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Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 5

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  3. Capítulo 5 - 5 SOMBRAS BAJO LA TIERRA
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5: SOMBRAS BAJO LA TIERRA 5: SOMBRAS BAJO LA TIERRA El bosque estaba en silencio.

No era un silencio natural.

No era la ausencia de sonido… era algo más profundo.

Como si incluso el aire se negara a moverse.

Vilus lo notó de inmediato.

Se detuvo.

No dijo nada.

Pero su mirada cambió.

Cali, que caminaba unos pasos adelante, también frenó.

—¿Lo sientes?

—preguntó en voz baja.

RUSELF levantó la mano, indicando que todos se detuvieran.

CLAY sujetó su arma con fuerza.

TALIA observó los alrededores con atención.

—No hay animales… —murmuró.

Eso no era normal.

El bosque siempre tenía vida.

Siempre había sonidos.

Pero ahora… Nada.

—Retrocedamos —dijo RUSELF.

Pero Vilus no se movió.

Su mirada estaba fija en el suelo.

—Aquí… Todos lo miraron.

—¿Qué pasa?

—preguntó Cali.

Vilus dio un paso adelante.

Luego otro.

Se agachó lentamente.

Colocó una mano sobre la tierra.

Silencio.

—Se está moviendo… —murmuró.

CLAY frunció el ceño.

—¿El suelo?

—No… —respondió Vilus— …lo que está debajo.

Un crujido.

Leve.

Pero claro.

Todos lo escucharon.

TALIA retrocedió.

—No me gusta esto… El suelo se agrietó.

Una línea oscura se abrió lentamente.

Luego otra.

Y otra.

Hasta formar una red irregular bajo sus pies.

—¡Atrás!

—gritó RUSELF.

Pero ya era tarde.

El suelo se hundió.

No completamente.

Solo lo suficiente.

Como si algo desde abajo intentara salir.

Sombras comenzaron a filtrarse por las grietas.

No eran como las anteriores.

Eran más densas.

Más lentas.

Pero… más pesadas.

Vilus retrocedió un paso.

Apretó la pala.

—Otra vez… CLAY se colocó al frente.

—¡Vengan!

Las sombras emergieron.

No tenían forma definida.

Pero esta vez… Se arrastraban.

Como si el suelo mismo las expulsara.

Una de ellas se lanzó hacia CLAY.

Él atacó.

Su arma atravesó la sombra.

Sin efecto.

—¡Maldición!

Otra se dirigió hacia TALIA.

Cali la jaló hacia atrás.

—¡No las toques!

RUSELF intentó cortar el avance.

—¡No funcionan las armas normales!

Vilus observaba.

No atacaba.

No aún.

Estaba analizando.

Recordando.

Comparando.

Las anteriores… Estas… Eran diferentes.

Pero no completamente.

—No son iguales… —murmuró.

Cali lo escuchó.

—¿Entonces?

Vilus levantó la pala.

—Reaccionan distinto.

Una sombra se acercó a él.

No se lanzó.

Solo avanzó.

Lenta.

Pesada.

Como si lo reconociera.

Vilus dio un paso adelante.

No retrocedió.

No dudó.

Golpeó el suelo.

La pala impactó con fuerza.

Una onda se expandió.

La sombra se distorsionó.

Se contrajo.

Pero no desapareció.

—No basta… —dijo en voz baja.

Otra sombra se acercó.

Y otra.

Vilus levantó la pala nuevamente.

Pero esta vez… No golpeó.

La enterró.

El metal atravesó la tierra.

Y en ese momento… Algo ocurrió.

Las sombras se detuvieron.

Todas.

Como si algo las hubiera detenido.

El aire vibró.

Cali abrió los ojos con sorpresa.

—¿Qué hiciste…?

Vilus no respondió.

No sabía.

Solo… lo había hecho.

La pala comenzó a hundirse más.

Por sí sola.

La tierra alrededor se agrietó.

Las sombras empezaron a ser arrastradas hacia abajo.

Lentamente.

Como si algo las reclamara.

—¡¿Qué está pasando?!

—gritó CLAY.

TALIA retrocedió más.

—¡El suelo…!

Las sombras no resistían.

No como antes.

No luchaban.

Eran absorbidas.

Vilus apretó el mango de la pala.

Sintió algo.

Una presión.

Un tirón.

Como si aquello también intentara arrastrarlo.

Frunció el ceño.

—No… Tiró hacia arriba.

La pala se liberó.

El suelo dejó de moverse.

Las sombras desaparecieron.

No destruidas.

No disueltas.

Simplemente… Enterradas.

Silencio.

El bosque volvió.

El sonido del viento.

Las hojas.

La vida.

CLAY cayó de rodillas.

—Eso fue… horrible… RUSELF respiró profundamente.

—Pero funcionó… TALIA miraba el suelo.

—No desaparecieron… Cali levantó la mirada hacia Vilus.

—Las contuviste… Vilus observó la pala.

No dijo nada.

Su expresión era la misma.

Pero su mente no.

—No era suficiente… —murmuró.

Cali lo escuchó.

—¿Qué?

Vilus levantó la mirada.

—Si salen… otra vez… No terminó la frase.

Pero todos entendieron.

RUSELF se acercó.

—Entonces tenemos que evitar que salgan.

CLAY asintió.

—Sí… no quiero pelear con eso otra vez.

TALIA agregó: —Necesitamos saber por qué aparecen.

Cali cruzó los brazos.

—Y por qué aquí.

Todos miraron a Vilus.

Él se quedó en silencio.

Un segundo.

Dos.

—No lo sé.

Y sostuvo la mirada.

El grupo no insistió.

Pero la duda quedó.

Continuaron avanzando.

Más atentos.

Más tensos.

El bosque ya no se sentía igual.

Después de un rato, llegaron a una zona diferente.

El suelo estaba oscuro.

Las plantas… marchitas.

El aire… pesado.

Cali se detuvo.

—Este lugar… RUSELF observó.

—No es natural.

CLAY tragó saliva.

—¿Seguro que debemos estar aquí?

Vilus dio un paso adelante.

Se agachó.

Tocó el suelo.

Cerró los ojos.

Silencio.

—Aquí empezó… —dijo.

—¿Qué cosa?

—preguntó TALIA.

Vilus abrió los ojos.

—No lo sé.

De repente… Un sonido.

Más profundo.

Más fuerte.

El suelo tembló.

Todos retrocedieron.

Una grieta se abrió.

Pero esta vez… Algo salió.

No era una sombra.

No completamente.

Tenía forma.

Inestable.

Pero más definida.

Como si estuviera… incompleta.

CLAY retrocedió.

—Eso… no es como las otras… RUSELF se preparó.

—¡Formación!

La criatura se movió.

Rápido.

Demasiado.

Atacó.

CLAY bloqueó.

Fue empujado varios metros.

—¡Es más fuerte!

TALIA gritó.

—¡Cuidado!

La criatura giró.

Se dirigió hacia Vilus.

Directo.

Sin dudar.

Cali lo notó.

—¡Vilus!

Pero Vilus no se movió.

La observaba.

Fijamente.

Como si intentara entenderla.

En el último segundo… Levantó la pala.

Bloqueó.

El impacto fue fuerte.

Sus pies se hundieron en la tierra.

Pero no cayó.

La criatura retrocedió.

Luego volvió a atacar.

Vilus giró.

Golpeó.

Esta vez no el suelo.

Sino a la criatura.

El impacto la distorsionó.

No la destruyó.

Pero la debilitó.

—Se puede… —murmuró.

CLAY se levantó.

—¡Entonces ataquemos!

El grupo se coordinó.

RUSELF atacó por un lado.

CLAY por el otro.

TALIA apoyó.

Cali guiaba.

Y Vilus… Observaba.

Y golpeaba.

La batalla fue intensa.

Pero poco a poco… La criatura comenzó a colapsar.

Su forma se volvió inestable.

Se quebraba.

Vilus dio el último paso.

Levantó la pala.

Y golpeó el suelo.

La grieta se abrió.

La criatura cayó.

Desapareció.

Enterrada.

Silencio.

Otra vez.

CLAY respiraba agitado.

—Eso… fue diferente… RUSELF asintió.

—Está evolucionando… TALIA miró a Vilus.

—Y tú también.

Vilus no respondió.

Miró el suelo.

Luego la pala.

Luego el bosque.

Cali se acercó.

—¿Qué fue eso?

Vilus dudó.

Un momento.

—No lo sé.

Pero esta vez… No sonó completamente cierto.

El viento pasó entre los árboles.

El bosque parecía observarlos.

Y en lo profundo… Donde la luz no llega… Algo se movía.

Y por primera vez… No parecía estar saliendo… Sino despertando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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