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X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 57

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Capítulo 57: Bajo fuego.

Un ruido tecnológico sonó fuertemente, rompiendo el equilibrio natural. Las hojas vibraban, los animales huían. Los Krahgar y los Theryns se tensaron al mismo tiempo.

Vandal levantó la mirada.

“Primer escuadrón.”

Entonces descendieron.

Algunos drones…

Decenas de ellos atravesaron las copas de los árboles, proyectando luces azules que escaneaban todo a su paso. Detrás, soldados del régimen cayeron desde naves pequeñas, con sus armaduras brillando bajo la luz.

Sin advertencia… dispararon.

Explosiones de energía impactaron el suelo, arrancando tierra, destruyendo árboles. Un Krahgar cayó de inmediato, su cuerpo atravesado por los disparos de los soldados.

El caos comenzó.

“¡Muévanse!”, gritó Anya, activando su Kor.

Su cuerpo se envolvió en energía verde, intensa, viva. Se lanzó hacia el frente sin dudar, esquivando disparos con precisión brutal.

Vandal activó su Kor. Sus venas se encendieron y sus ojos brillaron intensamente.

Corrió directo hacia los soldados.

El primer impacto fue seco. Su puño atravesó la armadura de un soldado, rompiendo metal y hueso al mismo tiempo. La fuerza lo arrojó contra otro soldado, rompiendo los huesos de ambos. Sin detenerse, giró y lanzó otro golpe contra el estómago de un tercero.

Sombra desapareció entre los árboles.

Un disparo cruzó donde había estado un segundo antes.

El lobo ya no era el mismo.

Se movía más rápido… más inteligente.

Saltó entre ramas, esquivando balas con movimientos rápidos. Cayó sobre un dron, destrozándolo con sus fauces antes de volver a desaparecer.

“¡Ahora!”, gritó Vekkar.

Los Krahgar rugieron.

Avanzaron.

Golpeaban con fuerza brutal, arrancando drones del aire, lanzando piedras, usando su entorno. Pero no era suficiente.

Las armas del régimen eran superiores.

Un Theryn intentó acercarse a un soldado… pero una descarga lo atravesó. Cayó sin vida.

El miedo recorrió a los demás.

Dudaron e intentaron retroceder.

“¡NO!”, gritó Vandal.

Su voz retumbó.

“¡Si se detienen, mueren!”

Un dron descendió y lanzó una esfera metálica.

Impactó en medio de varios Krahgar.

La explosión no fue destructiva.

Fue peor.

Una onda de energía los recorrió… y cayeron inconscientes.

“¿Qué fue eso?”, gritó Anya.

“Captura”, respondió Vandal con rabia. “Es una bomba somnífera.”

El dron descendió.

Se abrió.

Tentáculos mecánicos salieron, arrastrando los cuerpos hacia su interior.

“No…”, murmuró Vekkar.

Anya reaccionó.

Su Kor explotó.

Saltó directo hacia el dron, esquivando disparos. Golpeó la estructura y, desde adentro, destrozó la jaula liberando una onda verde que destruyó el dron desde dentro.

Los Krahgar cayeron al suelo.

Respiraban.

Seguían vivos.

“¡No dejaré que se los lleven!”, gritó.

Eso cambió todo.

Los Theryns rugieron.

El miedo se transformó en furia y avanzaron.

Sus cuerpos se movían con agilidad brutal, saltando, desgarrando, atacando en grupo… luchaban sin dudar.

La batalla se volvió salvaje.

Explosiones.

Rugidos.

Y metal rompiéndose.

Todos atacaban a los soldados, intentando pelear en grupo. Combatir contra Vandal les había enseñado que los humanos eran hábiles y que debían atacar muchos al mismo tiempo.

Pero el régimen no se detenía.

Un soldado diferente descendió.

Más grande.

Armadura más densa.

Más avanzada.

Sus pasos hacían vibrar la tierra.

Su arma apuntó directo a Vandal.

“Objetivo identificado.”

Disparó.

Vandal esquivó por poco. El impacto destruyó un árbol completo detrás de él.

“Ese es el líder”, dijo Vandal.

Sombra apareció a su lado.

“Vamos.”

Ambos se lanzaron.

El soldado disparó de nuevo, pero Sombra ya estaba encima. Mordió su brazo, intentando arrancarlo.

La armadura resistió.

El soldado lo golpeó.

Sombra salió disparado contra una roca.

Vandal llegó y le envió un golpe directo al torso.

El impacto resonó… pero no fue suficiente.

La armadura absorbió gran parte del daño.

“Unidad explorador secundaria activada”, dijo el soldado.

Vandal lo entendió al instante.

“Anya, ¡no te acerques!”

Pero ya era tarde.

El soldado liberó una onda.

Una frecuencia invisible recorrió el área.

Anya cayó de rodillas.

Su Kor… se debilitó.

“¿Qué… es esto?”, murmuró.

Vandal apretó los dientes.

“Armas de supresión… debilitan el sistema nervioso…”

El soldado avanzó.

“Neutralización en progreso.”

Vandal se lanzó de nuevo.

Esta vez… activó el Kor justo antes de golpearlo.

Su cuerpo cambió.

Las líneas volvieron a aparecer bajo su piel. Su energía se comprimió, estable, controlada.

Golpeó.

Más fuerte.

La armadura crujió.

Sombra volvió, atacando por los lados, distrayendo, rompiendo el ritmo.

El soldado intentó reaccionar… pero ya era tarde.

Vandal lo tomó del torso.

Y descargó todo.

Un golpe final.

El impacto atravesó la armadura. Su mano, cubierta de sangre, sostenía los órganos del soldado. Sus miradas se cruzaron, cara a cara.

El soldado quedó inmóvil.

Luego… cayó.

Pero solo por un segundo.

Su cuerpo emitió una luz roja.

“Señal… enviada…”, dijo con voz distorsionada.

Y se apagó.

Vandal lo soltó.

Sabía lo que significaba.

Miró al cielo.

Las naves seguían ahí.

Más lejos… pero presentes.

“Esto no termina aquí”, murmuró.

A su alrededor, la batalla se apagaba.

Los últimos drones caían.

Los soldados restantes se retiraban o yacían en el suelo.

Los Krahgar y Theryns respiraban con dificultad.

Muchos… no se levantarían.

Vekkar llegó corriendo hacia Vandal, cubierto de sangre.

“Ganamos…”

Vandal negó.

“No.”

Miró al horizonte.

“Solo fue el primero.”

Anya se puso de pie lentamente.

Su energía volvía… pero débil.

Sombra se colocó al lado de Vandal.

Los tres juntos.

Frente a la selva.

Frente a la guerra.

Y en el cielo… algo se movía.

Más grande.

Más oscuro.

El siguiente escuadrón ya venía en camino.

Drones.

Y más atrás…

Sombras más grandes.

Naves.

Vandal no apartó la mirada.

Su expresión era seria.

Y decidida.

“No dejaré que les hagan daño”, dijo en voz baja. “No dejaré que ocurra otra tragedia como en Albor Lake.”

Vandal miró a Anya.

“Debemos protegerlos.”

Anya bajó su capucha, tensó los brazos e hizo crujir sus dedos. Sonrió.

“Ya quiero aplastar más soldados.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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