Vornex: Temporada 1 - Capítulo 162
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Capítulo 162: Capítulo 162: La partida
Kim dio un paso adelante y, su mirada firme.
-Necesito ver al rey Gimson -dijo, con voz clara-. Es importante… se trata de algo que no podemos ignorar.
Bertel asintió de inmediato y se apartó para dejarlo pasar, mientras Nyrek lo seguía de cerca, vigilando cada movimiento.
-¿Qué es lo que lo trae con tanta urgencia? -preguntó Nyrek, curioso-. Ha llegado apresurado y no parece para nada una visita de cortesía.
-Se trata de una amenaza que está a punto de despertar -respondió Kim, con seriedad-. Su nombre es el Gran Espectro, y si no actuamos ahora, el reino podría estar en peligro.
Bertel intercambió una mirada con Nyrek, notando la tensión en Kim, y ambos lo guiaron por los pasillos hasta la sala principal. Allí, el rey Gimson apareció, recién llegado de sus asuntos, y lo observó con calma pero con interés.
-Así que eres el mensajero de esto -dijo el rey-. Explícame todo desde el principio.
Kim asintió y comenzó a relatar lo que había visto, el despertar del Gran Espectro, cómo su poder ya estaba afectando el mundo y que había preparado una poción capaz de detenerlo temporalmente si la situación se volvía crítica.
-No podemos perder tiempo -continuó-. Necesito que estén preparados y que sepan a quiénes enviaré para enfrentar esta criatura.
El rey Gimson escuchó con atención, asintiendo lentamente mientras procesaba la magnitud de la amenaza.
-Gracias por avisar -dijo finalmente-. He estado ocupado últimamente, pero ahora puedo concentrarme en el reino. Conozco esta entidad y su historia. Será tiempo de actuar, y veo que ya hay un equipo formado para enfrentarla.
Kim respiró hondo, sabiendo que ahora todo dependía de la coordinación del rey y de los guerreros disponibles. La tensión en la sala era palpable, y todos comprendieron que no había tiempo que perder: otra misión comenzaba ahora y lo sabían.
—
El rey Gimson salió de la sala principal, caminando con paso firme hacia la plaza frente al reino. Su presencia imponía respeto; su porte, la seguridad de alguien que había gobernado durante años y había enfrentado amenazas que pocos podían imaginar. Todos los presentes lo vieron y, de inmediato, los que no lo conocían comprendieron quién era: el rey de aquel lugar.
Los grupos se reunieron frente a él. Los chicos del grupo de Suli se adelantaron un poco, mientras Roger, Selindra y Yercal se mantenían discretos a un lado, evaluando la situación. Kim se colocó cerca del rey, explicando nuevamente, aunque con menos detalles, la amenaza que se avecinaba.
—Gracias a todos por estar aquí —dijo Gimson, con voz firme pero serena—. Sé que no todos me conocen, pero quiero que entiendan algo: lo que enfrentaremos no es un enemigo común. El Gran Espectro es una entidad que ha existido durante años y que ahora despertará completamente.
Un murmullo recorrió a los presentes. Algunos intercambiaron miradas nerviosas, otros intentaron procesar la magnitud de lo que el rey decía.
—Los encargados de enfrentarlo —continuó— serán aquellos que ya conocen los peligros de este mundo y que han demostrado fuerza y valor. Eiden, Karl, Liam, Suli… y también Azerion y Lujius. Ustedes serán la primera línea para contener esta amenaza.
El rey hizo una pausa, evaluando a todos los presentes. Su mirada se detuvo un instante en Roger, Selindra y Yercal, sin necesidad de decir palabra alguna. Ellos entendieron: no necesitaban explicar sus motivos, pero tampoco podían quedarse al margen.
—Prepárense —finalizó Gimson—. No habrá tiempo para dudas ni distracciones. La criatura despertará pronto, y todos ustedes deben estar listos.
El silencio se apoderó del lugar por un momento. Luego, cada grupo empezó a intercambiar miradas, a procesar la información, y a comprender que, aunque sus caminos y motivaciones eran diferentes, ahora todos tenían un objetivo común: enfrentar al Gran Espectro y proteger el reino.
—
El rey Gimson miró a todos con calma, como midiendo fuerzas y voluntades. Sus ojos se detuvieron en Liam, que permanecía un poco rezagado detrás de Karl.
—Liam no irá directamente —dijo con firmeza—. Su poder aún no está listo para enfrentarse a esta criatura. Se quedará aquí, y seguirá entrenando hasta que pueda controlar completamente sus habilidades.
Teneb asintió y explicó:
—Rey, continuaré entrenándolo en el Santuario del Tiempo. Esto lo ayudará a mejorar gradualmente, y lo usaré durante estos días para fortalecerlo.
Gimson asintió con satisfacción, comprendiendo la estrategia. Mientras tanto, su mirada se desplazó hacia Roger, Selindra y Yercal, quienes acababan de llegar al reino.
—Bienvenidos a Beinever —dijo—. Pueden quedarse aquí mientras se preparan.
Selindra se arrodilló inmediatamente frente al rey, inclinando la cabeza:
—Señor… él es mi hermano, y también debe participar en esta batalla.
