All.of.us - Capítulo 25
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Capítulo 25: The moon
“En una jugada maestra no gana quien sea el más veloz o ágil . Sino aquel que está dispuesto a entregar su mente y alma con tal de conseguir su objetivo; terminando así con su vida, pero siempre será recordado por sus actos. No importa lo que tenga que hacer, no se rendirá hasta lograrlo.
Porque en el juego y el asesinato, la trampa es lo que más vale…”
…
Alice
Me bajé del auto sintiendo que mi mente no podía concentrarse en lo absoluto. Camine lo más rápido posible hasta llegar a mi salón. Era más de la mitad del semestre, pero yo no había vuelto a poner un pie dentro de esta aula hasta el día de hoy. No entiendo el porqué si amo esta materia. Es una de las pocas cosas que puedo decir que aún me gustan de este lugar. Adoro mi carrera, me gusta investigar… pero nunca imaginé que resolver un crimen por mi cuenta sería tan difícil.
— ¡Bienvenidos todos! — apareció la Dra. Napper frente al salón. Era la mujer más audaz que había conocido. Su cuerpo estaba repleto de tatuajes y siempre llevaba camisetas con algún dibujo de película de terror en la frente. Su forma de enseñar era espontánea e interactiva, no como la del aburrido profesor de sociología… o la del indeseable de Maxton.
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Sacudí de inmediato la cabeza al recordar todo lo sucedido ayer y hoy en la mañana. Casi enloquezco cuando lo vi pasearse por mi sala en toalla. ¡Qué diablos le pasaba por la cabeza…! Aunque he de admitir que…
— Por favor, saquen sus apuntes. Sé que este curso no ha sido el mejor de todos y créanme que soy consciente de la magnitud del asunto, pero por favor, mantengámonos centrados en los estudios.
Ni siquiera voy a cuestionarla mucho ya que no es la primera ni será la última persona en ignorar el asunto.
Saqué mi libreta de apuntes… la cual estaba vacía; únicamente tenía un par de notas referentes a los inicios de semestre.
— Me gustaría que continuemos con las notas de la case anterior: términos victimológicos y relaciones víctima-agresor. Sistemas basados en la culpabilización de la víctima.
Ella encendió el gran monitor para comenzar a pasar las diapositivas; yo no prestaba mucha atención, pero una parte de mí escuchaba algo de lo que decía.
— El sistema basado en la culpabilidad de la víctima tiene seis tipos de clasificaciones:
1- Víctima completamente inocente (No culpable).
2- Víctima con culpa menor: como dejar tu carro abierto y que alguien lo robe.
3- Víctima tan culpable como un delincuente: como un narcotraficante que es robado.
4- Víctima más culpable que el ofensor: como entrar a casa de alguien y terminar siendo disparado.
5- Víctima más culpable: Cónyuge/pareja que asesina al otro después de que uno de los dos sufra abusos por parte del otro.
6- Víctima simulada o imaginaria: alguien que imagino todo el tiempo ser la víctima, cuando en verdad es culpable.
Miraba fijamente las imágenes correr por aquel pizarrón. Me parecía muy interesante todo esto. Al principio esta investigación juraba que las víctimas habían sufrido intentos de violación antes de ser asesinadas, luego di en el clavo al averiguar que todas tenían una relación en común. Después supuse que se trataba de una especie de agresión entre parejas, y descubrí quién era Heyloft y qué aportaba a todo esto. Para al final acabar aquí sin entender nada.
Karly y Elizabeth saben algo, al igual que Maxton. Todos tienen una correlación con el asesino, pero ninguno va a hablar…
¿Por qué matarían a Hayloft?… ¿Acaso él también sabía quién era el asesino?
Mientras más avanzo, menos entiendo. Eso me agobia.
Si Heyloft no era el dichoso conejo blanco… entonces, ¿quién es?
<> Recuerdos borrosos de lo sucedido en el club bombardearon mi mente.
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Maxton me ha confirmado más de una vez que tiene información importante, pero aun así no desea hablar. Fue la primera persona en mencionar al conejo blanco tras aquel sueño que tuve hace un mes. Siempre aparece en todos lados… no se ha cansado de repetir incontables veces la misma habladuría <> ¿De qué reloj está hablando? ¿Qué quiere que recuerde?
— Existe un 79% de homicidios reportados en los que la víctima y el agresor ya se conocían. Es muchísimo más común de lo que parece, sobre todo en mujeres. — Habló la Dra.Napper.
Karly…
Karly y todas las otras chicas fueron víctimas de abuso por parte de Heyloft. Debieron reportarlo ahora que lo pienso… eso no era amor, sino una enfermiza obsesión por ver quién tenía el control.
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Pase una de mis manos por mi cuello, palpando con delicadeza la zona en medio de mi garganta. Palpitaba latente, ardiendo dolorosamente.
