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Vestigios de un viejo mundo: Los dos lados de una moneda - Capítulo 20

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20: Capítulo 19 20: Capítulo 19 — ¡Esquiven eso!

— ¡Rosa, reacciona!

— ¡¿Cuánto te falta, Wise?!

— ¡Ya casi está listo!

Wise, quien reunía maná en sus dagas, se encontraba diez metros detrás de Vi.

A pesar de ser un repartidor de daño, tenía que cargar su habilidad para poder utilizarla, por lo que Rosa se encargaba de proteger a Vi y a él, lo que le dificultaba el trabajo.

Ethan, por su parte, se enfrentaba uno a uno contra la serpiente de escamas negras.

En una situación normal, Ethan no necesitaría más de tres respiraciones para acabar con la serpiente de veinte metros, pero debido a la prolongada batalla contra las decenas de bestias, su maná se había agotado casi por completo y sus habilidades estaban inhabilitadas en su mayoría.

— ¡Ya está!

¡Señorita Rosa, apártese!

Gracias a la concentración de maná, el par de dagas se transformaron en dos largas y llamativas lanzas electrificadas; Rosa se impulsó contra uno de los tantos escombros que volaban en su dirección, dando paso libre a Wise, quien arrojó las lanzas a gran velocidad.

Estas, acompañadas de un fuerte estruendo, atravesaron el herido cuerpo de la serpiente antes de que ella pudiera reaccionar, dejando un agujero en su cuerpo.

Ethan se encargó de evitar que el cuerpo aplastara el carro de cuero que estaba cerca, enrollándola mientras caía.

— Fiu… — Rosa suspiro de alivio.

— ¡Por fin terminamos!

— Ni que lo digas, pensar que tantas bestias han surgido desde el segundo terremoto.

— Siento no haber podido hacer mucho… — ¡Relájate Wise!

No es tu culpa, no hubiéramos pensado que las oleadas de bestias se intensificarían tanto esta vez.

— Ethan trató de animarlo, dándole una gran sonrisa.

— De cualquier manera, si no fuera por eso último, estaríamos mucho más tiempo aquí.

— Exactamente.

Tuviste un papel muy importante esta vez.

— añadió Vi, quien se acercó a acariciar la cabeza del chico.

— ¿En serio?

Me alegro.

— Wise soltó una pequeña y tímida risa.

— ¡Ethan, Wise, Vi!

— Rosa, quien se había alejado, volvió con un móvil negro en la mano.

— Un mensaje de los superiores, dicen que en un par de días por fin terminarán la nueva barrera.

— ¿Por fin?

Se han demorado mucho, no hemos tenido un descanso en meses.

— bufó Vi.

— ¡Ya era hora!

Lo primero que haré será visitar a la tía.

La conversación siguió durante unos minutos.

Varios despertados de tercer rango salían y entraban a las murallas, cargando grandes carros de madera que contenían los cadáveres de las bestias.

Aunque las oleadas eran una gran amenaza, traían grandes beneficios para los despertados y personas comunes tras superarlas.

El terremoto ocurrido semanas atrás marcó el inicio de la escasez de [Suero de despertar].

Los pocos despertados de séptimo rango pasaron de conseguir fácilmente dos sueros mensuales a uno, si tenían suerte, y cada vez se volvía más difícil debido a que el precio aumentaba con cada compra.

Esto trajo consigo una drástica disminución en la tasa de nuevos despertados, pasando de dos mil despertados mensuales a poco más de trescientos.

Vi y Rosa se lamentaron al saber que posiblemente apenas se reunirán tres dígitos de sueros.

Tras finalizar la construcción de las murallas, Perú ya no era un solo país unido, era un conjunto de cúpulas interconectadas y resguardadas por despertados de sexto y séptimo rango.

Viajar de un lugar a otro ahora era casi imposible para las personas y solo los despertados que superaban el tercer rango eran capaces de salir sin ser aplastados por la gravedad.

Ethan pasaba sus días de descanso con su familia, pero ese día, como todas las semanas, visitaba las ruinas de lo que una vez fue su casa.