El rey observó a Roger, evaluando su fuerza y actitud. Un silencio pesado llenó la plaza. Finalmente, con un leve gesto de aceptación, dijo:
—Que así sea. Roger, te unirás a esta misión.
Roger levantó una ceja, mostrando su orgullo y un ligero desdén, pero aceptó. No era cuestión de vanidad, sino de demostrar fuerza… aunque sin admitirlo del todo.
Así, Yercal y Selindra se quedarían en el reino con el grupo de Suli y los rebeldes, mientras Teneb se dirigía al Santuario del Tiempo con Liam para continuar su entrenamiento. Los demás se prepararían para enfrentar directamente al Gran Espectro.
Kim y el rey se acercaron a los combatientes reunidos y les desearon suerte, con un aire de solemnidad que no admitía dudas. Antes de partir, Gimson les pidió que lo acompañaran dentro del reino un momento. Allí, les entregaron un traje especial idéntico al que llevaban Eiden, Karl y Suli.
Roger hizo un gesto de desdén:
—¿En serio? Esto es ridículo… Hiban a pelear, no a hacer un desfile de moda.
El rey sonrió con calma, casi divertido:
—No subestimes esto. Este traje tiene varias implementaciones: resistencia mejorada, identificación de miembros del equipo y un sistema de comunicación integrado.
Suli observó con detalle el traje mientras ajustaba su propio uniforme y señaló:
—En la parte superior del codo hay un mini cristal incrustado. Si lo presionas, permite la comunicación con el resto del equipo. Los chicos no se habían dado cuenta hasta ahora.
Roger resopló, cruzando los brazos. Finalmente, lo aceptó, más por obligación que por gusto, aunque no podía negar la utilidad.
Con todo listo, el grupo salió del reino. La tensión era palpable; apenas habían llegado a Beinever y ya debían enfrentarse a esta entidad, un destino que nadie podía evadir. Cada uno respiró hondo, ajustó su postura y, con la mirada firme, se preparó para dirigirse hacia el Gran Espectro.
El viento soplaba con fuerza, como anticipando la inminente confrontación. Todo parecía apresurado, caótico… pero así era el destino de aquellos que debían enfrentarse a la oscuridad.
—
El aire en la entrada del reino se había vuelto más denso.
No por miedo… sino por todo lo que estaba en juego.
Kim avanzó unos pasos hacia el Rey Gimson, mientras el resto del grupo comenzaba a prepararse. El grifo descendió suavemente detrás de él, plegando sus alas con elegancia.
Por un momento, el mago blanco guardó silencio.
Luego habló.
—Antes de irme… hay algo que debo decir.
El rey lo observó con calma, sin interrumpir.
Kim bajó ligeramente la mirada.
—Durante años… pensé que eras un mal rey.
Un leve murmullo recorrió a algunos presentes, pero nadie dijo nada.
—Pensaba que solo hacías lo que querías… que gobernabas sin pensar en los demás.
Pausa.
El viento pasó entre ellos.
—Pero me equivoqué.
Kim alzó la vista.
—Ahora lo entiendo. Todo lo que hiciste… fue para proteger este lugar. A todos.
El silencio que siguió no fue incómodo.
Fue sincero.
El rey Gimson respiró hondo, como si esas palabras tuvieran más peso del que aparentaban.
—Y yo… —respondió finalmente— también debo admitir algo.
Todos lo miraron.
—Durante mucho tiempo, goberné pensando solo en mí. En mantener el control… en evitar errores.
Sus ojos recorrieron el reino, su gente… y luego volvieron a Kim.
—Pero con el tiempo entendí que un rey no está solo. Nunca lo está.
Una leve pausa.
—Gracias por venir hoy. Por avisarnos… y por no dar la espalda a este lugar.
Kim asintió, sin decir nada más.
No hacía falta.
Se giró, caminó hasta su grifo y, antes de subir, miró al grupo.
—Yo los guiaré.
Eiden dio un paso al frente, seguido por Karl. Azerion y Lujius intercambiaron una mirada breve. Suli simplemente cruzó los brazos, lista.
Roger soltó una leve risa por lo bajo.
—Perfecto… —murmuró—. Otra criatura que quiere matarnos. Justo lo que necesitábamos.
Kim no respondió. Solo subió al grifo.
—El bosque no está lejos… pero no es un lugar normal. Manténganse atentos.
El grifo extendió sus alas.
Y con un impulso limpio…
Se elevó.
Suli no esperó.
Su cuerpo se inclinó levemente hacia adelante… y en el siguiente instante, despegó del suelo, siguiendo la misma dirección.
—Nos movemos —dijo sin mirar atrás.
Eiden respiró hondo.
—Vamos.
Uno a uno, comenzaron a avanzar.
Algunos corriendo.
Otros elevándose.
Otros… simplemente caminando con determinación.
El grupo, por primera vez, se movía como una sola unidad.
No por confianza.
Sino por necesidad.
Detrás de ellos, el rey observaba en silencio.
Sabía perfectamente lo que significaba esa misión.
No todos volverían siendo los mismos.
El cielo estaba despejado.
Pero a lo lejos… el bosque parecía distinto.
Más oscuro.
Más profundo.
Como si ocultara algo que llevaba demasiado tiempo esperando.
—
…
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