X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 56
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Capítulo 56: Alianza
Vandal, ante tal momento de honra pidiendo perdón, vio cómo todos los Krahgar se unieron y prepararon a los ruidos exteriores y aceptaron a vandal Vekkar tradujo: “Nunca había pasado… nunca habían pedido perdón,no tenemos rencor .”
Pero en ese instante, sonidos fuera del campamento de la tribu rompieron la calma
Sombra fue el primero en reaccionar, levantando la cabeza y tensando el cuerpo. Sus orejas se movieron en dirección hacia la oscuridad de la selva. Un gruñido bajo salió de su garganta.
Vandal lo notó de inmediato.
“Parece que alguien viene,” dijo.
Anya giró ligeramente, activando su Kor con sutileza. Vekkar también lo sintió. Los Krahgar dejaron de moverse y miraron hacia el mismo punto.
Entonces aparecieron.
Figuras altas, cubiertas de escamas gruesas, con brazos largos y cuerpos tensos. Los Theryns emergieron entre los árboles.
Pero no como guerreros.
Como sobrevivientes, aterrados, todos corrían.
Algunos cojeaban. Otros tenían heridas abiertas. Sus respiraciones eran aceleradas. Sus ojos… no mostraban orgullo. Mostraban urgencia.
Los Krahgar reaccionaron al instante. Gruñidos, armas levantadas, posiciones de combate. La tensión explotó.
Un Theryn dio un paso al frente, pero tambaleó ligeramente. Sus ojos se clavaron en Vandal. Reconociéndolo. Lo recordaba.
“Habla,” dijo Vandal con firmeza, sin moverse.
El Theryn emitió sonidos en su idioma, rápidos, entrecortados. Vekkar escuchó con atención, su expresión cambiando poco a poco.
“Dice… que el bosque está cayendo,” tradujo.
Otro Theryn habló, más desesperado.
“Dice… que los de metal los están cazando.”
Un murmullo recorrió a los Krahgar. Anya entrecerró los ojos.
“El régimen está determinado… lograron mantener su tecnología aquí.”
Vekkar continuó traduciendo.
“Capturan. No solo matan… se llevan cuerpos. Vivos y muertos.”
El rey Krahgar avanzó un paso, su presencia imponiéndose incluso herido. Habló con fuerza.
Vekkar tradujo: “¿Por qué vienen aquí?”
El Theryn respondió sin dudar.
“Porque no queda otro lugar… creemos que el rey ha muerto.”
La tensión entre ambas razas era evidente. Historia, guerra, sangre… todo estaba ahí.
Vandal dio un paso al frente. Todos lo miraron.
“No vinieron a pelear,” dijo con firmeza. “Vinieron porque están huyendo.”
Vekkar tradujo. Los Krahgar no bajaron sus armas… pero tampoco atacaron.
Anya se acercó a Vandal.
“Esto se va a romper en cualquier momento… ellos van a matar a todos,” dijo.
“No si lo detenemos ahora.”
El suelo vibró levemente. Todos lo sintieron. Un sonido lejano, como si un gigante caminara con pasos fuertes y luces distantes.
Vandal levantó la mirada hacia el cielo, entre las ramas. Su expresión cambió.
“Ya vienen.”
Anya lo miró.
“¿Cuántos crees que enviarían en una misión así?”
Vandal no respondió de inmediato. Cerró los ojos un segundo, como recordando.
“Más de uno,” dijo finalmente.
Los Krahgar y Theryns se tensaron.
“¿Qué significa eso?” preguntó Anya.
Vandal abrió los ojos.
“Que esto no es una sola misión.”
Todos lo escuchaban ahora.
“Cuando el régimen entra en territorio desconocido… divide sus fuerzas.”
Vekkar tradujo rápidamente.
“Escuadrones pequeños para explorar… capturar… probar resistencia.”
Los Theryns reaccionaron al escuchar eso.
“Pero eso no es lo peor,” continuó Vandal.
“Siempre hay un escuadrón final.”
“Uno que no viene a probar…”
Sus ojos se endurecieron.
“Viene a asegurar y conquistar.”
Anya entendió de inmediato.
“Exterminadores…”
Vandal asintió lentamente.
“Yo era uno, sé que no lo saben, pero hay muchos más como yo… ellos quieren tenerlo todo a su alrededor.”
El impacto fue inmediato. Los Krahgar reaccionaron con fuerza. Gruñidos, pasos atrás, armas levantadas nuevamente.
Los Theryns también se tensaron. Vekkar dudó antes de traducir… pero lo hizo.
El ambiente se volvió explosivo.
“Entonces eres uno de ellos,” gruñó un Krahgar.
Vandal no retrocedió.
“Lo fui, ya no soy exterminador… pero sigo siendo de su raza.”
El rey Krahgar lo observó fijamente.
“Y por eso sé cómo pelean.”
“Sé cómo avanzan.”
Los gruñidos disminuyeron.
“Sé cómo matan.”
El viento se detuvo por un instante.
“Y sé que si no nos movemos ahora…”
Miró a todos.
“Nos van a borrar… quieren matar a todo lo que se oponga a ellos.”
El impacto fue distinto esta vez. No era miedo. Era realidad.
Vekkar tradujo cada palabra con fuerza. Los Krahgar y Theryns intercambiaron miradas. Duda. Orgullo. Supervivencia. Todo mezclado.
Vandal avanzó un paso más.
“Han peleado entre ustedes por generaciones, incluso se unieron para eliminar a los lobos.”
Vekkar tradujo.
“Pero eso ya no importa.”
“Ellos no ven razas.”
Miró a los Theryns.
“Ven recursos.”
Miró a los Krahgar.
“Ven cuerpos.”
Su voz se endureció.
“Ven cosas que pueden usar.”
“Si pelean separados… van a caer separados.”
“Pero si pelean juntos…”
Apretó el puño.
“Serán la selva… este lugar hace que todos peleen entre sí, pero hay un enemigo que quiere destruirlos a todos por igual.”
El rey Krahgar no habló de inmediato. Un Theryn dio un paso al frente. Luego otro.
Se colocó al lado de Vandal. No dijo nada. Pero no retrocedió.
Vekkar observó… y sonrió levemente.
El rey Krahgar finalmente habló.
Vekkar tradujo: “No confiamos…”
“Pero pelearemos con tu guía.”
Un gruñido recorrió a ambos grupos. No era odio. Era decisión.
La unión estaba hecha. Imperfecta. Tensa. Pero real.
Entonces el cielo vibró. Un sonido profundo atravesó la selva.
Todos levantaron la mirada. Luces y sonidos, como pitidos para ahuyentar animales, se hicieron presentes.
Moviéndose entre las copas de los árboles.
Drones.
Y más atrás…
Sombras más grandes.
Naves.
Vandal no apartó la mirada. Su expresión era seria. Y decidida.
“No dejaré que les hagan daño.”
“Eso…” dijo en voz baja.
“No dejaré que ocurra otra tragedia como en Albor Lake.”
Vandal miró a Anya.
“Debemos protegerlos.”
Anya bajó su capucha y tensó sus brazos, haciendo crujir sus dedos. Sonriente, contestó:
“Es hora de aplastar soldados.”
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