Yo No Te Olvido - Capítulo 66
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 66: CAPÍTULO 66: VIVIRÁS CON ESO.
Max.
– En un momento podrá pasar señor. – Me dice uno de los policías.
– Muchas gracias. – Respondo serio.
Unos minutos más tarde, por fin me dejan pasar a la sala de visitas de la delegación y al momento que yo ingreso por una puerta, a él lo ingresan por el otro lado. Nuestras miradas se cruzan en silencio mientras a él lo acomodan en la silla con sus esposas puestas en las manos.
– Usted qué diablos hace aquí?. – Me dice finalmente Mark Hazzard cuando nos dejan a solas.
– Al parecer, después de todo lo que ha pasado, a mí tampoco me logró reconocer como a Stefania… – Le digo al sentarme frente a él.
– Acaso lo conozco?. – Me mira muy sorprendido por lo que le acabo de decir.
– Vamos Mark, enserio no me reconoces?. Bueno… que podría esperar si ni siquiera pudiste reconocer a tu hija y más cuando llevas décadas pensando que ya me habías quitado del mapa.
– Porque no se deja de tanto acertijo y me dice quién diablos es?. – Me dice completamente enojado.
– Te acuerdas de Rick Maxwell…
– No… no no no, eso no puede ser. Yo te maté hace más de veinte años. – Me responde muy sorprendido después de inspeccionarme en silencio por algunos segundos con la mirada.
– Veintisiete para ser más exactos y te acuerdas de lo que te dije exactamente antes de que me disparas cuando me tenías atado a una silla en el granero esa noche?. Pues te lo acabo de cumplir y tu propia hija me ayudo a hacerlo.
– No… no entiendo como pudiste sobrevivir a eso?. – Me pregunta en voz baja pero apretando un poco los dientes para tratar de controlar la ira que siente y que veo reflejada en su rostro.
– Bueno Mark… Después de que me dispararas muy cerca del corazón y de que tus hombres me tiraran por ese barranco, no sé cómo pude sobrevivir cuando la pérdida de sangre fue tan considerable y cuando tenía varios huesos rotos.
Unos campesinos me encontraron y me llevaron a un hospital donde estuve agonizando por un buen tiempo, en donde los médicos no daban prácticamente nada por mí. Casi como lo que le pasó a tu hija, quien también estuvo agonizando y en coma por meses. – Le digo y luego le tiro a la mesa unas fotos que le había tomado a Stefania cuando estaba tan grave en el hospital después del secuestro para este momento en específico.
Él con sus manos esposadas, coge de manera algo incomoda las fotografías y luego empieza a verlas una por una. Hay algunos momentos en los que veo que cierra los ojos o voltea la mirada en algunas de ellas.
– Eso que ves ahí, es lo que tu amada amante le hizo a tu sangre, a tu única hija y ese es mi regalo para que nunca lo olvides…
– Yo… pensé que ella era… – Él trata de hablarme pero yo lo interrumpo de inmediato.
– Pensaste que ella era mía… que era mi hija. Pues te equivocaste por completo por que entre Rose y yo nunca hubo nada, eso fue otra cosa que Mirta y Levine te hicieron creer y tú por tú estúpido ego lo creíste sin investigar más a fondo.
– Que querías que pensara si siempre estabas con ella…
– Siempre estaba con ella porque Rose era mi media hermana.
– No… no, eso no puede ser.
– Mi padre tuvo un romance con mi madre mucho antes de que él conociera a la madre de Rose y por cosas del destino y de los padres de él, ellos terminaron separándose. Él nunca supo de mi existencia hasta que mi madre murió y yo decidí ir a buscarlo después de muchos años, por eso no tengo su apellido porque cuando él iba a reconocerme como su hijo, tú lo mataste en ese incendio y ya después le pedí a Rose que dejara las cosas así y que me guardara el secreto, por eso tampoco lo supiste. Pero tu mente sucia y manipulable por tu amante, hicieron verte cosas horribles donde no las había y ni siquiera Rose pudo sacarte de tu error.