Parado entre los escombros, planteaba en voz alta reconstruir el lugar para hacerlo habitable otra vez, ya había comprado el terreno con anterioridad y construyó varias tumbas para las vidas perdidas, pero la que estaba frente a él era especial.

Su tía, como él la llamaba, yacía bajo esa lápida de piedra.

— Desde ese día no hay noticias de Ed.

— mencionó con una melancólica sonrisa en su rostro — Pude calmar a las personas de buscarlo, la repentina oleada de bestias ayudó a que lo olvidaran, pero… Una ventana surgió frente a Ethan.

— Este recordatorio lo hace difícil.

— Suspiró.

— Pensar que Ed se volvería un errante… Pero no consigo entenderlo, era claramente un despertado.

No mostró ningún cambio, yo mismo le del suero ¿Qué pasó?

Ethan se sumergió en sus pensamientos, elevando su mirada al horizonte.

A pesar de que la mayoría de despertados ignoraban la misión por falta de tiempo, no se podía evitar que pequeños grupos fueran en búsqueda de pistas, pero siempre regresaban con las manos vacías.

— ¿Es por culpa de ser un errante?

Esa forma extraña parecía… — Ethan se detuvo, cubriendo su boca con su mano.

— ¿Es mi culpa?

Si no hubiera insistido en que se sometiera al trasplante, quizá nada de esto hubiera pasado… Tía, lo siento.

Lo siento mucho.

— No te culpes a ti mismo.

Vi que esperaba a lo lejos, se acercó cuando vio que comenzaba a llorar, colocando su mano en el hombro de Ethan.

— ¿Vi?

— No puedes culparte de algo que no fue tu culpa.

— Pero… — Tú también lo viste, eran escamas doradas.

Ninguno de los dragones de ese momento era dorado.

— Sí pero… — Sin peros — exclamó Vi.

— Es triste que haya pasado, pero ¿qué vas a hacer?

No sabemos dónde está, la misión no lo marca, y no hemos encontrado rastros hasta ahora.

¿Acaso planeas dejar todo de lado?

— Sabes que no es así.

— ¿Entonces?

Vamos hombre, ponte de pie.

Tenemos trabajo que hacer antes de tomar unas merecidas vacaciones, además ¿que pensaran los reclutas si ven a su ídolo derribado?

— Tienes razón… — Ethan se levantó, secó sus lágrimas y amarró sus cabellos en una coleta.

— ¡Vi, Ethan!

— Rosa interrumpió, llegando en ropa deportiva.

— Tenemos noticias.

Hemos hecho contacto con Colombia.

— ¿Eso es cierto?

— Vi preguntó con cierta emoción en sus ojos Debido a los drásticos cambios que ocurrían, la comunicación entre países se había anulado.

Las mismas cúpulas que defendían a las personas de la gravedad los aislaron totalmente de toda comunicación externa, dejando cada ciudad de manera independiente, pero ahora ese periodo había terminado.

El trío se dirigió a los cuarteles, encontrándose con Wise en el camino, quien se dirigía a informar de la limpieza de uno de los sectores.

Una vez en la sala de operaciones, se entabló una larga conversación que reveló datos más allá de lo que el grupo presente pudo haber imaginado.

La primera sorpresa fue que Perú fue de los países que más demoró en establecer el contacto con otros.

Colombia ya había retomado relaciones con otros cuatro países; de los cuales uno les reveló la existencia de una nueva especie inteligente.

— Aunque no podemos confirmarlo de primera mano, al sur de Canadá existen criaturas que se hacen llamar la “Raza de monstruos”.

— ¿Raza de monstruos?

¿Las bestias mágicas?

— Vi preguntó.

— ¿Bestias mágicas?

Al parecer todos usamos nombres similares, pero no son estas bestias.

— Si no son las bestias mágicas, entonces ¿qué son?

— Ethan añadió.

— Primero que nada, dejemos de lado “Bestias mágicas”; llamémosla únicamente “Bestias”.

Aún no es oficial, pero las bestias también pueden manejar las diversas energías y sumando las diferencias culturales, es mejor no pelearnos por si son mágicas, espirituales, pránicas o normales.

La voz masculina terminó con un suspiro y una voz femenina tomó el mando, sin dar paso a que preguntaran.

— La raza de monstruos o, para acortar, los monstruos, son bestias que han adquirido inteligencia similar a la humana.

Un grupo de despertados se encontraba cazando bestias cuando fueron emboscados por monstruos con forma semihumana.

— ¿Semihumana?

¿Como Ed?

— Exactamente.

Son similares al errante, pero no podemos asegurar nada.

Lo único que sabemos es que parecen ser bípedos — ¿Parece?

— preguntó Vi incrédula.

— Como dije, todo esto es lo que la Unión canadiense nos reportó, no nos hemos encontrado con ninguno hasta ahora.

— Espera.

— Rosa exclamó — ¿Unión canadiense?

¿No es Canadá?

— Eso es otro tema.

Debido a los problemas de comunicación, las noticias solo se limitaban al continente americano.

Entre estas, la que más se esparció fue que Canadá se dividió en dos debido a conflictos internos, siendo el primero la mencionada Unión canadiense y el segundo, conformado por despertados que no querían ser controlados por el gobierno, denominado como Érable Libéré.

El tercer punto aclaró el porqué las comunicaciones habían fallado: Varios satélites artificiales cayeron a la tierra meses atrás y la Unión canadiense descubrió que unos cuantos salieron de la órbita planetaria, disparados al espacio.

El grupo se quedó estupefacto con las noticias, aunque no tuvieron tiempo para comprobarlas debido a la construcción de las cúpulas, no se imaginaban que eso hubiera sucedido.

Pero lo que menos esperaban era la próxima noticia.

— En cuánto a esto… Más que un rumor, es un hecho confirmado.

— La voz masculina tomó un respiro y habló incómodo.

— México se puso en contacto con los Estados Unidos.

Algunos despertados lograron evitar que el observatorio Griffith, en California, se destruyera y lo utilizaron para ver los cambios externos a la tierra.

Pensaron que así como la tierra, la luna pasaría por un cambio, pero no pudo ser más diferente.

El tono del hombre disminuyó, le era difícil aceptar lo que iba a decir.

Antes de que haya silencio, una segunda voz masculina continuó la explicación.

— El observatorio Griffith reportó una preocupante desviación en las estrellas, desde los planetas al sol mismo.

En palabras simples, el planeta tierra ya no pertenece al sistema solar.

Los ojos de Ethan y Rosa se ensancharon; el grupo volvió a verse entre sí y varias preguntas surgieron, causando revuelo entre las decenas de representantes.

— Eso no puede ser verdad.

No ha habido cambios en el ambiente que prueben lo que están diciendo.

— Vi respondió con incredulidad — Pensamos lo mismo al inicio, pero tras comprobarlo nosotros mismos, podemos asegurar que la tierra se alejó del sol varios millones de kilómetros.

En cuanto a por qué no hay consecuencia alguna, no lo sabemos en absoluto.

Como saben, seguimos teniendo día y noche, verano e invierno, pero ya no depende del sol.

— No consigo comprender esto — mencionó Rosa.

— Estamos igual, pero solo podemos aceptarlo.

Hasta hace unos años, los despertados eran cosa de comics, pero ahora son reales, así que todo es posible.

Cientos de preguntas quedaron flotando sin respuesta alguna, mientras más surgen, menos confiables se volvían las respuestas ya obtenidas.

La charla terminó tras unos minutos más, los representantes colombianos se despidieron tras acordar una próxima reunión y Vi ordenó que se reconstruyeran los observatorios menos afectados con urgencia.

Durante los siguientes días, el ejército y los despertados de alto rango fueron los únicos sin calma.

La noticia fue lo suficientemente alarmante para que decidieran no difundir la noticia y etiquetarlo como secreto de máximo nivel.

