Vestigios de un viejo mundo: Los dos lados de una moneda - Capítulo 21
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Capítulo 21: Capítulo 20
[Alerta]
Se han detectado extrañas fluctuaciones
Se ha encontrado al primer [Errante]
[Misión]
Elimina al errante.
Recompensa: +10 000 méritos, + título [protector de la tierra]
Una ligera risa se me escapó mientras observaba el brillo de las estrellas. Al darme cuenta, mordí una hoja de Grukz y noté como una estrella en particular opacó a las que le rodeaban por un instante antes de desaparecer.
— ¿Entonces ya estamos en ese día?
— ¿Qué cosa?
— Nada, nada. Solo recordaba algo.
Mire a la noxillum a mi derecha antes de volver mi mirada a la ventana. No ganaba nada contándole la verdad.
Antes de retroceder, esa estrella marcó la aparición del primer errante en la tierra, llenando de confusión a todos. No entendíamos que era un errante y a qué se debía. Recuerdo que se veía como una persona normal. — Bueno, realmente sí lo era — pero pensamos que era una clase de demonio. En ese momento la tierra aún no pasaba por su segunda expansión ¿Quién diría que cambiaría tanto? Normalmente en los cómics estos cambios se deben al protagonista tras hacer algo relevante que cambiaría el mundo, pero yo no he hecho nada.
La noxillum me entregó un líquido verde medicinal, el sabor era incómodo, como un pastel de carne dulce, pero no importaba.
— A este paso, podrás salir en unos días. — Comentó la noxillum.
— ¡Deberías tener más cuidado! ¡Si hubiera sido alguien de la ciudad interior, o peor, de la realeza, no estarías vivo ahora mismo!
El barbudo twarz frente mío me regañó, se sintió raro debido a su altura apenas superior a un metro, pero no se equivocaba, el accidente fue mi culpa. Fue hace algunos días que caminaba distraído cuando algo me golpeó, resulta que sus caballos se descontrolaron por algún motivo y que yo cruzara la calle cuando no debía ocasionó esto. De cualquier manera, tuve suerte de que el twarz destacara por su amabilidad. La noxillum que funge de enfermera me contó que era un reconocido herbolario de la zona exterior y que cualquier otra persona se hubiera quejado y pedido alguna indemnización o, en el mejor de los casos, se hubiera disculpado y luego se iría sin más. Comparado con esas opciones, el twarz que rascaba su rojiza barba fue un regalo del cielo, no solo busco ayuda para mí, un desconocido, sino que vino cada dos días para comprobar cómo me encontraba.
— Y lo agradezco mucho. — Respondí apenado.
— ¿y bien? ¿Por qué andabas tan distraído?
— Estaba algo confundido.
— Confundido y tres gusanos más ¡¿Cómo no ver dos caballos hasta el final?! — El twarz rio
— Antes de venir a la quinta ciudad, escuché sobre la quinta princesa. Pero tras llegar, me enteré que no existía ninguna quinta princesa.
— Ah, así que ese era el problema.
El twarz me vio con la misma pena que ves a un niño que fue objetivo de las bromas de algunos adultos que no tenían nada mejor que hacer. La enfermera soltó una pequeña risa al escuchar mi respuesta, supongo que le pareció gracioso.
— ¿Quinta princesa? ¿No habrás escuchado mal?
— ¿Escuchado mal? — Yo y el twarz preguntamos.
— ¿En qué se pudo confundir? ¿Quizá la quinta princesa es del reino de Zunsik?
— No, no. — La enfermera movió sus brazos en negación. — Me refiero a la leyenda de la quinta princesa.
— ¿La leyenda de la quinta… — El twarz se detuvo, llevando su mano a rascar su barba mientras pensaba. — ¡Ah! Te refieres a ese cuento para niños.
— Correcto. — la noxillum asintió.
— ¿Pero no fue prohibido hace casi un siglo?
— ¿Prohibido? — pregunté.
— Bueno, más que prohibido, fue restringido. — Corrigió la noxillum. — Un grupo muy astuto comenzó a vender copias del mismo, que luego se volvieron diferentes versiones.
— Cierto. Ya me acuerdo. Debido a eso comenzaron a aparecer problemas entre los Noxillum y Noxion.
— No solo eso, también hubo rastros de que otras razas se sumaban al conflicto.
— ¿En serio? No conocía esa parte
— Yo aún era una pequeña noxillum cuando eso pasó.
