Yo No Te Olvido - Capítulo 59
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Capítulo 59: CAPÍTULO 59: UN LUGAR EXTRAÑO.
Stefania.
Cuando despierto en el auto de Christofer, el dolor de cabeza me mata y la confusión se hace presente porque no sé cómo reaccionar ni que pensar. El hecho de descubrir que el hombre al que he amado toda mi vida me ha amado también es algo muy irreal. Así que me apresuro a querer decirle la verdad, la verdad de quien realmente soy así se enoje conmigo por no decirle que estoy viva y que no morí en ese terrible accidente y que yo también lo amo y lo he amado siempre.
En el camino, Christofer trata de calmarme al decirme que ya tendríamos tiempo de hablar cuando llegáramos a mi apartamento, por lo que trato de tranquilizarme y dejar mi ansiedad en otro lado cuando trato de respirar lentamente en el transcurso del camino. Una vez que llegamos al estacionamiento, ya estoy más calmada, pero cuando Christofer sale del auto para ir hacia mi puerta y ayudarme a salir, me quedo completamente en shock cuando veo que él se frena de golpe en la parte delantera de su auto y más cuando veo porque se detuvo.
Al momento siguiente, puedo ver como Virginia se acerca a Christofer con un arma en la mano apuntándole, lo que me hace sentir un miedo terrible de que algo pueda pasarle. Así que sin pensarlo dos veces y sin importarme que este comenzando a sentir un poco de parálisis, salgo del auto y enfrento a Virginia, tratando de que se enfoque en mi haciéndola que se enoje mientras le hablo, pero al parecer Christofer también tiene la misma idea que yo porque comienza a decirle peores cosas que yo, haciendo que toda su atención se vuelva a enfocar en él hasta el punto en que ella comienza a llorar de la rabia y sus manos empiezan a temblar. En ese preciso momento, es que me doy cuenta de que está a punto de perder el control y sin pensar en absolutamente nada más, me interpongo como puedo entre ella y Christofer al mismo tiempo que escucho un estruendo.
Después del estruendo, siento en el área de mi estomago un pequeño ardor y luego siento como un líquido comienza a mojarme la ropa en esa parte, miro hacia donde siento la molestia y puedo ver que el líquido que moja mi ropa es sangre. Al momento siguiente, comienzo a sentir algo de debilidad y cuando estoy empezando a caer, siento que alguien me abraza por detrás, agarrándome de la cintura hasta que caemos al suelo pero él me apoya contra su cuerpo. Intento hablar pero la voz me sale un poco débil, así que lo intento varias veces hasta que me sale un poco más audible para tratar de decirle a Christofer cuanto lo amo, ya que no he tenido la confianza para decírselo por no querer salir lastimada, pero ahora que sé que él siempre me ha querido, quiero que él sepa que yo siento lo mismo porque esta vez puede ser la última vez que tenga la oportunidad y cuando logro decirle la palabra te amo, empiezo a perder la conciencia y a medida que voy cerrando los ojos y siento que se vuelven tan pesados que ya no puedo abrirlos más. Puedo escuchar como Christofer se desespera y luego hay mucho ruido a nuestro alrededor hasta que todo se vuelve mucho más negro y ya no hay ningún sonido a mi alrededor, solo paz…
Abro los ojos y despierto en un campo completo de flores, me levanto y tengo un vestido blanco muy bonito pero estoy descalza. El viento sopla haciendo que mi cabello suelto se mueva, miro a mi alrededor y a pesar de que es un lugar muy hermoso, no logro recordar como llegue hasta aquí. Solo recuerdo que Virginia me disparo y al hacerlo, no puedo evitar llevar mi mano hacia la parte en donde debería estar la herida sangrando pero no hay nada, todo está en orden. Comienzo a caminar y a deambular por el lugar completamente descalza y me es un poco extraño cuando me doy cuenta de que nada en el piso me lastima los pies.
A medida que avanzo, no puedo encontrar a nadie pero luego de un tiempo, comienzo a escuchar música que proviene de un piano a lo lejos de mi posición y como si estuviera hipnotizada por la melodía, empiezo a caminar hacia el origen de la música, pero por más que camino y camino no entiendo porque no puedo llegar hasta el lugar. Es como si estuviera dando vueltas y vueltas por el lugar sin poder salir.
Ya algo cansada, me acuesto en el suelo algo agitada porque había terminado corriendo para encontrar el lugar al que quería llegar y una salida, pero no pude encontrar ninguna de las dos cosas, así que me acurruco en el suelo y comienzo a llorar porque me doy cuenta de que estoy perdida y no sé cómo regresar.
De repente, comienzo a escuchar que el viento sopla con mucha más fuerza, haciendo que el pasto y las flores se muevan con un poco de brusquedad, luego empiezo a sentir algo de frio por lo que acaricio mis brazos con mis manos haciendo un poco de fricción entre ellos para calentarme.
– Ven… no te rindas… – Escucho la voz de una mujer en el viento que me parece dulce y algo familiar, así que sin pensarlo me levanto y vuelvo a empezar a caminar para tratar de seguir la voz de la mujer.
Mientras camino y camino por mucho tiempo para tratar de encontrar la fuente de la música que sigue sonando y de la voz, es cuando empiezo a sentir un dolor agudo en el área del estómago. Miro hacia abajo y mi vestido blanco está completamente lleno de sangre y el dolor comienza a hacerse insoportable, tumbándome al suelo y dejándome inconsciente de inmediato.
El aire perfumado con el aroma de las flores llena mi nariz, produciéndome una gran calma y tranquilidad, por lo que mantengo mis ojos cerrados mientras escucho los sonidos de la naturaleza en completo silencio, pero luego siento como si alguien me estuviera acariciando el cabello con mucha suavidad y ternura transmitida en cada toque que me hace sentir una paz que nunca en mi vida he sentido. Pero al caer en cuenta de que se supone que debo estar completamente sola, abro los ojos de golpe y puedo ver a una mujer muy hermosa mirándome, con el cabello un poco más claro que el mío pero sus ojos son exactamente iguales que los míos.
Me levanto de golpe y me doy cuenta de que ella tenía mi cabeza apoyada en sus piernas mientras me tocaba el cabello con los dedos.
– Quién es usted?. – Pregunto algo confundida y asustada.
– Una amiga… tranquila… – Me responde con una voz dulce, calmada y con una gran sonrisa.
La observo y no sé porque siento como si ya la conociera y sin saber de quien se trata, con solo mirarla me tranquilizo y me lleno de paz.
– Sabe en dónde estamos?, cómo llegue acá?. – Pregunto al mirar a nuestro alrededor.
– No… pero creo que estarás un tiempo algo largo en este lugar… – Me dice al levantarse del suelo y cuando lo hace, veo que tiene un vestido blanco igual que el mío. Luego caigo en cuenta de lo que me pasó antes que hizo que me desmayara, por lo que me reviso y para mi sorpresa, ya no tengo nada y el vestido está completamente limpio y sin ningún rastro de sangre en él.
– Tocas el piano?. – Me pregunta la mujer sacándome de mis pensamientos y me sorprendo cuando me giro y veo un piano en donde antes no lo había. No, no lo había, no se me pudo pasar algo tan grande de mi rango de visión.
Ella se sienta y empieza a tocar una de mis canciones favoritas, haciendo que ponga toda mi atención en ella por que toca a la perfección y es un total placer escucharla.
En este lugar, el tiempo corre de una manera extraña, en donde no sabes cuanto tiempo ha pasado. Si han sido días, horas, minutos o segundos porque ni anochece ni amanece. Me siento totalmente perdida pero a la vez tranquila por la compañía que tengo, esa mujer a pesar de ser un enigma para mí, es mi paz.
Mientras caminamos juntas después de tocar por un largo tiempo el piano, una tormenta empieza a caer de la nada sobre nosotras. La lluvia cae torrencialmente y con mucha fuerza, hasta el punto de que te lastima al tener contacto con tu piel. Me giro para hablarle a la mujer y correr con ella para protegernos de la tormenta pero ella ya no está, estoy completamente sola y me quedo muy confundida.
Entre la lluvia, miro a todos lados como puedo para ver si puedo vislumbrarla pero no puedo encontrarla con la mirada, así que me arrodillo como si estuviera imposibilitada para caminar por que la fuerza de las gotas de la lluvia es tal, que golpea un poco mi piel.
– Levántate y ven hacia mí… – Escucho que la mujer me habla, por lo que de nuevo vuelvo a mirar a mi alrededor y puedo verla a unos metros de mi mientras me tiende la mano y me vuelve a sonreír.
Me levanto de nuevo y empiezo a caminar hacia ella como si una fuerza me guiara a través de la lluvia para que me reúna con ella, pero luego de unos cuantos pasos, la lluvia deja de caer y algo me agarra de la mano para que no siga avanzando. Me giro para ver qué es y me quedo estática porque es Christofer quien me detiene con una de sus manos, sujetando mi brazo derecho mientras que con la otra mano sostiene una sombrilla para protegernos de la lluvia.
– No vayas… quédate conmigo… – Me dice mientras me mira muy serio y su agarre se hace más fuerte en mi brazo.
– No tardare, solo quiero hablar con ella por un momento. – Le respondo muy confundida por verlo aquí y con esa seriedad dibujada en su rostro.
– Ven… – Escucho que la mujer me llama a lo lejos de nuestra posición.
– No vayas… quédate conmigo… te necesito… – Sigue diciéndome Christofer, pero esta vez con lágrimas en los ojos.
Lo miro y lo veo tan triste y tan agobiado, que siento como si me rompieran el corazón porque no puedo verlo es ese estado, así que me acerco a él y lo abrazo.
– No me voy a ir a ningún lado… me quedare contigo para siempre. – Le digo a su oído para que se tranquilice.
– Está bien hija… aún no es tu hora ni tampoco el tiempo para que estemos juntas… – Me dice la voz de la mujer a través de la lluvia y luego desaparece antes mis ojos cuando vuelvo a observarla.
Al momento siguiente, Christofer desaparece de mis brazos y luego el campo empieza a desaparecer poco a poco antes mis ojos, dejando todo finalmente en blanco como si estuviera en un cuarto encerrada. Los ojos comienzan a arderme por el reflejo de una luz que rebota en las paredes y pisos de completo blanco, luego siento una pequeña presión en mi pecho y una pequeña caricia en mi brazo izquierdo. Después todo desaparece y empiezo a caer en un abismo completamente oscuro que me hace caer y caer, hasta que siento un vacío en mi estómago haciendo que cierre mis ojos con fuerza para que luego todo se detenga y empiece a escuchar unos sonidos extraños que son algo rítmicos. Finalmente, abro de nuevo los ojos y veo que estoy en otro cuarto con las paredes blancas y algunos cristales grandes, abro y cierro mis ojos varias veces para poder enfocar bien mi mirada que sin importar cuantas veces lo haga, mi visión no cambia. Sigo sintiendo esa pequeña presión en mi pecho y cuando miro hacia abajo hasta donde mi rango de visión me lo permite, puedo ver que Christofer tiene su cabeza en mi pecho y me abraza con uno de sus brazos por mi cintura hasta tocar mi brazo izquierdo de arriba hacia abajo.
Sin pensar en nada más y sin lograr entender que es lo que está pasando, levanto mi mano izquierda y comienzo a acariciarle el cabello lentamente…
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