Por otro lado, los despertados tecnológicos tuvieron su primer descanso tras varios meses; las amenazas fueron controladas al nivel que no necesitaban prestarle atención durante un tiempo y solo aquellos voluntarios participaron de la reconstrucción de los observatorios.

— Maldición, maldición.

Mientras se enfrentaban a otra oleada de bestias, Vi no dejaba de maldecir llena de frustración.

Recién salían de un problema y estaba por tomarse unas merecidas vacaciones cuando la metieron en otro mucho más grande.

¿Qué iban a hacer ahora?

La construcción del observatorio era solo el primer paso, pero la cantidad de trabajo y responsabilidad que sentía sobre sus hombros era mayor a lo que una chica de su edad quería enfrentarse.

— ¡Ni siquiera tengo 20 años y siento que ya me van a salir canas!

— ¡Cálmate Vi!

— ¡¿A ti no te molesta?!

— ¿Qué más podemos hacer?

— ¿Cómo que “qué más”?

Vi se limitó a refunfuñar mientras invocaba soldados de madera como distracción para las decenas de bestias que quedaban.

Aunque la actitud de Vi es de naturaleza serena, llevaba meses bajo constante presión, queriendo echarle en cara a Ethan que ella hizo su trabajo, pero no podía.

Ya que Ethan era la esperanza del país, tenía que facilitarle las cosas para que pudiera pararse frente a la población y alentarlos, lo que llevo a que su carga de trabajo se duplicara, casi triplicándose, pues Rosa tampoco era buena en gestión, aunque era de esperarse.

Por el contrario, la sorpresa era que Vi pudiera encargarse del trabajo de tres personas por su cuenta, a pesar de apenas haber terminado la escuela secundaria antes de ser reclutada tras despertar.

— ¡Necesito un descanso largo!

Vi soltó un grito lleno de fastidio mientras dejaba caer sus hombros; Rosa se acercó para masajear sus hombros y Ethan se encargó de separar los cadáveres.

— Ya puedes llamar al equipo de recolección.

Aunque estaba frustrada, el semblante de Vi se serenó apenas se acercaron los despertados de menor rango; cuando se presentó a dar su informe a sus superiores, el general y el ministro de defensa, se mantuvo tranquila, casi inexpresiva y con un tono de voz gélido como las primeras brisas de invierno.

Solo cuando se encontraba con su pequeño grupo, se mostraba sonriente.

Rosa suele acompañar a Vi hasta la oficina del general.

La mayor parte del tiempo la mira atentamente desde un lado, buscando aprender sobre las cosas que ella hace.

Aunque no era buena con temas logísticos, quería aprender para apoyarla.

Luego se iba por su lado a apoyar a los despertados de menor rango, ya sea entrenando o brindándoles de guía.

Cuando la noche cae, Rosa se acerca a la habitación de Vi; toca la puerta un par de veces y espera a que esta le permita entrar; suele esperar de tres a cinco minutos, pero ese día no se demoró ni la mitad.

Rosa se sorprendió al entrar en la habitación.

— Hoy parece que estás libre— Rosa rio por lo bajo, viendo tres montañas de papeles.

— Demasiado libre, tanto que podré descansar 50 segundos — Vi rio sarcásticamente.

— Entonces haré que puedas descansar 55.

— Por favor.

Aunque desearía que el general no fuese tan anticuado — Vi se lamentó.

— Pienso lo mismo.

Comprendo los problemas, pero hacernos hacer todo a mano es… Lo peor es que utiliza mucho la función de correos del sistema como si fuera un teléfono.

¡La otra vez me llegó un correo mientras me estaba bañando!

No sabes el susto que me llevé.

— Lo comprendo.

A mí me dijo “tómate un descanso de medio día” y cuando salí de su oficina ya tenía decenas de correos suyos.

Como era costumbre, Vi y Rosa hablaron por horas.

