estuve en Alemania.

—Es asombro, es mejor que las historias que he escrito.

—Deberías escribir algo similar a eso, en el estudio tengo mucha más información podrías investigarlo y darte ideas.

—Mañana empezare, lo prometo, tal vez no me lo creas, pero hace un par de noches vi algo como al ser que describes, usaba una especie de armadura.

—¡Imposible!

—expreso Abrahela tapándose la boca.

—¿No lo crees o a que te refieres?

—pregunte.

—Lo siento me deje llevar, me emociono con facilidad al tema.

Terminamos de cenar y lo que resto de la cena, no dejaba de pensar en eso, no creía del todo, pero cuando dijo lo del ser alado, sabía que había un poco de realidad, la historia era fascinante, aquí encontraría más información de la que necesitaba, solo debía ser cauteloso y no parecer que estuviera loco, no quería asustarla, quería que fuera mañana para empezar a escribir.

Abrahela se levantó y camino a mi alrededor, se posó del otro lado de la mesa y dejo caer su vestido, desnúdense por completa, podía verla de espalda, giro levemente su cabeza y me miro.

—Qué esperas, mucha mitología, sígueme, la historia termina en mi habitación —me dijo.

No dude ni un segundo y me levante, camine hacia ella y me tomo de una mano, guiándome por un pasillo y perdiéndonos en la oscuridad de este.

Esta noche había empezado algo más allá de mi imaginación, de todo lo que podía soñar con tener, estaba teniendo la mejor noche de mi vida y se acercaba el principio de una gran historia, nos comimos a besos esa noche, del gran ventanal corredizo del cuarto se apreciaba la luna y las estrellas, la penumbra de la noche era romántica, de nuestros cuerpos desnudos brotaba el amor, la calentura y la pasión, la tocaba por todos lados, ella me devolvía las caricias, los besos y los abrazos.

Ella durmió al calor de mis brazos, y yo me dormí sin despertarla, entre citas de ruidos extraños al dormir, pedí que esto nunca terminara, las estrellas pasaban y el cielo seguía mirándose hermoso, como ella ahí acostada sin molestar en nada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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