Yo No Te Olvido - Capítulo 61
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 61: CAPÍTULO 61: HERIDA ABIERTA.
Me despierto y siento que he dormido durante un largo periodo porque me siento bastante descansada. Me doy un baño, me cambio de ropa y luego me siento en la cama con el botiquín para limpiarme la herida y secarla. Cuando me dispongo a hacerme la curación, alguien llama a la puerta.
– Adelante. – Contesto.
– Puedo pasar?. – Me pregunta Christofer.
– Por supuesto. – Le contesto muy feliz de verlo.
– Cómo amaneció la mujer más hermosa del mundo?. – Me dice al cerrar la puerta y yo solo me rio.
– Muy bien, aunque yo creo que te estás volviendo ciego por lo que me dices. – Le digo muy divertida.
– No creo y si pudieras verte a través de mis ojos, te quedarías te una pieza al ver lo hermosa que eres. Qué haces?.
– Voy a hacerme la curación. – Le respondo al abrir el botiquín.
– Déjame, yo te ayudo. – Me dice al sentarse a mi lado en la cama.
Cuando Christofer me levanta un poco la blusa y comienza a realizarme la curación, mi cuerpo comienza a sentirse aún más extraño con cada roce de sus dedos sobre mi piel. Sensaciones que nunca había sentido antes de hacerme su novia comienzan a hacerme sentir con ganas de querer más de ellas.
– Estás bien?. – Me pregunta Christofer sacándome de mis pensamientos.
– Si, no te preocupes. – Le respondo tratando de no sonrojarme.
– Como cerraste los ojos y tienes un poco los dientes apretados…
– Solo me molesta, pero sigue y gracias por ayudarme.
– De nada.
Un par de minutos después, Christofer termina y en cuanto sale de mi habitación sin antes decirme que me esperaba abajo para desayunar juntos. Al cerrar la puerta, suelto todo el aire que estaba conteniendo porque definitivamente cuando lo tengo cerca, mi cuerpo empieza a perder el control y el deseo se hace presente prácticamente de inmediato. Antes tenía muchas dudas, pero ahora que sé que él estuvo enamorado de mí y que nunca me olvido como yo, ya siento que no hay nada que me frene y se me hace mucho más difícil poder controlarme.
Mientras desayunamos los cuatro juntos, mi padre y Max, nos informan que irán al pueblo más cercano a comprar algunas cosas que necesitan. Yo intento convencerlos de que me dejen acompañarlos pero ninguno me deja y para no dejarme sola, por supuesto que Christofer se queda conmigo y a Dastan se lo llevan de paseo con ellos.
Después de que ellos arreglan todo para irse, se despiden de nosotros ya montados en el auto.
– Hija, creo que volveremos en horas de la noche para que no se vayan a preocupar y te voy a traer tus fresas y tus chocolates favoritos que ya sé en donde los puedo comprar.
– Gracias papá y cuídense, que les vaya muy bien y regresen pronto. – Les digo a ambos.
– Te encargo mucho a mi hija Christofer.
– No se preocupe por ella porque es mi total prioridad. – Le responde Christofer muy serio, por lo que no puedo evitar sonreírme de nuevo.
Luego, Max enciende el auto y se van con Dastan sacando su cabecita en la ventanilla derecha de la parte de atrás del auto.
– No te burles tanto de mí que si eres mi total prioridad. – Me dice mientras se cruza de brazos y alza una de sus cejas ya solos.
– Si señor general, lo que usted diga. – Le digo y él de inmediato me braza y me levanta un poco del suelo.
– Muy graciosa…
– Ya bájame!!!. – Le digo mientras me rio.
– Qué tal si hacemos hamburguesas para almorzar?. – Me pregunta al bajarme con cuidado.
– Si, está bien, me encanta la idea.
– Me acompañas a encender el fogón para asar la carne al carbón?.
– Claro.
Christofer no me deja hacer nada, él prepara la carne, corta los vegetales, enciende el fogón con leña y lo pone a punto para asar las carnes de las hamburguesas, el tocino y colocar el queso para que este se derrita.
Como a la una de la tarde estamos almorzando, una de las mejores hamburguesas que he comido en mi vida, no sé si es porque la hizo él y estoy enamorada que me sabe tan delicioso o porque de verdad es un excelente cocinero. Después de almorzar, nos acomodamos en la sala de la casa para ver una película y a la mitad de esta se empiezan a escuchar unos truenos en el cielo.
– Se avecina una enorme tormenta… – Comenta Christofer al levantarse del sofá para acercarse a una de las ventanas y mirar por ella.
– Voy a ver cómo estamos de leña. – Digo al levantarme del sofá también.
Empiezo a caminar y él me sigue como si fuera mi guardaespaldas.
– mmm creo que tendré que salir a cortar leña o no tendremos suficiente para la tormenta que viene. – Comenta Christofer.
– Te acompaño. – Digo y cuando veo que él no va a estar te acuerdo con lo que acabo de decir, me adelanto.
– Y no está en discusión. – Termino por decir para dirigirme hacia la puerta.
– Está bien, pero yo soy el que la va a cortar. – Me responde a mis espaldas.
– Yo no he dicho lo contrario. – Le respondo muy divertida y luego escucho como suelta una pequeña risa.
Mientras Christofer corta la leña, yo trato de ayudar a entrar la leña a la casa y a pasarle los pedazos para que él los corte, pero mis fuerzas no me dan para tanto y la herida del estómago me empieza a doler un poco, pero guardo silencio porque no quiero preocupar a Christofer y que él me siga regañando.
El cielo está completamente oscuro, los truenos se están haciendo más presentes en el firmamento y para acabar de ajustar, comienza a llover. Rápidamente llevamos la leña que ya está cortada y que para nuestro beneficio, es más que suficiente para pasar la tormenta de manera cálida. Una vez que ya estamos adentro de la casa con la leña, nos quitamos el calzado que está completamente mojado en la entrada para no mojar el resto de la casa, pero creo que eso va hacer imposible porque los dos estamos chorreando agua por todos lados.
– Es mejor que nos quitemos la ropa aquí para no mojar mucho… – Me dice Christofer mientras se empieza a quitar la chaqueta y luego la camisa.
Yo solo me quedo observándolo como se está quitando la camisa para luego dejarme ver su abdomen perfecto y lo peor de todo, es que no puedo quitar mi vista de sus músculos. Estoy completamente embobada mirándolo con los ojos abiertos de par en par y sin pestañear siquiera.
– Stefania… pero qué haces?, quítate la ropa que te vas a enfermar. – Me dice para sacarme de mi estupidez.
– Si… voy por unas toallas… – Trato de decir mirando hacia otro lado.
– Yo voy, tu quítate esa chaqueta mientras vuelvo.
– Contrólate Stefania, contrólate. – Me digo mentalmente mientras empiezo a quitarme la chaqueta. Christofer regresa y se para frente a mí.
– Te ayudo a secar. – Me dice mientras seca un poco mi cabello con la toalla. Me quito la chaqueta por completo y Christofer se frena de inmediato.
– Estás sangrando… te duele?. – Me pregunta y yo solo me miro la camisa y esta tiene una pequeña mancha de sangre.
– No… – Digo algo sorprendida porque no imagine que estuviera sangrando pero si mintiendo un poco porque si me duele algo.
– Te dije que te quedaras quieta y que no cargaras esos leños tan pesados… – Me regaña Christofer y luego antes de que pueda reaccionar, él ya me está cargando hacia mi habitación. Entramos en ella y él me deposita en la cama con cuidado y luego se va al baño a buscar el botiquín.
Una vez que regresa y lo coloca a un lado de la cama, él me mira.
– Te ayudo a quitarte la blusa. – Me la quita y luego empieza a tratar mi herida que esta mojada y con sangre.
– Tranquilo, solo me lastime un poco y ya. – Le digo de manera calmada porque está apretando los dientes al curarme.
– Si, no esta tan mal como pensé, ya está seca y no sangra más pero igual, en cuanto se pueda, vamos a llamar a un médico para que te revise. No quiero que se infecte o pase algo peor. – Me dice completamente serio y sin dejar de ver la herida mientras termina de limpiarla y secarla.
Sin pensar en mucho, me acerco a él y le doy un pequeño beso en los labios cogiéndolo por sorpresa.
– Estoy bien… – Le digo en un susurro y él cierra sus ojos por un breve momento para luego mirarme como si me fuera a perforar la cabeza con ella.
– Sabes que me volvería loco si algo te volviera a pasar, lo sabes?. – Él me dice y yo solo asiento en silencio sonriéndole y acariciándole una de sus mejillas con mi mano. Luego él suelta un suspiro y se abalanza hacia mí para besarme con un poco de desesperación, su fuerza es tanta, que caigo acostada en la cama y él sobre mí.
A medida que el beso aumenta su nivel, comienza a faltarme el aire pero mi cuerpo quiere sentirlo mucho más cerca, por lo que sin pensar en nada y con mi cordura de vacaciones. Mis manos acarician por completo su espalda, cuello y cabello, mientras que al mismo tiempo, mis piernas se enrollan en su cintura. De inmediato escucho como Christofer gruñe un poco mientras me sigue besando y con sus fuertes brazos nos sube un poco más para estar más centrados en el colchón de la cama.
Christofer empieza a besarme por la mejilla esta llegar a mi cuello, dejando a su paso un camino húmedo con sus besos, permitiendo que respire de nuevo y mientras intento hacerlo, no puedo dejar de pensar que estoy en el cielo. Luego siento que Christofer se detiene y se levanta un poco algo agitado.
– Creo… que debemos detenernos… no quiero lastimarte y tu padre puede llegar en cualquier momento…
Mi celular empieza a sonar, por lo que estiro mi mano para alcanzarlo porque esta encima de la mesa de noche. Miro la pantalla y es mi padre quien llama.
– Hola…
– Hija, nos demoraremos en llegar porque la tormenta está muy fuerte y al parecer, se cayeron unos árboles en el camino y nos toca esperar a que los logren quitar. Así que no te preocupes, volveremos en cuanto podamos.
– Está bien, cuídate… – Le respondo pero con mucho esfuerzo para que no note que estoy algo agitada y luego cuelgo.
– No podrán llegar hasta que pare la tormenta y quiten unos árboles del camino para venir hasta acá… – Le digo a Christofer.
– Pero… aún estás convaleciente… – Me dice más controlado pero aún está encima de mí.
– Estoy bien… y ya no quiero esperar. Te deseo, ya no tengo miedos y dudas… – Le digo sin apartar mi mirada de la suya pero completamente sonrojada porque jamás me imagine que fuera yo la que le imploraría porque me haga suya.
– Sería un tonto si no aprovecho está oportunidad de estar contigo, tratare de no lastimarte… – Termina de decirme y yo ya lo estoy jalando de nuevo para besarlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com