Soy consciente de que lo que pasó no estuvo bien… pero sí se sintió bien. Me dio esa sensación de estar en peligro, como si la muerte rozara mis labios en un suculento y grotesco beso. Pero, a su vez, era como pararse en medio de las nubes. Luego…
Tuve que arruinarlo diciendo mi estúpida línea… <>
Me juro que no volvería a pasar. Poniendo excusas al decir que solo estaba confundida, como si no quisiera volver a tocarme… Sé que fue mi culpa y ahora volví a estar sola. ¿Por qué carajos me besa si al final me va a terminar dejando tirada una vez más?
— Muchas de las mujeres que son abusadas por su pareja confunden ese sentimiento con amor. Al principio parece un golpe mal lanzado, un comentario sin sentido… pero con el tiempo empeora. Existen muchas líneas de ayuda para este tipo de situaciones. Si alguna de ustedes, chicas, ha experimentado este tipo de abusos, no duden en alzar la voz.
Todas en el salón nos quedamos en silencio. Muchos temas delicados se tocaban en esta clase; eso me maravillaba, pero también podía resultar incómodo.
De todas formas, solo fue un beso… un intenso y oscuro beso. Pero eso no significa que exista algo más… ¿o sí?
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Treinta minutos después
La clase había terminado. El salón estaba vacío, solo quedaba yo y otra chica detrás de mí.
— Hola… —escuché una suave voz detrás de mí. —¿Cómo has estado?
Me volteé al instante. Observando cómo era Elizabeth quien me hablaba. Abrí ambos ojos con impresión. ¿Desde cuándo tenía esta clase?
— ¡Hola!— Me emocioné al verla. — No sabía que tú estabas aquí.
Sus ojos estaban clavados en el suelo; su cuerpo encorvado y su voz rota no eran sorpresa para mí. Jugueteaba con las manos mientras buscaba las palabras dentro de sí misma para seguir con esta conversación.
— Yo… t-tengo que decirte algo.
— Claro — me intrigue aun mas.
— Pues… Karly está muerta.
Mi boca cayó al suelo. ¡¿En qué momento ocurrió otro asesinato?!
— Ella… se suicidó. E-encontraron su cuerpo sin vida dentro de la bañera de su apartamento. — Su pequeño cuerpecito comenzó a tambalearse. Levanto levemente la vista y contemple como esos ojos de Bambi estaban listos para llorar. — Dejo una carta… diciendo que no soportaba el dolor de vivir sin Heyloft.
— Entiendo, entonces no la asesinaron… — enarque una ceja
Nego con su cabeza. — Era mi única amiga con vida… te lo hago saber porque eres la única persona que he visto realmente interesada en este caso tan horrible. — tartamudeo. — Yo… no quiero… — corto sus palabras.
Se abalanzó sobre mí y me dio un abrazo. Entendía su dolor… Coloqué una de mis manos en su espalda y le di suaves toques de consuelo.
Karly también está muerta…
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— Podemos ir a hablar a otro lugar. Tal vez te ayude a sentirte mejor. —Continúe sobando su espalda. Ella asintió con la cabeza.
De todas, Elizabeth es la única en quien sé que puedo confiar. Es más sincera, amable y sensible. Además de ser la única que conserva la vida. Sé que está sensible y no quiero incomodarla, mi objetivo es que hable, así que me iré por lo claro…
— Creo que deberíamos ser amigas. Necesitas que alguien te escuche. —volvió a asentir—. Quizás darme tu número para comunicarnos mejor.
— Si… — murmuro. Saco su teléfono de su mochila.
Su rostro estaba todo rojo, lleno de lágrimas mezcladas con mocos. Me daba un poco de pena, así que decidí invitarla a un café. Allí podríamos hablar; se sentiría más en confianza conmigo y me revelaría lo que sabe.
…
Nunca imaginé que Karly acabaría quitándose la vida. Suena a algo muy triste y doloroso, sobre todo para quienes estaban a su alrededor, como Elizabeth. Ella se fue, pero sus cosas probablemente aún siguen ahí. Sus padres desean que todo haya sido un mal sueño, sus amigos piensan que se trata de una broma…
Es tan triste. Creo que de todas las muertes esta ha sido la más dolorosa. Las demás han sido trágicas y terroríficas, pero esta es devastadora…
Porque…
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El dolor va y viene; eso solían decirme. ¿Pero qué pasa cuando nunca se va? ¿Qué sucede cuando solo se queda ahí, estancado, en medio de tu pecho? Te atormenta día y noche dándote dolores de cabeza sin dejarte dormir…
Observé a Elizabeth con los mismos ojos que la miré a ella aquel día… algo dentro de mí se rompió. Fue como verse en un espejo, reflejando lo que alguna vez fui…
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La agarré de la mano mientras caminábamos hacia una de las cafeterías del campus. Tenia que lograr calmarla. Habíamos compartido nuestros números para mantener el contacto. También logré que me pasara su ubicación a tiempo completo, no podíamos correr otro riesgo…
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El Starbucks ni siquiera tenía fila y muy pocas personas estaban alrededor de nosotras. Debo decir que ahora soy más cuidadosa al obtener información. Sé que él podría estar observándome desde cualquier esquina.
Elizabeth sostenía su café con ambas manos. Su rostro había vuelto poco a poco a la normalidad, pero seguía teniendo ese toque melancólico. Fui la primera en empezar a hablar.
— Te prometo que te protegeré — puse mi mano sobre su hombro. — Aunque sea lo último que haga, acabaremos con esto…
— ¿De verdad haces todo esto por un reportaje… o hay algo más?
—¿A qué te refieres? —indagué
— Para mí no es un secreto que en verdad estás investigando todo lo que sucede. Quieres atrapar al criminal… pero ¿por qué? Me preguntaste antes si no tenía miedo de ser la siguiente, pero ¿por qué no te haces tú la misma pregunta? ¿Que caso no sientes el riesgo? — le dio un sorbo a su café.
Tenía razón. Pero yo ya he sobrevivido demasiado como para no saber responder esa pregunta.
— Si él quisiera en verdad matarme, lo habría hecho desde el principio. No soy su objetivo, lo eres tú…
Bajo su vista hacia la mesa, algo en ella me estaba empezando a resultar extraño. —¿Qué es lo que te motiva a seguir con esto? ¿Por qué quieres protegerme?
— Esa es una gran pregunta… incluso para mí. Quizás deseo protegerte porque antes de ti hubo alguien a quien no pude…
Mis palabras se cortaron al instante. ¿Qué fue eso?
Sacudí la cabeza como si acabara de decir la cosa más sin sentido del mundo. Elizabeth seguía con la vista baja.
— Entiendo… quizás él no me ha matado porque está esperando a que tú lo encuentres. Tal vez solo desea que lo persigas; así tiene a alguien para jugar…
Sus palabras tenían más sentido de lo que parecía. Definitivamente esta chica sería de mucha ayuda.
— Bien… ¿Recuerdas lo que dijo la Dra. Napper en clase acerca de que las víctimas y sus agresores normalmente se conocen?
— Si…
— Considerando que han sido todas tus amigas quienes han muerto, es obvio que hay un patrón. Chicas de un mismo grupo pero… ¿por qué? Quizás conozcas a alguien que podría ser responsable de todo esto.
Ella se quedó pensativa, tratando de recordar algo… pero… por segundos pude ver la mentira reflejada en sus ojos.
— No — negó con la cabeza—. Te dije que Elle y Lily nos excluían a casi todas, como si ellas tuvieran una vida aparte. Algo que tenía bastante sentido considerando que siempre fueron ellas dos las más… insoportables, por así decirlo. —Hizo una mueca con el labio, desagradada de tan solo mencionar esos nombres.
—Sé que Lily era insufrible. ¿Pero Elle, también ?
— Ambas eran el tipo de chicas que, con solo decir más de dos palabras, ya se volvían insoportables. — Realizo una pausa antes de seguir hablando. — Les gustaba burlarse mucho de la gente…
—Sí, ya me lo habías dicho — le recordé. —También mencionaste una cosa acerca de “algo que ellas ocultaban”, como si hubieran hecho algo muy malo.
Todo su semblante cambió. Su cuerpo ahora estaba tenso. Esa extrañeza seguía circulando en el aire alrededor de nosotras.
— ¿Yo… dije eso?
— Lo hiciste.
— ¿Qué tal si… continuamos hablando de cómo planeas atrapar al asesino? — cambio de tema repentinamente.
Era obvio que ocultaba más de lo que decía. Pero ¿por qué, de la nada, se cerraría de esta manera conmigo después de incluso llorar frente a mí?
Elizabeth no solo tiene un secreto. Sino que también lo comparte con otras cinco chicas, las cuales ahora están muertas posiblemente a causa de ese mismo secreto.
—¿Qué te parece si hablamos de Emily Cooper y Vanessa? — Hice exactamente lo que ella quería; cambié de tema.
Su rostro se volvió a suavizar. — Tanto Emily como Vanessa eran muy dulces. Todas teníamos ese tipo de relación como en las películas. Éramos las amigas inseparables; eso incluye a Karly. Pero un día se sumaron Lily y Elle…
—¿Y por qué las dejaron incluirse?
— Al principio eran divertidas. — admitió con desagrado. — Luego Elle empezó a meterse con los ligues de Emily. Un día le dijo que estaba saliendo con su supuesto novio. El respeto dejó de existir entre nosotras a partir de ahí.
— Heyloft… — susurre.
Ella suspiró como si necesitara tomarse una pausa antes de continuar. — No sabes cuánto odie a ese chico… perdón si antes mentí al decir que no lo conocía, pero… lo detestaba —. Apretó sus manos sobre aquel vaso de café, casi haciendo que se derramara un poco. — Fue como si no existieran más hombres en todo el universo. Un día, simplemente, apareció en nuestras vidas y jamás volvió a irse. — Se detuvo otra vez.
Todo esto se estaba volviendo demasiado interesante. A pesar de que sabía que Heyloft nunca fue el asesino. Sí, me intrigaba saber cómo terminó saliendo con cuatro chicas del mismo grupo de amigas.
— Era el típico marihuano sexy, ese que sabes que está mal de la cabeza y todo a su alrededor es un desastre. Pero había algo en el que logró hacer que mis amigas se dividieran. —Coloco una de sus manos sobre su pecho, insultándola. — No voy a mentir: Me alegra que haya muerto.
— Estoy completamente de acuerdo — le di la razón intentando que continuara con la historia.
— Heyloft, no era amable. ¡Era una maldita red flag andante! Empezó interesado en Emily; ella nos contaba todo sobre él. Nos mostraba mensajes, fotos… ¡Todo resultó ser una jodida mentira! — dio un golpe sobre la mesa, causando un fuerte estruendo — ¡Mientras hablaba de amor y casamiento con Emily, tenía sexo con Elle! Ninguna pudo creerlo hasta que la propia Lily comenzó a tirar indirectas venenosas a través del chat grupal. Era la compañera de cuarto de Emily y, aun así, no le importó verla llorar.
— Todo esto suena horrible. —Cada que hablaba era para decir algo peor. Yo continúe escuchándola atentamente.
— La primera vez que golpeó a Emily fue en la cara después de que ella supiera lo que él y Elle hacían. Luego le pidió disculpas, intentando reconciliarse con ella… y Elle murió … — su voz se entrecortó — Emily también falleció días después. Yo solo podía observar de lejos con el corazón en la mano y una extraña sensación que me decía que algo aun peor estaba por pasar.
— No entiendo nada. ¿Por qué estaba Heyloft metido en todo esto?
— Yo tampoco entiendo. Solo sé que fue lo mismo con Vanessa; comenzaron a salir, él la golpeaba y luego murió… Karly fue la que más aguantó sus maltratos. Todo el tiempo lo justificaba diciendo que era amor verdadero. Intenté advertirle… en verdad quise ayudarla. Pero… el amor muchas veces no solo es ciego, sino también sordo. Ella parecía amarlo, mientras que él era como una hiedra venenosa que se enroscaba alrededor de los tallos de una hermosa flor. Asfixiándola por completo hasta matarla.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Fue como si sus palabras marcaran mi piel como ardientes quemaduras…
— La única que jamás salió con él fue Lily. Siempre supuse que era medio lesbiana; no parecía estar interesada en chicos… al contrario, la mayor parte del tiempo se insinuaba a Elle. La verdad, nunca las entendí ni un poco. Estoy feliz de que ese idiota haya muerto, pero… ¿quién me devolverá mi integridad; quién velará por mi salud mental? ¿Quién me devolverá a mis amigas ?
Una lágrima se escurrió por su mejilla. Yo estaba comenzando a entender un poco más las cosas, pero seguía sin obtener la respuesta que tanto buscaba.
— Se que estas devastada. Sé que te duele hablar del tema, pero por favor, Elizabeth… — la observé con ojos de cachorro — eres la única que puede ayudarme a detener todo esto. — Coloque mi mano sobre la suya. — Nadie va a darme la respuesta que necesito, solo tú lo sabes. ¿Qué pasó a principios del curso…?
No podía rendirme. Tenía que seguir insistiendo. Sé que esa es la información que necesito para completar este caso.
Elizabeth, suspiro. Por primera vez no se tensó; tampoco se puso nerviosa. Solo observo a ambos lados antes de comenzar a hablar otra vez.
— Jure llevarme esto a la tumba… ellas también lo hicieron, pero ahora están muertas. No quiero que me maten, pero tampoco que me llamen asesina…
Sus palabras me desconcertaron por completo.
Me quedé observándola fijamente. Al parecer, este no era un simple secreto, sino algo muchísimo peor.
— Algo muy malo pasó a principios de este semestre. Algo que me ha estado atormentando desde esa noche… Sé que estuvo mal; sé que ni siquiera merezco el perdón de Dios. Probablemente ellas no están en el cielo, y yo tampoco lo estaré… pero no pueden culparme por tratar de protegerme a mí misma.
—¿Qué fue lo que hicieron? —Mi voz se tornó fría
— Quizás estos no son los primeros asesinatos en el campus… quizás antes hubo uno del que nadie nunca supo… y ahora esos recuerdos nos han ido matando una a una…