Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 1
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1: DESAPARECIENDO EN EL OLVIDO 1: DESAPARECIENDO EN EL OLVIDO Todos tenían conocimiento de los distintos mundos que existían.
El cielo, hogar de los ángeles, seres longevos y majestuosos.La tierra, donde habitan los humanos y otras criaturas mortales con vidas efímeras.Y el infierno, un abismo oscuro donde moran los demonios más crueles, capaces de destruir todo a su paso.
Eso era lo que todos creían.
Pero lo que nadie sabía… era que existía un cuarto mundo.
Un mundo oculto, separado de toda lógica, cuya existencia misma parecía un error.
Un lugar donde habitaban seres conocidos como los DEBOGS.
A simple vista, eran similares a los humanos.
Tenían forma, voz y conciencia.
Sin embargo, esa similitud era solo superficial.
Su naturaleza… era completamente distinta.
Y esta es la historia de uno de ellos.
Un DEBOG que, sin saberlo, abandonó su mundo para llegar a la tierra.
En el mundo de los DEBOGS existía una única regla: Todo habitante, al alcanzar cierta edad, debía recibir un nombre.
Ese momento marcaba la transición entre la niñez y la adultez.
Antes de ello, no eran considerados individuos completos.
No tenían identidad propia.
A diferencia de los humanos, los DEBOGS no envejecían.
Su apariencia se mantenía constante, conservando siempre la misma vitalidad, al igual que los ángeles y los demonios.
El día de la ceremonia de iniciación era uno de los más importantes en su existencia.
Aquella vez, varios jóvenes se reunieron para recibir sus nombres.
Entre ellos, había uno que nunca llegó.
Mientras se dirigía tranquilamente al lugar de la ceremonia, el joven DEBOG caminaba sin preocupaciones.
No había peligro en su mundo… o al menos, eso creía.
Entonces ocurrió.
Al pisar una grieta en el suelo, la tierra cedió repentinamente bajo sus pies.
Antes de poder reaccionar, cayó.
Un agujero profundo lo tragó por completo.
—¿Qué…?
—intentó decir, pero su voz se perdió en la oscuridad.
Al abrir los ojos, lo único que podía ver era el vacío a su alrededor.
Un espacio oscuro, frío y silencioso.
Confundido, miró hacia arriba.
El agujero por el que cayó apenas dejaba pasar algo de luz.
—Seguro vendrán a buscarme… —pensó.
Sin entender lo que había ocurrido, decidió sentarse y esperar.
Para él, aquello no era más que un accidente.
No sabía… que ese momento cambiaría todo.
—Mientras tanto, en la ceremonia— Los espectadores comenzaban a inquietarse.
Uno de los jóvenes no había llegado.
Sin embargo, la ceremonia debía continuar.
Los nombres comenzaron a otorgarse uno por uno… hasta que algo extraño sucedió.
El suelo empezó a temblar.
El aire se volvió pesado.
Y entonces aparecieron.
Formas negras, como masas de arena oscura flotando en el aire, comenzaron a surgir desde distintos puntos.
No tenían forma definida… pero transmitían una sensación aterradora.
Los DEBOGS quedaron paralizados.
Nunca habían visto algo así.
De pronto, una de esas formas se lanzó hacia uno de ellos.
Y lo devoró.
Sin dejar rastro.
El pánico se desató.
—¡¿Qué es esto?!—¡Corran!—¡No se acerquen!
Las criaturas negras se movían rápidamente, tragando a cada DEBOG que encontraban.
No había forma de defenderse.
No había forma de escapar.
Uno a uno… desaparecían.
El mundo de los DEBOGS comenzaba a extinguirse.
—12 horas después— El joven que había caído en el agujero seguía esperando.
Pero algo no estaba bien.
Había pasado demasiado tiempo… y nadie había venido.
—Es extraño… Se levantó lentamente.
El silencio era absoluto.
Frunciendo el ceño, decidió intentar salir por su cuenta.
Saltó.
Cayó.
Lo intentó de nuevo.
Y volvió a caer.
—¡Aaahh…!
—gruñó frustrado tras su tercer intento.
Una y otra vez, lo intentó.
Sus movimientos eran torpes al principio, pero con cada intento aprendía.
Diez intentos después… Finalmente, logró salir.
Al caer fuera del agujero, se quedó tendido en el suelo, agotado.
Respiró profundamente, tratando de recuperar fuerzas.
Luego, levantó la mirada.
Y entonces lo notó.
Algo faltaba.
No había nadie.
No había voces.
No había movimiento.
El mundo que conocía… había desaparecido.
Se puso de pie lentamente, observando a su alrededor.
El paisaje seguía siendo el mismo… pero se sentía vacío.
Demasiado vacío.
Un escalofrío recorrió su cuerpo.
Por primera vez… sintió algo desconocido.
Soledad.
Y sin saberlo, ese sería el inicio de su viaje.
Un viaje que lo llevaría lejos de su mundo…hacia un destino que jamás imaginó.
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