¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 18
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
18: Capítulo 18: ¡MÍA!
18: Capítulo 18: ¡MÍA!
La brisa suave acaricia mi piel y me recuerda que han pasado varias semanas desde mi cumpleaños número dieciocho, un hito que todos celebran con entusiasmo y expectativas.
Sin embargo, para mí ha sido una mezcla de emociones.
Aún no hay señales de mi loba, eso quiere decir que quizas mis esfuerzos han tenido fruto, pero por cuanto tiempo sera y porque siento un vacío donde debería estar esa conexión.
Agradezco que mi familia no me haya presionado con preguntas sobre mi transformación; quizás saben lo difícil que puede ser para mí.
Me han dado espacio, permitiéndome explorar mis sentimientos sin presión.
Sin embargo, también siento el peso de sus miradas llenas de esperanza cada vez que entrenó.
Me detengo frente a un pequeño estanque en el jardín, el agua refleja las estrellas brillantes del cielo nocturno.
Este lugar siempre ha sido un refugio para mí; un lugar donde puedo ser yo misma sin máscaras ni expectativas.
Cierro los ojos y respiro profundamente, tratando de calmar el torbellino en mi interior.
—Quizás solo necesite tiempo —me digo a mí misma.
Mientras abro los ojos, veo mi reflejo distorsionado en el agua.
En ese momento, una sensación cálida recorre mi cuerpo; es como si una parte de mí estuviera despertando lentamente.
Decido dar un paso hacia adelante y sentirme más conectada con la naturaleza a mi alrededor.
Tal vez sea cuestión de encontrar ese equilibrio entre lo que soy y lo que estoy destinada a ser.
Mientras camino por el sendero del jardín, prometo no apresurarme ni desesperarme por lo que aún está por venir.
Al final del camino del jardín, me detengo y miro hacia atrás hacia el salón iluminado.
Darius está allí, ahora como el nuevo alfa de la manada Starlight Pack.
Siento orgullo por él y al mismo tiempo una punzada de anhelo por encontrar mi propio lugar entre todos ellos.
Mientras contemplo todo a mi alrededor, una mezcla de emociones me invade.
Por un lado, anhelo la llegada de mi loba, esa fuerza y agilidad que podría serme tan útil para enfrentar los desafíos que tengo por delante.
Pero, por otro lado, sé que si ella aparece ahora, podría desviar mi atención de mis verdaderos objetivos.
—No es el momento —me repito como un mantra —Tengo tanto en juego.
El eco de mis palabras resuena en mi mente.
Desde que asumí la responsabilidad de mis metas personales, he trabajado arduamente para establecerme como una persona independiente.
La idea de que mi loba se presente ahora me aterra; podría arrastrarme hacia un camino del que no podría regresar, uno donde las emociones y las instintivas decisiones se anteponen a la lógica y la determinación.
Sin embargo, no puedo evitar sentir un ligero arrepentimiento.
La fuerza de mi loba podría ayudarme a enfrentar las adversidades con mayor facilidad.
Imaginar cómo se sentiría correr en mi forma lobuna con esa potencia, cómo sería liberar toda esa energía reprimida, me hace dudar.
Pero…
—No estoy lista para perderme en la vorágine del instinto —susurro al viento, sintiendo cómo las hojas susurran en respuesta.
Me siento atrapada entre dos mundos: el deseo de ser fuerte y capaz por mí misma y la tentación de dejar que mi loba se manifieste y me guíe.
Esa lucha interna me deja exhausta.
Decido sentarme en una banca del jardín, dejando que mis pensamientos fluyan libremente.
La luna brilla intensamente sobre mí, como si supiera lo que estoy sintiendo y quisiera ofrecerme consuelo.
Cierro los ojos nuevamente y trato de visualizar lo que quiero lograr: quiero ser parte de la manada, pero también quiero forjar mi propio camino.
—Llegará el momento adecuado —murmuro —podré aceptar a mi loba sin temor a perderme a mí misma.
Con este pensamiento renovador, siento una pequeña chispa de esperanza.
Tal vez no esté tan lejos el día en que pueda abrazar ambas partes de mí: la luchadora decidida y la loba poderosa que está esperando su turno para emerger.
Bueno, eso es lo que me digo a mi misma, tratando de convencerme de algo erróneo, pero realmente, sé que ese día no está tan cerca como esperaba.
Con un suspiro profundo, me levanto y decido regresar al salón.
Sé que aún tengo mucho por hacer antes de estar lista para dar ese siguiente paso, pero seguiré disfrutando mientras pueda.
Con cada paso que doy hacia el sonido festivo dentro de la mansión, me siento más segura de mi decisión; estoy dispuesta a esperar el momento adecuado sin apresurarme.
Sin embargo, de repente, siento cómo mi cuerpo es envuelto por unos enormes brazos.
La calidez me sorprende por completo, y mi corazón late con fuerza.
En un instante, la fiesta se desvanece a la distancia y todo en lo que puedo concentrarme es en esta conexión inesperada.
Me giro lentamente, y antes de que pueda pronunciar una palabra, escucho una voz que me deja en shock: —¡Mía!
El eco de su declaración resuena en mi mente, llenándome de preguntas y emociones encontradas.
¿Qué significa esto?
La incertidumbre me envuelve mientras miro a su alrededor, sintiendo que el destino acaba de cambiar de dirección y me esta haciendo una mala jugada.
El instante se siente eterno.
Sus brazos me atrapan, pero mi mente lucha por liberarse de esta extraña situación.
No sé quién es ni por qué me llama de esa manera.
Mi corazón late desbocado, no solo por la sorpresa y la confusión, sino también por la incomodidad que me invade.
—¿Quién eres?
—logro articular, intentando mantener la calma a pesar de la tormenta de emociones que se agita dentro de mí.
A pesar de la poca luz y la oscuridad que nos rodea puedo ver que me sonríe, y su mirada es insistente, como si esperara que yo recordara algo importante.
La calidez de su abrazo se convierte en un peso.
No quiero involucrarme en una relación, no ahora.
Estoy enfocada en mis propios objetivos y no tengo espacio para complicaciones emocionales.
—Soy alguien que ha estado esperándote —responde con suavidad, como si cada palabra estuviera impregnada de significado.
Un escalofrío recorre mi espalda.
La idea me resulta abrumadora.
¿Esperándome para qué?
¿Para qué tipo de relación?
La confusión se convierte en rechazo.
No puedo permitir que esto prospere; no puedo dejar que se interponga en mi camino.
—Lo siento, pero no estoy interesada, quizas me confundes —digo firmemente, tratando de deshacerme de su abrazo y dar un paso atrás.
Él frunce el ceño, pero no se aparta.
Hay una intensidad en su mirada que me hace dudar, pero resisto.
—Eres mía, mi pareja predestinada —su voz es persuasiva y suave, como un canto que intenta atraerme hacia él —Solo dame la oportunidad —insiste ante mi resistencia.
Mi corazón se debate entre el deseo de comprender todo esto y el firme rechazo a lo desconocido.
—No puedo…
No quiero involucrarme en nada ahora mismo —respondo con sinceridad, sintiendo cómo la presión interna crece.
La música del salón continúa sonando a nuestro alrededor, ajena a nuestra conversación tensa.
En este momento, sé que debo tomar el control de esta situación antes de que se vuelva más complicada.
Sin embargo, mientras me alejo un poco más y busco un lugar donde recuperar mi compostura, su voz resuena en mi mente: “esperándote”.
¿Qué significa todo esto?
La incertidumbre me consume mientras me pregunto si realmente podré dejarlo atrás…
No se supone que ya tenía un mate, ¿verdad?
Quizás esta es una segunda oportunidad, pero es muy difícil que algo así pueda suceder en tan poco tiempo, las probabilidades son muy bajas.
En menos de un mes, he conocido a mi mate, el que se supone que era mi pareja destinada y elegida por la diosa luna.
Y ahora, aquí estoy, enfrentándome a la posibilidad de tener otro.
No sé lo que realmente está pasando.
De pronto, su voz me saca de mis pensamientos.
—¿Estas bien?
—pregunta con una mezcla de curiosidad y preocupación.
Lo primero que mis labios articulan es lo que he estado tratando de ocultar.
—Ya tengo mate —respondo, sintiendo cómo las palabras salen antes de poder detenerlas.
Su expresión cambia al instante.
La sorpresa le recorre el rostro y, por un breve momento, veo un destello de tristeza y rabia en sus ojos.
Pero a pesar de todo, él no se rinde.
—Eso no es posible, yo soy tu mate —dice con firmeza y demasiada confianza —Pero puedo entender lo que sientes en este momento.
Su insistencia me desconcierta aún más.
¿Cómo puede estar tan seguro de lo que quiere?
Mis pensamientos giran en torno a que sigo atrapada entre dos mundos: el que he comenzado a construir y este extraño que tiene una increíble determinación.
—No puedes simplemente aparecer así y esperar que todo sea fácil —le respondo, tratando de mantener mi voz firme a pesar del caos emocional en mi interior.
Él asiente lentamente, como si comprendiera la confusión que siento.
—Lo sé, pero hay algo entre nosotros…
algo diferente, una conexión —insiste —No estoy dispuesto a dejarlo pasar sin intentarlo.
Mi mente da vueltas mientras lucho con sus palabras.
¿Es posible que haya algo entre nosotros?
No, Imposible.
Aún no estoy lista para abrirme a esa posibilidad.
El miedo a perder lo que ya tengo me paraliza.
—No puedo hacer esto —digo finalmente, sintiendo la necesidad de establecer límites claros.
Él parece decepcionado, pero asiente con comprensión.
Sin embargo, hay una chispa en su mirada que sugiere que esto no ha terminado.
La música y las risas del salón vuelven a llenarme los oídos, pero mi mente sigue atrapada entre dos caminos inciertos.
¿Qué pasará después?
La pregunta resuena en mi mente.
Antes de dar la vuelta y marcharme, siento que tengo que expresar lo que me atormenta.
—No quiero este vínculo…
No puedo —le digo, con la voz temblorosa.
Apenas termino de hablar salgo corriendo, dejando atrás la confusión y el peso de esa conversación.
El gran salón se despliega ante mí, lleno de luces brillantes y risas que parecen burlarse de mi tormento interno.
Mientras atravieso el salón, evito a las personas que se interponen en mi camino.
Sus sonrisas y conversaciones son un recordatorio de lo que no puedo enfrentar ahora.
Solo quiero llegar a mi habitación, donde pueda estar sola con mis pensamientos.
Escucho el llamado preocupado de mi abuelo, seguido del tono suave pero firme de Darius.
Sé que están preocupados por mí, pero no me detengo.
No puedo.
Mis piernas se mueven rápidamente, impulsadas por una mezcla de adrenalina y desesperación.
Cada paso es un intento de escapar, de dejar atrás las expectativas que siento pesando sobre mis hombros.
La música resuena a mi alrededor, pero es como si estuviera bajo el agua; todo se siente distante y difuso.
Finalmente, llego a la puerta de mi habitación.
La abro con prisa y entro, cerrando la puerta tras de mí con un golpe suave.
El silencio me envuelve como un manto acogedor y me deja respirar por un momento.
Me apoyo contra la puerta, sintiendo cómo el mundo exterior se aleja lentamente.
Me desplomo sobre la cama, sintiendo cómo la presión se disipa poco a poco.
Aquí, en este refugio, puedo permitirme sentir el torbellino de emociones que me invade: confusión, miedo y no se el porque pero también una profunda tristeza.
Sé que esta noche ha cambiado todo; no puedo huir para siempre de lo que siento o de las conversaciones difíciles que tendré que enfrentar más tarde.
Pero ahora mismo, necesito este respiro.
Cierro los ojos y trato de encontrar claridad en medio del caos emocional.
¿Qué haré después?
Esa pregunta queda flotando en el aire mientras intento calmarme y entender lo que realmente sucede.
El cansancio me abraza y, sin darme cuenta, mis ojos se cierran.
Me dejo llevar por el sueño, dejando que las emociones se disuelvan en la penumbra.
Darling_Yuli
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com