Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

X: WARRIOR - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. X: WARRIOR
  3. Capítulo 21 - 21 LA PRUEBA EN EL BOSQUE
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: LA PRUEBA EN EL BOSQUE 21: LA PRUEBA EN EL BOSQUE X: WARRIOR Cap.

20  LA PRUEBA EN EL BOSQUE  Transcurrieron unos cuantos minutos después de haber llegado a ese recóndito lugar junto a otros cientos de personas.

Estaba nervioso, no, ¿qué motivos tengo para mentir?

Me hallaba asustado, demasiado.

El inicio de las pruebas físicas para ingresar a la órden de caballeros de Neos estaba a la vuelta de la esquina, faltaba una hora o algo menos antes de que dieran inicio.

No sé por qué motivo estaba tan espantado, debajo de mi túnica ocultaba mis manos temblorosas, no quería demostrar ningún indicio de cobardía.

Se supone que me había preparado para este momento por mucho tiempo, entrené bajo la guía de Hansel y de Terminus para este preciso momento, si fallo aquí no podré mirarlos al rostro de nuevo.

Y a Kasui, no tendré el coraje para decirle siquiera que no pude lograr nada de lo que prometí.

Me corroía pensar en todos los posibles escenarios que de seguro ocurrirían si me quedaba a la mitad del camino.

Si no puedo superar una prueba de este “pequeño” calibre, mi abuelo Rizu no me daría un golpe en el estómago como solía hacer cuando no podía completar uno de sus entrenamientos, ¡me asesinará sin dudarlo dos veces!

Con solo imaginar eso, mis manos dejaron de palpitar como si fueran las manos de un anciano retirado.

Las saqué para mirarlas y pude sentir un cosquilleo en la parte trasera de mi cuello y la parte superior de mi espalda.

Antes de concentrarme en el causante de esa sensación, recordé a mi abuelo de nuevo, pues gracias a los entrenamientos regulares que me daba cuando tenía la mitad de mi edad pude desarrollar muchas habilidades extraordinarias.

Como por ejemplo esta, que estaba activándose en mí en ese preciso momento, la cual me permitía sentir con exactitud el momento en el que una persona, un animal, una criatura, o cualquier otro tipo de ente estuviera cerca, mirándome o acechándome de alguna manera.

También me concedía sentir las presencias de las personas que ya conocía si estaban cerca, u otro tipo de presencias benignas y no benignas si me concentraba y expandía mis sentidos en una escala mayor, podía percibirlas incluso si no me estaban mirando directo a mí.

“Es una habilidad muy útil”.

Recuerdo que pensé eso la primera vez que pude usarla de manera estable, y fue para entrar al bosque donde se entrenaba Kasui.

No conocía la ubicación exacta de su lugar de instrucción y además de eso, me daba temor ese bosque, creía que podía perderme o que algún diostedé me raptaría como en los cuentos que les contaban a los niños antes de irse a dormir.

Jamás me atreví a adentrarme solo en el bosque, ni por muy preocupado que estuviera por mi hermano.

Fue entonces cuando comencé a realizar que no estaba a su altura.

“¿De qué vale poder utilizar Magículas o ser hábil en la magia si eres un completo cobarde?” Recuerdo haber llegado a reflexionar.

Hasta que llegó el día en el que pude sentir su presencia.

Lo vi muy claro, su aura en lo profundo del bosque.

Me sentí como si fuera un ave pequeña volando entre las ramas de los árboles en su dirección, a toda velocidad.

Fue su presencia la primera que pude sentir, fuerte, clara y vibrante, ni siquiera fue mi abuelo Rizu, puesto que estaba más cerca creí que sería él a quien sentiría primero antes que a cualquier otra presencia.

Lo primero que pensé hacer fue correr.

Corrí a encontrarlo en la mitad del bosque, cuando tuve la habilidad que había acabado de desarrollar en mis manos, pude hacerlo sin miedos, entonces no me pareció tan escabroso el camino.

Mis sentidos mejorados se disparaban en potencia a medida que me adentraba más en el bosque.

Ya podía sentir toda la vida que había allí, fue demasiado claro el sendero para mí, tan claro como su cristal.

Cuando realicé que estaba sonriendo por fuera de mis pensamientos, sacudí un poco la cabeza, recordé que era hora de ir a ver a aquellas dos presencias que me observaban a la distancia.

Estaban a mi espalda, un poco hacia la derecha.

Giré mi cabeza y miré por encima de mi hombro en la dirección contraria, después de un momento me volví a mirar sobre mi hombro derecho, pero sin aproximar la mirada al punto exacto en donde se encontraban.

Pude sentir que se sobresaltaron cuando hice este movimiento, pues sus auras pegaron una “sacudida” y se empezaron a mover, como tratando de ocultarse de mi campo visual.

Sin saber que podía sentirlas a la distancia sin la necesidad de encontrar mis ojos con los suyos, me reí un poco al pensar en la manera tan infantil en la que se estaban comportando.

Aproveché el movimiento constante de la gente que había en medio de nosotros para desaparecer de su vista y hacer un acercamiento furtivo sin que se dieran cuenta.

Una, dos, tres, cuatro, para cuando pasó la quinta persona ya no estaba ahí donde me encontraba de pie.

¡¿Qué rayos?!

Desapareció, ya no puedo verlo.

¿Cómo es posible?

No lo sé, si lo supiera no estaría por fuera de mi rango de visión.

Vamos, no podemos dejar que nos descubra, o, ¿crees que ya se dio cuenta de nosotras?

No puedo asegurar eso.

De todos los posibles lugares, ¿por qué teníamos que quedar en el mismo grupo?

¿Me permiten preguntar qué hacen en este sitio?

¡Kyahhh!

Gritó despavorida cuando le hablé.

No era mi intención asustarla de esa manera, solo me dio mucha curiosidad verlas ahí y quise ir a saludarlas.

Tal vez debí acercarme a ellas de otra manera un poco menos sorpresiva, pero era demasiado tarde para hacer eso.

Todos alrededor se giraron a mirar lo que estaba pasando, tanta atención me incomodó, así que me reí un poco para que volteara y se percatara de quién era y se tranquilizara un poco antes de que hiciera otro escándalo, o peor, me golpeara.

Calma, soy yo —le dije al momento en el que volteó para mirarme.

¡D-Dann!

—gritó Chiara.

¿Cómo supiste que estábamos aquí?

—preguntó Yumiko.

Las vi escondiéndose entre estas ruinas, al principio creí que no eran ustedes, me acerqué a verificar si mis ojos me estaban fallando, pero no fue así.

Menudo susto nos diste, ¿acaso nos quieres provocar un ataque al corazón?

—me replicó Yumiko.

¿Qué hacen aquí?

—les pregunté de inmediato para desviar un poco el tema.

Pues vamos a presentar las pruebas físicas para entrar a la órden de caballeros, ¿acaso no ves?

Tú estás aquí por lo mismo, ¿no es así?

Ah, sí.

También voy a presentar las pruebas.

Me sentí tonto después de haber hecho semejante pregunta tan obvia, ¿qué otra cosa estaría haciendo aquí si no era eso?

Ya no había tiempo para tratar de sonar como si sabía eso y que la pregunta solo había sido una retórica o algo así, pero aun sabiendo eso traté de remendar ese error cambiando un poco la pregunta.

No quise decir eso, ¿no deberían estar estudiando en Liorna?

Las clases en Elba aún no han terminado.

Y lo dice el que salió corriendo de allí sin siquiera haber esperado al final del año para graduarse.

Sí, rayos.

Siempre fuiste buena en la comunicación asertiva, tus habilidades para dar en el punto exacto con tus palabras están a otro nivel, solo superadas por tu destreza con el arco.

No sueles elogiar de esa manera, ¿ocurre algo, Dann?

¿Pudiste encontrar a una chica que te hiciera sentir mariposas en el estómago y por eso salió a la luz tu lado más amable?