Desde que Rosa entró a la habitación; tomó el coletero en su brazo derecho y amarró sus cabellos en una corta coleta de caballo que no llegaba a sus hombros; dejó su sudadera en el espaldar de la silla y se sentó frente al escritorio que se ubica perpendicularmente al de Vi.

— Así que por fin hay resultados con la investigación de armas.

— Sí, fue un largo camino, pero parece que ya se pueden producir armas de primer rango.

— De primer rango — Rosa soltó un ligero suspiro — Supongo que algo es algo.

— Lo sé, antes hubiera sido más útil, pero al menos ahora, los despertados de bajo rango podrán entrenar.

Las hojas pasaban desde las manos de Vi a Rosa y de Rosa a Vi de vez en cuando.

Rosa leía los documentos, llenándolos, calculando y comprobando que todo esté correcto; cuando sentía que algo no estaba bien, o no estaba segura de lo que hizo, se lo entregaba a Vi para que lo lea y le enseñe.

Ella no se negaba, por el contrario, siempre le enseñaba con una sonrisa en su rostro, después de todo, Rosa es su amiga más cercana y la única que le acompañaba en esas largas noches.

— ¿Ethan sigue en las mazmorras?

— Como siempre.

No parece cansarse nunca.

— Es lo mejor que sabe hacer, ¿crees?

— Sí, y con lo del errante.

— ¿No hay noticias?

— Ninguna, pero Ethan sigue buscando, quizá lo encuentre.

— Rosa le pasó una hoja a Vi.

— Ya veremos.

El recordar esa apariencia me sigue causando escalofríos.

— Vi le devolvió la hoja corregida.

— ¿Y qué tal Wise?

— ¿Ese chico?

No lo sé.

Creo que está entrenando.

— ¿No se cansa?

Esos dos parecen máquinas, todo el día y noche.

Uno entrenando arduamente y el otro limpiando mazmorras como loco.

— Ni que lo digas.

Aunque no entiendo el objetivo de Wise.

— ¿Quién sabe?

Solo sé que le ha permitido crecer rápidamente.

Mientras hablaban, en otra ubicación, Ethan salía de una grieta.

La dificultad de la misma no era alta, pero debido a la escasa disponibilidad, estaba cerca de romperse.

Con esta mazmorra, Ethan ya había limpiado un total de diez, consiguiendo cuatro colisionadores.

— Cada vez es más difícil conseguir alguno.

Ethan sostenía el colisionador, con apariencia de teléfono móvil, mientras se rascaba la cabeza.

Cada vez era más difícil conseguirlos; al inicio obtenía uno o más con cada mazmorra, siendo el enlace de la grieta, pero ahora que las mismas aparecían sin un enlace, solo podía confiar en su suerte.

— Ya hemos perdido varios colisionadores de almacenamiento… Esto es un problema.

Aunque era difícil dañar un colisionador, no era imposible.

Las bestias de quinto rango podían destruirlos si se lo proponían, pero ese no era el principal problema.

Las propias exploraciones a mazmorras y luchas contra bestias causaron bajas, trayendo como consecuencia la pérdida de varios colisionadores.

Ethan y un grupo se encargaban de recogerlos en estos casos, pero en ocasiones no se encontraban rastro de los mismos.

— Al principio creíamos que se los comían, pero ¿Qué tal si solo desaparecen?

Ethan se planteaba las posibilidades mientras descansaba sobre una roca.

Por cada diez colisionadores que se perdían, solo cuatro eran encontrados en buen estado, dos destrozados en diversos grados y dos dentro de los estómagos de algunas bestias, pero las restantes nunca eran encontradas.

Tras entregar el colisionador a un hombre con lentes negros y traje de camuflaje militar, Ethan regresó al campamento militar en la capital, llegando cuando el sol ya se había escondido.

— Sigo sin acostumbrarme a esto.

Una ligera, pero cansada sonrisa se notaba en su rostro.

Sacó su teléfono para ver la hora; las cero con veintiséis minutos.

Las veinticuatro horas de cada día ahora eran la duración del día y la noche por separado, creando un ciclo de cuarenta y ocho horas.

Era difícil acostumbrarse, y los bostezos de Ethan eran la prueba de lo mismo.

— Sistema, tienda.

— Una ventana azul surgió.

Cientos de artículos se mostraron, junto a un pequeño sistema de búsqueda avanzada.

— Píldora del sueño.

— Descontando 100 méritos.

— Una voz mecánica resonó en su mente.

Una pequeña esfera café apareció frente a los ojos de Ethan; él la tomó sin demora y se la tragó junto a un sorbo de agua.

Pocos segundos después, las ojeras de Ethan desaparecieron y su cansancio disminuyó considerablemente.

Ethan dio un par de saltos dentro de su habitación; se acercó al escritorio que tenía pegada a la pared y tomó asiento; abrió ligeramente la ventana, elevándola diez u once centímetros; de su bolsillo sacó un pequeño saco y de él, un par de bolsas con bocadillos.

Mirando hacia atrás, observó la puerta por la que había entrado.

Luego dirigió su mirada a la pizarra al lado de la puerta.

Una pizarra blanca, vacía, con un solo papel pegado en la esquina superior derecha, la foto de la escena donde su amigo había desaparecido.

Tras pensar un momento, regresó su mirada al frente, observando el ordenador portátil; mientras esperaba que encendiera, abrió el segundo cajón superior del escritorio; sacó un boli y diez hojas de papel, luego amarró su cabello en una cola de caballo.

Con el ordenador encendido, abrió distintos archivos, leyéndolos uno por uno y anotando de vez en cuando en papel.

Cuando los diez papeles no tenían más espacio donde poder anotar, abrió el cajón más alto; tomó las diez hojas extra que había y las leyó, comparando de dos en dos con las recientemente escritas.

Por momentos emite pequeños ruidos de frustración; él tomaba una de las hojas y sacaba el brazo por la ventana.

La hoja se incendiaba y convertía en cenizas en cuestión de segundos.

— ¿Dónde te has metido?… Ed.

.

.

.

Cuando el sol se posó en la cima del cielo, Wise se separó del trío de amigos.

Tenía misiones que completar, entre ellas, el limpiar una mazmorra mientras guiaba a un grupo de despertados de primer rango.

La misión no fue difícil, pero tampoco trajo muchos beneficios; no había colisionador alguno y las bestias en su interior apenas se podían considerar superiores al segundo rango.

Para alguien como Wise, que acababa de llegar al sexto rango, era más divertido pasear a un perro.

Completó dos o tres mazmorras de tipo Amenaza, aunque ahora eran comunes, la dificultad no variaba mucho; los más difíciles necesitaban tres o cuatro despertados de quinto rango para ser completadas.

Aun así, no era de más ser precavido; nunca se sabe cuando un dragón podía aparecer en alguna mazmorra.

Tras cada limpieza, Wise se quedaba a llenar los registros de mazmorra, tanto de manera física como digital.

— ¿Alguien ha visto su rostro?

— Escuché que es un joven hermoso.

— ¿Un joven?

¡Yo escuché que era una chica!

— ¿Una chica?

Para nada, es un hombre, un niño de familia adinerada.

— ¿Y por qué se cubre?

Si fuera yo, presumiría a mi familia — Nadie lo sabe, algunos dicen que está acomplejado de su rostro, otros que tiene una cicatriz.

— ¿Te imaginas que no sea humano?

— Con las noticias de los monstruos, no me sorprendería que fuese un vampiro la verdad.

— ¿Y si en realidad tiene dos bocas?

— ¿Dos bocas?

¡Vamos!

¡Tampoco te pases!

Mientras caminaba, decenas de rumores circulaban sobre Wise.

Al principio le molestaba, pero tras notar que tratar de desmentirlos no servía, decidió dejarlos esparcirse.

Viéndolo desde otro sentido, que se esparcieran cientos de rumores, era mejor que dejar de usar su habitual mascarilla y gorro deportivo.

Desde que llegó al sexto rango, a Wise no le gustaba sentirse observado al entrenar, por lo que rentó un gran espacio no muy lejos de las instalaciones.

[Falsa lanza doble] Progreso: 0.5% Requisitos: Maná, voluntad, asimilación [Sello de Leo] Progreso: 0.0213 Requisitos: – [Creador] Progreso: 10% Adquirido: rayo Tres ventanas verdes cubrían parte la visión de Wise, quien estaba de pie en medio de la gran habitación cuadrada.

Wise sacó de su inventario dos dagas; durante sus incontables entrenamientos, estuvo practicando la forma de mejorar sus habilidades.

Ya que la información era nula, solo podía inferir por su cuenta.

— Doble lanza.

Las dagas se iluminaron, el maná de Wise se reunió en sus manos y fluyó hasta las armas, formando lentamente dos lanzas de maná.

Sostuvo las mismas sobre sus hombros, con los brazos cruzados.

Las lanzas ya se habían formado, pero el maná aún fluía desde su cuerpo.

Pasaron diez; quince; veinte; treinta minutos… Hasta sentir náuseas.

Cuando los síntomas de agotamiento de maná comenzaban a surgir, Wise dejaba de reunir maná, dispersando las lanzas.

— Qué cansado… Y solo para un 0.01% de progreso.

Wise llevó su mano derecha a su boca, luchando por no vomitar.

Trago saliva, buscando aliviarse, salió de la habitación y trajo consigo un par de plantas, formando un círculo, luego se sentó en medio de las mismas.

— Por desgracia, no sé como mejorar el [Sello de Leo] [Sello de Leo] era una habilidad que disminuía los daños cortantes.

Sonaba como una gran habilidad y Wise se emocionó cuando descubrió de qué se trataba, pero la decepción se plasmó en su cara cuando notó que solo le protegía de leves cortes con papel.

Tras unos segundos de pensar en cómo mejorar la habilidad, suspiró, dejando fluir sus pensamientos hasta vaciar su mente.

Por desgracia, aunque trataba de concentrarse, se distraía constantemente.

— No es mi culpa, es que… Algunas risas salieron, como si alguien le juzgara, se excusó.

Wise se levantó y acomodó las macetas, luego se recostó en medio.

Sí, como si fuera a dormir, se recostó; tomó una manta y una almohada de su inventario y se acomodó Estando cómodo, cerró los ojos.

Le era más fácil concentrarse de esa forma.

[Creador], una habilidad que le permitía a Wise controlar el elemento rayo.

Wise descubrió que podía controlar más elementos, pero debía hacerse más cercano a ellos y la mejor forma que encontró fue con los ojos cerrados, cuando llegaba a un estado cercano al sueño.

Cuando Wise se concentraba, podía sentir varias motas coloridas rodeándole que dependían del elemento.

Las motas verdes representaban la naturaleza y era ese el elemento que Wise deseaba conseguir; para su mala suerte, le era difícil atraer esas motas y más aún juntarlas para formar un aro.

Muchas veces, cuando lo conseguía, abría los ojos para darse cuenta que se había dormido.

.

.

.

La luna se levantaba, los relojes marcaban las diez.

Rosa y Vi salieron a tomar un poco de aire a la terraza del cuartel; Ethan se estaba tomando un descanso, observando a través de la ventana junto a una taza de café, y Wise acababa de salir de su entrenamiento, corriendo alrededor del campo cuando sucedió.

[Alerta] ¡Felicidades!

¡El 95% de la humanidad ha despertado!

¡El sistema se actualizará inmediatamente!

[Actualización] Se añadirán las funciones mundiales: [Bestiario], [Herbolario] [Mapa] [Actualización] [Bestiario] y [Herbolario] reúnen información de las criaturas y hierbas encontradas por los despertados.

La información se actualiza cuando un despertado se encuentra con una bestia/hierba nueva.

La información es personal, pero puede compartirse si dos o más partes están de acuerdo.

[Mapa] señala la distribución de las [Energías Caóticas] en el mundo.

La información en las tres funciones es universal, no difiere con base en los conocimientos del usuario.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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