Yo No Te Olvido - Capítulo 60
- Inicio
- Yo No Te Olvido
- Capítulo 60 - Capítulo 60: CAPÍTULO 60: TENGO QUE CONFESARME.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 60: CAPÍTULO 60: TENGO QUE CONFESARME.
Christofer al darse cuenta de que le estoy acariciando el cabello, se levanta abruptamente y algo asustado. Me mira completamente sorprendido y después de algunos segundos cuando ya logra reaccionar, él comienza a hablarme y a darme besos por todo el rostro muy emocionado. Luego caigo en cuenta de que tengo algo molesto en mi boca, por lo que levanto una de mis manos para quitármelo pero Christofer me lo impide.
A continuación, todo a mi alrededor se vuelve un caos porque no entiendo nada y un grupo de gente empieza a entrar y a colocarse a mi alrededor diciéndome cosas que no entiendo muy bien, echando a Christofer del lugar para dejarme a solas con unos totales desconocidos.
Ya una vez que vuelvo a despertar, ya recuerdo lo que pasó con Virginia y que por ese suceso estoy recluida en un hospital, y por lo que me han contado Max, mi padre, Gregor y Christofer, estuve muy mal y por poco no la cuento.
Mientras estoy hospitalizada por una semana más, nuevamente todos se pelean por ver quién se queda a cuidarme y tampoco me dejan hablar de cosas que puedan alterarme, por lo que muchas conversaciones tendrán que esperar un poco más porque ya no quiero seguir teniendo secretos con las dos personas más importantes de mi vida como lo son mi padre y Christofer. Ya es hora de que ellos sepan toda la verdad y en cuanto me den de alta, pienso hacerlo sin posponer más toda la verdad…
La semana pasa algo rápido y para mi tranquilidad me dan de alta aunque con un montón de medicamentos y de cuidados. Cuando salimos del hospital, me subo al auto y una vez que me doy cuenta de que no vamos en dirección al pent-house, me enderezo en el asiento del auto en la parte de atrás.
– A dónde vamos? – Pregunto algo preocupada.
– Alquile una casa en las montañas para que te restablezcas por completo en total calma y tranquilidad, con aire puro y rodeados de naturaleza. Serán como unas pequeñas vacaciones, las que no hemos podido tomar porque yo también necesito calma después de estas semanas. – Me responde mi padre desde el asiento del copiloto.
– Ok… – Respondo algo sorprendida por su respuesta mientras Christofer me toma de la mano y entrelaza sus dedos con los míos.
– Tú sabías de esto?. – Le pregunto a Christofer en voz baja.
– Por supuesto, tanto que yo también me voy de vacaciones forzadas con ustedes. – Me responde con una enorme sonrisa para luego darme un beso en el dorso de una de mis manos.
– Bueno… voy a dormir un poco, me está doliendo algo la herida.
Christofer me mira algo serio y luego me acerca a él para abrazarme y para que coloque mi cabeza en su hombro y me duerma usándolo de almohada. Me siento tan bien cuando lo tengo cerca y puedo oler su colonia, que de inmediato cierro los ojos y me quedo profundamente dormida. Solo por un breve lapso de tiempo, siento cuando alguien me lleva cargada por un trayecto hasta que me depositan en algo muy suave, como una cama y luego vuelvo a caer profundamente dormida.
Abro mis ojos lentamente y puedo ver que ya está oscureciendo, estiro mi mano y puedo sentir a Dastan a uno de mis costados. Termino por estirarme por completo pero me freno de inmediato cuando siento una pequeña punzada en mi estómago. Una vez que ya la molestia se ha ido un poco, me siento en el borde de la cama, busco con la mirada mis pantuflas y cuando ya las observo, me levanto de la cama para colocármelas y luego me dirijo hacia la puerta para salir y buscar a los demás.
Comienzo a avanzar algo despacio con Dastan a mi lado y mientras camino por los pasillos para encontrar las escaleras para bajar al primer piso, puedo observar que es una casa enorme y muy hermosa. Empiezo a bajar las escaleras poco a poco pero cuando me ven bajando, rápidamente todos comienzan a vigilar mis pasos y Christofer se acerca a mi para ser mi bastón.
Llegamos a la sala y de inmediato, el estómago hace ruidos diciendo que tiene hambre.
– Creo que es mejor que sigamos derecho al comedor y cenemos todos de una vez. – Comenta Christofer algo divertido, luego todos se levantan y comemos todos juntos y yo ceno como por tres porque no había comido nada desde el desayuno y la dieta que me dieron en el hospital no me daba muchas ganas de comer.
Cuando ya estamos sentados en la sala. Max, mi padre, Christofer y yo, muy nerviosamente, decido que este es el momento para hacer confesiones, así que comienzo a aclararme la garganta.
– Quiero hablar con ustedes, bueno… con papá y con Christofer… – Digo interrumpiendo un poco la conversación que estaban teniendo los tres hombres.
– Te duele algo?, te sientes mal?. – Me pregunta Christofer muy preocupado y revisándome por todas partes con la mirada.
– No, estoy bien… es solo que creo que es hora de que ustedes dos sepan muchas cosas de mi porque ya no quiero tener más secretos.
– A qué te refieres hija?. – Me pregunta mi padre algo confundido.
– Yo los dejos a solas, voy a darle un paseo a Dastan y luego de que ustedes terminen de hablar, ya lo haré contigo Jhonatan porque seguramente tendré muchas cosas que explicar. – Dice Max antes de salir para dejarnos a solas.
Miro a mi padre y a Christofer y puedo ver que mi papá está muy confundido y Christofer está demasiado tranquilo.
– Qué es lo que nos tienes que decir amor?. – Dice ahora Christofer de una manera demasiado tranquila, no sé si es por darme apoyo o por otro motivo que no conozco.
– Les he ocultado cosas a los dos y a ti papá… también te he mentido y espero que me perdones…
– Bueno… te escuchamos… – Me dice mi padre al ponerse aún más serio y al acomodarse en su asiento.
– Voy a empezar por cuando era niña y tengo memoria… – Comienzo a decir mientras mis manos me sudan por los nervios y los dos hombres me miran prácticamente sin pestañear.
A medida que voy contando los sucesos de mi vida, puedo ver como mi padre en algunas partes llora y presiona los puños de sus manos en silencio con enojo y Christofer está en silencio mirándome, a veces con enojo también y eso me da mucho más miedo porque no sé lo que ambos están pensando de mí, pero ya comencé y ahora tengo que terminar con todo esto y soltar un poco la cruz que he llevado por mucho tiempo a cuestas.
Cuando termino de contar absolutamente todo, hay un silencio sepulcral en la sala que me pone mucho más nerviosa.
– Y… qué tienen para decirme?, por favor digan algo… – Digo finalmente muy ansiosa.
Mi padre se levanta en silencio y luego me da un gran abrazo.
– Por mí, no tienes de que preocuparte porque ahora sé tus razones para ocultarme que no habías perdido la memoria. Aunque, si me lo hubieras contado antes, igual te hubiera protegido y seguirías siendo mi hija como lo vas a seguir haciendo, si tú quieres…
– Por supuesto que sí… – Respondo al llorar.
– Ahora, más que nunca te admiro hija, por todo lo que has sufrido y sin importar lo que te ha pasado has seguido adelante y eres una mujer muy noble a pesar de todo, estoy muy orgulloso de ti.
Luego miro a Christofer que sigue sentado en el sofá como si fuera una gárgola.
– Y tú que piensas?… – Pregunto muy preocupada.
– Creo que ustedes tienen que hablar a solas, así que saldré afuera un momento y por ahí aprovecho para hablar con Max de ciertas cosas. – Dice mi padre antes de salir de la casa.
– Chris… dime algo por favor… estás muy enojado porque no te había dicho que Mariana y Stefania son la misma persona, verdad?. – Digo en cuanto mi padre sale.
– Todo lo que acabas de contarnos… yo ya lo sabía. Es solo que… volver a escuchar la historia de todo lo que viviste al lado de los Hazzard y ahora contado desde tu punto de vista, es mucho más doloroso y siento mucha rabia ahora por todo lo que sufriste y necesito controlarme un poco. – Me contesta finalmente para luego levantarse de su asiento.
– Cómo?… – Digo en un susurro y él se sonríe al ver mis gestos de sorpresa y asombro.
– Max me contó todo y me mostró todos los documentos que probaban que todo lo que me estaba diciendo era cierto unas horas después de que Virginia te disparó… – Me dice al cogerme por la cintura y acercarme más a él.
– Max… porqué hizo eso?.
– No te enojes con él, pero es que estuviste tan mal y los médicos no te daban muchas expectativas de sobrevivir, que él pensó que no era justo que si te pasaba algo yo no supiera la verdad y yo se lo agradezco. – Me dice al mirarme muy fijamente.
– Pero… entonces no estás enojado conmigo por no haberte dicho que estaba viva mucho antes?… – Le digo preocupada.
– Porque tendría que estar enojado si tú y yo éramos prácticamente unos desconocidos porque cada vez que intentaba acercarme huías de mí y tú no sabías lo que yo sentía por ti y yo tampoco, así que no tengo nada que reprocharte porque apenas te enteraste de mis sentimientos hacia ti y entiendo también las razones por las que no le dijiste a Gwen y a su familia que seguías con vida.
– Gwen… ella si no creo que me perdone pero le contaré todo cuando todo esto ya haya terminado.
– Yo creo que si… – Me dice al jugar con un mechón de mi cabello.
– Te amo Christofer Hoffman, siempre lo he hecho y siempre lo haré. – Le digo al colocar mis manos alrededor de su cuello.
– No más que yo… No sabes como siempre había querido escuchar esas palabras de tus labios porque cuando me las dijiste estando herida, esas para mí no cuentan. – Me responde sonriendo y luego él pone sus labios sobre los míos y yo rápidamente abro mi boca como invitación para que haga lo que quiera en ella.
Mientras Christofer inspecciona de nuevo cada rincón de mi boca y yo me dejo, siento como me acerca mucho más a él. Como su respiración se vuelve mucho más intensa igual que la mía y como el beso se va volviendo mucho más apasionado, haciendo que en mi cuerpo comience a recorrerme una corriente eléctrica que finalmente ejerce una presión en mi parte intima y mi temperatura corporal está a punto de explotar.
Después nos separamos para poder respirar pero aún abrazados y nuestras frentes se tocan entre sí.
– Cada vez se me hace más difícil tener autocontrol contigo… – Me dice Christofer en un susurro.
– Ya no quiero que lo tengas conmigo porque ya no tengo dudas ni miedos.
– Cómo me dices esto en este momento cuando no estamos solos y aún estás convaleciente… – Me responde soltando un suspiro de frustración y yo no puedo evitar reírme al ver su cara.
– Ya tendremos tiempo… – Le digo al acariciarle el cabello.
– Y yo necesito un baño con agua fría… – Me dice y yo de inmediato suelto una enorme carcajada.
Me despierto y siento que he dormido durante un largo periodo porque me siento bastante descansada. Me doy un baño, me cambio de ropa y luego me siento en la cama con el botiquín para limpiarme la herida y secarla. Cuando me dispongo a hacerme la curación, alguien llama a la puerta.
– Adelante. – Contesto.
– Puedo pasar?. – Me pregunta Christofer.
– Por supuesto. – Le contesto muy feliz de verlo.
– Cómo amaneció la mujer más hermosa del mundo?. – Me dice al cerrar la puerta y yo solo me rio.
– Muy bien, aunque yo creo que te estás volviendo ciego por lo que me dices. – Le digo muy divertida.
– No creo y si pudieras verte a través de mis ojos, te quedarías te una pieza al ver lo hermosa que eres. Qué haces?.
– Voy a hacerme la curación. – Le respondo al abrir el botiquín.
– Déjame, yo te ayudo. – Me dice al sentarse a mi lado en la cama.
Cuando Christofer me levanta un poco la blusa y comienza a realizarme la curación, mi cuerpo comienza a sentirse aún más extraño con cada roce de sus dedos sobre mi piel. Sensaciones que nunca había sentido antes de hacerme su novia comienzan a hacerme sentir con ganas de querer más de ellas.
– Estás bien?. – Me pregunta Christofer sacándome de mis pensamientos.
– Si, no te preocupes. – Le respondo tratando de no sonrojarme.
– Como cerraste los ojos y tienes un poco los dientes apretados…
– Solo me molesta, pero sigue y gracias por ayudarme.
– De nada.
Un par de minutos después, Christofer termina y en cuanto sale de mi habitación sin antes decirme que me esperaba abajo para desayunar juntos. Al cerrar la puerta, suelto todo el aire que estaba conteniendo porque definitivamente cuando lo tengo cerca, mi cuerpo empieza a perder el control y el deseo se hace presente prácticamente de inmediato. Antes tenía muchas dudas, pero ahora que sé que él estuvo enamorado de mí y que nunca me olvido como yo, ya siento que no hay nada que me frene y se me hace mucho más difícil poder controlarme.
Mientras desayunamos los cuatro juntos, mi padre y Max, nos informan que irán al pueblo más cercano a comprar algunas cosas que necesitan. Yo intento convencerlos de que me dejen acompañarlos pero ninguno me deja y para no dejarme sola, por supuesto que Christofer se queda conmigo y a Dastan se lo llevan de paseo con ellos.
Después de que ellos arreglan todo para irse, se despiden de nosotros ya montados en el auto.
– Hija, creo que volveremos en horas de la noche para que no se vayan a preocupar y te voy a traer tus fresas y tus chocolates favoritos que ya sé en donde los puedo comprar.
– Gracias papá y cuídense, que les vaya muy bien y regresen pronto. – Les digo a ambos.
– Te encargo mucho a mi hija Christofer.
– No se preocupe por ella porque es mi total prioridad. – Le responde Christofer muy serio, por lo que no puedo evitar sonreírme de nuevo.
Luego, Max enciende el auto y se van con Dastan sacando su cabecita en la ventanilla derecha de la parte de atrás del auto.
– No te burles tanto de mí que si eres mi total prioridad. – Me dice mientras se cruza de brazos y alza una de sus cejas ya solos.
– Si señor general, lo que usted diga. – Le digo y él de inmediato me braza y me levanta un poco del suelo.
– Muy graciosa…
– Ya bájame!!!. – Le digo mientras me rio.
– Qué tal si hacemos hamburguesas para almorzar?. – Me pregunta al bajarme con cuidado.
– Si, está bien, me encanta la idea.
– Me acompañas a encender el fogón para asar la carne al carbón?.
– Claro.
Christofer no me deja hacer nada, él prepara la carne, corta los vegetales, enciende el fogón con leña y lo pone a punto para asar las carnes de las hamburguesas, el tocino y colocar el queso para que este se derrita.
Como a la una de la tarde estamos almorzando, una de las mejores hamburguesas que he comido en mi vida, no sé si es porque la hizo él y estoy enamorada que me sabe tan delicioso o porque de verdad es un excelente cocinero. Después de almorzar, nos acomodamos en la sala de la casa para ver una película y a la mitad de esta se empiezan a escuchar unos truenos en el cielo.
– Se avecina una enorme tormenta… – Comenta Christofer al levantarse del sofá para acercarse a una de las ventanas y mirar por ella.
– Voy a ver cómo estamos de leña. – Digo al levantarme del sofá también.
Empiezo a caminar y él me sigue como si fuera mi guardaespaldas.
– mmm creo que tendré que salir a cortar leña o no tendremos suficiente para la tormenta que viene. – Comenta Christofer.
– Te acompaño. – Digo y cuando veo que él no va a estar te acuerdo con lo que acabo de decir, me adelanto.
– Y no está en discusión. – Termino por decir para dirigirme hacia la puerta.
– Está bien, pero yo soy el que la va a cortar. – Me responde a mis espaldas.
– Yo no he dicho lo contrario. – Le respondo muy divertida y luego escucho como suelta una pequeña risa.
Mientras Christofer corta la leña, yo trato de ayudar a entrar la leña a la casa y a pasarle los pedazos para que él los corte, pero mis fuerzas no me dan para tanto y la herida del estómago me empieza a doler un poco, pero guardo silencio porque no quiero preocupar a Christofer y que él me siga regañando.
El cielo está completamente oscuro, los truenos se están haciendo más presentes en el firmamento y para acabar de ajustar, comienza a llover. Rápidamente llevamos la leña que ya está cortada y que para nuestro beneficio, es más que suficiente para pasar la tormenta de manera cálida. Una vez que ya estamos adentro de la casa con la leña, nos quitamos el calzado que está completamente mojado en la entrada para no mojar el resto de la casa, pero creo que eso va hacer imposible porque los dos estamos chorreando agua por todos lados.
– Es mejor que nos quitemos la ropa aquí para no mojar mucho… – Me dice Christofer mientras se empieza a quitar la chaqueta y luego la camisa.
Yo solo me quedo observándolo como se está quitando la camisa para luego dejarme ver su abdomen perfecto y lo peor de todo, es que no puedo quitar mi vista de sus músculos. Estoy completamente embobada mirándolo con los ojos abiertos de par en par y sin pestañear siquiera.
– Stefania… pero qué haces?, quítate la ropa que te vas a enfermar. – Me dice para sacarme de mi estupidez.
– Si… voy por unas toallas… – Trato de decir mirando hacia otro lado.
– Yo voy, tu quítate esa chaqueta mientras vuelvo.
– Contrólate Stefania, contrólate. – Me digo mentalmente mientras empiezo a quitarme la chaqueta. Christofer regresa y se para frente a mí.
– Te ayudo a secar. – Me dice mientras seca un poco mi cabello con la toalla. Me quito la chaqueta por completo y Christofer se frena de inmediato.
– Estás sangrando… te duele?. – Me pregunta y yo solo me miro la camisa y esta tiene una pequeña mancha de sangre.
– No… – Digo algo sorprendida porque no imagine que estuviera sangrando pero si mintiendo un poco porque si me duele algo.
– Te dije que te quedaras quieta y que no cargaras esos leños tan pesados… – Me regaña Christofer y luego antes de que pueda reaccionar, él ya me está cargando hacia mi habitación. Entramos en ella y él me deposita en la cama con cuidado y luego se va al baño a buscar el botiquín.
Una vez que regresa y lo coloca a un lado de la cama, él me mira.
– Te ayudo a quitarte la blusa. – Me la quita y luego empieza a tratar mi herida que esta mojada y con sangre.
– Tranquilo, solo me lastime un poco y ya. – Le digo de manera calmada porque está apretando los dientes al curarme.
– Si, no esta tan mal como pensé, ya está seca y no sangra más pero igual, en cuanto se pueda, vamos a llamar a un médico para que te revise. No quiero que se infecte o pase algo peor. – Me dice completamente serio y sin dejar de ver la herida mientras termina de limpiarla y secarla.
Sin pensar en mucho, me acerco a él y le doy un pequeño beso en los labios cogiéndolo por sorpresa.
– Estoy bien… – Le digo en un susurro y él cierra sus ojos por un breve momento para luego mirarme como si me fuera a perforar la cabeza con ella.
– Sabes que me volvería loco si algo te volviera a pasar, lo sabes?. – Él me dice y yo solo asiento en silencio sonriéndole y acariciándole una de sus mejillas con mi mano. Luego él suelta un suspiro y se abalanza hacia mí para besarme con un poco de desesperación, su fuerza es tanta, que caigo acostada en la cama y él sobre mí.
A medida que el beso aumenta su nivel, comienza a faltarme el aire pero mi cuerpo quiere sentirlo mucho más cerca, por lo que sin pensar en nada y con mi cordura de vacaciones. Mis manos acarician por completo su espalda, cuello y cabello, mientras que al mismo tiempo, mis piernas se enrollan en su cintura. De inmediato escucho como Christofer gruñe un poco mientras me sigue besando y con sus fuertes brazos nos sube un poco más para estar más centrados en el colchón de la cama.
Christofer empieza a besarme por la mejilla esta llegar a mi cuello, dejando a su paso un camino húmedo con sus besos, permitiendo que respire de nuevo y mientras intento hacerlo, no puedo dejar de pensar que estoy en el cielo. Luego siento que Christofer se detiene y se levanta un poco algo agitado.
– Creo… que debemos detenernos… no quiero lastimarte y tu padre puede llegar en cualquier momento…
Mi celular empieza a sonar, por lo que estiro mi mano para alcanzarlo porque esta encima de la mesa de noche. Miro la pantalla y es mi padre quien llama.
– Hola…
– Hija, nos demoraremos en llegar porque la tormenta está muy fuerte y al parecer, se cayeron unos árboles en el camino y nos toca esperar a que los logren quitar. Así que no te preocupes, volveremos en cuanto podamos.
– Está bien, cuídate… – Le respondo pero con mucho esfuerzo para que no note que estoy algo agitada y luego cuelgo.
– No podrán llegar hasta que pare la tormenta y quiten unos árboles del camino para venir hasta acá… – Le digo a Christofer.
– Pero… aún estás convaleciente… – Me dice más controlado pero aún está encima de mí.
– Estoy bien… y ya no quiero esperar. Te deseo, ya no tengo miedos y dudas… – Le digo sin apartar mi mirada de la suya pero completamente sonrojada porque jamás me imagine que fuera yo la que le imploraría porque me haga suya.
– Sería un tonto si no aprovecho está oportunidad de estar contigo, tratare de no lastimarte… – Termina de decirme y yo ya lo estoy jalando de nuevo para besarlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com