Por cierto, ¿dónde está Kasui?

No está contigo.

No me digas que está entrenando por ahí antes de la prueba, si es que se atrevió a venir.

Bueno, sabiendo como es él, sería muy raro que no viniera.

¿Dónde está?

—inquirió Chiara con cierta expectativa.

Incluso si sabía que ellas me preguntarían eso, no pude prever que eso me haría sentir un poco de remordimiento.

Logré apreciar su ausencia luego de mucho tiempo, después de todo él y yo habíamos crecido juntos y siempre estábamos ahí, apoyándonos en los momentos oportunos en los que necesitábamos del otro, pero ahora, en un paso importante para ambos, no sabemos nada de lo que está atravesando cada uno.

Me consuela y a la vez me motiva pensar que él está dando todo lo mejor para superarse a sí mismo, por esa razón no puedo dejar que mi mente se nuble con la incertidumbre de no saber nada sobre él.

Lo estaba haciendo bien, hasta ahora que encuentro a otras personas que comparten conmigo el conocimiento de su existencia, y que hacen inevitable el resurgimiento de su recuerdo y de lo pesada que es la falta de su presencia.

¿Pasa algo?

—preguntó de nuevo, esta vez lucía preocupada.

Él… no está aquí.

¿Cómo?

—preguntó Yumiko—.

No me digas que se dio por vencido.

Leí muy claro lo que estaba creyendo, pero que no se atrevió a preguntar.

Era difícil suponer que una persona indefensa pueda sobrevivir a los horrores de este mundo, lo vi muy claro cuando estaba a bordo del Neerlandés, un solo golpe de ese Kaijin mandó a volar a la capitana Morgan, si hubiera sido él, habría muerto.

No hay cabida para los débiles en este plano y él lo sabe, solo un tonto saldría al mundo siendo la persona más vulnerable que pueda existir, pero él no es ningún tonto, puedo asegurar que está seguro de lo que hace, y me siento muy orgulloso por eso.

No —dije en tono calmado—, el camino que está recorriendo él en este momento es uno al cual no pertenezco, lo mejor que puedo hacer es no interferir y dar todo lo mejor de mí en mi propia senda para no defraudarlo cuando nos reunamos de nuevo.

Eso se oyó demasiado poético, ¿seguro que sigues siendo tú mismo?

Pero, entonces —insistió Chiara—, ¿dónde está él en este momento?

Oh, sí.

Debe estar entre la frontera de Neos y Sálfar.

¿Y qué hace en un lugar como ese?

—preguntó Yumiko muy exaltada—.

Allí solo hay problemas, sobre todo en este momento, después del asesinato del Rey de Sálfar todo tratado de paz se fue por la borda.

Escuché que están movilizando muchos caballeros hacia la frontera —agregó Chiara—, no se sabe si están a punto de iniciar una guerra con Neos también, o es que solo se trata de un reforzamiento por si se desata la guerra entre las dos naciones élficas.

¿Por qué motivo Kasui se iría a un punto tan peligroso?

Pues no sé mucho sobre política —dije en un tono más bajo—, pero puedo asegurar que todo esto es una cortina de humo, están haciendo llamados en toda la nación para motivar a los habitantes del país para que se conviertan en caballeros, la cantidad de personas que hay aquí lo demuestra un poco.

La magnitud es mucho mayor que esto —señaló Yumiko—, hemos sido divididos en numerosos grupos para realizar las pruebas físicas de manera simultánea y, por si fuera poco, aquellos que estaban en la plaza principal solo era como la mitad de los nuevos reclutas de este año.

Tienes razón —le dije—, me enteré de que el día anterior al que estuve en esa plaza hubo otra concentración de aspirantes a caballeros que tenía una dimensión un poco mayor a la de ese día.

Aquí hay mucho que no nos han dicho todavía.

Y ni creas que lo harán —le dije.

En ese instante, un ruido ensordecedor estremeció el lugar.

Aquel fuerte sonido venía de un punto un poco alejado, de las afueras de la ciudad en ruinas a la que nos habían traído para llevar a cabo las pruebas.

Parecía una criatura de dimensiones incalculables por lo estrepitoso de su rugido.

Muchos de los presentes perdieron el equilibrio y se dejaron precipitar al suelo sin remedio alguno, despavoridos, el horror en sus rostros no pasó desapercibido.

Muchos otros, que estaban despreocupados todo el rato, andando de aquí para allá o durmiendo entre las ruinas, parecieron sentir que ese rugido no fue al azar, como si hubieran sido avisados de antemano que esto pasaría.

Tal vez el aullido marcaba el inicio de la prueba y por esa razón se pusieron en marcha, listos para cualquier acontecimiento que ocurriera.

Y exceptuando a esos pocos, el caos se desató en lo que parecía ser la plaza principal del antiquísimo castillo, que estaba en el centro de lo que alguna vez fue una ciudad próspera, en la cual nos hallábamos.

La tensión subió mucho más de manera repentina.

Pude sentir a varios a nuestro alrededor que se pusieron rígidos de repente.

Conforme los observaba me percaté de que no era uno solo, la gran mayoría estaba dirigiendo sus ojos a un punto en común en la parte alta del viejo castillo, en lo que parecía un balcón.

Me volví a mirar.

El lugar estaba hecho trizas, indicios de una guerra perduraban hasta el día de hoy, unos treinta años después de que un suceso no descrito con claridad sucediera en el lugar en el que nos encontrábamos de pie.

El ambiente, que de por sí ya era escabroso y muy gélido, se comenzó a tornar mucho más horripilante.

Se me hacía extraño, pero cuando vi a la persona que se encontraba allá arriba lo comprendí; era uno de los paladines, escoltado por lo que parecían ser sus protegidos.

Tenía a varios, bastantes más que la mayoría de los demás paladines.

Supe por Alice que un paladín puede poseer tantos protegidos como le plazca, pero hay que cumplir ciertas condiciones para ello.

No me dijo cuáles eran esos requisitos, pero su rostro no se vio muy bien en ese entonces.

La vi muy preocupada, y es que lo que dijo el consejero de guerra real me dejó pensativo incluso a mí.

Si otro paladín pretendiera tenerme como su protegido, pasaría algo importante, lo cual Alice no me quiso decir en ninguna circunstancia.

Supe quién era, casi de inmediato.

Vincent Batton, una persona un tanto despiadada como para ser un protector de la realeza, pero de poder innegable.

La presión que ejercía sobre los demás era notoria y siempre podías saber cuándo estaba cerca debido a las reacciones de aquellos que no tenían un espíritu fuerte.

Chiara estaba dentro de ellas, la pude ver sollozando de rodillas tratando de sobrellevar la presión que sentía en su pecho, respiraba fuerte y muy rápido, casi me dio la impresión de escuchar su acelerado corazón.

A su lado se hallaba Yumiko, quien trataba de calmarla, ella también parecía afectada, pero no tanto como lo estaba Chiara.

Y al igual que ella, muchos de los que no cayeron por culpa del rugido de hace un momento, lo hicieron ahora, todo debido a la presencia de ese tipo, la cual era algo para estar precavido.

Pero cómo hacer eso si no estabas enseñado a estar cerca de personas con semejante presión.

Al ver que Chiara estaba siendo muy afectada quise ir a consolarla también, pero mis agudos sentidos no me lo permitieron.

Sentí una feroz mirada que provenía del lugar donde estaban Vincent y sus acompañantes; uno de sus protegidos me observaba sin reparo.

Cuando lo miré a los ojos este trató de verificar si lo estaba mirando a él directamente, así que empezó a caminar sin perderme de vista, lo seguí con mi mirada en el corto trayecto que hizo, pero cuando se acercó al paladín para decirle algo al oído, supe que me había metido en un lío.

La mirada de aquel paladín se tornó hacia mí, pude sentir cómo me observaba de manera despectiva entre la multitud.

