Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. ¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO?
  3. Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 DESPEDIDAS
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: Capítulo 24: DESPEDIDAS 24: Capítulo 24: DESPEDIDAS Me encuentro terminando de empacar todo lo necesario, rodeada de recuerdos, cuando de pronto, el toque de la puerta rompe la quietud del cuarto.

Al abrir la puerta, allí esta él: mi abuelo, con su andar pausado y una mirada que siempre parece saber más de lo que dice.

—¿Ya has terminado?

—pregunta con voz suave.

Asiento, aunque en el fondo sé que hay mucho más en juego que solo alejarme de este lugar.

Se sienta a mi lado en la cama, y el silencio nos envuelve como una manta pesada.

Durante unos segundos, el aire se siente cargado de cosas no dichas.

Finalmente, rompe el silencio.

—Tú nos preocupas un poco —dice, su expresión revelando una inquietud que apenas puede ocultar.

Su confesión me deja confundida y nerviosa.

¿Qué es lo que les preocupa tanto?

—No hemos querido presionarte…

pero todos sabemos que ya tienes 18 años…

y aún no hemos visto tu transformación —me mira a los ojos —¿Qué pasa?

Siento un escalofrío recorrer mi espalda mientras un nudo se forma en mi garganta.

La culpa me carcome; yo soy la responsable de que mi loba no ha aparecido aún.

Temo que mi abuelo pueda descubrirlo y que se decepcioné de mi, pero si pudiera ver a través de mi fachada quizás entendería lo que realmente esta sucediendo en mi interior.

La presión de la expectativa familiar pesa sobre mis hombros.

—Quizás he estado muy estresada —logro murmurar, sintiendo cómo mis palabras se deslizan entre la verdad y la mentira —O quizás…

quizás sea porque tengo dos mitades: un hombre lobo y una bruja.

Mis palabras flotan en el aire entre nosotros, llenas de incertidumbre y confusión.

Mi abuelo asiente lentamente, como si estuviera procesando cada sílaba.

—Entiendo —dice finalmente —Tal vez uno esta afectando al otro.

A veces, encontrar el equilibrio entre diferentes partes de uno mismo puede ser difícil.

Es un alivio que alguien se interese por cómo me siento.

Pero por otro lado, la angustia por no haber dejado salir a mi loba y mentirles me ahoga.

Sé que oculto algo importante; la culpa sigue acechándome como una sombra oscura.

Tal vez hablar sobre mis miedos y mis esperanzas podría abrir una puerta hacia una comprensión más profunda de mí misma… si tan solo pudiera ser honesta sobre lo que realmente significa esta transformación para mí.

Pero siento que no tengo el valor suficiente para enfrentarlo.

Mi abuelo se queda en silencio por un momento, como si estuviera sopesando sus palabras.

Finalmente, se inclina hacia adelante, mirándome con seriedad.

—Escucha, Selene…

—comienza —Creo que lo mejor en este momento es que no llames mucho la atención en tu nueva manada.

Tal vez deberías alejarte un poco de los entrenamientos por ahora.

Mis ojos se abren con sorpresa.

La idea de distanciarme de algo que tanto disfruto me deja un sabor amargo en la boca.

Entrenar es mi escape, mi forma de conectar conmigo misma, y ahora me pide que me aleje de eso.

—¿Por qué?

—pregunto, tratando de ocultar la decepción en mi voz —Entrenar es importante para mí…

—Lo sé —responde él con ternura —Pero aún no tienes tu transformacion y si Alexander lo nota querrá que te revisen y no podemos permitir que descubran que eres una bruja.

Mantener un perfil bajo será por tu bien y el de todos nosotros.

Un silencio pesado se instala entre nosotros mientras proceso sus palabras.

La idea de ceder ante el miedo me resulta dolorosa y frustrante.

Me gusta entrenar, me llena de energía y confianza.

Pero también sé que hay verdades más grandes en juego; mi seguridad y la de mi familia son lo más importante.

—Está bien —respondo finalmente, aunque siento un nudo en el estómago —Lo haré, pero…

¿y si eso significa perderme de algo que realmente amo?

Mi abuelo sonríe con comprensión, como si pudiera ver mis inquietudes reflejadas en su propio pasado.

—A veces, las decisiones difíciles son las que nos protegen —dice —No es para siempre; solo por ahora.

La vida tiene formas extrañas de llevarnos a donde necesitamos estar.

