Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Vilus Cazador De Grietas
  3. Capítulo 14 - 14 LO QUE NO PUEDE SELLARSE
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: LO QUE NO PUEDE SELLARSE 14: LO QUE NO PUEDE SELLARSE El camino de regreso no fue inmediato.

Nadie quería admitirlo.

Pero todos pensaban lo mismo.

No podían dejarlo así.

El punto.

La abertura.

El origen.

—Si lo dejamos… —murmuró TALIA——esto va a crecer.

CLAY caminaba inquieto.

—Ya está creciendo.

RUSELF se detuvo.

Miró hacia atrás.

Hacia donde habían venido.

Hacia donde estaba.

—Entonces no podemos ignorarlo.

Silencio.

Todos sabían lo que eso significaba.

Cali no estaba.

No había apoyo.

Y aún así… —Volvemos —dijo RUSELF.

CLAY soltó el aire.

—Claro… porque eso salió genial la primera vez.

Pero no se opuso.

TALIA dudó.

—No tenemos suficiente información… —No la tendremos si no lo intentamos —respondió RUSELF.

Silencio.

Todos miraron a Vilus.

Él no habló de inmediato.

Miró la pala.

Luego el suelo.

—No se puede cerrar.

CLAY frunció el ceño.

—¿Y entonces qué hacemos?

Pausa.

—Intentar entenderlo.

Silencio.

No era una buena respuesta.

Pero era la única.

Y volvieron.

El bosque… Si aún podía llamarse así… Parecía más oscuro.

Más pesado.

Como si supiera.

Como si reaccionara.

El suelo susurraba más fuerte ahora.

No eran palabras claras.

Pero estaban ahí.

Constantes.

Molestas.

TALIA se tapó un oído.

—Esto está empeorando… CLAY miró alrededor.

—Siento que nos están observando.

RUSELF respondió: —Porque lo están haciendo.

Vilus no dijo nada.

Pero lo sentía.

Más que antes.

No una presencia.

Muchas.

Y una… Diferente.

Cuando llegaron… El lugar había cambiado.

La abertura… Era más grande.

No mucho.

Pero lo suficiente.

—No estaba así… —murmuró TALIA.

CLAY dio un paso atrás.

—Eso creció.

RUSELF observó el borde.

—No está expandiéndose… Pausa.

—Está profundizándose.

Silencio.

Eso era peor.

Vilus avanzó.

Sin dudar.

Se detuvo justo frente al borde.

Miró dentro.

Oscuridad.

Pero no vacía.

—Se está formando… TALIA lo miró.

—¿Qué cosa?

Pausa.

—Algo.

CLAY suspiró.

—Eso no ayuda.

RUSELF se acercó.

—Tenemos que intentar algo.

TALIA sacó varios frascos.

—Puedo intentar estabilizar el borde… Se agachó.

Vertió el contenido.

El líquido reaccionó.

Brilló.

Por un segundo… Funcionó.

La superficie se estabilizó.

El susurro disminuyó.

—¡Está funcionando!

—dijo.

Pero entonces… La abertura reaccionó.

No violentamente.

Peor.

Absorbió.

El líquido desapareció.

Como si nunca hubiera existido.

TALIA se congeló.

—No… CLAY retrocedió.

—Eso no es normal.

—Nada aquí lo es —dijo RUSELF.

Vilus dio un paso más cerca.

—No quiere ser cerrado.

Silencio.

—¿“Quiere”?

—preguntó CLAY.

Pausa.

—No es algo pasivo.

El aire cambió.

La temperatura bajó.

El susurro se alineó.

Se volvió claro.

—…interferencia… Todos se tensaron.

—Otra vez… —murmuró TALIA.

—…insuficiente… CLAY gritó: —¡Sal de ahí!

Pero no había nada visible.

—…intento… La voz no venía de un punto.

Venía de todas partes.

—…fallido… RUSELF apretó su arma.

—Muéstrate.

Silencio.

Y entonces… El espacio frente a la abertura… Se distorsionó.

No apareció una figura completa.

Solo una silueta.

Inestable.

—…observando… El aire vibró.

—…aprendiendo… Vilus no se movió.

—Tú.

La palabra fue directa.

La silueta se enfocó en él.

—…progreso… Silencio.

CLAY susurró: —No me gusta esto… TALIA retrocedió.

—No está completo… RUSELF se mantuvo firme.

—Pero está aquí.

La figura avanzó un paso.

El suelo reaccionó.

Las grietas temblaron.

—…aún no… Pausa.

—…pero pronto… Vilus levantó la pala.

—¿Qué estás haciendo?

Silencio.

—…corrigiendo… El ambiente se volvió más pesado.

—…error… CLAY gritó: —¡Eso no suena bien!

RUSELF: —¡Prepárense!

Pero la figura no atacó.

Levantó una mano.

Y el suelo… Respondió.

Las grietas se abrieron.

Pero no al azar.

Dirigidas.

Hacia ellos.

—¡ATRÁS!

—gritó RUSELF.

TALIA cayó.

CLAY la sostuvo.

—¡Muévete!

Pero el suelo no era estable.

Vilus clavó la pala.

Intentando controlar.

Pero algo lo bloqueó.

—…no tú… La voz fue clara.

—…aún no… El control desapareció.

La pala no respondió.

—¡VILUS!

—gritó CLAY.

La grieta se abrió bajo ellos.

RUSELF reaccionó.

—¡SALGAN!

Todos retrocedieron.

Por poco.

Muy poco.

La grieta se cerró.

Pero no desapareció.

Se quedó.

Activa.

La figura se desvaneció.

—…insuficiente… Y desapareció.

Silencio.

Completo.

Nadie habló.

CLAY respiraba con dificultad.

—Eso… fue peor.

TALIA temblaba.

—No podemos hacer nada… RUSELF miró la abertura.

—No aún.

Vilus se quedó quieto.

Mirando la pala.

—No me dejó.

Silencio.

—Me detuvo.

CLAY lo miró.

—Entonces ya no es solo peligroso… Pausa.

—Es consciente.

RUSELF asintió.

—Y está avanzando más rápido que nosotros.

TALIA susurró: —Entonces… ¿qué hacemos?

Silencio.

RUSELF respondió: —Nos preparamos.

Pausa.

—Y volvemos.

CLAY soltó el aire.

—Claro… Vilus miró la abertura una última vez.

—No está completo… Pero lo estará.

Y cuando lo esté… No podrán detenerlo.

El bosque guardó silencio.

Pero ya no era un lugar.

Era un proceso.

Y ellos… Ya estaban dentro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo