Yo No Te Olvido - Capítulo 64
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 64: CAPÍTULO 64: YA ES HORA…
Una vez que ya estamos bañados y vestidos finalmente, escuchamos que abren la puerta de la casa y me alegro de gran manera que no hayan llegado mucho más temprano.
– Hola, cómo están?. – Los saludo al bajar las escaleras y Dastan se me abalanza de inmediato para que lo salude.
– Casi que no volvemos hija, que tormenta tan fuerte y larga, y para acabar de ajustar, casi que no quitan los árboles del camino. – Me dice mi padre al sentarse en el sofá.
– Y a ustedes cómo les fue?. – Me pregunta Max y yo me quedo en silencio por unos segundos y trago saliva.
– Bien, solo que ha Stefania se le abrió un poco la herida ayer por tratar de ayudarme con la leña para la tormenta. – Contesta Christofer al bajar por las escaleras como si nada.
– Hija por dios, porque eres tan imprudente. Max, hay que conseguir un médico para que la revise. – Dice mi padre al mirar a Max.
– Por supuesto… – Responde él.
– No es necesario… – Intento decir pero por la cara que me ponen Max y mi papá, prefiero ya no decir nada.
– Te ayudo Max con las bolsas. – Dice Christofer.
Después de almorzar unas deliciosas berenjenas rellenas de camarones con queso, vino y pan francés. Los hombres se ponen a jugar póker mientras que yo me siento a ver una película junto con Dastan, quien rápidamente se queda dormido a mi lado.
Los días empiezan a pasar y yo no puedo de dejar de sentirme completamente feliz y una vez que los hombres están jugando de nuevo, yo decido dar una vuelta con Dastan por los alrededores de la casa para respirar aire puro.
Al caminar por un rato, llego a un pequeño estanque que tiene peces y cuando estos se acercan a la superficie del agua, Dastan se acerca con su nariz y mueve la cabeza como si no estuviera entendiendo lo que está viendo.
– Eso que ves ahí, son pececitos amor. – Le digo a Dastan al reírme cuando veo que se moja todo el hocico cuando lo mete al agua para ver más.
– Solo porque es tu perro consentido, tu bebé peludo. Admito que le digas amor. – Me dice Christofer al sentarse detrás de mí y yo me rio por su comentario.
– Que bueno que tengas eso claro. – Le respondo y él se ríe al abrazarme.
– Pensé que estabas jugando con mi padre y con Max.
– Sí, pero Max ya nos ganó tanto que ya estoy cansado de perder y me gusta estar más contigo. – Me dice.
– Sabes… nunca en mi vida pensé que pudiera sentirme tan feliz y con tanta paz como me siento ahora. – Le comento muy relajada.
– Me alegra mucho saber eso porque yo me siento de la misma manera, pero está haciendo frío y creo que deberíamos regresar antes de que nos enfermemos todos.
– Vamos… – Le respondo y luego él se levanta y me ayuda a hacerlo, llamamos a Dastan y nos vamos abrazados hacia la casa.
Una vez que ingresamos, veo que Max está hablando por celular en el balcón con la puerta de cristal cerrada y mi padre está viendo televisión en la sala.
– Volvieron muy pronto, así está haciendo de frío afuera?. – Nos dice mi padre al vernos entrar.
– Un poco. – Le respondo y me acerco para darle un beso en la mejilla.
Al levantar mi rostro, puedo ver que Max ingresa a la sala por la puerta que va al balcón con una cara seria.
– Pasa algo Max?. – Pregunta Christofer, parece ser que él también ha visto algo extraño en él.
Max me observa en silencio y yo me doy cuenta de que algo está sucediendo.
– Habla Max, ellos ya saben toda la verdad y yo ya no quiero seguir ocultado absolutamente nada. – Le digo al sentarme en uno de los sofás para escuchar lo que me tiene que decir.
– Bien… me acaba de llamar uno de mis contactos para decirme que están a punto de darle la herencia de su madre a Mark. Al parecer, aún le deben algunos favores y tiene algo de dinero para comprar ciertos documentos. – Nos dice a todos pero me mira fijamente a mí.
– Y para evitar que eso pase… yo tengo que regresar a la vida, verdad?.
– Si.
– Bueno… sabíamos que esto podría pasar, así que te autorizo para que hagamos lo que ya habíamos pensado hacer si se presentaba esta parte. Si tengo que volver a la vida para que ellos no se adueñen de las cosas de mi madre, lo voy a hacer. No voy a permitir que se salgan con la suya, así que hazlo… – Digo y me levanto rápidamente para irme hacia mi habitación.
Unos minutos después, alguien toca la puerta de mi habitación pero al no escuchar respuesta alguna de mi parte, escucho que abren la puerta algo despacio para finalmente cerrarla, pero por el sonido de los pasos que se acercan a mi cama, sé que la persona esta adentro conmigo. Luego siento como se va hundiendo el colchón cuando la persona está gateando por este para llegar hasta mí, después de que escuché que se quitó su calzado antes de subirse a la cama.
Algunos segundos después, siento a alguien a mis espaldas y que se acomoda para abrazarme desde atrás al rodearme con su brazo para luego darme un beso en la mejilla.
– Estás bien amor?. – Me pregunta Christofer.
– La verdad… no sé, es solo que al parecer no hay nada que los detenga. A pesar de su situación y de todo lo que les está pasando en este momento, aún quieren más y eso me frustra un poco, pero no voy a dejar que se queden con lo de mi madre. – Christofer permanece en silencio mientras hablo pero me abraza con mucha más fuerza.
– Estamos de acuerdo y sabes que estoy para ayudarte en todo lo que necesites, que cuentas conmigo para lo que sea, lo sabes verdad?.
– Lo sé…
– Pero quieres que te diga que pienso?.
– Siempre.
– Creo que lo que más te molesta, es que él no se detenga después de todo lo que ha hecho y que aún quiera seguir haciendo daño sin importarle nada. Creo que muy en el fondo, querías que tocara fondo para que se arrepintiera de todo lo que ha hecho y eso no lo piensa hacer, por lo menos por ahora…
– Tal vez en el fondo, tenía la esperanza de que se arrepintiera pero ya no voy a seguir esperando algo que evidentemente no va a ocurrir, pero ahora voy a enfocarme a no darle lo de mi madre y si para eso tengo que volver a la vida, pues lo voy a hacer.
– Bueno señorita justiciera lo que usted diga, pero qué tal si vamos a cenar, no quiero que te acuestes con el estómago vacío.
– Ok… – Le digo y él se sienta en la cama para levantarse.
– Chris…
– Dime?… – Me responde al mirarme.
– Espero que algún día no te arrepientas de estar con alguien con tantos problemas como yo…
– Jamás lo haré y no quiero que digas esas cosas. Te amo y cuando uno ama verdaderamente a alguien, esta con ella en las buenas y en las malas, y lo quieres con sus defectos y virtudes. Además, muchas cosas que te ocurren, han sido por personas externas y no propias de ti.
– Te amo. – Le digo con una leve sonrisa.
– Yo más, ahora vamos a comer. – Me dice al colocarse los zapatos para luego tenderme una mano para ayudarme a bajar de la cama.
Me siento, me pongo los zapatos y me dirijo hacia la puerta cuando él se me adelanta un poco.
– Espera…
– Qué sucede?. – Pregunto algo confusa.
Cuando Christofer se pone entre la puerta y yo, me jala un poco para luego rodearme con sus brazos por la cintura y finalmente atraerme más hasta él. Nuestras miradas se encuentran una vez más y después, la suya se centra en observar mis labios con algo de deseo.
– Necesito besarte… – Me dice en un susurro y luego se humedece un poco los labios.
– Hazlo, soy completamente tuya… – Le respondo también en voz baja y algo deseosa porque desde que ya no estamos solos, no hemos podido ni besarnos.
De inmediato, Christofer me besa muy apasionadamente hasta un poco feroz, como si llevara muchos meses sin hacerlo y su vida dependiera de ello y yo disfruto sus besos como si fuera una niña pequeña a la que le han dado de comer su dulce favorito. Luego de un breve momento, nos separamos un poco.
– No sabes… la falta que me hace tenerte entre mis brazos… – Me dice Christofer aún en voz baja mientras respira todavía algo rápido.
– También me haces falta… – Le respondo sonriéndole.
– Me encanta compartir con tu familia, pero a veces se me hace difícil estar cerca y no poder tocarte como yo quiero por respeto a ellos.
– Ya tendremos tiempo, aunque he de confesar… que tengo muchas ganas de estar contigo de nuevo…
– Aaaa, no me digas eso que ahora sí que se me va a hacer difícil y eterno cuando podamos estar a solas de nuevo. Mejor vamos a cenar a ver si puedo pensar en otra cosa. – Me responde tan frustrado y haciéndome tantos pucheros como si fuera un niño, que no puedo evitar soltar una gran carcajada.
– Mejor vamos. – Le digo al apartarlo de la puerta para que podamos salir.
Después de unos días más, volvemos a la ciudad para seguir con nuestras vidas y con la rutina mientras Max hace su trabajo con el resto de las cosas.
Me encuentro en mi oficina trabajando con Gregor en varios asuntos, cuando entra Max con mi padre a su lado.
– Hija, tenemos que decirte algo muy importante. – Dice mi padre muy serio.
– Por supuesto. – Respondo al dejar de mirar la pantalla de la laptop para centrarme en el rostro de mi padre.
– Los Hazzard están pidiendo que la heredera se haga presente porque piensan que todo es un montaje de la empresa que está manejando los bienes para robarles lo que según ellos, les pertenece por derecho que es a la fortuna de los Carroll. – Me dice Max ahora.
– Esas personas sí que están dementes… – Comenta Gregor al soltar un pequeño silbido.
– Bueno… si ellos quieren ver a la heredera, pues la verán. Creo que ya es hora de que todo salga a la luz, encárgate de todo los preparativos para la reunión Max.
– Estás segura hija?.
– Si, ya quiero que esto termine de una vez por todas y seguir con mi vida sin que nada me siga atando al pasado. Ya no quiero cargas más con esta cruz.
– Muy bien… entonces arreglare todo para una reunión con ellos y con la empresa que administra los bienes y por supuesto que no vas a ir sola. – Me dice Max.
– Claro que no, va a ir con nosotros. – Me dice mi padre en señal de apoyo y yo le sonrío con toda la gratitud y alivio que tengo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com