Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 12
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: DONDE LA TIERRA RESPIRA 12: DONDE LA TIERRA RESPIRA El latido no se detuvo.
Al contrario.
Se volvió constante.
El grupo avanzaba… pero ya no caminaban sobre tierra firme.
El suelo se hundía levemente con cada paso.
Como si no fuera completamente sólido.
Como si debajo… Hubiera algo vivo.
CLAY fue el primero en hablar.
—No es normal.
—Nada lo es —respondió RUSELF.
TALIA miraba el suelo sin dejar de caminar.
—No… esto es distinto.
Se agachó un momento.
Colocó su mano.
Y la retiró de inmediato.
—Se mueve.
Silencio.
—¿Cómo que se mueve?
—preguntó CLAY.
—No es tierra —dijo ella—.
Está… reaccionando.
Vilus observó.
No solo el suelo.
Todo.
Los árboles.
El aire.
El espacio.
—Estamos dentro.
Todos lo miraron.
—¿Dentro de qué?
—preguntó CLAY.
Pausa.
—No lo sé.
Silencio.
Eso no ayudó.
El latido aumentó.
Más fuerte.
Más cercano.
Como si respondiera a su presencia.
RUSELF levantó la mano.
—Deténganse.
Todos se quedaron quietos.
El suelo vibró.
Una vez.
Dos.
Y entonces… Se abrió.
No en un solo punto.
En muchos.
Grietas.
Decenas.
A su alrededor.
—¡Muévanse!
—gritó CLAY.
Pero no había a dónde.
Las grietas los rodeaban.
Como una trampa.
TALIA retrocedió.
—¡Esto no es una aparición!
RUSELF lo entendió.
—Es una emboscada.
Demasiado tarde.
Las criaturas salieron.
Pero no como antes.
No eran sombras.
No eran fragmentos individuales.
Eran… múltiples.
Y estaban conectadas.
Como si fueran partes de algo más grande.
CLAY atacó.
Su arma atravesó una.
Pero la criatura no se rompió.
Se dividió.
Y volvió a unirse.
—¡¿Qué?!
—gritó.
TALIA intentó intervenir.
—¡No tienen núcleo estable!
RUSELF gritó: —¡Sepárense!
¡No se queden juntos!
Pero el suelo no ayudaba.
Se movía.
Se deformaba.
Cada paso era inestable.
Vilus no atacaba.
Observaba.
—No están saliendo… Una criatura lo atacó.
Bloqueó con la pala.
El impacto fue extraño.
Como si golpeara algo blando… Y duro al mismo tiempo.
—Están conectadas… CLAY gritó: —¡Entonces rómpelas!
—No funciona así.
Otra criatura atacó.
Vilus esquivó.
Pero el suelo cedió.
Cayó de rodillas.
—¡Vilus!
—gritó TALIA.
RUSELF cubría el frente.
CLAY luchaba con dos criaturas a la vez.
—¡No se acaban!
TALIA gritó: —¡Se están regenerando!
Vilus se levantó.
Miró el suelo.
Las grietas.
Las conexiones.
—No son independientes… Apretó la pala.
—Están alimentadas.
CLAY gritó: —¡¿Por qué?!
—Por esto.
Clavó la pala.
Pero esta vez… No reaccionó igual.
El suelo tembló.
Pero no respondió.
—…otra vez… Las criaturas se acercaban.
Más rápido.
Más coordinadas.
—¡VILUS!
—gritó RUSELF.
—¡Haz algo!
Silencio.
Vilus cerró los ojos.
Respiró.
No como antes.
No impulsivo.
Intentando entender.
Recordar.
El momento.
El control.
—No es fuerza… Abrió los ojos.
—Es dirección.
Levantó la pala.
No atacó.
La apoyó suavemente en el suelo.
—Respóndeme.
Silencio.
Nada.
Las criaturas atacaron.
CLAY fue golpeado.
TALIA cayó.
RUSELF apenas se mantenía.
—¡VILUS!
Y entonces… El suelo reaccionó.
Leve.
Pero suficiente.
Una grieta pequeña.
Justo donde la pala tocaba.
—…sí… La presión aumentó.
Pero esta vez… No explotó.
Se extendió.
Controlada.
Como una línea.
Vilus movió la pala.
Y la grieta lo siguió.
—Se puede… Las criaturas se detuvieron.
No por miedo.
Por interferencia.
—¡Aléjense!
—gritó.
El grupo retrocedió.
Vilus trazó otra línea.
Otra grieta.
Más precisa.
Más controlada.
Las criaturas comenzaron a desestabilizarse.
—Está funcionando… —murmuró TALIA.
CLAY respiraba agitado.
—¡Entonces hazlo rápido!
Vilus apretó la pala.
—No puedo sostenerlo mucho… El suelo tembló.
Más fuerte.
Como si algo se resistiera.
—Algo… está abajo… Las criaturas comenzaron a moverse de nuevo.
Más agresivas.
Más desesperadas.
—¡Vilus!
—gritó RUSELF.
—¡Ahora!
Vilus levantó la pala.
Y golpeó.
Pero no al azar.
A un punto específico.
El centro.
Donde todo convergía.
El impacto fue brutal.
El suelo se abrió.
Pero esta vez… No de forma caótica.
Sino dirigida.
Las criaturas fueron arrastradas.
Una por una.
Desapareciendo.
Absorbidas.
Silencio.
El suelo se estabilizó.
Las grietas desaparecieron.
El latido… Se detuvo.
Nadie habló.
CLAY cayó de rodillas.
—…eso fue una locura… TALIA respiraba con dificultad.
—Pero funcionó… RUSELF miró a Vilus.
—Lo controlaste.
Vilus no respondió.
Miraba la pala.
—No completamente… Pausa.
—Pero ya no es igual.
Silencio.
CLAY lo miró.
Esta vez… No había solo duda.
Había algo más.
Respeto.
Pero también miedo.
—No sé qué eres… Pausa.
—Pero eso… nos salvó.
Vilus no respondió.
Porque no sabía qué decir.
El viento volvió.
Pero no era normal.
Traía algo.
Un susurro.
Leve.
—…mejorando… Vilus levantó la mirada.
—…interesante… Se giró.
Nada.
Pero sabía.
No estaban solos.
Nunca lo habían estado.
Y ahora… Algo más… Estaba aprendiendo también.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com