Asiento lentamente, aunque el desasiego sigue presente en mi pecho.

Aceptar su consejo significa renunciar a una parte de mí misma, pero también significa proteger lo que más amo.

Con una mezcla de resignación y determinación, decido que es hora de adaptarme a esta nueva realidad y encontrar otras maneras de conectar conmigo sin ponernos en riesgo..

—Haré lo que sea necesario —respondo con firmeza —Pero espero que esto no signifique que perderé todo lo que he construido hasta ahora.

Mi abuelo me mira con orgullo y tristeza al mismo tiempo.

—No perderás nada —dice suavemente —Solo aprenderás a navegar este mundo complicado con más astucia.

Inesperadamente, siento como la presencia de Alexander se va acercando y, en unos segundos, aparece por el humbral de la puerta, entrando a mi habitación como lobo por su casa.

—Hola, ¿interrumpo algo?

—pregunta al acercarse.

Antes de que pudiera decir algo, observo que en el rostro de mi abuelo se asoma una sonrisa cómplice.

—Hola, Alexander —saluda mi abuelo con un tono amistoso —Me alegra verte aquí.

Alexander rápidamente le devuelve la sonrisa mientras asiente.

—Los dejaré solos —dice mi abuelo suavemente.

La atmósfera en la habitación cambia cuando mi abuelo, con una sonrisa comprensiva, nos deja a solas, dándonos un poco de privacidad.

Justo en este momento, Alexander se me acerca con una sonrisa traviesa que ilumina su rostro.

—Lo siento por haber tardado tanto —dice, su voz resonando con una mezcla de disculpa y emoción.

Esta tan cerca que siento que su cercanía me embriaga.

El calor de su cuerpo y el aroma de su piel me envuelven como un manto cálido.

En un instante, el mundo exterior se desvanece y solo existe su presencia.

—¿Estás lista, mi luna?

—pregunta, mirándome a los ojos con una intensidad que me deja perdida.

—Sí, todo listo —logro recuperar la compostura y respondo con una sonrisa nerviosa.

Sin previo aviso, se inclina hacia mí y me da un corto beso en los labios.

Es un roce suave pero electrizante que me deja completamente sorprendida y sin aliento.

Su contacto enciende chispas dentro de mí, dejándome aturdida mientras él se aleja lentamente.

—Vamos —dice con una sonrisa encantadora, tomando mi maleta y estirando su mano hacia mí.

Tomo su mano sin pensarlo dos veces.

La calidez de su piel contra la mía me llena de una mezcla de emoción y nerviosismo.

A medida que nos dirigimos hacia la salida, siento que estoy dejando atrás mis miedos y dudas.

Estoy lista para enfrentar lo que venga junto a él.

Antes de salir de casa, quiero despedirme de mi abuelo y de los demás.

Al bajar las escaleras, encontro a mi abuelo sentado en el sofá junto a mi tío Hans y Darius.

Sus miradas se tornan serias al vernos.

—¿A dónde creen que van?

—pregunta mi tío Hans con un tono protector.

—Estamos listos para irnos —respondo, sintiendo un nudo en el estómago.

Mi abuelo se levanta y se acerca a mí, colocando sus manos sobre mis hombros.

—Escucha bien, pequeña.

No permitiré que nadie te lastime.

Siempre estaré vigilándolo —dice con firmeza.

Hans asiente gravemente.

—Si alguien te hace daño… no dudaré en actuar.

Te prometo que haré lo que sea necesario para protegerte.

Darius se cruza de brazos y mira a Alexander con seriedad absoluta.

—Y tú —dice con voz profunda —asegúrate de cuidarla como si fuera tu propia vida.

Si llegas a lastimarla… entonces me veré obligado a enfrentarme al futuro rey supremo.

Alexander mantiene la mirada firme mientras asiente lentamente, comprendiendo el peso de las palabras de Darius.

—No te preocupes —responde con sinceridad —haré todo lo posible por mantenerla a salvo.

Siento cómo el amor y la preocupación se entrelazan en el aire mientras mis tres protectores me miran.

Es reconfortante saber que tengo a tantos hombres dispuestos a cuidarme.

Con un último abrazo fuerte de mi abuelo y miradas decididas de Hans y Darius, salimos finalmente hacia lo desconocido.

La puerta se cierra tras nosotros con un suave clic, y el mundo exterior nos recibe con una brisa fresca.

Es el comienzo de algo nuevo; un capítulo lleno de promesas y posibilidades.

Afuera ya nos espera un elegante auto negro, un Audi A6 que brilla bajo el sol.

Alexander, con una sonrisa encantadora, se acerca a la puerta del copiloto y la abre caballerosamente para mí.

—Después de ti, mi luna —dice con un guiño.

Subo al auto mientras él deja mi maleta en el asiento trasero.

A medida que Alexander se acomoda en el asiento del conductor, una sensación de melancolía me invade.

Mientras emprendemos nuestro viaje, no puedo evitar mirar por la ventana y observar cómo los árboles se desvanecen en el retrovisor, dejando atrás la vida que conozco.

De repente, siento una mano cálida posarse en mi pierna.

Me sorprende por completo y giro la cabeza hacia Alexander.

A pesar de que su mano descansa sobre mi muslo, su mirada esta fija en la carretera, con una concentración admirable.

Se ve increíblemente guapo en esa posición, como si supiera exactamente lo que hace.

Me relajo un poco, mientras un silencio cómodo llena el espacio entre nosotros, pero luego él retira su mano y me mira directamente a los ojos.

—Si te incomoda, me gustaría que me lo dijeras —dice con voz suave —Quiero que sepas lo que deseas y lo que no quieres, me refiero a lo que acaba de pasar.

Nerviosa y apenada, trato de encontrar las palabras adecuadas.

—No me molesta ni me incomoda… solo me sorprendió un poco —finalmente logro articular.

Alexander me mira fijamente antes de asentir con comprensión, luego sonríe levemente.

—Si crees que vamos demasiado rápido, solo dímelo.

Estoy dispuesto a ir al ritmo que tú quieras —dice con suavidad.

Sus palabras me conmueven profundamente.

Nunca antes había tenido a alguien a mi alrededor que se preocupara tanto por mis sentimientos.

A pesar de todo, deseo su tacto; lo deseo tanto que casi me da miedo pensarlo.

Hay algo en su cercanía que despierta en mí un anhelo desconocido y emocionante.

El viaje continua y el paisaje se desliza ante nuestros ojos.

—Tal vez podrías dormir un poco.

Te vendría bien descansar —sugiere con voz suave.

Asiento, dispuesta a hacerlo, pero antes de cerrar los ojos, la curiosidad y los nervios me invaden.

Decido arriesgarme y preguntar.

—¿Puedes… volver a poner tu mano sobre mi pierna?

Alexander suelta una carcajada que suena como música para mis oídos.

Me mira con incredulidad, lo que me hace sentir mis mejillas arder de rubor.

—¿De verdad?

—pregunta, aún sonriendo —¿Estás segura?

Asiento tímidamente, y su mirada se suaviza.

Sin dudarlo, vuelve a colocar su mano sobre mi pierna, esta vez con un gesto más seguro y cálido.

La sensación de su contacto me llena de una mezcla de nerviosismo y emoción.

No se el porqué hice eso, o porque me gusta tanto su tacto, pero solo sé que quiero que continúe haciéndolo.

Mientras siento el calor de su mano, mis párpados comienzan a cerrarse lentamente.

La combinación del suave murmullo del motor y la música de fondo me envuelve en una sensación de tranquilidad.

Sin embargo, no quiero desperdiciar tiempo, quiero aprovechar el momento.

—¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?

—pregunto con curiosidad.

Alexander sonríe al escuchar mi voz.

—Me encanta viajar, en mi motocicleta —responde —Descubrir nuevos lugares y culturas es algo que me apasiona.

¿Y a ti?

—Eso suena emocionante —respondo emocionada al escuchar “motocicleta” —Aún no he tenido muchas oportunidades de viajar… pero me gustaría hacerlo —siento una punzada de deseo por explorar el mundo.

La conversación fluye entre nosotros como si nos conociéramos desde siempre.

Hablamos sobre nuestros sueños y aspiraciones; cada palabra parece acercarnos más, como si estuviéramos reforzando el vínculo entre nuestros corazones.

Luego de un tiempo bastante largo comienzo a sentir el cansancio en mi cuerpo y el suave vaivén del auto me arrulla en un sueño profundo.

Cierro los ojos y dejo que el murmullo del motor me lleve a un lugar de tranquilidad.

Darling_Yuli

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo