X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 61
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Capítulo 61: El rugido de la selva
La tierra no dejaba de temblar.
Pero ya no era por el régimen.
Era por la vida misma… la cual estaba respondiendo.
Mientras tanto…
Vandal, tirado entre polvo, sangre y metal destrozado, apenas podía moverse. Su respiración era irregular, cada latido un golpe seco en su pecho. Pero sus ojos… seguían abiertos.
Y observaban la escena.
Un Brontax rugió.
Masivo e imparable, su caparazón absorbía los disparos como si fueran lluvia. Con una violencia brutal, levantó a dos soldados con sus brazos y los estrelló contra los árboles, rompiéndolos como ramas secas.
Disparos impactaban su cuerpo.
No penetraban.
Hasta que un soldado, temblando pero decidido, avanzó con un rifle pesado de necrium. Cada paso le costaba. Apuntó.
Disparó.
El proyectil atravesó el caparazón.
El Brontax soltó un rugido desgarrador y cayó.
Luego, la selva respondió.
Los demás Brontax se giraron al unísono.
Y corrieron.
El soldado no tuvo tiempo de gritar.
Fue despedazado.
Muy cerca, las Voltyrax descendían de la nave nodriza como relámpagos vivos. Sus cuerpos serpenteaban entre el humo, sus espinas eléctricas perforaban armaduras, atravesaban carne, freían sistemas internos.
Los soldados con necrium resistían.
Apenas.
Los Rukhars avanzaban como muros vivientes, empujando, aplastando, rompiendo filas enteras.
La guerra era total.
Anya… apenas se mantenía en pie.
Cubierta de sangre.
Respirando con dificultad.
Pero viva.
Sombra, entre el caos, protegía a los Krahgar y Theryns, desgarrando a cualquiera que se acercara.
Entonces…
Zack y Dax intervinieron en la batalla. El campo cambió.
Zack aterrizó frente a los Brontax.
Levantó su arma.
Disparó.
Un disparo, otro y otro.
Cada impacto de necrium atravesaba sus cuerpos.
Los gigantes caían.
Sin honor.
Sin oportunidad.
—“Basura…” murmuró.
Dax alzó su mano.
Las Voltyrax descendieron.
Rayos eléctricos lo envolvieron.
Pero no lo dañaron.
Los absorbió.
Su armadura brilló.
Y luego…
Los devolvió.
Rayos de calor puro explotaron en el aire, destruyendo a las criaturas en pleno vuelo.
La selva…
comenzó a perder.
Dax caminó hacia Vandal.
El martillo de necrium apareció en su mano.
—“Se acabó.”
Zack lo miró.
—“Deberíamos llevarlo al Presidente.”
Dax escupió al suelo.
—“Después de lo que nos hizo… no.”
Levantó el martillo.
—“Aquí muere el primito traidor.”
El golpe descendió.
Pero no impactó.
Anya.
Apareció.
Detuvo el martillo con ambas manos.
Sus piernas temblaban.
Su cuerpo sangraba.
Pero resistía.
—“No…”
Zack reaccionó al instante.
Una cuchilla de necrium emergió de su brazo.
Ataque directo.
Anya levantó la mano para bloquear.
Pero…
La armadura era más fuerte.
La cuchilla atravesó.
Su pecho. La sangre salía de su boca al toser.
Los ojos de Vandal… lo vieron.
Algo se rompió dentro de su corazón.
El Kor explotó.
No como antes.
No como furia.
Como odio puro.
Vandal se levantó.
Golpeó.
Al mismo tiempo a Zack y a Dax.
Ambos salieron disparados.
Dax aún sostenía el martillo.
Vandal lo embistió con el hombro.
Se lo arrebató y giró.
Y con toda su fuerza…
Lo estrelló contra la cabeza de Zack.
La armadura crujió.
Zack salió disparado contra la nave.
Dax se levantó y activó su metralladora que tiene en el brazo. Entonces disparó.
Ráfagas directas.
Vandal avanzó.
Se cubrió con los antebrazos.
Cada impacto lo hacía retroceder… pero no lo detenía.
Se acercó.
Abrió la guardia.
Y—
¡CRACK!
Un cabezazo brutal.
Contra un árbol.
La armadura de Dax se abolló.
Entonces…
Sombra llegó.
Como una sombra real.
Y comenzó la danza.
Dos contra dos.
Golpes coordinados.
Sombra mordía, empujaba, desequilibraba.
Vandal destruía.
Puños.
Rodillazos.
Impactos que hacían temblar el suelo.
Por primera vez…
Zack y Dax retrocedían.
Y entonces…
Eligieron la cobardía.
—“¡Bombardeo total!”, empezó a gritar Zack.
La nave nodriza respondió, cargó su armamento apuntando contra el campo de batalla y disparó.
—“¡Grito!”
Explosiones y destrucción total.
Los Brontax… cayendo, junto con los Voltyrax… desintegrándose.
Rukhars… siendo despedazados.
La selva… ardiendo en fuego ante tal bombardeo.
Vandal desapareció en el polvo.
Haciendo una pausa para cargar armamento, quedó la selva en mucho silencio.
Cuando la nube se disipó… se vio la silueta de Vandal.
De pie.
Cubriendo a Anya.
Cubriendo a Sombra.
Su cuerpo… destrozado.
Quemado y roto.
Pero de pie.
Y adoptó postura de combate.
Zack, desde el aire, sonrió.
—“Dispárenle… con todo.”
Las armas cargaron.
La energía creció.
La muerte descendía.
Y entonces…
El mundo se detuvo.
Un rugido.
Profundo.
Antiguo.
Imposible.
Se presentó en la batalla.
Vandal… lo reconoció.
El mismo lo conocía, era algo que había escuchado antes.
La tierra explotó.
Árboles volaron.
La selva se abrió.
Y emergió.
Una bestia colosal.
Un lagarto gigante con alas de murciélago y ojos como abismos.
Tan grande…
como la nave nodriza.
Y entonces…
Batió sus alas.
El viento arrasó todo.
Abrió su mandíbula.
Y cargó.
Agua a presión pura.
Esto era la fuerza de la naturaleza.
Disparó su poderosa ráfaga de agua.
El chorro impactó la nave nodriza.
La arrastró y la destruyó.
La lanzó contra la selva.
Hasta que…
EXPLOTÓ.
Absolutamente todo quedó en silencio.
El humo se elevó.
La selva se calmó.
Vandal cayó de rodillas.
Anya… inconsciente.
Sombra… herido.
Y finalmente…
Vandal cayó totalmente.
La bestia rugió una vez más.
Y desapareció entre la selva.
La guerra…
no había terminado.
Pero algo quedó claro.
La selva…
no necesitaba ser salvada.
Tenía su propio guardián. 🔥
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