X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 63
- Inicio
- X-Colonus:Semillas de la Rebelión
- Capítulo 63 - Capítulo 63: zorn vs kael la saga del rescate de liora continúa.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 63: zorn vs kael la saga del rescate de liora continúa.
Por su parte, el jardín de la mansión Sinopex
era un cráter. El mármol había cedido y el agua hervía en vibraciones, la aparición de Zorn en una nave del régimen destruyendo todo a su paso por el Umbral Superior es un escándalo para los habitantes, pero aun así no se veían con miedo, todos sabían que el régimen los protegía. Las patrullas se acercaban, las alarmas sonaban, las pantallas mostraban a Zorn.
Las grietas se extendían como venas abiertas por toda la estructura destruida.
En el centro… dos figuras se mantenían en pie entre el caos.
Zorn respiraba pesado. Cada inhalación era un esfuerzo y cada exhalación arrastraba dolor.
El Necrium seguía dentro, no como un objeto… sino como un veneno. No pensó que el disparo que recibió hace unas horas sería tan letal.
Su sangre latía más densa, más lenta, ardiendo en cada pulso.
Pero aun así, seguía de pie, sin rendirse.
Frente a él, Kael inclinó ligeramente la cabeza, observándolo con frialdad absoluta.
“Tu ritmo cardíaco es apresurado”, dijo con calma, casi clínico.
“La conducción eléctrica de tu cuerpo está fallando”.
“Estás muriendo, crees que salvaste a esos chicos, todos ustedes morirán, miren el caos que han ocasionado, cómo te atreves.”
Zorn escupió sangre a un lado, limpiándose con el dorso de la mano.
“Lo que estoy haciendo es el principio de su fin, no tiene idea de lo que viene, el régimen va a caer y aunque yo muera, 10 van a aparecer”, respondió sin apartar la mirada.
Kael sonrió apenas, como si hubiese confirmado lo que siempre sospecharon, se le hizo ese valor muy interesante.
Y en el siguiente instante… desapareció.
Un estallido seco rompió el aire cuando Kael cruzó la distancia en una microdescarga.
Su puño, envuelto en electricidad condensada, impactó directo al torso de Zorn.
Pero el golpe no avanzó, quedó suspendido a centímetros de su cuerpo.
La presión había vuelto el espacio denso, casi sólido, Zorn con sus ojos iluminados en verde y sus venas brillando fuertemente demostraban cara a cara contra quién se decide enfrentar.
El suelo bajo ambos se hundió otro centímetro.
Kael arqueó una ceja, sorprendido por la resistencia inesperada.
“Interesante”, murmuró mientras analizaba la situación.
Zorn respondió sin velocidad… solo con peso.
Giró su cuerpo y lanzó un golpe corto, directo, cargado de presión.
El aire se comprimió junto a su puño, distorsionando el entorno.
Impacto sobre Kael, el cual fue lanzado hacia atrás arrastrando y destruyendo el suelo debajo de ellos.
Kael se estabilizó con una descarga al suelo, rodeado de chispas.
El silencio duró un segundo antes de que Kael soltara una risa baja.
“Aún puedes hacer eso en ese estado…”, dijo mientras levantaba las manos.
La electricidad en su cuerpo aumentó, más intensa, más precisa, su armadura también atraía la electricidad cercana.
Rayos finos comenzaron a recorrer el suelo formando una red invisible.
Zorn lo sintió. La presión en el ambiente había cambiado.
“Adaptación”, murmuró Kael.
“Eso es lo que ustedes no entienden”.
Y entonces atacó nuevamente.
Esta vez no fue un solo movimiento, fueron muchos al mismo tiempo.
Kael se movía en ráfagas, apareciendo y desapareciendo con descargas.
Golpes desde todos los ángulos: costillas, mandíbula, espalda.
Zorn bloqueaba… pero cada vez más lento, más pesado.
Cada defensa le costaba. Cada uso del KOR le arrancaba algo más.
Una descarga logró colarse y su sistema nervioso gritó en silencio.
Zorn cayó de rodillas por un segundo, su cuerpo fallando.
Y ese segundo… fue suficiente.
Kael apareció frente a él y lo sujetó del cuello, levantándolo.
“Tu problema”, susurró, “es que sigues peleando como si el cuerpo fuese tu aliado y nos ayudarás a descubrir el porqué de tu poder”.
Liberó una descarga directa que sacudió violentamente a Zorn.
Pero él no gritó… sus ojos seguían firmes.
Entonces… el aire colapsó. Un pulso brutal de presión explotó desde su núcleo.
Kael fue expulsado hacia atrás con violencia, golpeando la estructura.
Su armadura chisporroteó, agrietándose levemente por el impacto.
Por primera vez… Kael dejó de sonreír.
Zorn cayó nuevamente, respirando con dificultad extrema.
“Tienes mucha suerte, estoy agotado, pero aún puedo darte problemas”.
Su visión se fragmentaba entre negro, rojo y distorsión constante.
El Necrium avanzaba dentro de él, consumiéndolo lentamente.
Pero aun así… volvió a ponerse de pie.
“No… he terminado”, dijo con voz quebrada pero firme.
Kael se levantó despacio, observando la grieta en su armadura.
Luego volvió la mirada hacia Zorn.
“No… pero estás cerca, acabaré esto”, respondió.
Extendió ambas manos y la red eléctrica del suelo reaccionó.
El jardín entero se convirtió en un circuito vivo, cargado de energía.
“Veamos cuánto más puedes resistir”, dijo con calma absoluta.
“Cuando tu propio cuerpo deje de obedecerte”.
La descarga total no fue un rayo, fue un campo completo.
La electricidad envolvió todo, entrando por cada punto de contacto.
Buscaba el sistema nervioso, forzando espasmos y rompiendo coordinación.
Zorn intentó activar el KOR… pero su pulso falló.
El veneno. Su corazón se desincronizó por un segundo.
Y en ese segundo… Kael apareció frente a él.
Golpe directo al rostro, luego otro, luego otro más.
Sin pausas, sin exceso… pura eficiencia.
Zorn intentó responder con un último pulso de presión.
Débil… insuficiente… apenas una sombra de su poder.
Kael atravesó la defensa sin dificultad alguna.
Y clavó su mano en el pecho de Zorn.
Una descarga concentrada atravesó su centro nervioso.
El mundo se apagó en un instante absoluto.
Zorn cayó al suelo, completamente inmóvil.
Y esta vez… no se levantó.
El humo ascendía lentamente entre los restos del jardín destruido.
Las patrullas descendieron y los soldados rodearon la zona.
Nadie disparó… ya no era necesario.
La batalla había terminado.
Kael se acercó al cuerpo de Zorn y se agachó lentamente.
Colocó dos dedos en su cuello, midiendo su pulso.
“Débil… pero presente”, murmuró con frialdad.
“Aún sirve, el maldito es muy resistente, una persona normal hubiera explotado en mil pedazos”.
Se levantó y dio la orden sin mirar atrás.
“Asegúrenlo”.
Dos unidades avanzaron con anclajes de Necrium.
Los dispositivos sellaron brazos y torso, bloqueando el KOR.
Un soldado dudó antes de hablar, mirando el cuerpo derrotado.
“Señor… este es—”
“Lo sé”, interrumpió Kael sin darle importancia.
Sus ojos seguían fijos en Zorn.
“El análisis de mi armadura asegura que lo que lo debilitó fueron residuos de Necrium en su cuerpo, eso es buena señal.”
“Quiero saber cómo funcionan”, dijo con voz firme.
“Y cuánto pueden romperse antes de hacerlo”.
Los motores de transporte comenzaron a activarse alrededor.
El cielo volvió a iluminarse con el tráfico del Umbral Superior.
Todo continuaba como si nada hubiera pasado.
Como si esa batalla no significara nada para el mundo.
Kael, al ver cómo se llevan a su nuevo prisionero, decide activar su micrófono a la estación policial:
“Alerta en Valmora, se cree que rebeldes van a la Prisión Espejo en el subdistrito de Alyabar, son ultra peligrosos, si pueden tenerlos con vida, esperen mi llegada”.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com