Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Waifu yandere(Collection) - Capítulo 284

  1. Inicio
  2. Waifu yandere(Collection)
  3. Capítulo 284 - Capítulo 284: Yang xiao long part 11 rwby
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 284: Yang xiao long part 11 rwby

Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio

Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

La soledad cansa, la tristeza;

esas ganas reprimidas que tengo de llorar.

Pesan los años, las noches, los veranos;

los lamentos, los latidos,

los besos reprimidos.

Pesan, y mucho, las ilusiones rotas,

los triunfos más que las derrotas,

y esas ansias tan mías

que tengo de abrasarte,

de acariciarte toda, toda tu tersa piel.

Ya no intento conquistarte,

sé que hoy no estaras,

y haz dejado un sueño roto

cual cuerda de reloj.

Hoy ya no sueño contigo,

pues me conduciría al pecado,

en tu vida soy pasado.

He sido para ti sólo un barco a la deriva,

una ola solitaria, en la inmensidad del mar.

Me encuentro en este puerto,

donde te estuve esperando;

taciturna, solitaria, muy cansada,

platicando con mi taza de café.

~Weiss y Five.

Ya casi llegamos al final para yang……otra que se nos va…..bueno este lugar está vacío y sin comentarios pero bueno mañana o no estará Belle y digamos que estará algo mas tranquila o esencial

__________________________________________________________________

Ocho horas.

Ocho horas que para Yang se sintieron como ocho días.

Sentada sola en el aula asignada, con los brazos cruzados y la espalda contra la pared, Yang no había logrado dormir ni un minuto. Su aura estaba estable… pero su cabeza no.

¿Ya despertó?

¿Le dolerá?

¿Y si…?

¿Esa maldita perra fauno le robo su primera vez…?

Apretó los dientes, negándose a terminar esa idea.

La puerta se abrió apenas y Ruby asomó la cabeza, mirando a ambos lados antes de entrar rápido con una bandeja.

—Hey… —susurró—. Te traje algo.

Yang levantó la vista al instante.

—¿Tn…? —preguntó sin rodeos.

Ruby bajó la mirada.

—No me dejaron verlo mucho… pero está en la enfermería. Sigue inconsciente, aunque dicen que ya está mejor.

Yang soltó el aire lentamente, como si recién entonces se permitiera respirar.

—Gracias, Rubes…

Ruby le empujó la bandeja.

—Come. O Weiss va a decir que te estás debilitando por drama estúpido, ya sabes como se pone y mas sabiendo que la profesora Glynda estaba molesta.

Yang soltó una risa corta, sin humor.

—Dile que se calle o pateare su plano trasero como lo hice con esa fauno.

Ruby sonrió un poco con una gota de agua detrás de la cabeza… pero luego se puso seria.

—No puedo quedarme. Glynda dijo que solo unos minutos, perdón Yang.

—Lo sé —murmuró Yang.

Ruby dudó… y luego la abrazó rápido.

—Va a estar bien.

Yang no respondió.

Solo apretó los puños.

.

.

.

En otra aula, Pyrrha estaba sentada en silencio, la mirada fija en el suelo.

Nora entró con una bandeja… que estaba casi vacía.

—Ups —dijo la pelinaranja, limpiándose la boca—. Creo que me la comí.

Pyrrha ni siquiera levantó la vista.

—No importa.

Nora parpadeó.

—Oye… ¿estás bien?

Pyrrha cerró los ojos.

—No lo sé.

Nora se sentó frente a ella, balanceando las piernas.

—¿Es por Tn?

Silencio.

—…Sí.

Nora infló las mejillas.

—Eso pensé. Mira, grandota… no soy buena con esto del romance, pero —sonrió— él es fuerte. Y tú también. Y si sumamos dos y dos nos dara que tu eres la indicada para el, además aun tengo que ir con Coco.-Murmuro lo ultimo sabiendo que perdio parte de la apuesta.

Pyrrha apretó el borde de su falda.

—No pude protegerlo.

Nora ladeó la cabeza.

—Tampoco es que supieras que una gata loca iba a drogarlo y abusar de el.

Eso sacó una pequeña sonrisa de Pyrrha.

—Gracias, Nora.

—De nada —respondió—. Pero cuando despierte… más te vale hablar con él.

Pyrrha asintió, despacio.

.

.

.

.

Muy lejos de Beacon…

pero no lo suficiente.

Neon Katt estaba arrodillada en posición de seiza, con las manos sobre los muslos y la mirada baja.

—Lo siento… —murmuró por quinta vez.

Frente a ella estaba su equipo.

Flynt Coal caminaba de un lado a otro, claramente furioso.

—¿Tienes idea del lío en el que nos metiste?

Kobalt cruzó los brazos, con cara de pocos amigos.

—Atlas invitado a Beacon y tú decides iniciar una guerra rompiendo toda clase de decencia.

Ivori suspiró, negando con la cabeza.

—Y drogas. No olvidemos eso y que volvio a ciger con un estudiante dentro de la instalacion.

Neon hundió un poco más la cabeza.

—No pensé que fuera tan grave…

—¡Ese no es el punto! —espetó Flynt—. Si el general se entera—

PPPPPPSSSSSSSSSSSSSSSS.

Todos sintieron un escalofrío.

Pasos.

Firmes. Medidos.

Demasiado familiares.

La puerta se abrió.

El aire cambió.

Un chico de su misma edad entró, cabello negro perfectamente peinado, uniforme hecho a medida, mirada afilada como una cuchilla, y el epitome del cancancio y sobreexplotacion laboral.

—Ivori —dijo con voz seca—. Espalda recta afeminado inutil.

—Kobalt —miró apenas—. Quita esa cara de imbécil.

—Flynt —levantó una ceja—. ¿Lentes de sol? ¿Aquí? Quítatelos no jodas estamos dentro de un techo.

Los tres se pusieron firmes al instante con el lider de equipo quitandoce las gafas rapido.

Neon también intentó levantarse, pero—

—Tú no —dijo él sin mirarla—. Quédate ahí.

El corazón de Neon martillaba.

Five.

El exinstructor de Atlas.

El terror de las prácticas.

Y… el crush secreto de demasiadas estudiantes.Incluyendo a Neon quien mas de una que otra ocacion logro salirse con la suya.

—Logré que regresen a Atlas —continuó Five con calma—. Sin informes oficiales. Winter no sabrá nada, tienen suerte que sus traseros esten a salvo.

El equipo soltó el aire al mismo tiempo.

—Pero —añadió— no es gratis.

Flynt tragó saliva.

—¿Qué quiere?

Five los miró uno por uno.

—Café. Del mejor de Atlas. Y —finalmente miró a Neon— una charla privada con ella.

Neon se tensó.

—¿Yo…?

—Sí.

Flynt asintió rápido.

—Trato hecho.

—Bien —dijo Five—. Pueden irse.

El equipo salió casi corriendo.

Neon se quedó sola… arrodillada.

Five caminó hasta quedar frente a ella.

—¿Valió la pena? —preguntó.

Neon apretó los labios.

—…No……bueno si..es decir diablos folle como no lo habia hecho carajo, pero me golpearon sin que pudiera terminar de disfrutarlo y….*suspiro* creo que meti la pata.

—Bien —respondió—. Porque ese chico pudo haber terminado peor.

Neon levantó la mirada, por primera vez seria.

—No volverá a pasar.

Five la observó unos segundos… y luego suspiró.

—Espero que no.

*desabrochar*

Ella sonrio. Notando lo que se referia con hablar a solas.

.

.

.

En la enfermería de Beacon, las luces estaban bajas.

Tn respiró hondo.

Frunció el ceño.

—…ngh…

Sus dedos se movieron.

El mareo seguía ahí… pero ya no era un abismo.

—¿Hola? —murmuró.

La enfermera se acercó rápido.

—Tranquilo. Estás a salvo.

Tn parpadeó.

—¿Yang…? ¿Pyrrha…Neon?

—Están bien —respondió ella—. Descansa.

Tn cerró los ojos otra vez.

Pero esta vez…

consciente.

La enfermera salió de la enfermería en silencio, cerrando la puerta con cuidado.

Dentro, el lugar quedó tranquilo… demasiado tranquilo.

.

.

.

Yang seguía recluida en el aula, caminando de un lado a otro como un animal enjaulado. Cada tanto miraba la puerta, esperando que apareciera Glynda con alguna noticia.

Nada.

—Tch… —gruñó, golpeando la pared con el nudillo dejando una abolladura—. Genial. Estoy aqui metida donde posiblemente esa maldita coneja esta aprobechando que Tn esta solo.

Su cabello se incendio un poco, pero sabia lo delicado que seria ahora mismo tratar de hacer algo.

La primera semana pasó exactamente como se lo habían advertido.

Aula. Vigilancia. Nada de entrenamientos mas haya de flexiones y sentadillas. Nada de contacto.

—Como si sentarme aquí fuera a “enseñarme autocontrol”… —murmuró con sarcasmo.

Apretó los dientes.

¿Y Tn…?

No saber era lo que más la estaba matando.

.

.

.

Pyrrha, en cambio, estaba sentada con la espalda recta, leyendo… o fingiendo hacerlo.

La profesora que la vigilaba había notado que Pyrrha cumplía el castigo con disciplina, aunque su mirada se perdía a veces.

—Señorita Nikos —dijo la profesora—. ¿Está siguiendo la lectura?

Pyrrha parpadeó.

—S-sí. Perdón.

Volvió a bajar la vista.

Ojalá esté bien…

Estaba tranquila,sabia mejor que nadie lo importante que es mantener una buena imagen para evitar un castigo mayor, estaban aun en academia y eran jovenes, asi que el castigo disminuiria un poco.

.

.

.

Tn fue dado de alta esa misma semana.

Glynda ajustó sus gafas mientras lo observaba caminar con cuidado por el pasillo.

—Físicamente está estable —dijo con tono serio—, pero…

Tn ladeó la cabeza.

—¿Pero?

—Hay lagunas —admitió—. No recuerda bien ciertos momentos del baile ni lo ocurrido después.

Tn frunció el ceño.

—Solo… recuerdo luces, música… y ……me dolia la pelvis,luego despertar aquí.

Glynda suspiró. Malditos mocosos.

—Evaluaremos si hay trauma o efectos emocionales. Por ahora, continúe con sus clases. Y evite situaciones… complicadas.

—Sí, profesora.

Cuando se fue, Glynda se quedó mirando el informe.

—Esto pudo ser mucho peor… al menos no hay embarazos—murmuró.

.

.

El equipo de Atlas fue enviado de regreso sin muchos contratiempos.

El asunto quedó oficialmente registrado como “conflicto entre estudiantes”, pero el ambiente en Beacon tardó en volver a la normalidad.

Tn retomó sus clases, algo más callado de lo habitual.

Y ahí fue cuando Velvet empezó a acercarse más.

.

.

—E-esto… —dijo una tarde, sosteniendo su cuaderno— ¿te importaría posar un poco? Para bocetos.

Tn sonrió levemente.

—Claro. No hay problema.

Coco, a unos metros, le dio un empujoncito por la espalda.

—Vamos, conejita. Aprovecha.

Velvet se sonrojó hasta las orejas.

—¡C-Coco!

.

.

Durante esas sesiones, el ambiente era… tranquilo.

—Relaja los hombros —decía Velvet con voz suave—. Así.

—¿Así? —preguntaba Tn.

—S-sí… perfecto.

Tn notó algo, aun sin saber qué.

Cada vez que Velvet se acercaba demasiado, él se tensaba un poco.

—¿Estás bien? —preguntó ella una vez.

Tn dudó.

—Sí. Solo… prefiero un poco de espacio.

Velvet asintió enseguida.

—L-lo siento. Gracias por decirlo.

La compañía de Velvet le resultaba agradable, casi terapéutica… como si de verdad tubiera un conejito, pero el contacto físico le provocaba una incomodidad que no sabía explicar.

Tal vez… pensó …necesito cuidarme más.

Ser amable no siempre salía gratis…..fue lo que lo metio en un problema y esperaba que realmente no le haya pasado nada grave.

.

.

.

.

Mientras tanto, Yang explotaba contra las paredes del aula por quinta vez ese día.

—¡Esto es ridículo! —gritó—. ¡Ni siquiera me dicen cómo está!

La vigilante carraspeó.

—Señorita Xiao Long, si rompe otra mesa—

—¡NO ME IMPORTA LA MESA!

Yang respiró agitado… luego apretó los puños y se sentó de golpe.

—…Lo siento.

Miró al suelo.

No puedo proteger a nadie desde aquí.

.

.

.

Pyrrha, en su aula, cerró el libro con cuidado.

—Voy a mejorar —susurró para sí—. Más fuerte. Más cuidadosa.

Alzó la mirada, decidida.

—No volverá a pasar.

Ambas, separadas y castigadas, pensaban en lo mismo.

El mismo chico.

La misma noche.

Y la misma sensación amarga de haber llegado demasiado tarde..

.

.

.

RRRRRRIIIIIIINNNNNNGGGGGGG.

La campana sonó con un eco metálico y Tn salió del aula junto al resto de estudiantes. Otro día más. Otro paso, pequeño pero constante, hacia una graduación que aún se sentía lejana, aunque ya no imposible.

Caminó por el pasillo con las manos en los bolsillos.

Yang y Pyrrha…

No las había visto en días.

Normalmente Yang estaría entrenando junto a el, riendo fuerte con Ruby o discutiendo con Weiss. Pero Ruby había estado extrañamente evasiva cada vez que él preguntaba, siempre cambiando el tema con una sonrisa incómoda. Blake tampoco decía nada. Weiss, menos.

—Están ocupadas —le había dicho Ruby una vez, demasiado rápido.

Tn no insistió.

El equipo de Pyrrha tampoco era el mismo. Jaune ya no estaba y lo ultimo que se supo es que estaba en su aldea dedicandoce al travestismo. Nora y Ren seguían juntos, sí, pero más encerrados en su propio mundo; Ren parecía vigilarla más de lo normal, todabia sin saber como reaccionar luego del beso del baile.

El alboroto del baile… nadie hablaba de eso.

No porque no hubiera pasado.

Sino porque todos tenían algo que ocultar.

Demasiados castigos. La mayoria de estudiantes se habían escapado para hacer lo que sus hormonas habían dictado en aquella noche, de enterarse los profesores habria castigos masivos.

Demasiadas aulas cerradas. Demasiadas miradas que evitaban cruzarse.

Así que Beacon siguió adelante, como siempre.

Y Tn también.

Entrenaba solo, con más cuidado.

Asistía a clases sin llamar la atención.

Pasaba tiempo con Velvet, dibujando o simplemente hablando de cosas pequeñas.

.

.

Y, una o dos veces por semana, terminaba en el despacho de la profesora Glynda.

—Recuéstese —le indicó ella, señalando la mesa.

Tn obedeció, mirando el techo.

Glynda no llevaba bata de psicóloga ni hablaba con voz suave. Solo tenía un pergamino, un bolígrafo, y una forma directa de preguntar sin presionar.

—Motivo de consulta —dijo—. En sus palabras.

Tn pensó unos segundos.

—Confusión —respondió—. Y… cautela…..Además cuanto tiempo tengo que hacer esto.

-Lo que haga falta, no queremos que usted tenga algún trauma por su presunto abuso.

Glynda anotó suspirando.

—Contexto personal. Familia.

—No hay problemas ahí —dijo él—. Todo normal.Mamá a veces llama, papá sigue igual de ocupado en el trabajo.

—Contexto social.

—Amigos… —dudó—. Siguen siendo amigos. Solo… distantes….no me siento tan cómodo ahora mismo, aunque creo que las tareas y clases junto a los horarios nos separaron un poco.

Glynda levantó la vista un momento, pero no comentó nada.

—El baile —dijo—. ¿Qué siente al respecto?

Tn cerró los ojos.

—Que es mejor no recordar —admitió—. No todo merece ser revivido….Eh estado pensando, se un poco de lo que hice, pero no logro sentirme mal o bien..*Surpiro* creo que simplemente no ocurrió como esperaba.

—¿Rencor?

—No exactamente. —Suspiró—. No perdonaría fácilmente a Neon, pero… entiendo que hasta cierto punto ella es así. No justifica nada. Solo explica. Creo que ella se lo haria a cualquiera que le interese y se que no podrían expulsarla o arrestarla debido a lo útil que seria como cazadora activa.

No se hacia tonto,muchos de los crimenes cometidos por estudiantes o cazadores se perdonaban si estos eran o muy talentosos o importantes. Un cazador activo era mejor que un cazador encerrado.

Glynda dejó de escribir.

—Eso es una respuesta madura , me sorprende bastante viniendo de usted—dijo—. Pero también peligrosa si se convierte en negación.

Tn abrió los ojos y la miró.

—No estoy huyendo —dijo con calma—. Solo eligiendo avanzar…..de poco me serviria quejarme,creo que solo quiero terminar las cosas.

Un silencio breve.

—Muy bien —concedió Glynda—. Seguiremos evaluando. Por ahora, continúe con su rutina. Y si siente incomodidad… relájese y si siente ganas de saciar su curiosidad sexual es libre de masturbarse o tener alguna relación sana con algún estudiante, pero procure usar protección. Tiene derecho a hacerlo.

Tn asintió aunque algo avergonzado. La profesora Glynda parecía muy seria mencionando todo eso a la ligera.

Cuando salió del despacho, el pasillo estaba vacío.

Caminó despacio, pensando.

Tal vez…

Ser un poco más egoísta no sea algo malo.

.

Tn llegó a su habitación y se dejó caer sobre la cama sin siquiera quitarse las botas.

El colchón crujió levemente bajo su peso.

Su mirada —antes altiva, casi desafiante— estaba ahora un poco nublada.

Suspiró con pesadez, dejando que el aire escapara como si llevara horas conteniéndolo.

—…qué día —murmuró para sí.

El techo le devolvió el silencio.

Con un movimiento lento, sacó el pergamino de comunicación y lo desplegó frente a él. Sus dedos recorrieron la lista de contactos con cierta ansiedad disimulada.

Yang.

Pyrrha.

Ambos nombres aparecían en negro.

Coco.

Velvet.

Nora.

Neptune.

Mama.

Papa.

Tio Howard.

Tambien estaban en negro pero los tres primeros estaban conectados hace un par de horas y de sus padres no le sorprendia, ambos no eran amantes de usar sus dispositivos.

Tn frunció el ceño.

—Genial…

Pero Yang y Pyrrha.

Eso solo podía significar una cosa: fuera de línea. No dormidas, no ocupadas. Ausentes.

Cerró los ojos un segundo, como si así pudiera empujar esa inquietud fuera de su cabeza.

Siguió bajando.

Ruby — activa.

Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.

—Bueno… algo es algo.

Tecleó sin pensarlo demasiado.

Tn: Oye, ¿cómo estás?

.

.

Habitación Equipo Rwby.

Ruby estaba tirada boca abajo sobre su cama, con las piernas balanceándose en el aire mientras miraba su anime favorito.

En la pantalla, un mundo de fantasía ardía en colores intensos: hechiceros lanzaban conjuros, criaturas parecidas a los Grimm rugían entre ruinas, y un tipo peliblanco absurdamente genial giraba una bolsa azul de energía antes de lanzarla como si fuera una granada.

—¡JA! ¡Tómate eso! —rió Ruby.

En la escena, el hombre musculoso cruzaba los brazos y gritaba:

—¡Escucha, brazo de 35! ¡No puedes contra mí porque soy un chambeador de la más alta calidad! Escucha eso perra toma 8 eggs por la madrugada.

Ruby soltó una carcajada aún más fuerte.

—¿hahahahaha Quién escribe estos diálogos…? !Me encantan!.

Entonces, la pantalla del pergamino parpadeó.

Un mensaje nuevo.

De Tn.

Ruby se congeló.

—…ah.

Puso pausa al anime. El peliblanco quedó suspendido en el aire, congelado en pleno ataque del Hombre musculoso que tenia una especie de cuchilla.

Ruby se sentó, tomó el pergamino y empezó a teclear… pero se detuvo.

Sus dedos temblaron un poco.

Miró hacia su cajón, lo abrió despacio y sacó un papel doblado varias veces.

Era el dibujo.

El dibujo indecente que Velvet había hecho de Tn.

Ruby se sonrojó de inmediato.

—No mires… —susurró, aunque estaba sola.

Lo observó unos segundos más de lo debido. Ya no entraba en pánico como antes, pero el calor en sus mejillas seguía ahí, terco.

Suspiró, volvió a guardar el dibujo y sacudió la cabeza.

—Concéntrate, Ruby.

Finalmente respondió.

Ruby: Estoy bien 😊 ¿y tú?

.

La respuesta llegó rápido.

Tn: Me alegra. Oye… ¿ya me dirías dónde está Yang?

Ruby se quedó inmóvil.

Se mordió la lengua.

—Rayos…

Yang le había pedido explícitamente que no dijera nada.

Pyrrha había asentido, seria como siempre.

Ruby miró el pergamino como si este pudiera juzgarla.

—No puedo… no debería…

El cursor parpadeaba.

Entonces llegó otro mensaje.

Una imagen.

Galletas.

Muchas galletas.

Tn: Te compro una caja entera si me dices.

Ruby abrió los ojos de par en par.

—¡Mooooouuuu Eso es trampa! —protestó en voz alta.

Su estómago, traidor, gruñó suavemente.

—Pero… una caja entera…Mmmmmm~

Se tapó la cara con el pergamino.

—Yang me va a matar…

Tres segundos de silencio.

Cuatro.

Cinco.

Suspiró, derrotada.

Ruby: Está bien, pero no me delates…

Tn respondió casi de inmediato.

Tn: Prometido.

Ruby tragó saliva y escribió rápido, como si así doliera menos.

Ruby: Yang y Pyrrha están castigadas en aulas.

Por la pelea con Neon. Va a durar como un mes…Creo :v .

.

.

En su habitación, Tn parpadeó.

Un mes.

—Vaya…

Apoyó la cabeza contra la pared, dejando que la información se asentara.

Una parte de él se tensó… pero otra, inesperadamente, se relajó.

Tn: Entiendo. ; )

Dejó el pergamino a un lado por un momento.

—Así que… se metieron en problemas por ayudarme.

Una leve sonrisa amarga cruzó su rostro.

—Idiotas… —murmuró—. Pero idiotas valientes.

Recordó el momento en que Yang se lanzó sin pensar, y cómo Pyrrha la siguió sin dudarlo ni un segundo.

También recordó su propio ataque contra Neon.

—Aunque… —añadió en voz baja— sí, me pasé un poco…..espero no tener un hijo en nueve meses.

Cerró los ojos.

Aun así, saber que no estaban heridas, que simplemente estaban pagando las consecuencias… lo hacía sentir un poco mejor.

Tomó el pergamino otra vez.

Tn: Gracias, Ruby. Te debo las galletas.

Ruby respondió con un emoji feliz casi instantáneo.

Por primera vez en horas, Tn dejó escapar una risa suave.

El día seguía siendo pesado.

Pero al menos… ya no estaba completamente solo.

Aunque la culpa seguía ahí, ligera pero constante, Tn entendía algo simple: el mundo no funcionaba con la misma balanza para todos.

No habría un castigo devastador para quienes eran alumnos destacados y futuros cazadores. Ninguna academia no podía darse el lujo de romper a sus mejores piezas.

Y Neon…

Neon había salido viva de una Yang furiosa y de una Pyrrha decidida.

Eso decía bastante de la fauno.

—No es débil… —murmuró Tn para sí—. Solo una desgraciada adicta a cualquier sensacion.

Se sentó en la cama y volvió a tomar el pergamino.

Abrió la tienda en línea y buscó exactamente la marca de galletas favoritas de Ruby.

—Caja grande… edición con chispas extra… perfecto.

Confirmó la compra con una leve sonrisa.

—Soborno cumplido.

Luego escribió un último mensaje.

Tn: Buenas noches, Ruby. Y gracias.

Pasaron unos segundos.

.

.

En la habitación del equipo RWBY

Ruby leyó el mensaje y sintió que su sonrisa se suavizaba.

Guardó rápido el dibujo de Tn dentro del libro más grueso que tenía —“Guía Avanzada de Armamento de Combate”— como si alguien pudiera verlo en cualquier segundo., lo metio denuevo en ese cajon.

—Tranquila… nadie lo sabe… —murmuró.

Respondió con un emoji feliz y dejó el pergamino a un lado.

—Bueno… ¡a terminar el episodio!

Reanudó el anime.

En pantalla, el hombre musculoso levantaba al hechicero albino del cuello y lo estrellaba contra el suelo sacando una daga mientras la enterraba en la frente del hechicero:

—¡Ocho palabras, brazo miserable de 35, e-s-t-é-t-i-c-a, ayyy~! ¡¿Dónde está la chamba?!

Y lo estrellaba contra el suelo con una explosión exagerada.

Ruby saltó sobre su cama.

—¡WOOHOOOOOOO!

De repente—

Una mano salió desde la litera inferior y la sujetó del tobillo.

—¿¡Qué—?!

Ruby fue jalada hacia abajo con un golpe seco.

—¡AY!

Cayó al suelo con un ruido sordo.

Desde abajo, Weiss la miraba con el ceño fruncido y el cabello despeinado.

—¡Ruby Rose! —susurró furiosa—. ¡Cállate de una vez y déjame estudiar en paz!

—¡Pero estaba en la mejor parte!

—¡SON LAS ONCE DE LA NOCHE!

Desde la otra cama, un bulto bajo las mantas se movió.

Blake asomó la cabeza, todavía con un libro en la mano.

—¿Todo bien…? —preguntó con calma.

Weiss señaló a Ruby en el suelo.

—Tu líder decidió recrear una maldita charla encima de mi cabeza !Exijo un cambio de literas!.

Ruby levantó el pulgar desde el suelo.

—Ganó el musculoso chambeador.

Blake parpadeó.

—…Me alegra por él…Y no vamos a cambiar de literas, no tenemos espacio.

Weiss soltó un suspiro desesperado.

—Si no se callan ahora mismo, las congelo a las dos.

Ruby rodó de regreso a su cama con una risa contenida.

—Buenas noches, Weiss.

—Silencio.

Blake volvió a esconderse bajo las mantas.

La habitación finalmente quedó en calma.

.

.

En la habitación de Tn

Tn dejó el pergamino a un lado y apagó la luz.

Miró el techo unos segundos más.

—Un mes… —murmuró.

Cerró los ojos.

—Les daré las gracias en persona.

El sueño lo alcanzó con más facilidad esa noche.

.

.

.

Aula de castigo — Yang

Yang no dormía.

Estaba en el suelo del aula vacía haciendo abdominales.

—Noventa y siete… noventa y ocho… noventa—

Se dejó caer hacia atrás con un gruñido.

—Maldito castigo inútil.

Se sentó y apoyó los brazos sobre las rodillas.

—Ni siquiera tengo mis camisetas…de Tn…

Frunció el ceño.

—Ni las toallas…

Masculló entre dientes.

—Y mi libreta…

Esa libreta donde había anotado casi todo sobre Tn:

Rutinas. Gustos. Horarios. Observaciones. Y una que otra cosa que logro esconder ahi.

Yang apretó los puños.

—Ni siquiera pude quedarme con mi pergamino.

Se dejó caer de nuevo al suelo, mirando el techo. Estaba tan aburrida que juguetear con ella misma parecería una opción.

—Cuando salga… —murmuró— más te vale no haberte metido en otro lío.

Pero ya no importaba…..

No ahora mismo.

.

(SUCULENCIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA)

.

.

La mano de Yang se elevó lentamente hasta su vientre sintiendo su six pack. Tocó su tersa piel, apretándola mientras absorbía las sensaciones de la piel, del tacto, del ser. Su piel era dura, se sentía como roca. Normalmente, esto no era algo a lo que le prestara mucha atención, pero Yang disfrutaba de verdad cómo se sentía, disfrutaba… sentir que Tn le prestaba atencion. Incluso si era solo ella misma. Tenía una calidez que solo percibía en estas situaciones.

-Ahhh~ Ahhh~ s-solo un poco. Ahhh~ maldita zorra c-cuando lo tenga de nuevo cerca limpiare t-toda esa suciedad que ahhhh~ esa perra le dejoooohhh~.

Mientras seguía absorbiendo las sensaciones de su propio tacto, la mano de Yang exploraba. Mientras una se deslizaba en la fría manta, la otra se deslizaba suavemente por su torso. Cada bulto, cada curva de su cuerpo, la observaba y estudiaba, estimulaba. Su mano se curvaba hacia arriba y alrededor, aferrándose a su grande pecho con sus dedos incapaces de tomarla completamente. Al acunarse, le dio un suave apretón y empezó a sentir algo más. No era mucho, pero era diferente, era bueno.

Su otra mano se alzó, y ahora Yang tenía sus pechos flexibles ahuecados entre sus manos. Acercó las manos, apretando de nuevo sus pechos y presionándolos. Yang repitió este movimiento lento y suave, absorbiéndolo todo, cada sensación, cada variación de movimiento, el placer, mientras su respiración se hacía más superficial al sentir las suaves sensaciones de placer creciendo en su ser.

Un jadeo, que escapó de la boca de Yang, resonó por toda el aula mientras su cabeza giraba en las sabanas. Hizo una pausa, descansando tras la repentina sensación que le causó el tirón del pezón, antes de volver a tirar de él, emitiendo otro gemido que resonó por toda la habitación.

Muslos apretados uno contra el otro rozando el uno con el otro, mientras Yang seguía masajeando un seno con el izquierdo y acariciaba su pezón erecto con el derecho. Más ondas se formaban en las sabanas con cada movimiento y pausa que se desarrollaba en el cuerpo de Yang. Mordiéndose el labio, Yang se estremeció; sus manos dejaron sus pechos y se deslizaron por su cuerpo, temblando de anticipación y deseo. Manos ágiles agarraron sus muslos aterciopelados y los extendieron por la cama. Con los ojos aún cerrados, la mano de Yang recorrió la parte interior de su muslo, descansando sobre sus suaves pliegues, totalmente húmedos.

Los fuertes dedos de Yang comenzaron a extender esos pliegues, un calor suave emanaba de entre sus muslos cuando comenzó a deslizar dos dedos por su raja sintió un calor prominente de su bello puvico que se prendía en llamas, el aire frío se encontró con la piel caliente mientras la piel de Yang replicaba la piel de gallina. Una mano agarrada que había estado agarrada a su pecho, se movió hacia arriba para cubrir una boca temblorosa mientras Yang ahogaba un gemido, sus ojos se apretaron mientras se provocaba a sí misma con sus movimientos juguetones. Sus dedos bailaron a lo largo de su vulva mientras se excitaba, haciendo que un aleteo creciera dentro de ella mientras pasaba a glasear su clítoris con su dedo. Un dedo suave hizo círculos y chasqueó haciendo que Yang jadeara cuando sus muslos se cerraron alrededor de su mano. Un suave gemido salió de sus labios y rebotó contra las paredes. Las manos se movieron con hambre, una creciente urgencia se sintió en su movimiento, pero fue demasiado cuando su mano dejó su coño.

Yang jadeó, sin aliento. Su cuerpo se retorcía por la sobreestimulación. Respiró hondo y volvió a deslizar un dedo por sus pliegues, cubriéndolo con sus fluidos. Su dedo se había vuelto resbaladizo, tan resbaladizo que se deslizó dentro de ella.

Sentía calor por dentro, su dedo la envolvía mientras se adentraba más. Sintiendo que el placer volvía a crecer, solo para retirarse, sintiendo su fino dedo tirando de ella. Un cuerpo entero, sensible a cada movimiento, a cada roce. Estaba ardiendo con esta sensación mientras metía y sacaba el dedo. Una onda en cada dirección mientras seguía oyendo su voz llenar la habitación al sentir esa urgencia de nuevo, la necesidad de completar esto, de dejar ir esta creciente excitación.

Otro dedo se deslizó en Yang mientras empezaban a curvarse hacia arriba, presionándose contra ella. Metódicamente, Yang se incorporó, se hundió y volvió a subir. Las ondas se hicieron más frecuentes, al igual que la excitación de Yang, una y otra vez. Otro jadeo, otro gemido mientras su mano se dirigía rápidamente hacia su clítoris, con un deseo de liberación imparable.

Una y otra vez jugueteó con su clítoris, una y otra vez sus dedos presionaron sus paredes, y su voz gritó, con los dedos de los pies encogidos, la espalda arqueada. Una y otra vez. Quería correrse, quería esa liberación, sus piernas comenzaron a temblar, se mordió el labio y pulsó furiosamente sus dedos dentro de sí misma hasta gritar de éxtasis.

En un instante, todo el placer la recorrió, recorrió su cuerpo mientras se congelaba. Y así, el revoloteo en su estómago desapareció. Una cálida sensación la llenó. Su coño palpitaba tras el clímax, apretándose alrededor de sus dedos mientras se estremecía al retirarlos. Yang los observó y los vio brillar bajo la suave luz de la habitación. Las ondas en la sabana, antes rápidas y vigorosas, estaban quietas. Al igual que Yang mientras su cuerpo subía y bajaba, imitando la respiración mientras miraba al techo. El latido de su cuerpo se desvaneció lentamente, al igual que su consciencia, mientras caía en un descanso inesperado y bien merecido.

