Yo No Te Olvido - Capítulo 67
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Capítulo 67: CAPÍTULO 67: TODO SE DERRUMBA.
Stefania.
Después de que el resto de los Hazzard están detenidos, Christofer me convence de que toda su familia debe de conocer toda la verdad, sobre todo su padre. No estuve muy segura de hacer eso, pero como me dijo Christofer cuando me trataba de convencer… que era mejor vivir, cuando ya no se tienen secretos con la familia porque así podemos seguir adelante y muy libres al hacerlo.
Una vez que Christofer y yo les contamos a todos los Hoffman mi vida, todos se quedaron en completo silencio y sorprendidos por mi historia con los Hazzard, pero cuando les conté a todos que quien había salvado realmente a Scott Hoffman había sido yo y no Mark Hazzard como les había hecho creer durante años. El señor Hoffman se quedó completamente aún más en shock.
Recuerdo que ese día estaba en la cocina y de pronto empecé a escuchar algunas voces que provenían de la sala, pero en cuanto me acerqué, pude escuchar como Mirta, Mark y Levine estaban planeando un atentado contra una persona rica para obtener algunos negocios.
Ese día, algo muy dentro de mí, me impulsó a ayudar aquel hombre, por lo que decidí seguirlos por algunos días, dándome cuenta de que Levine se reunió con algunos de sus hombres un par de días después y montaron todo un escenario para atacar a aquel hombre como si fuera un robo, todo para no levantar ninguna sospecha. Así que me grabe el día, el lugar y la hora en que harían su plan.
Cuando llegó el día, me fui mucho más temprano para ver lo que intentaban hacer y cuando la hora llegó, todo pasó muy rápido. Un automóvil muy elegante y caro pasaba por el lugar y de un momento a otro, su paso fue interceptado por varios autos de donde salieron un ejército de hombres. Por lo que pude ver, lo robaron, lo golpearon y finalmente le dispararon en el hombro que está cerca del corazón.
Una vez que lo dejan solo al lado de la carretera porque era un lugar algo solitario con muchos árboles alrededor, saco el celular de Virginia que me lo había robado para esta ocasión del bolsillo y de inmediato marco a la línea de emergencias para pedir una ambulancia y después de haberlo hecho, corro hacia él para hacerle los primeros auxilios que aprendí leyendo y viendo por la televisión para curarme a mí misma cada vez que podía.
El hombre trataba de mantenerse consciente al tratar de mantener los ojos abiertos, pero no lograba mantenerlos como él quería. Cuando por fin termino y logro mantener la hemorragia un poco controlada, la ambulancia llega y se lo llevan.
Unos días después, me enteré de que el hombre estaba fuera de peligro y que Mark Hazzard había comprado a los paramédicos para que dijeran que él había sido quien lo había salvado y no una adolescente. Ya mucho más tarde, me enteré también de que aquel hombre era el padre de Christofer.
Toda la familia de Christofer, está muy contenta de que yo resultara ser la mujer de la que siempre él había estado enamorado y su padre prácticamente ya me veneraba por saber que yo fui quien realmente le salvo la vida hace muchos años, y para los Hoffman eso también marcó mucho más que yo fuera la pareja de su hijo menor.
El resto de esa tarde y luego noche, cenamos y hablamos de muchas otras cosas y ya después Christofer me regresa a mi casa.
– Chris…
– Dime… – Me responde una vez que ha parqueado el auto en la entrada de mi edificio.
– Quiero hablar con Gwen lo más pronto posible y contarle todo. Ahora que tu familia sabe todo, creo que ella es la que más tiene derecho a saber la verdad.
– Estoy de acuerdo, cuando quieras hacerlo me dices y voy contigo…
– La verdad es que me pone muy nerviosa el solo pensar en su reacción.
– Estoy seguro de que ella lo va a entender todo y se va a poner muy feliz al saber que su mejor amiga esta con vida. – Me dice Christofer al coger mi mano y besarla con una enorme sonrisa.
– Eso espero… – Le respondo algo nerviosa.
– Gracias por permitirme contarle todo a mi familia, sé que es tu privacidad pero para mí era muy importante que ellos supieran la verdad, sobre todo mi padre para que ya terminara sus dudas con Mark Hazzard.
– Te confieso que me sentí muy incómoda y bastante expuesta, pero sé que era importante para ti.
– Sé que fue difícil y te doy las gracias de nuevo por dejarme hacerlo. – Me dice algo avergonzado porque sabe que de un modo u de otro, expuso mi vida cuando soy muy discreta con ella y me hizo pasar un momento de mucha incomodidad.
– Nos vemos mañana?. – Pregunto para cambiar de tema.
– Por supuesto… – Me dice, luego me acerca a él y me besa. Al momento siguiente, nos despedimos y yo subo al pent-house para luego marcharse en su auto.
Después de algunos días, llega el sábado y me encuentro en mi casa con Dastan solamente porque Max salió por un momento y mi padre tuvo que irse para Vancouver por unos días y se llevó a Gregor con él. Estoy viendo televisión cuando suena el citófono de la portería, por lo que me levanto casi de inmediato y voy a atenderlo.
– Señorita Hayden, acá se encuentra la señorita Gwen Fix. – Me dice el joven que está en la portería en cuanto levanto el citófono.
– Que pase por favor. – Respondo.
– De inmediato.
– Gracias. – Digo y ambos colgamos. Un par de minutos después, escucho sonar el timbre.
– Hola Gwen. – Digo al abrir la puerta.
– Hola Stef, perdona por venir sin avisar pero pensé que podríamos hacer o ver algo juntas, estoy un poco aburrida y por hoy no quiero saber nada más de trabajo.
– Estoy esperando a Christofer pero pasa, podemos hacer algo los tres cuando él llegue. – Le digo al dejarla pasar.
– No me gusta mucho ser de mal tercio pero bueno, por una vez que lo haga no creo que se vaya a acabar el mundo.
– Es cierto. – Le digo al cerrar la puerta y reírme un poco por su ocurrencia.
– Sabes Stefania, creo que comparar a las personas es un poco de mal gusto pero por esta vez, voy a decir que me recuerdas mucho a Mariana cuando te ríes. – Me comenta al ingresar y sentarse en uno de los sofás de la sala.
– mmmm… y la extrañas mucho?. – Le pregunto al sentarme a su lado.
– Bastante… fue mi mejor amiga por mucho tiempo y aún después de muerta.
– Gwen… hay algo que tengo que decirte, más bien hay algo que tengo que confesarte. – Le digo de golpe y ella solo me observa algo sorprendida pero manteniendo el silencio.
Las manos me empiezan a sudar por los nervios y también comienzo a sentirme un poco asustada.
– Y?… qué es lo que tienes que decirme?. Es acaso sobre tu relación con Christofer?, porque si es eso, te digo que me alegro mucho por ambos y no pienso nada malo por Mariana… – Me empieza a decir pero yo no me aguanto más y la interrumpo.
– Yo soy Mariana.
– Qué?!!!, te enloqueciste?. – Me dice Gwen y por cómo me mira, me doy cuenta de que no me cree y me está viendo como si me hubiera vuelto loca.
– Recuerdo muy bien cómo te hiciste la pequeña cicatriz que tienes al lado derecho de la pelvis… fue cuando te escapaste de tu casa por el balcón para ir a una fiesta a la que no te habían dado permiso. Esa vez te lastimaste y yo fui quien te curo por varios días y te guarde el secreto para que tus padres no se dieran cuenta, ya después les dijiste que te habías caído en la escuela.
– No… no puede ser… la única que sabe eso es Mariana porque jamás se lo conté a otra persona… – Dice al levantarse del sofá y luego empieza a caminar de un lado hacia otro.
– Gwen… – Intento decir pero ella me mira como si quisiera matarme.
– No!!!. – Me dice al levantar la mano para que guarde silencio y me observa de una manera muy estudiosa.
– Parece que realmente eres tú… pero donde diablos has estado todo este tiempo?, acaso sabes lo que he pasado todos estos años al pensar que estabas muerta?… esto es el colmo Mariana.
– Déjame que te explique…
– No!!!, nada de lo que me digas me va a quitar esta rabia que estoy sintiendo. Es que no puedo entender como no me dijiste que estabas viva y eso no te lo voy a perdonar nunca Mariana. Me escuchaste, no te lo voy a perdonar y no quiero volver a verte. – Me dice y luego sale del pent-house tirando la puerta. Yo me quedo completamente estática y no puedo evitar que las lágrimas empiecen a salir.
Después de llorar amargamente por un muy buen rato, busco mi celular de manera algo desesperada y al encontrarlo, marco el número de Christofer pero él no me contesta, luego llamo a su casa y la empleada que me contesta me dice que él está ahí. Así que me limpio las lágrimas, cojo mi bolso, las llaves del auto y salgo rápidamente del edificio para ir a buscar a la única persona que puede consolarme en este momento.
Conduzco por las calles de Londres sin dejar de llorar, teniendo en mi cabeza las palabras de rabia de Gwen y su mirada de odio en mis pensamientos.
Cuando llego a la mansión de los Hoffman y cruzo el umbral de la casa, parqueo en la entrada, me limpio nuevamente las lágrimas y me observo en el espejo del auto para comprobar que no tenga el maquillaje muy corrido porque tampoco quiero asustarlo con mi apariencia.
Finalmente salgo de mi auto y me dirijo hacia la puerta, la cual esta entreabierta. La empujo poco a poco para entrar y cuando alzo mi mirada hacia la sala, me quedo completamente sorprendida y agobiada por lo que estoy viendo. De inmediato siento como si me estuviera cayendo encima agua helada por la imagen que están viendo mis ojos.
– Ay no… – Escucho que dice Terry al verme. Christofer aparta a Ximena y gira su cabeza para mirar hacia donde mira su hermano para luego encontrarse su mirada con la mía.
Rápidamente puedo ver como Christofer se pone pálido al verme y como traga grueso.
– Stef… – Escucho que dice y yo solo me giro para salir por donde acabo de entrar a la casa.
Camino en silencio hacia mi auto mientras escucho unos pasos detrás de mí.
– Stefania!!!, espera por favor!!!. – Escucho que dice Christofer a mis espaldas pero yo solo quiero irme de ahí cuanto antes.
Cuando abro la puerta de mi auto y me dispongo a subirme, siento como alguien me coge por el brazo y me gira para verlo, impidiéndome que me vaya.
– Stef por favor escúchame y déjame que te explique, no te vayas así… – Me dice Christofer y al parecer muy preocupado.
– Christofer… es mejor que hablemos después… – Le digo al tratar de soltarme de su agarre.
– Escúchame por favor, no es lo que tú estás pensando.
– Si es lo que estoy pensando Christofer, no soy idiota y eso deberías de saberlo ya… – Le digo al cruzarme de brazos.
– No es lo que estoy diciendo, no me malinterpretes… lo que yo quiero decirte es…
– Lo que tú intentas decirme… es que Ximena está completamente borracha pero cuando te vio, se te abalanzó y te besó y tú te demoraste en reaccionar porque te cogió desprevenido…
– Bueno… si…
– Ya… – Le digo y me giro de nuevo para irme pero él me lo impide de nuevo.
– Stef… por lo que me acabas de decir pensé que lo entendías?.
– Si… entiendo la situación o por lo menos trato de hacerlo, pero eso no quiera decir que no esté molesta por ver a mi novio besar a otra mujer…
– Pero eso no fue un beso, como lo dijiste… me tomó por sorpresa.
– Y mientras reaccionaste te dejaste besar y yo no me puedo molestar por eso.
– Claro que puedes, es solo…
– Si hubiera sido al revés como lo tomarías tú?.
– Qué quieres de decir?.
– Si tú me hubieras visto besándome con Gregor por la razón que sea no te molestaría?.
– Por supuesto que sí, hasta lo golpearía…
– Bueno… pues creo que yo estoy tratando de reaccionar de una manera mucho más racional y como ya entendiste mi punto, tengo todo el derecho de estar muy molesta… mejor hablamos después. – Le digo, me subo al auto y salgo de la mansión de los Hoffman a toda velocidad.
Hay un punto en que mis manos tiemblan tanto al volante, que freno y me estaciono a un lado de la calle. Cuando lo hago, comienzo a llorar con toda la fuerza que tengo, hasta que finalmente después de unos minutos me calmo un poco. Mi celular comienza a sonar y veo que es Christofer pero decido no contestar y luego de que él se cansa de llamarme, ahora es Max quien lo hace y a él si le contesto.
– Hola…
– Stefania, acabo de hablar finalmente con la persona que nos puede vender los terrenos que nos hace falta en Tailandia pero estará en Bora Bora y nos pide que si queremos comprarle esos terrenos nos reunamos con él allá. Tu padre no me contesta y…
– Yo iré… prepara todo para irme de inmediato a Bora Bora, nos vemos en el aeropuerto… – Le digo interrumpiéndolo y luego cuelgo sin esperar ninguna respuesta o pregunta de su parte. Me limpio las lágrimas de nuevo y acelero el auto para dirigirme hacia el aeropuerto.
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