Su mirada parecía la de un feroz carnívoro, observando a la presa que iba a descuartizar en unos segundos, si antes no había sentido su presión, ahora sí lo estaba haciendo, y de qué manera.

Mi pecho se comenzó a contraer en varias ocasiones, me faltaba el aliento, la temperatura de mi cuerpo subió de forma drástica, como si tuviera un resfriado.

Me sentí débil, tenía ganas de vomitar, mis piernas estaban dejando de responderme, sentí que me caería en cualquier momento, hasta que de repente no lo pude sentir más.

Me extrañé demasiado al principio, deduje que todo eso había ocurrido en mi cabeza, por un largo periodo de tiempo, al parecer, pues cuando recobré el aliento pude notar que todos se estaban alistando para salir de la ciudad en ruinas.

No había nadie tirado en el suelo, de hecho, se veían como al inicio, como cuando llegamos al lugar.

Al principio creí que había imaginado aquella escena, pero no fue así.

Dirigí mi mirada a lo alto del castillo para encontrarme que, efectivamente, estaban los protegidos de Vincent, pero él ya no lo estaba.

Traté de buscarlo por todo el balcón, incluso cerca de mí, pero no logré encontrar indicios de él, parecía una mentira que siquiera hubiera estado aquí presente hace tan solo un momento, su presencia había sido borrada por completo.

No sé si había bajado o si aquello fue una visión; el espacio donde había estado parecía limpio, como si nunca hubiera ocupado aquel lugar.

Eso me dejó peor que antes  Chiara se acercó a mí para preguntarme si quería ir con ellas hacia el bosque para realizar la prueba o que si quería ir solo.

Al principio quería ir por mi cuenta, pero ya que ellas estaban aquí ahora mi respuesta fue obvia, decidí acompañarlas hasta el bosque.

Determiné que la mejor opción en ese entonces era permanecer juntos, el bosque estaba lleno de trampas naturales de todo tipo y solo teníamos unas cuantas horas para cruzar al otro lado.

Si alguna de ellas resultaba herida dentro de ese bosque, podría ser atacada por alguno de los Kaijins que andaban en esta zona.

Encima de que tenemos que lidiar con lo difícil del terreno, también debemos estar pendientes de no ser sorprendidos por un Kaijin en el camino, lo cual no es común, pues existen caballeros custodiando los límites del bosque para impedir que eso ocurra.

Pero siempre cabe la posibilidad que alguno sea lo suficientemente hábil para burlar la guardia y entrar en la zona de la prueba, pero aun teniendo eso en cuenta, me parece algo extraño.

La órden de caballeros cuenta con un amplio número de soldados, y podría disponer de forma sencilla de una cantidad mayor para custodiar los límites del bosque y así evitar tragedias innecesarias.

Incluso con los recientes conflictos que han ocurrido en los territorios élficos y la gran movilización de tropas al norte de Neos, esto no supone un gasto significativo en el recuento de unidades militares.

Sin duda me desconcertó todo esto, pero la hora de salir ya había llegado.

En cuestión de segundos, la plaza de la ciudad en ruinas en la que nos encontrábamos comenzó a vaciarse, todos estaban tomando su rumbo al bosque sin demora.

Seguimos al grupo conservando la distancia, fuimos de los últimos en salir del lugar después de que se marcó el inicio de la prueba de cruzar el bosque hasta el otro lado en un periodo de tiempo preestablecido, y una prueba secundaria, la cual consistía en recolectar treinta frutas de cacao maduras.

No deduje para qué querrían conseguir esas frutas en un principio, tenía entendido que eran de las más raras en el mundo, su escasez las convierte en algo muy apetecido, al parecer.

Y si le agregamos el hecho de que solo crecen en bosques de este tipo, su rareza solo se vuelve mucho mayor.

Según lo que Chiara y Yumiko me dijeron de esto después de haber salido de las ruinas, el objetivo de conseguir estas frutas era recibir una recompensa monetaria al finalizar la prueba, debido a la rareza de las frutas de cacao, su precio era elevadísimo.

Solo aquellos que tuvieran los recursos para comprarla podían disfrutarla.

De alguna manera estaban ayudando a los aspirantes a hacerse con un presupuesto para los gastos venideros, pues no había muchas opciones de conseguir dinero luego de ingresar a la academia.

La mayoría del tiempo estaríamos entrenando o estudiando, el alojamiento y la comida iban por cuenta de la academia, pero había otras cosas necesarias que debías conseguir por cuenta propia.

Y si tu familia no tenía cómo apoyarte de forma económica, comprar una armadura completa y un arma nueva cada vez que otra se rompía por culpa de los enfrentamientos constantes en los entrenamientos, podría ser algo imposible de hacer.

Y aunque no sean de un precio elevado, tener que conseguir otra en tan poco tiempo, una y otra vez, se convertía en un gasto enorme, imposible de sostener para la mayoría.

Cuando pensaba en esto no podía evitar que mi ceño se frunciera, desde un principio decidí no comprar una armadura completa como las que poseen casi todos los caballeros.

Mejor opté por conseguir refuerzos ligeros para mis piernas y para mi pecho, los brazos los dejaría libres para poder moverlos con libertad, una armadura me quitaría mucha velocidad de ataque y eso solo me perjudicaría.

Además, las armaduras solo serían útiles para enfrentar a Kaijins de bajo rango o algún otro tipo de criatura de nivel inferior.

Si tuviera que encarar a una persona fuerte de nada serviría, la armadura se rebanaría como un pedazo de pastel con un simple espadazo.

Cuando lo pienso con cuidado, me doy cuenta de que los guerreros no usan armaduras completas, solo refuerzos en algunas partes de sus cuerpos para cuando enfrentan Kaijins, el resto del tiempo lo gastan combatiendo con orcos cara a cara.

Lo mismo pasa con los orcos, los cuales enfrentan a los guerreros en su intento por expandir sus territorios.

Los humanos y los elfos son las únicas razas que emplean armaduras completas, seguro se debe a que no están en un conflicto directo con otra raza, o al menos no lo han estado por mucho tiempo.

Si esta es la razón por la cual los caballeros humanos y los caballeros elfos usan armaduras, sería un poco razonable, pues tengo que admitir que las armaduras se ven muy bien cuando un caballero las luce.

Pero si debo sacrificar algo de mi rendimiento por vestir una, preferiría ponerme trapos sucios y acabados que no me restan nada de movilidad.

Al igual que Alice, ya que al estar a una altura digna de un Paladín su cuerpo está en un nivel diferente también, la dureza del cuerpo aumenta con cada nivel.

Al alcanzar semejante rango, su cuerpo fácilmente podría resistir el ataque de un ejército conformado por todos los aspirantes a caballeros de esta temporada, al mismo tiempo, sin recibir apenas daño.

Asombroso sin duda alguna, pero más sorprendente la capacidad que tengo de sumergirme en mis pensamientos, ignorando mi alrededor por completo.

Para entonces, ya habíamos llegado al principio del bosque sin darme cuenta.

Las chicas no hablaron en todo el camino hasta aquí, permanecieron en el silencio absoluto todo el tiempo, por la expresión que tenían en sus rostros pude notar que se encontraban preocupadas, estaba seguro de que lo que rondaba en sus pensamientos era aquella recompensa.

Para unos isleños como nosotros la suma que lograríamos vendiendo las frutas de cacao sería como una pequeña fortuna, pero conseguirlas no es algo primordial, de hecho, sería una carga de manera literal, y por eso es una tarea opcional.

Era incierto que se nos presentara la opción de tener una oportunidad como esta, en un futuro cercano, pero debíamos priorizar el objetivo principal de la prueba, que era llegar al otro lado y por lo que vi desde la parte más alta de este lugar.

El bosque era extenso, tanto que casi se confundía en el horizonte con la cortina y eso me preocupaba mucho.

Debíamos dedicar toda nuestra energía a pasar al otro lado.