Cuando finalmente logré salir del hospital después de mucho tiempo, en uno de mis trabajos conocí a Jhonatan Hayden… – Sigo hablando al ver que él no va a hablar más.
– Él me ayudó, se convirtió en mi mejor amigo, me dio trabajo y junto con ese trabajo, tuve acceso a mucho poder. Con todo ese poder, fue que después pude averiguar que Rose había muerto y que había tenido una hija. Después, empecé a investigar todo porque había muchas cosas que no me encajaban y así poco a poco fue que fui encontrando la verdad de todo. Pero a pesar de todos mis esfuerzos, no puede llegar a tiempo para evitar el secuestro y el accidente de Stefania. Solo pude llegar a tiempo para sacarla de ese abismo y llevarla a un hospital.
Que mi sobrina y yo viviéramos cosas muy parecidas, me unió más a ella y me permitió compartir un lazo único, hasta el punto de querer finalmente hacer lo mismo para lograr justicia para quienes amamos, como Rose…
Pero he de confesar que la culpa por no haber podido llegar a ella más rápido para librarla y salvarla de ti, es algo con lo que tendré que vivir por el resto de mi vida…
– Usaste a mi hija y la pusiste en mi contra… – Me dice con ira y apretando los puños.
– Sabía que dirías eso y no Hazzard… yo no la usé contra ti. De hecho, todo lo que te está pasando no es verdaderamente por mi culpa, son las consecuencias de todo lo que has hecho mal. Solo estas cosechando lo que has sembrado por años y años, yo solo conseguí todas las pruebas para ponerlos en el lugar que merecen estar y tu hija entendió eso. Y sabes cómo lo entendió?, lo entendió al ver todo el daño que has hecho, incluyéndola a ella y a su madre.
Yo no la puse en tu contra, tú solo lo hiciste con todos los años de desamor a la que la sometiste, con todos los años de maltrato, de abandono, de humillaciones. Hazzard… la tratabas peor que a una basura, que a un animal. Qué esperabas después de todo eso?…
Pero sabes… a pesar de todo el dolor y el sufrimiento que obtuvo de tu parte por años, su alma aún es noble y pura porque no la pudiste destruir, igual que la de su madre.
– Ya cállate… – Me dice en un susurro.
– Sabes… pudiste haberlo tenido todo Hazzard… Si tan solo hubieras sido fuerte de mente y no haberte dejado manipular de la zorra que tuviste siempre a tu lado. Si hubieras defendido a Stefania desde el principio, ahora serías parte de la familia Hoffman, porque si no lo sabías, Stefania y Christofer se enamoraron desde que estaban en el colegio. Por lo tanto, ahora tendrías más poder, riqueza, nombre porque Stefania también te hubiera hecho más rico. Ella es un genio para los negocios, por algo la llaman la reina de midas.
Ahora vivirás por el resto de tu vida encerrado en un pequeño cuarto por el que vas a esperar día tras día que te dejen ver la luz del sol por solo una hora diaria. Vas a vivir en completa soledad mientras que tu hija y yo seguiremos formando una familia juntos con personas amadas e iras quedando en el profundo olvido. Vas a vivir sufriendo la total indiferencia y olvido de tu propia hija, sabiendo que ama y le dice padre a otro hombre que no tiene nada que ver con ella. Vivir con la idea de que yo tengo su cariño, lealtad y total confianza cuando no tendrás nada de ella.
– Ya cállate!!!. – Me dice al derrumbarse por completo en voz alta y llorando.
– Verte así… me doy por bien servido porque ese será tu verdadero castigo Hazzard, el haber perdido a tu hija para siempre… – Le digo, me levanto y me voy del lugar sin decir nada más.
Cuando salgo de la estación de policía, Jhonatan me está esperando.
– Sabía que estarías aquí… – Me dice en cuanto me acerco al auto al que esta recostado.
– Tenía que hablar con él cara a cara y decirle unas cuantas verdades que se me estaban atragantando en la garganta si no se las decía.
– Espero que ya con esto puedas seguir adelante.
– Si, es un paso… pero igual los voy a vigilar dentro de la misma cárcel y cuando los condenen, podre volver a respirar.
– Max… ya déjalos…
– Voy a hacerlo pero poco a poco. Lamentablemente no me fio de ellos y mientras hallan personas que se pueden comprar fácilmente, no podré estar tranquilo del todo, pero ese es un precio por el que estoy dispuesto a pagar si con eso los mantengo en el lugar en donde tienen que estar…
– Mejor vamos por un trago y a relajarnos un poco. – Me dice Jhonatan al ponerme una mano sobre uno de mis hombros.
– Y Stefania?. – Pregunto al subirme en el auto.
– Está con su novio y lo prefiero así porque gracias a él, ella ha podido soportarlo todo sin volver a tener ataques de pánico, así que mejor que este con él.
– Si… eso también lo noté y no sabes cómo me alegro de que ya no le den ataques de pánico porque cada vez que la veía con uno, se me partía el corazón y la sangre me hervía por pensar en todo el daño que sufrió por culpa de él y que yo no pude ayudarla para sacarla de ese infierno a tiempo.
– Pero lo hiciste finalmente, hasta nos diste a ambos una familia cuando ninguno de los dos teníamos nada y estábamos vacíos, y eso nunca tendré con que pagártelo Max.
– Si… si hay una forma… que la sigas amando como hasta ahora, que le sigas dando esa familia que tanto le impidieron tener y que me sigas dejando estar al lado de ustedes.
– Por supuesto, si tú has sido para mí como el hermano que nunca tuve y eres un miembro de esta pequeña familia que creo que se va a volver más grande.
– Por qué dices eso?. – Le pregunto al mirarlo.
– Me parece que Christofer no demorará en pedirle matrimonio a Stefania y eso hará que los Hoffman se integren a nuestra pequeña familia y luego tendré nietos… – Me dice Jhonatan muy sonriente.
– No crees que te estás adelantando mucho?. – Le digo riéndome porque a mí también me hace mucha ilusión que Stefania se case por fin con el amor de su vida y me dé más sobrinitos.
– No!!!. Además, por la cara que me estás poniendo, sé que no te desagrada la idea en absoluto…
– Por supuesto que no. – Le respondo y los dos soltamos carcajadas que se escuchan en todo el auto.
Stefania.
Después de que el resto de los Hazzard están detenidos, Christofer me convence de que toda su familia debe de conocer toda la verdad, sobre todo su padre. No estuve muy segura de hacer eso, pero como me dijo Christofer cuando me trataba de convencer… que era mejor vivir, cuando ya no se tienen secretos con la familia porque así podemos seguir adelante y muy libres al hacerlo.
Una vez que Christofer y yo les contamos a todos los Hoffman mi vida, todos se quedaron en completo silencio y sorprendidos por mi historia con los Hazzard, pero cuando les conté a todos que quien había salvado realmente a Scott Hoffman había sido yo y no Mark Hazzard como les había hecho creer durante años. El señor Hoffman se quedó completamente aún más en shock.
Recuerdo que ese día estaba en la cocina y de pronto empecé a escuchar algunas voces que provenían de la sala, pero en cuanto me acerqué, pude escuchar como Mirta, Mark y Levine estaban planeando un atentado contra una persona rica para obtener algunos negocios.
Ese día, algo muy dentro de mí, me impulsó a ayudar aquel hombre, por lo que decidí seguirlos por algunos días, dándome cuenta de que Levine se reunió con algunos de sus hombres un par de días después y montaron todo un escenario para atacar a aquel hombre como si fuera un robo, todo para no levantar ninguna sospecha. Así que me grabe el día, el lugar y la hora en que harían su plan.
Cuando llegó el día, me fui mucho más temprano para ver lo que intentaban hacer y cuando la hora llegó, todo pasó muy rápido. Un automóvil muy elegante y caro pasaba por el lugar y de un momento a otro, su paso fue interceptado por varios autos de donde salieron un ejército de hombres. Por lo que pude ver, lo robaron, lo golpearon y finalmente le dispararon en el hombro que está cerca del corazón.
Una vez que lo dejan solo al lado de la carretera porque era un lugar algo solitario con muchos árboles alrededor, saco el celular de Virginia que me lo había robado para esta ocasión del bolsillo y de inmediato marco a la línea de emergencias para pedir una ambulancia y después de haberlo hecho, corro hacia él para hacerle los primeros auxilios que aprendí leyendo y viendo por la televisión para curarme a mí misma cada vez que podía.
El hombre trataba de mantenerse consciente al tratar de mantener los ojos abiertos, pero no lograba mantenerlos como él quería. Cuando por fin termino y logro mantener la hemorragia un poco controlada, la ambulancia llega y se lo llevan.
Unos días después, me enteré de que el hombre estaba fuera de peligro y que Mark Hazzard había comprado a los paramédicos para que dijeran que él había sido quien lo había salvado y no una adolescente. Ya mucho más tarde, me enteré también de que aquel hombre era el padre de Christofer.
Toda la familia de Christofer, está muy contenta de que yo resultara ser la mujer de la que siempre él había estado enamorado y su padre prácticamente ya me veneraba por saber que yo fui quien realmente le salvo la vida hace muchos años, y para los Hoffman eso también marcó mucho más que yo fuera la pareja de su hijo menor.
El resto de esa tarde y luego noche, cenamos y hablamos de muchas otras cosas y ya después Christofer me regresa a mi casa.
– Chris…
– Dime… – Me responde una vez que ha parqueado el auto en la entrada de mi edificio.
– Quiero hablar con Gwen lo más pronto posible y contarle todo. Ahora que tu familia sabe todo, creo que ella es la que más tiene derecho a saber la verdad.
– Estoy de acuerdo, cuando quieras hacerlo me dices y voy contigo…
– La verdad es que me pone muy nerviosa el solo pensar en su reacción.
– Estoy seguro de que ella lo va a entender todo y se va a poner muy feliz al saber que su mejor amiga esta con vida. – Me dice Christofer al coger mi mano y besarla con una enorme sonrisa.
– Eso espero… – Le respondo algo nerviosa.
– Gracias por permitirme contarle todo a mi familia, sé que es tu privacidad pero para mí era muy importante que ellos supieran la verdad, sobre todo mi padre para que ya terminara sus dudas con Mark Hazzard.
– Te confieso que me sentí muy incómoda y bastante expuesta, pero sé que era importante para ti.
– Sé que fue difícil y te doy las gracias de nuevo por dejarme hacerlo. – Me dice algo avergonzado porque sabe que de un modo u de otro, expuso mi vida cuando soy muy discreta con ella y me hizo pasar un momento de mucha incomodidad.
– Nos vemos mañana?. – Pregunto para cambiar de tema.
– Por supuesto… – Me dice, luego me acerca a él y me besa. Al momento siguiente, nos despedimos y yo subo al pent-house para luego marcharse en su auto.
Después de algunos días, llega el sábado y me encuentro en mi casa con Dastan solamente porque Max salió por un momento y mi padre tuvo que irse para Vancouver por unos días y se llevó a Gregor con él. Estoy viendo televisión cuando suena el citófono de la portería, por lo que me levanto casi de inmediato y voy a atenderlo.
– Señorita Hayden, acá se encuentra la señorita Gwen Fix. – Me dice el joven que está en la portería en cuanto levanto el citófono.
– Que pase por favor. – Respondo.
– De inmediato.
– Gracias. – Digo y ambos colgamos. Un par de minutos después, escucho sonar el timbre.
– Hola Gwen. – Digo al abrir la puerta.
– Hola Stef, perdona por venir sin avisar pero pensé que podríamos hacer o ver algo juntas, estoy un poco aburrida y por hoy no quiero saber nada más de trabajo.
– Estoy esperando a Christofer pero pasa, podemos hacer algo los tres cuando él llegue. – Le digo al dejarla pasar.
– No me gusta mucho ser de mal tercio pero bueno, por una vez que lo haga no creo que se vaya a acabar el mundo.
– Es cierto. – Le digo al cerrar la puerta y reírme un poco por su ocurrencia.
– Sabes Stefania, creo que comparar a las personas es un poco de mal gusto pero por esta vez, voy a decir que me recuerdas mucho a Mariana cuando te ríes. – Me comenta al ingresar y sentarse en uno de los sofás de la sala.
– mmmm… y la extrañas mucho?. – Le pregunto al sentarme a su lado.
– Bastante… fue mi mejor amiga por mucho tiempo y aún después de muerta.
– Gwen… hay algo que tengo que decirte, más bien hay algo que tengo que confesarte. – Le digo de golpe y ella solo me observa algo sorprendida pero manteniendo el silencio.
Las manos me empiezan a sudar por los nervios y también comienzo a sentirme un poco asustada.
– Y?… qué es lo que tienes que decirme?. Es acaso sobre tu relación con Christofer?, porque si es eso, te digo que me alegro mucho por ambos y no pienso nada malo por Mariana… – Me empieza a decir pero yo no me aguanto más y la interrumpo.
– Yo soy Mariana.
– Qué?!!!, te enloqueciste?. – Me dice Gwen y por cómo me mira, me doy cuenta de que no me cree y me está viendo como si me hubiera vuelto loca.
– Recuerdo muy bien cómo te hiciste la pequeña cicatriz que tienes al lado derecho de la pelvis… fue cuando te escapaste de tu casa por el balcón para ir a una fiesta a la que no te habían dado permiso. Esa vez te lastimaste y yo fui quien te curo por varios días y te guarde el secreto para que tus padres no se dieran cuenta, ya después les dijiste que te habías caído en la escuela.
– No… no puede ser… la única que sabe eso es Mariana porque jamás se lo conté a otra persona… – Dice al levantarse del sofá y luego empieza a caminar de un lado hacia otro.
– Gwen… – Intento decir pero ella me mira como si quisiera matarme.
– No!!!. – Me dice al levantar la mano para que guarde silencio y me observa de una manera muy estudiosa.
– Parece que realmente eres tú… pero donde diablos has estado todo este tiempo?, acaso sabes lo que he pasado todos estos años al pensar que estabas muerta?… esto es el colmo Mariana.
– Déjame que te explique…
– No!!!, nada de lo que me digas me va a quitar esta rabia que estoy sintiendo. Es que no puedo entender como no me dijiste que estabas viva y eso no te lo voy a perdonar nunca Mariana. Me escuchaste, no te lo voy a perdonar y no quiero volver a verte. – Me dice y luego sale del pent-house tirando la puerta. Yo me quedo completamente estática y no puedo evitar que las lágrimas empiecen a salir.
Después de llorar amargamente por un muy buen rato, busco mi celular de manera algo desesperada y al encontrarlo, marco el número de Christofer pero él no me contesta, luego llamo a su casa y la empleada que me contesta me dice que él está ahí. Así que me limpio las lágrimas, cojo mi bolso, las llaves del auto y salgo rápidamente del edificio para ir a buscar a la única persona que puede consolarme en este momento.
Conduzco por las calles de Londres sin dejar de llorar, teniendo en mi cabeza las palabras de rabia de Gwen y su mirada de odio en mis pensamientos.
Cuando llego a la mansión de los Hoffman y cruzo el umbral de la casa, parqueo en la entrada, me limpio nuevamente las lágrimas y me observo en el espejo del auto para comprobar que no tenga el maquillaje muy corrido porque tampoco quiero asustarlo con mi apariencia.
Finalmente salgo de mi auto y me dirijo hacia la puerta, la cual esta entreabierta. La empujo poco a poco para entrar y cuando alzo mi mirada hacia la sala, me quedo completamente sorprendida y agobiada por lo que estoy viendo. De inmediato siento como si me estuviera cayendo encima agua helada por la imagen que están viendo mis ojos.
– Ay no… – Escucho que dice Terry al verme. Christofer aparta a Ximena y gira su cabeza para mirar hacia donde mira su hermano para luego encontrarse su mirada con la mía.
Rápidamente puedo ver como Christofer se pone pálido al verme y como traga grueso.
– Stef… – Escucho que dice y yo solo me giro para salir por donde acabo de entrar a la casa.
Camino en silencio hacia mi auto mientras escucho unos pasos detrás de mí.
– Stefania!!!, espera por favor!!!. – Escucho que dice Christofer a mis espaldas pero yo solo quiero irme de ahí cuanto antes.
Cuando abro la puerta de mi auto y me dispongo a subirme, siento como alguien me coge por el brazo y me gira para verlo, impidiéndome que me vaya.
– Stef por favor escúchame y déjame que te explique, no te vayas así… – Me dice Christofer y al parecer muy preocupado.
– Christofer… es mejor que hablemos después… – Le digo al tratar de soltarme de su agarre.
– Escúchame por favor, no es lo que tú estás pensando.
– Si es lo que estoy pensando Christofer, no soy idiota y eso deberías de saberlo ya… – Le digo al cruzarme de brazos.
– No es lo que estoy diciendo, no me malinterpretes… lo que yo quiero decirte es…
– Lo que tú intentas decirme… es que Ximena está completamente borracha pero cuando te vio, se te abalanzó y te besó y tú te demoraste en reaccionar porque te cogió desprevenido…
– Bueno… si…
– Ya… – Le digo y me giro de nuevo para irme pero él me lo impide de nuevo.
– Stef… por lo que me acabas de decir pensé que lo entendías?.
– Si… entiendo la situación o por lo menos trato de hacerlo, pero eso no quiera decir que no esté molesta por ver a mi novio besar a otra mujer…
– Pero eso no fue un beso, como lo dijiste… me tomó por sorpresa.
– Y mientras reaccionaste te dejaste besar y yo no me puedo molestar por eso.
– Claro que puedes, es solo…
– Si hubiera sido al revés como lo tomarías tú?.
– Qué quieres de decir?.
– Si tú me hubieras visto besándome con Gregor por la razón que sea no te molestaría?.
– Por supuesto que sí, hasta lo golpearía…
– Bueno… pues creo que yo estoy tratando de reaccionar de una manera mucho más racional y como ya entendiste mi punto, tengo todo el derecho de estar muy molesta… mejor hablamos después. – Le digo, me subo al auto y salgo de la mansión de los Hoffman a toda velocidad.
Hay un punto en que mis manos tiemblan tanto al volante, que freno y me estaciono a un lado de la calle. Cuando lo hago, comienzo a llorar con toda la fuerza que tengo, hasta que finalmente después de unos minutos me calmo un poco. Mi celular comienza a sonar y veo que es Christofer pero decido no contestar y luego de que él se cansa de llamarme, ahora es Max quien lo hace y a él si le contesto.
– Hola…
– Stefania, acabo de hablar finalmente con la persona que nos puede vender los terrenos que nos hace falta en Tailandia pero estará en Bora Bora y nos pide que si queremos comprarle esos terrenos nos reunamos con él allá. Tu padre no me contesta y…
– Yo iré… prepara todo para irme de inmediato a Bora Bora, nos vemos en el aeropuerto… – Le digo interrumpiéndolo y luego cuelgo sin esperar ninguna respuesta o pregunta de su parte. Me limpio las lágrimas de nuevo y acelero el auto para dirigirme hacia el aeropuerto.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com