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X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 60

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Capítulo 60: Liberados

Aquí tienes tu texto con ortografía, puntuación y claridad mínima corregida, sin cambiar contenido ni quitar palabras:

📖 Capítulo Final: “La Selva Despierta”

La tierra temblaba bajo cada impacto, los drones y naves disparaban a todos en el lugar. Vandal enfrentaba a unos soldados mientras Sombra ayudaba a algunos Krahgar. Anya, por su parte, veía atónita a todos los animales enjaulados.

El aire estaba cargado de humo, sangre y electricidad.

La nave nodriza seguía flotando sobre todos, muy imponente.

Y en medio de ese caos… Vandal avanzaba derrotando enemigos, ve cómo Zack y Dax se levantaban y volvían al campo de batalla, ahí Vandal se fijó y se congeló con una mirada de objetivo: los iba a derrotar.

Sus ojos estaban fijos.

Zack y Dax lo esperaban.

Ambos activaron sus armaduras al mismo tiempo, juntos en mitad de la batalla, sangre y muerte por todo lado, deciden saltar y embestir de frente.

El choque fue inmediato.

“Pensé que habías muerto, primito”, dijo Zack con una sonrisa torcida.

“Pero veo que ahora sí también usas esa magia o suero, que mostró tu amiguita la otra vez.”

Vandal no respondió.

Su Kor se encendió.

Las líneas recorrieron su cuerpo como grietas de energía.

Y desapareció.

Apareció frente a Zack.

Golpe directo a su cara.

La armadura crujió, una onda de aire recorrió su cuerpo.

Dax atacó por el costado.

Vandal bloqueó… y respondió con una patada en su cintura que lo lanzó varios metros.

Sombra apareció desde la maleza como un relámpago.

Saltó directamente hacia Dax, buscando su cuello.

Sus colmillos chocaron contra la armadura… sin penetrar.

El impacto lo desvió.

Dax apenas se movió.

“Molesto animal…” murmuró. “Estás demasiado grande, maldito, te recuerdo.”

Le lanzó un golpe brutal con su puño que envió a Sombra rodando por el suelo.

Vandal giró la cabeza de inmediato.

“Sombra… ¡no!”

El lobo volvió a levantarse, gruñendo, listo para atacar otra vez.

Vandal lo miró con firmeza.

“Vete… ayuda a los Krahgar.”

Sombra dudó.

Otro disparo de necrium atravesó el suelo cerca de él, levantando tierra y destruyendo todo a su paso.

Vandal apretó los dientes.

“¡Ahora!”

Sombra gruñó con rabia… pero obedeció.

Desapareció entre el caos, lanzándose hacia los soldados que atacaban a los Krahgar.

“¿Quieren más? Esto lo acabaré pronto”, dijo Vandal con frialdad.

Zack se limpió la sangre.

Sonrió.

“Perfecto… entonces valdrá la pena matarte, tú nos humillaste y ahora morirás.”

Ambos se lanzaron al mismo tiempo.

Tres Exterminadores chocando.

El aire explotó.

Más allá del impacto…

Anya corría.

Dentro de la nave nodriza, las jaulas vibraban.

Los animales rugían, golpeaban, resistían. Al observarlos, se dio cuenta de que para abrir las jaulas debía desactivar de forma manual; estas rejas eran demasiado gruesas para romperlas. Cuando decide ir, escucha pasos de armaduras.

No estaba sola.

Cinco soldados descendieron frente a ella.

Cinco soldados con armaduras que se veían muy importantes a la vista. Anya se fijó en cómo tenían cuchillas de necrium.

“Objetivo localizado”, menciona la computadora de la armadura de uno de los soldados.

Antes de que pudiera reaccionar…

Una esfera cayó al suelo, desatando una fuerte explosión.

El mundo se distorsionó.

Su cuerpo se tensó.

El Kor no se activaba.

Anya cayó de rodillas.

“Interferencia nerviosa… confirmada”, dijo uno de ellos.

“Ahora sí… muere.”

El primero atacó.

Anya rodó debajo suyo, apenas esquivando.

El segundo la alcanzó, dándole un golpe directo.

La cuchilla cortó su costado. En ese momento vio su sangre; hacía mucho no la herían.

La respiración se puso pesada.

Pero no cayó.

“¿Cinco contra uno…?” murmuró.

Escupió sangre.

“Perfecto.”

Se levantó.

Sin Kor.

Solo ella.

El combate fue brutal.

Golpes.

Cortes.

Impactos constantes.

Anya esquivaba por milímetros.

Respondía con precisión pura.

Pero cada error… dolía.

Uno la golpeó en el rostro.

Otro en el estómago.

Cayó.

Se levantó.

“Maldita sea…” susurró.

Uno intentó atravesarla.

Ella atrapó su brazo.

Lo giró.

Lo rompió, lo dobló con tanta fuerza que, con su propia cuchilla… se la atravesó en el cuello.

Al morir, logra quitarle el brazalete de su muñeca. Se percató de que la cuchilla de necrium era demasiado pesada; tenía que levantarla con una sola mano.

Quedaban cuatro.

Su cuerpo sangraba.

Su respiración era inestable.

Pero sus ojos… seguían firmes.

Entonces… el Kor volvió.

Doloroso.

Pero volvió.

Una sonrisa apareció.

“Ahora sí…”

Se movió.

Como destello verde.

Uno cayó, usó la cuchilla contra su cuello.

Luego el otro, con rapidez, lo golpeó en el pecho; luego, con la otra mano, enterró la cuchilla en su frente. “El necrium atraviesa todo, parece mantequilla”, pensó Anya.

El tercero intentó huir.

No llegó. Ella le lanzó la cuchilla, clavándola a una pared de la nave.

El último atacó con todo.

Anya lo enfrentó de frente.

Sus manos se volvieron cuchillas.

Un corte limpio. Solo quedaban dos pedazos del hombre: su torso y sus piernas. Sus manos goteando sangre.

Los cinco… muertos.

Anya cayó de rodillas.

Cubierta de sangre.

Pero viva.

Mientras tanto…

Afuera…

La situación era peor.

Vandal respiraba con dificultad.

Zack y Dax… seguían de pie.

Pero sus armaduras estaban dañadas.

“Interesante…” dijo Dax.

“Pero ya me aburriste.”

Ambos presionaron algo en sus brazos.

El cielo rugió.

Dos objetos descendieron como meteoritos e impactaron la tierra.

El suelo se partió.

Polvo y ruido.

Cuando se dispersó la nube de polvo, se podía ver:

“Nuevas armaduras.

Más grandes.

Más densas. A diferencia de las otras, estas tenían más necrium, y para levantarlo es tan pesado que deben ser más fuertes”, pensó Vandal.

“Ahora sí…” dijo Zack.

“Vamos a aplastarte.” Salieron de sus armaduras rotas y, corriendo, llegaron a las otras.

Entraron en ellas.

La presión cambió.

Vandal lo sintió, esto era más peligroso.

Pero no retrocedió.

Corrió.

Golpeó primero con un puño con toda su fuerza, pero…

El impacto no hizo nada.

Zack respondió con su pie, dándole un golpe en su estómago.

Vandal salió disparado.

Dax apareció detrás, dando un rodillazo.

El aire salió de su cuerpo por el golpe.

Otro golpe y…

Otro y

Otro.

Vandal intentó levantarse.

No pudo.

Zack lo tomó del cuello.

Lo levantó.

“Siempre fuiste débil, solo tuviste suerte ese día.”

Lo estrelló contra el suelo.

Dax caminó lentamente.

En su mano… un mazo de necrium.

Pesado.

Letal.

“Esto termina aquí.”

El primer golpe cayó.

La cabeza de Vandal impactó el suelo.

Segundo golpe.

Tercero.

La tierra se rompía.

Su visión se nublaba.

Cuarto.

Quinto.

Su cuerpo ya no respondía igual.

El sonido se apagaba.

El mundo… se volvía silencio.

Entonces…

Una fuerte explosión y rugidos se escucharon.

La selva respondió.

Un Brontax atravesó la pared de la nave, llegando al campo de batalla, embistiendo soldados.

Otro apareció detrás.

Y otro.

Los Voltyrax descendieron del cielo, liberando descargas eléctricas que atravesaban armaduras.

Las Vespamantiz llenaron el aire con chillidos, atacando en enjambre.

Los Rukhars avanzaron como murallas vivas.

Todo cambió.

Los soldados comenzaron a caer.

Las armaduras fueron rodeadas.

Desbordadas.

Sombra reapareció entre ellos, cubierto de sangre, destrozando soldados que portaban armas de necrium, derribándolos antes de que pudieran disparar.

Anya salió de la nave, viendo el caos.

Respiró.

“Funcionó… pude liberarlos.”

Zack retrocedió un paso.

Dax gruñó.

Por primera vez…

Dudaron.

“No puede ser, Zack, no detuviste a la maldita.”

“Quiero a Vandal para mí, no te metas, Dax.”

Vandal… en el suelo… apenas consciente… abrió los ojos.

Y vio.

La selva luchando.

No por él.

Sino contra el régimen.

El viento sopló con fuerza.

El campo ardía.

Y por primera vez…

El régimen no estaba cazando.

Estaba siendo cazado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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