Puse todo el empeño que podía colocar de mi parte para tratar de convencer a las chicas de dejar la tarea opcional y que vinieran conmigo directo al otro lado, pues los árboles de cacao estaban por fuera del camino, ir allí restaría mucho tiempo y aumentaría la distancia y el peso que debías cargar.

Si lo pensabas con detenimiento, era como una trampa muy descarada para deshacerse de muchos, expresamente de los que se atrevían sin tener la capacidad de hacer eso.

Y la mayoría de los que sí podrían lograrlo a tiempo gracias a sus capacidades, no lo harían porque muy seguro pertenecían a la nobleza y no tenían razón para preocuparse por el dinero.

Con todo esto en mente, les dije que yo podía afrontar los gastos de todo lo que ellas necesitaban, sus armaduras y las armas que requirieran durante toda la formación en la academia, se los dije de manera desesperada.

Al principio se asombraron demasiado, pero pronto se recuperaron de la sorpresa y rechazaron mi oferta, dijeron que no podían permitir eso.

Ellas dejaron todo en Elba por venir hasta aquí, y querían hacerse valer por sí mismas en este mundo, por más que lo necesitaran, no iban a dejar que alguien más las ayudara.

Por un lado, me asombré del nivel tan alto de determinación que había en sus ojos y la seguridad con la que hablaron, pero por el otro lado no pude evitar sentirme desilusionado.

Desilusionado por mi falta de interés, después de su rechazo desistí de tratar de convencerlas, cada segundo que pasábamos hablando era un segundo en nuestra contra, por el bien de todos afirmé que lo mejor era dejar el tema y comenzar a correr.

Cada uno tomaría su propio camino y dejaría al otro hacer lo que más le pareciera sensato, eso les dije y ellas accedieron a la idea, jamás se opusieron.

Aproveché mi habilidad para trepar árboles para hacerme con una altura considerable antes de comenzar a avanzar hacia adelante.

Las chicas ya se habían marchado, empezaron a correr hacia lo profundo del bosque a toda prisa mientras yo me trepaba hasta lo más alto de los árboles.

Gracias al hecho de que Kasui entrenaba en lo profundo del bosque todos los días, aprendí a moverme por las ramas de los árboles cuando iba a buscarlo.

Esto me ofrecía un camino un poco más directo y me ayudaba a evitar los obstáculos naturales, agregándole la velocidad a la que me podía desplazar, fácilmente me podría comparar a un águila en pleno vuelo.

En cuestión de minutos alcancé a la mayoría de los que habían salido primero.

A medida que avanzaba podía ver muchas más personas corriendo debajo de mí tratando de sortear todo tipo de obstáculos naturales.

Al ser un bosque tan grande te podías encontrar de todo; grandes cañones que aparecían de la nada, aquellos que no podían cruzarlos de un brinco debían ingeniárselas para hacerlo.

En la ruta más corta podías pasar por arroyos, enormes troncos de árboles caídos, zonas rocosas, y después te encontrabas de frente con una enorme peña que tenías que sortear por un costado.

Aunque aquellos que quisieran recolectar las frutas de cacao debían treparla, pues allí arriba se encontraban los árboles que producían dicha fruta.

Gracias a que los árboles eran tan altos, prácticamente fue como haber tomado un puente elevado directo a la cima de esa enorme peña, aunque debí trepar de nuevo hasta la cima de los árboles cuando llegué allí arriba no me molestó en lo absoluto.

De hecho, me causó un poco de gracia, no debía trepar hasta ese risco, ya que no estaba interesado en aquellas frutas, pero de todas maneras lo hice.

Sentí la brisa repentina que azotó al bosque, los copos de los árboles se mecieron y dejaron que aquella corriente de aire entrara en el monte e interrumpiera mi camino.

Olía a Kaijin, un Kaijin aéreo.

Mis sentidos se dispararon de inmediato, los Kaijins aéreos no eran tan comunes.

De los tres tipos de Kaijins, los terrestres eran los más frecuentes, pero al mismo tiempo los más débiles de todos.

Seguidos por los Kaijins acuáticos, los cuales son considerados el tipo más peligroso de los tres debido a los constantes enfrentamientos que se registran en alta mar, pero en lo personal, los Kaijins aéreos son los más temibles.

No es usual encontrar a uno, y mucho menos enfrentarlos, pues huyen casi de inmediato cuando entran en contacto con los humanos y por eso son tomados como débiles, pero estoy seguro de que, si decidieran atacar, no cualquiera podría hacerles frente.

Me detuve a vigilarlo con mis sentidos, no podía verlo debido a las copas de los árboles, pero sabía con certeza que “eso” se encontraba ahí arriba, estaba acechando en círculos en un solo lugar, como un buitre rondando un cadáver.

Supe que no era algo para ignorar, pues la zona que estaba vigilando era la zona donde crecían los árboles de cacao, al cual estaban llegando unas cuantas personas en ese momento.

Mi ceño se frunció cuando realicé esto.

Recorrí toda la zona en busca de las chicas con mis sentidos, y afortunadamente se encontraban dentro de mi rango y algo lejos del lugar; Yumiko estaba trepando la enorme peña y Chiara aún estaba en la parte baja, pero estaba próxima.

De seguro, Yumiko se había adelantado para recolectar por las dos, y así, una vez que Chiara llegase allí, solo tendría que recoger la carga completa y seguir avanzando.

Pareciera ser una buena idea, pero las circunstancias que ellas desconocían les podría jugar en contra, y seguro lo haría.

Lo que nunca preví fue que sucedería en ese preciso instante.

¡Mierda!

—grité—.

Lo suponía.

Esto me da muy mala espina.

Estampé mi puño en el árbol que tenía a mi lado.

El golpe fue tan fuerte que la rama en la que estaba parado se sacudió.

Alice me contó que algo como esto sucedería.

Noté la tensión en mi pecho, la respiración se me volvió corta; un frío me atravesó la nuca y mis dedos se quedaron rígidos en la corteza.

El Kaijin bajó de manera estrepitosa a la zona de los árboles de cacao cuando varias personas se acercaron al lugar.

Aunque no se arrojó de inmediato, pude reconocer sus intenciones, los atacaría en cualquier momento y cuando eso pasara, Yumiko y Chiara estarían ahí.

A veces desearía ser un desalmado, podría haberme ido de ahí sin preocuparme por ninguno de ellos, pero a ellas las conozco y las aprecio, no importará si consigo pasar el examen a costa de dejarlas morir.

Ese Kaijin no era uno del cual ellas pudieran hacerse cargo por sí mismas, incluso si todos ellos se unen para combatirlo no tendrían la más mínima oportunidad.

Apurarme, eso era lo único que debía hacer, si no lo hacía lo lamentaría después.

Fijé mi curso directo al Kaijin.

Si mantenía mi ventaja de altura podía atacarle por encima luego de que él descendiera, impidiendo todo intento de huida por su parte, de esa manera podría asegurar que por lo menos lo aturdiría por unos instantes.

Permitiendo que Yumiko, Chiara y yo saliéramos de allí a salvo.

Estaba seguro de poder lograrlo, al parecer la coordinación de los sucesos no podría verse más perfecta, Yumiko ya se encontraba allí, y Chiara estaba próxima.

Lo mismo pasaba con el Kaijin, descendía lento, se estaba preparando para atacar y deshacerse de varios de un solo golpe.

Pero para ello debía esperar a que se reunieran más, y eso era perfecto para mí, pues me daba tiempo a llegar al lugar antes de que algo muy grave ocurriera, pero la realidad era diferente.

De verdad maldije ese momento, lo detesté con todas mis fuerzas, estaba tan concentrado en las auras de Yumiko, Chiara y el enemigo que no me di cuenta de las demás, todas estaban debilitándose y comenzando a desaparecer una tras otra.

Que el Kaijin estuviera quieto y alejado, no quería decir que estuvieran a salvo.

Qué ingenuo fui, debí correr desde el momento en el que sentí su presencia.

Haberlo hecho ahora era demasiado tarde.

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo