Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Vilus Cazador De Grietas
  3. Capítulo 2 - 2 UN NUEVO NOMBRE Y UN NUEVO COMIENZO
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: UN NUEVO NOMBRE Y UN NUEVO COMIENZO 2: UN NUEVO NOMBRE Y UN NUEVO COMIENZO Después de lograr salir del agujero, el joven permaneció tendido sobre el suelo durante varios minutos, sin moverse.

No estaba cansado… o al menos no de la forma en que otros podrían estarlo.

Pero algo no estaba bien.

Su cuerpo se sentía distinto.

Pesado.

Inestable.

Era una sensación nueva, incómoda, difícil de describir.

Abrió lentamente los ojos y miró hacia el cielo.

No había nada que reconocer, nada que le resultara familiar.

El silencio era absoluto.

Demasiado.

Se incorporó con lentitud, apoyando ambas manos sobre el suelo.

Sus movimientos eran torpes, como si no estuviera completamente acostumbrado a su propio cuerpo.

Miró a su alrededor.

Nada.

No había nadie.

No había rastro de presencia alguna.

Frunció el ceño.

—Esto… no es normal… No sabía por qué lo decía.

Solo… lo sentía.

Después de unos segundos, comenzó a caminar.

No tenía un destino.

No tenía un plan.

Solo avanzaba.

El tiempo pasó sin que pudiera medirlo.

Caminó durante lo que parecieron horas, tal vez más.

El paisaje no cambiaba.

El silencio tampoco.

Y eso empezó a inquietarlo.

De repente, algo apareció en su campo de visión.

A lo lejos… algo oscuro flotaba en el aire.

Se detuvo.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Una sensación incómoda recorrió su pecho.

No era miedo.

Era rechazo.

Retrocedió un paso.

Luego otro.

Sus ojos no se apartaban de esa cosa.

—Eso… no debería estar ahí… No sabía por qué lo pensaba.

Pero estaba seguro.

Sin dudar más, giró y empezó a correr.

No sabía qué era.

No sabía si lo seguía.

Pero no quería descubrirlo.

Su respiración se volvió irregular.

Sus movimientos más rápidos.

Su cuerpo respondía a algo que no entendía.

—No… no puedo acercarme… Después de correr durante un largo tiempo, finalmente se detuvo.

Miró hacia atrás.

Nada.

La figura había desaparecido.

Se quedó en silencio.

Su mente estaba llena de preguntas.

Pero no había respuestas.

Después de un tiempo, se dejó caer al suelo.

Miró sus manos.

—¿Qué está pasando…?

El mundo no tenía sentido.

Nada coincidía con lo que esperaba.

Pero quedarse ahí no cambiaría nada.

Se puso de pie nuevamente.

Y entonces recordó algo.

No como un recuerdo claro… Más bien como una idea lejana.

Un lugar apartado.

Un límite.

No sabía si existía realmente.

Pero era lo único que tenía.

Decidió ir.

El viaje fue largo.

Más de lo que había imaginado.

Durante dos días caminó sin detenerse.

El entorno seguía siendo silencioso, pero poco a poco algo empezó a cambiar.

El aire.

El suelo.

La sensación general.

Finalmente, llegó.

Frente a él había una formación de piedras.

Grandes.

Irregulares.

Colocadas de una forma que no parecía natural.

Se acercó lentamente.

Observó los detalles.

Había marcas.

Formas que no comprendía.

Pasó la mano por una de las piedras.

—Esto… fue hecho por alguien… No sabía por qué lo pensaba.

Pero estaba seguro.

Buscó alrededor.

Y encontró una abertura.

Oscura.

Estrecha.

Respiró profundamente.

No sabía qué había dentro.

Pero tampoco tenía otra opción.

Entró.

El interior era silencioso.

Cada paso resonaba.

Avanzó sin detenerse.

Hasta que llegó a una puerta.

Grande.

Antigua.

Cubierta de marcas similares a las del exterior.

Se detuvo frente a ella.

La observó.

—Si esto es un error… No terminó la frase.

Extendió la mano.

Y la abrió.

La luz lo envolvió.

No pudo ver.

No pudo pensar.

Solo avanzó.

Cuando recuperó la visión… Todo había cambiado.

El suelo.

El aire.

La luz.

Frente a él había árboles.

Vegetación.

Un río que fluía con un sonido constante.

Se quedó completamente inmóvil.

—¿…?

No entendía.

Nada de eso tenía sentido.

Dio un paso.

Luego otro.

Observando todo con atención.

Como si cada detalle fuera importante.

Se acercó al río.

Se agachó.

Extendió la mano.

El agua se deslizó entre sus dedos.

—No puedo… sostenerlo… Lo intentó otra vez.

El mismo resultado.

No sintió frustración.

Solo confusión.

Un movimiento llamó su atención.

Giró la cabeza.

Al otro lado del río había una criatura.

Grande.

Con cuernos.

Cuatro patas.

Se quedó observándola.

Luego avanzó lentamente.

No sabía si era peligroso.

No sabía nada.

Intentó acercarse.

La criatura no reaccionó.

Extendió la mano.

La empujó.

Y salió despedida varios metros.

Se quedó inmóvil.

—¿…?

Miró su mano.

Luego a la criatura.

No entendía.

Se acercó con cautela.

—¿Es débil…?

Un sonido detrás de él.

Se giró.

Una chica lo observaba.

No la había sentido.

No la había escuchado.

Se quedaron en silencio.

Él la observaba.

Ella también.

—¿…?

Intentó hablar.

Pero no la entendía.

Ella respondió.

Pero él no comprendía.

Frunció el ceño.

—¿Qué…?

Un dolor.

Repentino.

Intenso.

Su cabeza.

Cayó de rodillas.

Las palabras empezaron a cambiar.

A encajar.

A tener sentido.

Pero su cuerpo no resistió.

Todo se volvió oscuro.

Cuando despertó, estaba en un lugar desconocido.

Se incorporó.

Intentó caminar.

Falló.

Cayó.

Un ruido.

La puerta se abrió.

La chica.

—¿Estás bien?

Esta vez… entendió.

—…sí… Se quedaron en silencio.

—¿Dónde estoy?

—En el Bosque de los Perdidos.

Pausa.

—Me llamo Cali.

Él la miró.

—No tengo nombre.

Cali frunció el ceño.

—¿Cómo que no tienes nombre?

Él no respondió.

No sabía cómo explicar algo que ni él entendía.

Pasaron horas.

Silencio.

Pensamientos.

Finalmente, Cali habló.

—Entonces… te daré uno.

—Te llamarás Vilus.

Él repitió el nombre.

—Vilus… —Y tu apellido… Debog.

Él asintió.

—Vilus Debog.

Se puso de pie.

—Está bien.

Pausa.

—Eso servirá.

Y por primera vez… Sintió que podía continuar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo