Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. ¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO?
  3. Capítulo 19 - 19 Capítulo 19RESISTENCIA FALLIDA
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capítulo 19:RESISTENCIA FALLIDA 19: Capítulo 19:RESISTENCIA FALLIDA Despierto, la luz del día se filtra a través de las cortinas, pero mi mente aún está nublada por lo sucedido.

Intento no pensar en lo que pasó anoche; me levanto un poco adolorida, siento que no dormí muy bien, trato de ignorar el dolor y me arreglo rápidamente para ir a el entrenamiento.

Necesito distraerme, concentrarme en algo más.

Al bajar las escaleras, el aroma del desayuno me envuelve, pero no tengo apetito.

Al entrar en la sala principal, encuentro a toda mi familia reunida junto a dos hombres.

Uno de ellos me parece familiar, pero no logro recordarlo del todo.

Ignoro esa sensación y me acerco a saludarlos.

—Buenos días.

—Buen dia, mi niña —responde mi abuelo —¿Te sientes bien después de lo que pasó ayer?

—su voz está cargada de preocupación y me sorprende que sea tan directo.

Miro a Darius y a mi tío Hans; en sus miradas capto que todos ya saben lo sucedido.

Un escalofrío recorre mi espalda.

—Estoy bien —respondo con una ligereza que no siento.

Intento restarle importancia al asunto, como si pudiera borrar lo ocurrido con solo pronunciar esas palabras.

En ese momento, uno de los hombres desconocidos pero familiar se dirige a mí: —¿No piensas saludarme?

—lo miro como si fuera un bicho raro; su tono es juguetón, pero hay algo inquietante en su mirada —¿Ya no me reconoces?

—agrega.

Mis ojos se abren como platos al darme cuenta de quién es: el hombre de anoche.

El pánico me inunda y solo quiero desaparecer.

—Lo siento —rápidamente me excuso —tengo que ir al entrenamiento.

Pero mi abuelo me detiene antes de que pueda escapar.

—Espera, desayuna primero —dice con firmeza.

—N-no tengo hambre —respondo ferozmente, sintiendo cómo la ansiedad burbujea en mi interior.

Sin esperar una respuesta, salgo corriendo del lugar, dejando atrás las miradas inquisitivas y las preguntas que no quiero responder.

El aire fresco golpea mi rostro mientras corro hacia el campo de entrenamiento.

Necesito despejarme y alejarme de todo esto, pero en el fondo sé que no puedo huir para siempre.

Para mi mala suerte, Darius y el hombre han venido a supervisar el entrenamiento.

Trato lo más que puedo de evitar mirarlo, pero se me hace difícil al tener su mirada siempre sobre mí.

Puedo sentir su atención como un peso en mi espalda y no soy la única que nota su interés.

Lía, preocupada por mí, se me acerca y me pregunta.

—¿Estás bien?

Pareces distraída.

¿Es por ese hombre?

—me pregunta con un tono de complicidad.

—No lo conozco.

Solo sé que es un invitado —respondo, tratando de sonar convincente.

Lía frunce el ceño, pero no dice nada más.

Sé que ella no se traga mi respuesta.

A medida que avanza el entrenamiento, la tensión se siente en el aire.

—¿No quieres hablar?

—pregunta el hombre con una sonrisa que me irrita.

—No —respondo cortante, sin mirarlo.

Él se ríe suavemente.

—Eres más dura de lo que pareces…

Eso me gusta.

Me sonrojo y trato de ignorarlo, pero mi corazón late rápido, no se el porque y eso me desespera.

Casi todo el día trato ferozmente de no topar mi mirada ni mis palabras con él.

Cuando se acerca, me esfuerzo por mantenerme en silencio.

Finalmente, el día llega a su fin y me encuentro encerrada en mi habitación.

He evitado comer algo solo para no encontrarme con él.

El silencio es casi un alivio, pero la incomodidad persiste en mi pecho.

De repente, una empleada toca a la puerta.

—La cena ya está lista —dice con una sonrisa cordial.

—¿Podrías subirla por mí?, por favor —digo a modo de suplica.

—Su abuelo solicita su presencia —su respuesta es firme.

Sin más remedio, respiro hondo y salgo de la habitación.

No quiero hacerlo; cada paso hacia el comedor se siente como un castigo.

La idea de enfrentar al hombre que ha estado acechando mis pensamientos me inquieta.

Al entrar al comedor, el aroma de la comida llena el aire, pero no puedo disfrutarlo.

Mis ojos se dirigen a la mesa donde todos están sentados: mi abuelo, Darius, Hans y…

él.

Su mirada se encuentra con la mía al instante y siento un escalofrío recorrerme.

¡DIOSA PARA YA!

—¡Qué bueno que has llegado!

—dice mi abuelo con una sonrisa amplia —Ven, siéntate aquí junto a Darius.

—Gracias —murmuro mientras busco un lugar lejos de él.

Me siento en la mesa con una tensión palpable entre nosotros.

Intento centrarme en mi plato, ignorando las miradas inquisitivas de los demás y especialmente la de él.

—¿Cómo te fue hoy en el entrenamiento?

—mi tio Hans rompe el hielo —Vi que estabas un poco distraída.

—Fue…

normal —murmuro mientras miro mi comida.

—Escuché que eres muy talentosa —el hombre interviene —Me gustaría ver todo tu progreso pronto —su tono es suave pero firme, y eso solo intensifica mi incomodidad.

—Solo estoy siguiendo las instrucciones —respondo sin mirarlo directamente.

El abuelo sonríe orgulloso: —Siempre has sido una luchadora, Selene.

No te subestimes.

—Exactamente —dice mi tío Hans, en medio de asentimiento —La dedicación es clave.

¿Qué tal si después del entrenamiento de mañana hacemos una sesión extra?

—No creo que sea necesario…

—respondo con firmeza.

Siento cómo todos los ojos se posan sobre mí nuevamente, pero antes de que pueda terminar la frase, el hombre dice: —A veces un poco más de esfuerzo puede hacer una gran diferencia.

¿Te gustaría practicar conmigo?

Mis manos se tensan sobre la mesa mientras intento mantenerme tranquila.

—No tengo tiempo para eso —replico rápidamente.

Darius intenta cambiar el tema: —Hablando de tiempo, ¿ya has pensado en qué quieres hacer además del entrenamiento?

Tal vez podrías probar algo nuevo.

—O podría ser útil tener un mentor como yo para guiarte en tu camino —el hombre sonríe desafiantemente.

Levanto las cejas incredula, acaso ¿no piensa rendirse?

—¿Mentor?

No necesito ayuda de alguien que apenas conozco.

—Vamos, Selene, no seas tan dura —el tío Hans interviene rápidamente —A veces aceptar ayuda no es una debilidad; puede ser una fortaleza.

Él asiente con complicidad: Ahg, lo detesto.

—Exactamente.

Solo quiero compartir lo que sé contigo para que puedas brillar aún más.

Miro a mi abuelo esperando que me apoye, pero solo observa la conversación con interés: —Yo creo que ambos tienen buenos puntos.

Podrían aprender mucho uno del otro si lo intentan.

—No tengo interés en ser parte de este…

“intercambio” —suelto friamente.

Siento cómo todos los ojos se posan sobre mí nuevamente por milésima vez.

El aura de ese hombre me da la impresión de que es un alfa y de serlo me estoy arriesgando.

No solo estoy desafiando a un alfa, sino a cuatro; dos antiguos alfas y dos actuales.

Pero no importa, seguiré negando a sus propuestas.

La cena avanza entre conversaciones ligeras y risas; yo solo asiento o murmuro respuestas cortas mientras trato de evitar su mirada intensa que parece seguirme a cada momento.

Cuando finalmente terminamos la cena, agradezco a todos por la comida y me levanto rápidamente para salir del comedor.

Sin embargo, antes de poder escapar completamente, escucho su voz detrás de mí: —No te vayas tan pronto.

Mis pasos se detienen involuntariamente mientras mi corazón late con fuerza en mi pecho…

¡Por la Diosa!

Esto ya es exasperante.

Él da un paso hacia mí y dice suavemente: —Solo quería saber si realmente no estás interesada en practicar conmigo o si hay algo más detrás de esa respuesta tan rápida…

La tensión aumenta mientras lo miro a los ojos; hay curiosidad allí, pero también algo más profundo.

—Quizás solo estoy cansada de este juego…

— finalmente respondo.

Darius interrumpe rápidamente con una tos falsa.

—¿Qué juego?

¡Estamos aquí para apoyarte!

Lo miro desafiante, eso no es lo que hacen.

El hombre sonríe.

Estoy comenzando a pensar que solo lo hace para irritarme.

—A veces los juegos son necesarios para aprender lo que realmente queremos…

¿no crees?

—pregunta.

Mis manos se tensan nuevamente mientras intento mantenerme tranquila ante sus palabras provocativas.

Mientras lo miro, siento cómo mis defensas empiezan a desmoronarse, siento que ya no tiene caso seguir discutiendo, es como un muro inquebrantable.

La forma en que me observa parece penetrar en mi alma, desnudando mis inseguridades.

Eso es algo aterrador.

—Mira…

—comienzo, buscando las palabras adecuadas —solo quiero entrenar y mejorar por mi cuenta.

No necesito a nadie que me guíe.

Él levanta una ceja, divertido por mi resistencia: —¿De verdad crees que puedes hacerlo sola?

Todos necesitamos apoyo en algún momento, Selene.

—A veces es bueno aceptar ayuda…

—el abuelo interviene —especialmente cuando es ofrecida con buenas intenciones…

Por la Diosa, de verdad ¿son mi familia o la de él?

La tensión aumenta entre nosotros mientras me pregunto que he hecho para merecer esto.

Finalmente, decido dar un paso hacia adelante: —Está bien…

tal vez pueda considerar practicar contigo…

pero solo si prometes ser serio al respecto y dejarme en paz luego de eso.

Su sonrisa se ensancha, como si hubiera ganado una batalla: —Eso es todo lo que pido, aunque lo segundo no me convece, pero…

Te prometo que no te decepcionaré.

Has ganado esta batalla, pero no la guerra.

Lo miro desafiante.

Mientras me doy la vuelta para salir del comedor, siento que algo ha cambiado dentro de mí.

Pero este nuevo camino sigue siendo tan aterrador después de todo…

Darling_Yuli

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo