Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 11
- Inicio
- Vilus Cazador De Grietas
- Capítulo 11 - 11 DONDE EL BOSQUE DEJA DE SER BOSQUE
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: DONDE EL BOSQUE DEJA DE SER BOSQUE 11: DONDE EL BOSQUE DEJA DE SER BOSQUE El amanecer no trajo calma.
La luz atravesaba los árboles, pero no iluminaba.
No completamente.
Era como si algo la detuviera antes de tocar el suelo.
El grupo partió en silencio.
Cali se quedó atrás.
Recostada.
Débil.
Pero consciente.
—Regresen —fue lo único que dijo.
Nadie prometió nada.
RUSELF lideraba.
CLAY caminaba detrás de él, más alerta que nunca.
TALIA revisaba constantemente sus frascos.
Y Vilus… Cerraba la formación.
La distancia entre ellos no había desaparecido.
El bosque al inicio parecía normal.
Los sonidos estaban presentes.
El viento se movía con naturalidad.
Pero mientras avanzaban… Eso comenzó a cambiar.
Primero fue el silencio.
Gradual.
Como si el mundo olvidara hacer ruido.
Luego… El olor.
TALIA se detuvo.
—¿Lo sienten?
CLAY frunció el ceño.
—Sí… algo podrido.
RUSELF observó el entorno.
—No es descomposición normal.
Vilus levantó la mirada.
—Está… estancado.
Los tres lo miraron.
—¿Qué?
Pausa.
Vilus no respondió de inmediato.
—El aire… Miró alrededor.
—No se mueve.
Silencio.
Y entonces lo notaron.
El viento había desaparecido.
Las hojas estaban quietas.
Demasiado quietas.
—Esto no me gusta… —murmuró CLAY.
Continuaron.
El suelo comenzó a cambiar.
La tierra era más oscura.
Más compacta.
Como si hubiera sido presionada desde abajo.
TALIA se agachó.
Tocó el suelo.
Y retiró la mano de inmediato.
—Está frío… RUSELF frunció el ceño.
—¿Frío?
—Demasiado.
CLAY miró a Vilus.
—¿Eso también lo “sientes”?
Vilus no respondió.
Pero se agachó.
Tocó el suelo.
Silencio.
—Sí.
Se levantó.
—Algo está… retenido aquí.
RUSELF tomó nota mental.
—Entonces estamos cerca.
El bosque dejó de ser bosque.
No de golpe.
Pero lo suficiente.
Los árboles estaban torcidos.
Sus troncos agrietados.
Como si algo los hubiera deformado desde dentro.
Las hojas eran escasas.
Y oscuras.
El cielo… Apenas visible.
TALIA susurró: —Esto no es natural… CLAY sostuvo su arma.
—Nada lo es ya.
Vilus observaba todo.
Cada detalle.
Cada cambio.
—Aquí es diferente… —dijo.
RUSELF lo miró.
—¿Cómo?
Pausa.
—No está saliendo… Silencio.
—Está acumulándose.
El ambiente se volvió más pesado.
—¿Qué significa eso?
—preguntó TALIA.
Vilus respondió: —Que no está escapando.
Pausa.
—Está esperando.
Un sonido.
Leve.
Como un latido.
Todos se detuvieron.
—¿Escucharon eso?
—susurró CLAY.
Silencio.
Otra vez.
Más claro.
Un pulso.
Desde el suelo.
TALIA retrocedió.
—No me gusta… RUSELF levantó la mano.
—Mantengan distancia.
Pero el sonido aumentó.
Más rápido.
Más fuerte.
Vilus miró el suelo.
Sus ojos se enfocaron.
—Va a salir.
—¿Qué cosa?
—preguntó CLAY.
No hubo respuesta.
Porque el suelo explotó.
No se abrió.
Se rompió.
Fragmentos de tierra salieron despedidos.
Y de ahí… Algo emergió.
No era una sombra.
No completamente.
Tenía forma.
Más definida.
Pero inestable.
Su cuerpo parecía hecho de capas.
Superpuestas.
Desordenadas.
CLAY reaccionó.
—¡Otra vez!
Pero esta vez… No atacó.
Se quedó quieta.
Mirándolos.
Especialmente… A Vilus.
Silencio.
—No se mueve… —murmuró TALIA.
RUSELF no bajó la guardia.
—Eso es peor.
La criatura dio un paso.
El suelo crujió bajo ella.
Como si no soportara su peso.
Vilus avanzó.
—Es diferente.
CLAY gritó: —¡No te acerques!
Pero Vilus no se detuvo.
—No es como las otras.
La criatura inclinó la cabeza.
Como si entendiera.
Un segundo.
Dos.
Y entonces… Habló.
—…incompleto… El sonido fue bajo.
Distorsionado.
Pero claro.
TALIA se congeló.
—¿Eso… habló?
CLAY retrocedió.
—No… no, no… RUSELF apretó su arma.
—Todos atrás.
Pero Vilus no retrocedió.
Sus ojos se encontraron con los de la criatura.
—¿Qué eres?
Silencio.
—…fragmento… La palabra se rompía al salir.
Pero tenía sentido.
—…falla… El aire vibró.
—…tú… Pausa.
—…igual… El ambiente se tensó.
CLAY gritó: —¡Aléjate de él!
Pero la criatura no atacó.
Extendió una mano.
Hacia Vilus.
Lenta.
Inestable.
Como si no supiera cómo moverse correctamente.
Vilus levantó la pala.
No para atacar.
Para detener.
El contacto fue leve.
Pero suficiente.
La criatura se detuvo.
Y entonces… Se desestabilizó.
Su forma comenzó a romperse.
—…no… completo… —¿Qué significa eso?
—susurró TALIA.
La criatura retrocedió.
Su cuerpo colapsaba.
—…todavía… Y desapareció.
No absorbida.
No enterrada.
Simplemente… Deshecha.
Silencio.
Nadie habló.
CLAY fue el primero.
—Eso no fue normal.
RUSELF asintió.
—No era un enemigo.
TALIA susurró: —Era… algo más.
Todos miraron a Vilus.
Él no se movía.
—Dijo algo… —murmuró.
—¿Qué?
—preguntó CLAY.
Pausa.
—Que soy igual.
Silencio.
Nadie respondió.
Pero nadie lo negó.
RUSELF habló: —Seguimos avanzando.
CLAY lo miró.
—¿Después de eso?
—Precisamente por eso.
TALIA dudó.
Pero asintió.
Vilus dio un paso atrás.
Volvió a su lugar.
Al final.
Pero esta vez… No era el mismo.
Había escuchado algo.
Algo que no entendía.
Pero que… No podía ignorar.
El bosque siguió cambiando.
Y más adelante… El suelo volvió a latir.
Pero esta vez… No solo en un punto.
Sino en todos.
Y en lo profundo… Algo comenzaba a tomar forma.
No como antes.
Sino… Con intención.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com