Yo No Te Olvido - Capítulo 63
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Capítulo 63: CAPÍTULO 63: UN BAÑO MUY RELAJANTE.
Me remuevo en la cama y me doy cuenta de que estoy sola, así que abro mis ojos y efectivamente lo compruebo. Me siento y recuerdo que estoy completamente desnuda, así que me levanto y me pongo algo de ropa para luego salir a buscar a mi novio. Novio, me siento extraña llamándolo así.
Bajo las escaleras muy despacio y sin hacer ruido, al mismo tiempo que un olor delicioso sale de la cocina, por lo que me doy cuenta de que él está allí.
Mientras me acerco, puedo ver la hora en un reloj que esta colgado en una pared de la sala y van a hacer las siete de la mañana. Cuando llego a la entrada de la cocina, puedo ver a Christofer con un pantalón deportivo y una camisa blanca haciendo el desayuno y al mirar el movimiento de los músculos de su espalda y brazos, trago grueso y me sonrojo al recordar lo que pasó entre nosotros hasta hace unas horas para luego darme cuenta de que siento una leve molestia en mi parte intima por haber perdido mi virginidad, pero no me arrepiento en lo absoluto. Me acerco a él y lo abrazo desde atrás.
– Buenos días…
– Buenos días amor, tienes hambre?. – Me pregunta mientras sigue cocinando.
– Si… bastante. – Le contesto algo divertida.
– Pensé que te ibas a levantar más tarde?. – Me pregunta riéndose.
– Lo mismo pensé de ti y ya ves, estás cocinando de nuevo.
– Es que como no cenamos ayer e hicimos tanto ejercicio… me dio hambre demasiado pronto… – Me contesta y luego se ríe.
– Insaciable… eso es lo que eres… – Le digo y a él le da un ataque de risa para luego voltearse y quedar frente a mí.
– Primero, nunca había hecho el amor realmente, solo había tenido sexo. Segundo, nunca había disfrutado tanto estar con una mujer, así que la verdad perdí un poco el control y hubo momentos en los que creo que fui realmente brusco contigo y te pido perdón por eso. Tercero, no había podido estar con la mujer que he amado todo mi vida, así que no quise desaprovechar la oportunidad que tú me diste. No me digas que no te gustó?, porque yo sentí y vi otra cosa muy distinta. – Me dice mientras es ahora quien me abraza un poco fuerte y yo me sonrojo como un tomate.
– Claro que me gustó, si no soy de palo… y el hecho de haberme podido entregar por completo a ti… es un sueño hecho realidad. – Le digo y él me hace mirarlo al girar mi cabeza con su mano para luego acercarme mucho más a él y besarme con pasión.
– Si no es porque me estoy muriendo de hambre y necesitamos comer, te haría el amor aquí mismo… – Me dice al limpiar mi labio inferior con uno de sus dedos.
– Siéntate que ya voy a servir el desayuno. – Me dice al suspirar para luego soltarme y regresar a la estufa.
De inmediato, tomo asiento en una de las sillas de la barra a esperar a que me sirvan el desayuno. Luego de desayunar juntos, me bebo el ultimo trago que hay en mi taza de café cuando me acuerdo de mi padre.
– Por dios… papá. – Menciono algo sorprendida porque me había olvidado por completo de ellos.
– No te preocupes, en cuanto me desperté y vi que la tormenta ya había cesado, lo llamé y me contó que pasaron la noche en un hotel del pueblo y que en cuanto quiten los árboles que cayeron en el camino, regresaran. – Me dice Christofer al acariciarme una de las mejillas con sus dedos.
– Que mala hija soy, como se me olvida mi padre, Max y mi perro… – En cuanto hago mi comentario, Christofer suelta una enorme carcajada y luego me da un pequeño beso en los labios mientras se sigue riendo.
– Te gustó el desayuno?. – Me pregunta al mirarme como embobado.
– Mucho, eres un gran cocinero, te enseñó tu abuela acaso?. – Le pregunto al recoger la vajilla para llevarla al lavaplatos.
– Si y viendo a la chef de la casa. – Me responde al ayudarme.
– Deja, tú cocinaste y yo limpio, es lo justo.
– No diré nada, dejare que hagas lo que quieras… – Me dice al rodar los ojos porque sabe que va a perder si discutimos por quien limpia.
– Mientras limpias, voy a aprovechar para llamar a Terry para saber cómo van las cosas por allá y darle las gracias por el montón de condones que me empacó. – Me dice Christofer al coger el celular de la barra.
– Christofer!!!. – Le digo muy apenada y él solo se sigue riendo de mí.
Al terminar de limpiar, puedo ver por el ventanal del balcón de la casa que Christofer aún está hablando por celular muy entretenido, así que decido no interrumpirlo e irme a dar un baño porque estoy hecha un asco. Subo a mi habitación, pongo a llenar el jacuzzi para darme un baño relajante de burbujas y luego voy a mirar si tengo mensajes en mi celular o llamadas y me sorprendo cuando veo que tengo uno de Gwen, así que me apresuro en ver el mensaje al abrir el chat.
– Espero que estés mucho mejor y más recuperada, en cuanto puedas háblame para saber cómo estás. – Es lo que dice su mensaje.
– Estoy bastante bien, más tarde te llamo para hablarte, cuídate mucho y te quiero. – Es mi respuesta para ella.
Dejo el celular en la cama y luego me quito la ropa por completo, me pongo mi bata de baño y me voy hacia el jacuzzi para relajarme. Me quito la bata y me meto al agua, la cual esta deliciosa y hay mucha espuma, me acomodo y luego cierro los ojos para relajarme mientras la espuma acaricia mi piel y quita la suciedad. Me llego a relajar tanto, que creo que me quedo como medio dormida porque la verdad es que si estoy algo cansada y no he dormido mucho sinceramente.
Después de un rato, creo escuchar que abren la puerta del baño a lo lejos porque estoy entrando al mundo de los sueños y estoy medio inconsciente y creo que mi mente me juega una mala pasada, hasta que siento unos labios sobre los míos muy suavemente haciendo que abra mis ojos.
– Qué haces aquí?. – Le pregunto a Christofer cuando deja de besarme y se pone de pie al lado del jacuzzi.
– Vine a ver que estabas haciendo y ahora se me antojo bañarme contigo. – Me responde de una manera muy picara haciendo que me estremezca, pero cuando veo que él comienza a quitarse la ropa hasta quedar totalmente desnudo otra vez antes mis ojos, una presión en mi parte baja aparece para darle paso a una necesidad algo urgente de que él este otra vez dentro de mí.
Una vez que esta desnudo, coge su pantalón deportivo, saca un condón del bolsillo y luego lo coloca cerca del jacuzzi.
– Por si no me controlo… – Me dice muy divertido y yo me sonrojo de nuevo.
– Las cosas que dices… – Le digo para mirar por el ventanal y ver el paisaje del bosque.
– Hazme campo. – Me dice y yo automáticamente me corro hacia adelante para que él se siente a mi espalda.
– Ahora ven hacia atrás. – Me dice y yo me ubico para que mi espalda quede soportada por su pecho y entre sus piernas.
Al ya estar completamente acomodada, él me abraza y yo coloco mi cabeza en uno de sus hombros para usarla como almohada.
– Esto es… lo mejor del mundo… – Comenta en mi oído y luego me deposita un beso en el cuello.
– Yo aún no me creo que estemos así… juntos y que tú me ames… – Le digo al seguir mirando el bosque por el ventanal del baño.
– Yo soy el que no se cree aún que estás viva, que regresaste a mí cuando te creí perdida y cuando casi te pierdo de nuevo pero esta vez para siempre. – Me dice con algo de miedo en su voz, creo que está recordando cosas del pasado.
– Bueno… ahora estoy aquí contigo y ahora soy completamente tuya… – Le comento en un tono muy tranquilo mientras que él me abraza un poco más fuerte.
– Totalmente mía… – Lo dice de una manera tan sensual y posesiva, que mi deseo vuelve como cuando acabo de verlo desnudarse frente a mí para entrar al jacuzzi conmigo.
Christofer empieza a besarme por todo el cuello, al mismo tiempo que sus manos empiezan a acariciarme los senos con lentitud pero a la vez torturándome. Después, solo deja una de sus manos en mis senos para que la otra empiece a bajar por mi abdomen hasta llegar a mi parte intima para introducir sus dedos en ella de manera ansiosa.
Rápidamente suelto un gran gemido que hace que mi cabeza se vaya mucho más hacia atrás en su hombro y el agua del jacuzzi empieza a moverse a nuestro vaivén.
– Te ves tan hermosa así… – Me susurra muy seductoramente.
– aaaa Christofer, por favor… – Digo de manera suplicante por la deliciosa tortura que está ejerciendo en mí.
– Tranquila… no te contengas… quiero escucharte más… – Me exige en mi oído y al mismo tiempo, aumenta algo de velocidad en sus dedos. Pasa un momento más y me vengo por completo en ellos.
– Ahora es mi turno… – Me dice y puedo ver por el rabillo de mi ojo, que estira su mano para coger el preservativo, haciendo que me dé cuenta de su enorme erección en mi trasero y luego siento como se lo pone a mis espaldas. Una vez que termina, me gira para quedar frente a él y sin dejar de mirarme, me levanta un poco y me acomoda encima de sus piernas hasta que puedo sentir su longitud acariciando la entrada de mi parte baja, provocando un deseo aún mayor que él de antes y con mi condura nuevamente de vacaciones, él acomoda la punta en toda mi entrada y yo me dejo llevar al bajarme por completo para que entre en mí.
Al momento en que ya está totalmente adentro, puedo escuchar como Christofer suelta un gruñido y eso es todo lo que necesito para empezar a moverme. La respiración de Chris se hace mucho más pesada y sus gemidos son música para mis oídos, así que pienso que es hora de torturarlo a él también y como puedo, incremento la velocidad de mis movimientos haciendo que él se aferre mucho más a mí y que se ponga a jugar con mis pezones rozándolos con sus dientes y lengua.
En medio de mi placer, puedo escuchar como el agua del jacuzzi se sale y cae al piso del baño por culpa de nuestros movimientos que ya están mucho más salvajes.
Los espasmos empiezan a hacerse presentes en todo mi cuerpo, hasta que finalmente vuelvo a venirme con una gran cantidad de humedad que no puedo controlar.
Christofer se gira y queda casi encima de mí, haciendo que mis piernas salgan del agua por que están montadas en sus muslos, luego él se aferra con sus manos al borde superior del jacuzzi para ayudarse a empujarse y no resbalar por el jabón que hay mezclada con el agua. Ya cuando está totalmente acomodado y me embiste por completo, lo siento totalmente adentro como si me fuera a traspasar.
– Lo siento… pero ya no puedo más… – Me dice y luego se mueve con mucha más fuerza, haciendo que mi mente se quede en blanco por el placer y el deseo que crece de nuevo en mí con cada uno de sus movimientos. Me vengo de nuevo a pesar de que ya lo había hecho otras dos veces antes y luego siento cuando él crece mucho más dentro de mí junto con los espasmos de mi orgasmo para finalmente venirse otra vez y por la manera que siento que el condón se ensancha, sé que está descargando una gran cantidad.
En el baño, solo se puede escuchar nuestras respiraciones y las gotas de agua del jacuzzi caer en el suelo por lo que acabamos de hacer.
– Vas a matarme… te lo juro… – Me dice Christofer una vez que ha recuperado un poco el aliento y yo solo me puedo medio sonreír porque ni siquiera puedo hablar aún…
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