— ¿Y de qué se trata esa leyenda? — Interrumpí, era la primera vez que escuchaba de esa leyenda.
— Se dice que, cuando los Noxillum y Noxion recién aparecieron en este mundo, existieron cuatro Nox. “Nacido para proteger”, “Nacido para guiar”, “Nacido para curar” y “Nacido para avanzar… — La noxillum tomó asiento mientras relataba.
Los cuatro Nox fueron quienes sentaron las bases para la civilización que los Noxi tienen hoy en día.
Nox an Frija, nacido para proteger, todos los días utilizaba sus largas piernas para correr alrededor de los noxi, cuidándoles de los depredadores y peligros en las desconocidas tierras.
Nox an Lio, nacido para guiar, educó a los Noxi bajó sus largas alas, enseñándoles los valores y el respeto hacia todas los seres vivos que existieran.
Nox an Laig, nacido para curar, les enseñó sobre las hierbas y sus efectos medicinales, sobre las formas de tratar heridas y dolencias.
Nox an Jan-O, nacido para avanzar, le enseñó sobre el comercio, la tecnología y las caóticas energías.
Los noxi avanzaron gracias a los cuatro Nox, ayudándolos, tratándolos como padres. Los Nox correspondieron a los noxi, tratándolos como hijos, pero con el paso del tiempo, cada Nox fue desapareciendo.
Cuando los noxi podían defenderse solos, las piernas de Frija se endurecieron, sus brazos se escondieron y se fusionó con su lanza antes de volver a la tierra; cuando la primera ciudad se formó, Lio extendió sus alas y entre plumas desapareció; cuando la medicina se volvió el día a día y los primeros grupos herbolarios comenzaron a surgir, Lio acarició la tierra y se transformó en un extenso lago. Por último, cuando los magos surgieron, Jan-O se encendió y desapareció tras dejar unas inscripciones.
El tiempo pasó y aunque los noxi tenían el mismo origen, las familias entre Noxillum y Noxion eran imposibles. No eran reprimidos moral ni socialmente, pero por más que intentaran, un Noxi no podía tener hijos.
— O eso se creía.
Un día, durante la fiesta a los Nox, un encapuchado se puso de pie frente a la multitud, aclamando a los cuatro vientos, siendo el quinto Nox, Nox an Reig, nacido para gobernar. Aunque muchos lo negaron al inicio, poco a poco fueron aceptándolo Jan-O les enseñó a los noxi como comerciar, pero fue Reig quien introdujo las monedas. Laig les enseñó sobre las medicinas y la necesidad de un hospital, pero Reig les enseñó a dividir los trabajos; Frija les enseñó a defenderse, pero Reig les enseñó a forjar armas y a usar su cuerpo correctamente. Lio les guío, les enseño a ser una sociedad, pero los noxi no podían progresar. Fue ahí donde Reig hizo su papel. Guiando a los noxi como su gobernador, Reig creó a la realeza, un grupo de Noxis destacados, que se encargarían de guiar a los demás, de cuidarlos y permitirles progresar.
Reig estuvo a la cabeza de la realeza, nombrando a los Nox como príncipes y por consiguiente, llamándose a sí misma, la quinta princesa. Reig era diferente de los otros cuatro Nox, no surgió de la nada ni desapareció cuando su misión terminó. La quinta princesa era la única Nox que era tanto Noxillum como Noxion; su cuerpo tenía la mitad clara como un Noxillum, mientras que la otra era oscura como un Noxion.
— La quinta princesa era la primera Noxi nacida de un Noxillum y un Noxion. Por desgracia, su vida no llegó a los dos siglos, dejando a sus hijos heredar el trono. Así es como Allbik y Zunsik fueron creados. — Concluyó la noxillum.
La historia me pareció interesante, tanto que me sumergí en mis pensamientos sin darme cuenta, parecía posible que me hubiesen engañado. Mientras pensaba, llevé mi mano a mi mentón y cerré los ojos
— ¿La quinta princesa? ¿Entonces a esto se refería con encontrarla?
Me fue confuso. La heredera del tiempo mencionó que me encontraría con ella y sus predicciones no pueden fallar, además, varias cosas son diferentes a lo que recuerdo, aunque puede ser porque no conocí a los Noxillum hasta medio año después. En ese momento tampoco conocí a la quinta princesa, fue solo después de la conexión cuántica que supimos de su existencia, pero era claro que ella era de esta misma tierra. ¿Y me están diciendo que ella es parte de una leyenda? ¿Cómo es eso posible? Es extra… otra vez ese sonido. Supongo que debo dejar de pensar por ahora.
— ¡Con cuidado!
— ¡Por aquí!
Unas voces agudas llamaron mi atención. Un grupo de niños pequeños corría mientras cargaban pequeños muñecos de tela en sus manos. Detrás de ellos había un hombre lagarto que los seguía, era un guardia que parecía disfrutar de cuidarlos, no cualquiera tendría esa sonrisa en su rostro.
— Ups
Uno de los niños se tropezó y cayó sobre un charco, manchando el muñeco, lo que disparó el interruptor en mi cerebro.
— ¡Eso es! — Exclamé inconscientemente
La quinta princesa y esa quinta princesa no eran la misma. Era algo confuso, pero hasta que vi el muñeco me era imposible recordar la apariencia de la quinta princesa. En mi mente era una figura difusa que se asemejaba más a la niebla, pero ahora que esos engranajes volvieron a sonar en mi cabeza, era tan claro como él agua. Aunque no entiendo a qué se debe esto, al menos ahora puedo ir y encontrarme con ella. Gracias, niño
— ¿Por qué la sangre de dragón ya no funciona? Qué fastidio.
Aunque quisiera ir ahora mismo, no puedo ni tratar de abrir otro meridiano. La última vez que intenté reunir qi, mis heridas se terminaron abriendo.
Tras unos días pude dejar el hospital. Quería devolver el favor al Twarz así que me ofrecí como voluntario para ayudarlo en su trabajo, pero se negó a aceptarme gratis, por lo que decidió pagarme unas monedas de cobre por día. Aunque solo debo trabajar cinco horas desde que el sol y la luna están en su punto más alto, esto equivale a diez horas humanas, por lo que termino casi exhausto. No me quejaré, practicar alquimia desde ahora es una gran ventaja. Cuando termino de trabajar, duermo una o dos horas y luego buscó a la quinta princesa.
Primero busqué por la ciudad media, todavía podía escuchar las historias de las que se jactaba cada vez que tenía oportunidad, así que debía ser de la ciudad media o interior.
Recorrí las calles con grandes casas blancas sobre las copas de los árboles, luego busqué por pequeños parques, recuerdo que decía ser su lugar favorito, pero no encontré rastro alguno. Visité cada tienda que veía y entré a algunos puestos de apuestas con falsa curiosidad — Todavía puedo sentir las miradas en mi nuca — pero seguía sin respuesta alguna. Cuando pensé en parar por hoy, noté una pequeña tienda al lado de una casa de apuestas, idéntica a la de que la quinta princesa describía con una enorme sonrisa en su rostro. Tras entrar, vi a la vieja pareja de noxillum atendiendo.
— Buenas tardes.
— Buen día. — La pareja asintió a la vez. — ¿Qué necesita hoy?
— Un par de hojas de grukz.
— Solo estoy viendo.
— ¿Qué lugares son más baratos?
Tres sitios diferentes, con tres parejas diferentes. Aunque los tres entraban en la descripción, ninguno era el lugar que estaba buscando, lo que me hizo soltar un suspiro. Si tan solo hubiera algún pájaro al lado del mostrador o una pintura de los cuatro Nox habría una posibilidad de que fueran los correctos.
Tomé mi cabeza tras un suspiro. Ya iba varios días sin encontrar rastro alguno ¿Quizá la quinta princesa se inventó todas sus historias? Tal vez estaba recordando mal la ciudad y no era la quinta. Dudo que no sea una noxi, sería un problema enorme si fuera así, pero estoy seguro de que sí lo es.
Cuando las preguntas se arremolinaron en mi mente, sacudí la cabeza, no me permitiría dejarme caer por esas dudas. No planeaba rendirme en mi búsqueda, al final, esta venganza y el futuro de la tierra dependían de encontrar a la quinta princesa.
Al siguiente día intenté buscar en la ciudad interior, pero resultó que no podía entrar sin un pase especial. Solo después de ser detenido por los guardias recordé las palabras del viejo en la primera ciudad. Ya que no podía buscar en la ciudad interior, decidí ir a la ciudad exterior, el único problema era que la ciudad exterior es decenas de veces más grande que la ciudad media y tener que estar atento a cada detalle no era fácil.
“El viejo señor, un Dragon-blood, siempre me daba dulces, dando su ofrenda a los cinco príncipes del reino”
“La vieja señora siempre nos llevaba al campo, la realeza debía aprender del trabajo y el sacrificio”
“La pequeña tía nos hacía el almuerzo, cocinando junto a nosotros. Decía que la realeza debía cocinar para quienes no podían”
Con las palabras de la quinta princesa en mente, pensaba que vivía en la ciudad media, pero ahora que veo la ciudad exterior, no estoy seguro. Hoy había buscado por el límite de la ciudad media, pero tras no encontrar nada, me recosté sobre una pared a descansar cuando una voz familiar llamó mi atención.
— ¡Kolt!
Cuando voltee a ver, noté una delgada figura que cargaba una cesta de paja en su brazo. Era Phenjary, que tenía un pañuelo amarrado a su trenzado cabello dorado.
— ¿Oh? ¿Qué haces aquí, Fen?
Sonreí como pude, aún me era difícil crear una sonrisa bajo los efectos del Grukz, pero no podía no hacerlo, sentía que no la había visto en varios meses y se merecía por lo menos una sonrisa.
— Vine de visita al orfanato de la quinta ciudad.
— ¿Siempre vienes?
— Una vez, cada dos meses, es como una actividad para nosotros.
— Eso suena divertido… Espera ¿Entonces eso significa que saliste a los pocos días de mi partida?
— ¿A los pocos días? Salí un mes después de que te fuiste.
— ¿Un mes? — Me sentí apenado — El tiempo pasa volando y no lo había notado.
— ¿Y qué tal? ¿Visitaste el orfanato de la quinta ciudad?
— Aún no. A decir verdad, he estado ocupado.
— Ya veo. ¡Pero ahora estás libre! ¿Verdad? — Phenjary mostró la traviesa sonrisa de un niño. — ¡Entonces acompáñame! ¡Seguro a los niños les agradas!
— Claro. Tampoco he visto muchos dragon-blood por acá, así que seguro que seré una novedad.
— Vamos, quizá no sea la cosa más rara del mundo, pero ver a cinco dragon-blood seguidos en un solo día no es cosa fácil.
“Bueno, sobre eso…” quise decir, pero Phenjary me tomó del brazo antes de arrastrarme consigo. Si pudiera oponerme a que me jalara, lo haría, pero la diferencia entra la fuerza de ambos me hacía suspirar. Aunque no pude decírselo, solo observé cómo un grupo de diez dragon-blood caminaban no muy lejos.
Cuando llegamos al orfanato, noté que era muy diferente al de la primera ciudad. La cantidad de niños en el exterior no superaba las dos cifras, pero el edificio tenía cuatro pisos y parecía tener una azotea. El interior era más grande de lo que aparentaba, de seguro por las piedras con naturaleza espacial, pero aún seguía siendo cinco o seis veces más pequeño que el orfanato de la primera ciudad,
— ¿No es extraño?
— ¡Para nada! ¡Eso demuestra lo bien que viven en la quinta ciudad!
— Bueno, eso es cierto.
Phenjary me explicó que, aunque la cantidad de muertes debido a las bestias mágicas no eran pocas, los habitantes de la quinta ciudad preferían dejar sus hijos con amigos o conocidos antes que dejarlos huérfanos. La mayoría de niños esperaban a que sus padres volvieran de largas exploraciones y solo eran pocos los que realmente no tenían alguien que los cuidara.
— ¡Con cuidado! — Una vieja voz resonó junto al tintineo de una campana.
Mientras caminaba, pude notar que la mayoría de los niños eran noxis, noxillum principalmente, mientras que en la primera ciudad había una mayor diversidad de especies. Tomé una hoja de grukz y la mordí, apenas sentí como la tristeza trataba de invadirme. Sentí como la escama que creció en mi espalda desapareció al instante.
Durante los últimos días, escuché una noticia interesante sobre el norte de la ciudad exterior. Los Noxillum se encargan de cuidar la ciudad de bestias y el norte tenía una gran concentración de ellos. Dejando de lado la cantidad de Noxillum muertos por esto, la cantidad de cadáveres de bestias dieron nacimiento a una extraña enfermedad, por lo que los padres de muchos de esos pequeños no podrían regresar pronto con sus hijos. Si mi suposición no es errónea, esta enfermedad debe tratarse de la misma que la quinta princesa hablaba en sus historias.
— ¿Cómo se han portado?
— ¡Nos hemos portado bien!
— ¡Entonces hoy tendrán un banquete!
— ¡Yeih!
Phen se levantó tras ver cómo los niños salían corriendo y, tras sacudir el polvo de su falda, inclinó su cabeza para sonreírme
— ¿Me ayudas?
— Claro.
Phen me guio por los largos pasillos; los niños iban de un lado a otro, cargando platos y alertando a los demás sobre la aparición de un dragon-blood, o como ellos decían: “D-blu”
— Hoy no seremos solo nosotros los que comeremos.
— ¿No? ¿Alguien más se nos unirá?
— ¡Hm! — Phenjary asintió.
— ¿Y quién…
Antes de poder terminar mi pregunta, unas pesadas pisadas me interrumpieron, haciendo que gire a ver el pasillo, de donde provenían. Un pequeño cosquilleo recorrió mis ojos al ver la gran sombra que se asomaba por la puerta.
— ¡El futuro rey! ¡El primer príncipe ha llegado!
Con un estruendoso rugido, un joven de piel amarillenta se presentó entre risas, sus afiladas garras y cabellera dorada destacaban en su figura: un león humanoide en pocas palabras.
— ¡Pequeña tía!
— ¿Qué tal has estado pequeño? ¿Listo para cocinar?
— ¡Más que listo!
Phenjary y el joven de afilados dientes y redondas orejas reían entre sí. Los observé en silencio mientras algunas preguntas rondaban mi mente.
«¿Pequeña tía? ¿Primer príncipe? Esto debe ser una broma»
Reí en mi mente, me parecía una broma de mal gusto que Phen sea la “pequeña tía” que estaba buscando. Aunque no estaba seguro, seguía incrédulo ante la coincidencia.
Fue gracias a las hojas de grukz que me mantuve tranquilo y rápidamente acepté el hecho como algo normal. No esperaba ser partícipe de la típica escena de “la persona perdida siempre estuvo a tu lado”, la broma era tan poco agradable que causaba leves risas a pesar del efecto de las hojas.
— La segunda princesa te honra con su visita.
Un tono elegante, movimientos sutiles y una chica joven con un par de alas oscuras entraban por la ventana del comedor; soltando una ligera risa, mostraba en su rostro que sabía el regaño que estaba por llegarle.
— Lily, ¿No te había dicho que no entraras por la ventana? ¿Qué clase de princesa eres?
— Una princesa rebelde.
Phen la regañaba, mientras que la mujer murciélago – más apegada a un vampiro – retraía sus alas conforme sus pies tocaban el suelo.
— Lily, sabes que no puedes dejar al tercer príncipe detrás.
— ¿No sería que el tercer príncipe no puede dejar a la segunda princesa atrás?
— Eh…
Un tercer humanoide llegó a la cocina, vestido con un mantel sobre su arrugada ropa y unos singulares cabellos que llegaban hasta sus hombros, donde se teñían de un marrón rojizo que perdía su color mientras más se acercaba a la raíz, cubriendo la mitad de sus dos cuernos azabache.
— ¡Pequeña tía!
El joven se acercó a Phenjary, abrazándola mientras sonreía. Unos minutos después, el cuarto humanoide apareció, un avergonzado Twarz, que apenas supera en altura a la rodilla del primer príncipe.
— ¡Ahora que todos están! ¡Comencemos a cocinar!
Cuando escuché a Phen alzar la voz, me quedé perplejo. Pensé que habría una quinta princesa si había hasta el cuarto príncipe, pero ahora parecía que me había equivocado otra vez. Estar buscándola tanto tiempo ha hecho que sea sensible al tema, no podía creer que me hacía ilusiones solo. Solté un suspiro decepcionado.
Tras sacudir la cabeza un poco y deshacerme de las ideas, observé las verduras sobre la mesa. No eran muy diferentes a las que solía comer con mi madre: brócoli, lechuga, tomate, etc. La única diferencia era su dureza, siendo estas un par de veces mayor que la anterior. Si una persona normal comiera esta lechuga, perder los dientes sería el menor de sus problemas.
Cinco, diez… No, quince fueron las ollas de comida que hicieron. El primer príncipe dejó de cocinar y se centró en mantener el calor de la comida. Ya que eran muchos niños, era fácil que la comida se enfríe antes de que todo esté hecho.
El joven de orejas circulares soltó un pequeño suspiro; por su leve gruñido, parecía no gustarle ser quien mantuviera la temperatura. Dudo que a alguien le guste ser un horno con patas.
— ¿Dónde está Sisiro? — Bufó el primer príncipe.
— Ni la menor idea. — contestó Lily
— Yo estuve con Lily todo el tiempo.
— Creo que dijo algo de salir de la ciudad. — Aclaró el Twarz.
— ¿Otra vez? Siempre que llego, ella está fuera. — Phenjary rio. — ¿y de qué se trata esta vez?
— No estoy seguro.
— ¡Bah! De seguro fue por alguna fruta nueva. — Exclamó el primer príncipe. — Ya sabes, pequeña tía, ella siempre encuentra frutas espirituales. No sé cómo puede tener tanta suerte.
— ¿Envidioso? — Lily se burló
— ¡Para nada!
El primer príncipe lo negó con euforia y los demás rieron. Si sus palabras eran verdad, la suerte de aquella Sisiro era envidiable.
— ¿Seguro? — añadió entre risas el tercer príncipe. — ¡La otra vez tus ojos disparaban estrellas cuando trajo esa fruta! ¿Cómo se llamaba?
— Fruta de fuego — mencionó el twarz.
— ¡Tú estabas babeando cuando encontró el fruto del viento! — El primer príncipe señaló avergonzado.
Las risas reinaban en la cocina, pero no interrumpían el trabajo. Era claro que estaban acostumbrados a hablar mientras se movían. Por mi parte, me limité a escuchar en silencio, cuando un sonido explosivo llamó mi atención.
— Llegó
— Ya está aquí.
— A tiempo como siempre.
— Me lo esperaba.
— JA, JA, JA.
Desde lejos, exageradas risas resonaron. El tercer príncipe lanzó la sartén que tenía en sus manos hacia la entrada; llevando consigo verduras y carne en trozos.
— ¡Yo, la q.. ¡Hey!
Con un rápido movimiento, una figura femenina apareció junto a una ráfaga de viento; tomó la sartén por el mango y, con movimientos circulares, atajó cada verdura y trozo de carne antes de que tocaran la pared.
— ¡No pueden hacerme eso! — La chica se quejó, inflando las mejillas.
— Ja, ja. Eso te pasa por llegar tarde.
— ¿Por qué siempre llegas cuando terminamos de cocinar? — Preguntó Phenjary
— ¡Fue una coincidencia! ¡Había una planta especial! Aunque… No creo que tenga uso ahora que el tercer hermano no la quiere.
La chica mostró la fruta en su mano. Era amarilla, con rectas líneas verticales de azul grisáceo
— ¡Esa es una fruta de prana!
La chica soltó una pequeña risa ante la exaltación del tercer príncipe. Avanzando a paso calmado, la sartén se balanceó de lado a lado, haciendo saltar su contenido en el proceso. Cuando se acercó lo suficiente al tercer príncipe, la chica dejó la sartén sobre el sobrante fuego y sacudió su corta coleta en el rostro del mismo.
— Pensaba dársela, pero con ese sartenazo… — rio.
— ¡Sisiro! — El joven se interrumpió — ¡No! ¡Gran y benevolente quinta princesa! ¡Perdona el error de este tonto hermano tuyo!
— Bien, ya que el tercer príncipe, Davin, muestra tal sinceridad, puedo considerarlo.
Phenjary y los otros tres príncipes reían ante el acto que Sisiro había formado. Aunque todos sabían que era una broma, no podían arriesgarse a ofenderla. Las frutas que ella conseguía muchas veces le servía a alguno de ellos, pero, para mala suerte de Davin, la provocó antes de conocer lo que traía.
— Qué mala suerte tienes, Davin.
— Muy mala
Lily y el primer príncipe se burlaron de Davin, pero él no reaccionó. Davin estaba arrodillado ante Sisiro, con las manos juntas en espera de que le perdonara.
— ¡Te prometo que cumpliré dos peticiones!
— ¿Solo dos? Hmm… Creo que el viejo señor puede necesitarlo más. — Sisiro soltó una traviesa sonrisa.
— ¡Bien, que sean tres! Vamos Sisiro, sabes que necesito la fruta de prana.
— ¡Bien! tres favores
Sisiro dudó antes de aceptar, parecía que le era difícil negarse cuando le suplicaban de esa forma, o simplemente ya había disfrutado suficiente.
Tras llegar al acuerdo, Sisiro ayudó a Davin a levantarse, dejando la fruta en su mano. Luego ayudó a llevar las grandes ollas junto a los demás príncipes.
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