Cuando finalmente recobra la consciencia, nota la mancha húmeda de sus sábanas, la parte interna de sus muslos mojada con su propio fluido vaginal. Podía sentir el tabú de ese acto, pero también… ¿algo orgullosa por ello…? Mira alrededor de su habitación, sin molestarse en cubrirse. Y justo entonces, lo nota… lo que la había estado molestando hace un momento…….Tn había sido ensuciado por una fauno……. su ira y frustración fue bajando, así que se sonrojó al pensarlo. Pero entonces, justo después, tuvo una idea…

Bueno, es ella de nuevo, todavía tumbada en la cama mirándose al techo, pero esta vez… con su Tn a su lado. Nunca lo había intentado, pero el placer la indujo demasiado como para pensarlo comenzó a buscar algo que pudiera asemejarse al miembro de Tn, con la forma de algo en particular encontró al fin lo que pareciera ser un tubo de ensayo, acariciándolo lentamente con diversión, con esa expresión despreocupada que siempre tenía. Entonces, con una determinación definitiva, lo empujó hacia adentro, penetrando más profundamente en sus genitales. En un abrir y cerrar de ojos, Yang sintió que su mundo se volvía vacío mientras el tubo se retorcía dentro de sus pliegues, alojándose aún más. La frialdad del duro cristal contrastaba con el ardor de seducción de la chica, sus fluidos brotaban apresuradamente para acomodarse al objeto extraño que invadía sus partes íntimas. Cuanto más profundo llegaba, más placer sentía, gimiendo lascivamente mientras se hundía más en el abismo del deseo. Había caído profundamente, y no tenía intención de volver a salir. Ve su propia sonrisa de placer pensando que es Tn quien le da ese placer, y el atisbo de su acto la excita aún más. Empuja tan profundo como puede hasta llegar a un punto muerto, y en el momento en que empuja más adentro, alcanza su clímax. Grita gemidos y gemidos de intenso placer, pero su cuerpo aún anhela más. Justo entonces, cae aún más profundo cuando su otra mano comienza a explorar otras profundidades, sus dedos alcanzando su ano fruncido. La chica complace simultáneamente sus dos aberturas, su dedo perforando su abertura anal intacta mientras el tubo de ensayo hace un buen trabajo con su cervix casi entrando en su útero. El placer insano que siente es simplemente indescriptible. Ya no puede comprender el sentido de la realidad, su mente da vueltas por los muchos orgasmos que ha experimentado durante toda la noche. Simplemente no puede volver a ser la chica orgullosa y cínica que una vez fue. Finalmente, con una embestida profunda y completa, dejó escapar el chorro más feroz y extremo que jamás haya experimentado. La sensación es simplemente increíble, su consciencia se desvanece mientras aguanta el orgasmo, con los pies colgando en el aire. Pero aun así, no pudo contenerse; su mano seguía acariciando la vara de cristal más adentro y más afuera, sin siquiera molestarse en tomarse un respiro. Realmente había caído demasiado profundo en el abismo de la perversion. Pero no se arrepiente en lo más mínimo, incluso está satisfecha con su propio estado. Para ella, esto es una humillación, pero también un regalo, poder finalmente conocer el verdadero placer.

Con eso en mente, Yang continúa dándose placer durante toda la noche hasta la mañana, sin preocuparse más por su sueño, ahora que ha encontrado un mundo completamente nuevo de placer.

.

.

(FIN DE SUCULENCIAAAAAAAAAAAAAAAAAAA)

.

.

.

Aula de castigo — Pyrrha

En otra aula, Pyrrha entrenaba su semblanza.

Pequeños objetos metálicos flotaban alrededor de ella: clips, monedas, tornillos.

Los movía con precisión milimétrica.

—Control… respira… suelta…….

Estaba sudando mientras cada fibra de su aura se concentraba.

Su respiración era lenta y constante.

Pero el ritmo era más intenso de lo habitual.

No entrenaba solo para mantener la forma.

Entrenaba para no pensar.

Una moneda tembló en el aire.

—No debí dejar que escalara tanto… —susurró.

Cerró los ojos y la moneda se estabilizó.

—La próxima vez… actuaré antes.

Abrió los ojos con determinación.

—Y mejor.

Los objetos cayeron suavemente sobre el escritorio.

Pyrrha caminó hacia la ventana del aula, mirando la noche sobre Beacon.

—Espero que estés bien… —dijo en voz baja, si quería hacer honor a su título de chica invencible necesitaba ser la mejor, era débil debido a que no quería lastimar a las chicas que se acercaban a Tn, pero eso dejaba de importar.

Poco a poco la preocupación de lastimar realmente a alguien se fue, siendo reemplazado por querer realmente al chico que amaba.

__________________________________________________________________________________________________

Ahhhhhh bueno ya casi llegamos al final y como dije, el estigma yandere esta muy mal si cree que haré que yang este haciendo una masacre, están en una academia ahí cosas que ni en joda le dejaran hacer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo