Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

All.of.us - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. All.of.us
  3. Capítulo 26 - Capítulo 26: Three of swords
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 26: Three of swords

” Un corazón roto no justifica actos de crueldad ni falta de empatía. Solo refuerza la idea de que cuando alguien carece de humanidad contigo está repitiendo patrones del pasado… algo que tú también harás en el futuro con alguien más”

Antes de leer:

Este capítulo contiene contenido sensible, como bullying, autolesión, abuso sexual, suicidio, ataques de pánico en público y ansiedad. Puede resultar incómodo para algunos lectores. Se recomienda discreción.

…

Alice

Elizabeth se veía seria. No lloraba, ni siquiera parecía tener ganas de hacerlo. Sus palabras se incrustaron en mi piel como microagujas que me picaban constantemente. Ansiosa por saber la verdad.

Ella no es tan inocente como aparenta.

Ninguna de ellas lo es…

— Todo comenzó a principios del semestre. Habíamos regresado de las vacaciones de verano. Nuestros cuerpos estaban bronceados, y nuestras mentes aún deseaban un poco más de adrenalina. — Inicio sin tartamudear. — No sé bien con exactitud qué sucedió, nunca me quisieron contar la verdad. Y cada cosa que creo saber, sé que solo son mitades inconclusas de esa trágica historia de la cual yo fui partícipe sin siquiera saber los hechos con exactitud…

Prestaba atención observándola firmemente.

— Lily y Elle amaban salir de fiesta. Pasamos el verano juntas en una cabaña en la playa. Nos metíamos en líos; era divertido. Queríamos una prueba de lo que era la vida real, por eso lo hicimos. Bailábamos, nos drogábamos. A veces me sentía un poco mal por eso, pero luego Lily llegaba y me obligaba a seguir haciéndolo. Se creía la jefa del grupo… y en algún momento lo fue. Todas seguíamos sus órdenes al pie de la letra.

Es idea mía… o siento como si me estuvieran observando…

Podría ser él mirándonos desde algún punto ciego, pero no puedo detener a Elizabeth, no ahora que por fin está dispuesta a hablar.

— Cuando regresamos al campus tras nuestras locas vacaciones, todas sentíamos el mismo vacío. Algunas lo llenaron con más fiestas y drogas, otras con sexo… Tal vez fue ahí cuando comenzaron a excluirme del grupo. No deseaba seguir con eso.

Sobe levemente la parte trasera de mi cabeza. Algo me molestaba: sentí ese pesar que causa una mirada cuando está fija en ti.

— No fue el alcohol, tampoco las drogas o el sexo sin control… ya nada les llenaba a esas dos…

— ¿Lily y Elle?

Asintió.

— Había algo maligno que vivía dentro de esas chicas. Una especie de veneno que acabó envolviéndonos a todas… Ya he hablado de cómo les gustaba molestar a las personas, pero era algo simple. Se burlaban y hacían comentarios desagradables sobre quienes hablaban. Nada era en serio… hasta que un día sí lo fue.

Siento que nos están escuchando…

— Una chica…

—¿Una chica? —Levanté una ceja.

—Sí, tomaron una nueva víctima para sus burlas: una chica de primer año. Decían que estaba en una de sus clases de matemáticas. La primera vez que escuché acerca de ella creía que solo sería otra burla pasajera…

—¿Y lo fue?

Negó lentamente con la cabeza. Mordió la esquina de su labio con culpabilidad.

— Al comienzo solo eran comentarios entre ellas dentro de nuestro grupo. Hablaban de lo molesta e irritante que era; mencionaban cosas como: que solo hacía las cosas para caerles bien a los demás, que no tenía personalidad y tampoco amigos . Suena a drama de high school; yo también lo vi así. Era bastante inmaduro que dos chicas de tercer año universitario hablaran tan mal de alguien que acababa de ingresar al campus. No tengo idea de cómo o cuándo todo ese odio se expandió, pero…

— ¿Qué tan malo pudo ser…?

Elizabeth hizo una mueca, sacando los dientes. Indicando que era bastante grave.

— Mmm… bueno… conocí a la chica. No mucho, pero sí lo suficiente como para saber que no era nada de lo que Lily y Elle especulaban. Al parecer ella lo sabía y al principio no le daba importancia… luego ya no solo eran comentarios encerrados en un cuarto por cuatro paredes y seis bocas… sino que eran públicos, pasivo-agresivos y muy mezquinos.

— Supongo que la odiaban. Pobre chica…

Asintió: — No se tardaron mucho en pasar de comentarios a daño físico. La misma chica que antes no parecía darle importancia a esos comentarios… ahora estaba siendo hostigada públicamente. Una vez, Lily se la topó en una fiesta y la golpeó dentro del baño sin razón aparente. La tironeó del cabello hasta encerrarla dentro de uno de los cubículos, metió su rostro dentro del inodoro y terminó escupiéndole en la cara. Ese día estaba muy drogada, pero no justificaba ninguna de sus acciones. Yo quedé atónita, sin saber qué hacer ni qué decir.

Mis ojos se abrieron a más no poder. ¡Dios mío, odio a Lily! No me importa si está muerta, se lo merecía…

— Por eso digo que quizás tiene sus razones…

—¿Crees que esa chica sea quien mandó a matarlas a todas por venganza?

— No… — hubo un silencio de parte de ella. Su vista se clavó en mí con cierta incomodidad — La historia aún continúa…

Esa sensación de ser vigilada sigue. Busco con la vista algún indicio de lo que podría ser alguien observándonos… pero no parece haber nadie…

—Sabía que Lily había sufrido abuso doméstico toda su vida por parte de su padrastro; no le gustaba hablar acerca de eso, pero… él solía violarla… — volvimos a quedar en silencio las dos. El aire se sentía más pesado de lo usual. — mientras que su mamá no hacía nada para protegerla. Fueron años de tortura para ella. Solo estaba repitiendo el mismo patrón que alguna vez había vivido, ahora con gente inocente, lastimando a quien no debía. — Hizo una pausa para tomar aire; su voz tembló un poco —. Vi cómo aquella chica se deterioraba lentamente, como una flor que se marchitaba poco a poco. Antes sonreía; se veía feliz. Hasta que un día… Lily descubrió que se autolesionaba y se valió de esa información para meterse en su cabeza y continuar torturándola. Mostrando sus cicatrices ante toda su clase, burlándose de lo “patética y débil” que era.

La expresión que estoy haciendo justo ahora en mi rostro es indescriptible. ¡¿Cómo pudo haber existido alguien tan malvada como lo era Lily?!

Odio a todo el mundo, pero ella ni siquiera merece estar en mi lista… no…

Lily se merece exactamente lo que le sucedió.

— ¡¿Por qué nadie lo reportó?! —me insulté, haciendo rechinar mis dientes, apretándolos con fuerza.

— Porque no es sorpresa para ninguno de nosotros que aquí a nadie le importa nada.

— ¡¿Pero la chica está bien, verdad?! — Sentí una punzada en el pecho…

Otra vez hubo silencio. Elizabeth estaba dudando de si debería continuar con la historia o volver a callar la verdad…

— Continúa por favor… esto me está ayudando a entender mejor el caso… — le supliqué

Ella suspiró cansadamente y continuó.

— Esto es difícil de decir… — Tapo su cara con ambas manos — Hubo un video…

— ¿Un video? ¿Qué clase de video?

— Solo sé que Lily fue la encargada de esparcirlo…

— ¿Qué tipo de video? — ladeé un poco el rostro tratando de entender — ¿Ellas dos peleando…? O, peor aún… ¿Lily golpeándola?

— No…

— ¿Entonces…?

— La chica tenía un novio. Creo que todas sabíamos de él, pero él no estaba enterado de nada.

— ¿Y?

— El video era de ellos dos teniendo sexo… no sé cómo Lily lo consiguió. Pero se encargó de que cada persona en este campus lo tuviera… Fue horrible. Todos en clase comenzaron a burlarse de ella, haciendo gestos mezquinos e insinuaciones asquerosas. Los hombres se le acercaban para toquetear su cuerpo y manosearla de todas las maneras posibles. Ella solo se quedaba callada, llorando sola, soportando todos esos abusos en silencio.

— ¡DIOS MÍO, COMO ABORRESCO A LILY!— Me sobresalte. Puse ambas manos contra mi cabeza, llena de ira y frustración.

— Lo sé… muchas veces me pregunté por qué seguía siendo su amiga. Ya casi llegamos a la parte en la que me dejaron de contar varias cosas; siempre fui la amiga más débil. Odiaban que yo estuviera del lado de la pobre chica, pero ¿qué se suponía que hiciera?

— Estoy completamente de acuerdo.

— No tengo idea de qué más pasó… pero sé que la chica no puede ser la responsable de los asesinatos.

— ¿Por qué? Tiene todas las razones del mundo para hacerlo, aunque sé que el asesino es hombre. Quizás contrato a alguien… o es el novio de la chica…

— Alice.. — me interrumpió.

— ¿Qué?

— Esa chica… está muerta…

Todo mi cerebro se congeló. Mi boca quedó abierta y ya no podía oír el sonido de mi propia respiración.

— ¿Qué? — repetí. Quizás había oído mal.

— Te dije que estos no fueron los primeros asesinatos en el campus… — Su tono de voz cambió, ahora se echaba nerviosa. — Todas fuimos culpables…

— Pero…

— Ellas sabían, yo también y aun así dejamos que Lily continuara. — Sus palabras comenzaron a perder fuerza. — Quizás sí merecemos ser castigadas de esta forma, quizás yo solo soy la última porque fui la que menos culpa tuvo. Pero aun yo misma me atormento pensando en ello…

Mi mente empezó a cortocircuitar. Llevo sin respirar alrededor de un minuto. Mi pecho ha dejado de moverse y mi corazón de latir. Todo mi cuerpo se ha detenido. Esas fuertes punzadas en mi cráneo regresaron.

Me derrumbe en el suelo. Agarrando mi cabeza con ambas manos mientras grito de dolor. Elizabeth está asustada; no sabe qué va a hacer.

Lágrimas brotan de mis ojos. ¡¿Cómo pudieron ser tan crueles?!…

¡¿Cómo nunca les importó?!

— A-ayúdame — extendí mi mano temblorosa hacia ella lo más que pude.

Ella no sabe qué hacer; está igual de paralizada que yo lo había estado unos segundos atrás. Siento que puedo morirme y aun así nadie vendría a ayudarme. He perdido todo el control sobre mi cuerpo. Mi pecho se comprime más con cada intento fallido de volver a respirar. Ese hormigueo en mis pies escala hasta mi trozo, engarrotando cada parte de mí. Mi cabeza no solo está mareada, dando vueltas como un carrusel, sino que también da fuertes palpitaciones, lo suficientes como para provocarme un derrame cerebral. Estoy completamente fuera de mí en cuerpo y alma.

Elizabeth, por fin, reaccionó, sentándose a mi lado en el suelo. Sus manos también tambalaban; todo su cuerpo lo hacía. Acaricio con delicadeza mi pelo, dándome suaves toques llenos de compasión.

— Respira, Alice… tienes que hacerlo… yo te ayudo. — Coloco su otra mano sobre mi pecho.

Las lágrimas siguen saliendo de mis ojos. Por segundos puedo jurar que me iré de este mundo.

— Cuenta conmigo… uno, inhala… dos exhala… — comenzó a hablar.

Mi pecho continúa tenso, duro como una piedra.

— Yo sé que tú puedes; eres muy fuerte.

<>

¿Por qué aún no llega para salvarme?

Tiene que venir…

¡Lo necesito, lo necesito tanto como el aire que no estoy respirando!… Quiero sentir ese calor que desprende su cuerpo y envuelve el mío como una gruesa y cálida manta. Anhelo escuchar su voz, aunque a veces sea demasiado fría. Deseo buscar mis ojos en el reflejo de los suyos. Que sus manos envuelvan mi torso y me lleve con él, no importa si me lastima… quiero que sea él quien me salve…

Maxton, por favor protégeme de este mundo que me ha hecho tanto daño…

— Vamos, Alice, solo un poco —la voz de Elizabeth comienza a sonar más lejana. Mis ojos se van cerrando de a poco; no deseo morir, no ahora que estoy tan cerca de la verdad…

—¡Alice… !— esa voz. — ¡Razona, Alice! — Había un toque de desespero en sus palabras — ¡QUITATE! — empujó a Elizabeth a un lado. — ¡MIRAME, ALICE! ¡DIABLOS, SOLO MÍRAME! — sacudía mi cuerpo de un lado a otro, tratando de que no cerrara los ojos. — ¡TODO ESTÁ BIEN; YA ESTOY AQUÍ!

Por fin lo veía; sí, vino a salvarme. Estaba aquí por mí…

— ¡TODOS FUERA DE LA MALDITA CAFETERIA ES UNA JODIDA ORDEN! — grito alterado.

Mi pecho continuaba apretado. Él se sentó a mi lado, apoyó mi cabeza en sus pies, asegurándose de que pudiera observarlo.

— Respira… solo sigue el sonido de mi voz, ¿de acuerdo? Sé que puedes hacerlo. —Acaricio mis mejillas con sumo cuidado —cierra los ojos y piensa en otra cosa.

Hice exactamente lo que me pidió. Su voz me tranquilizaba; hacía que mi cuerpo soltara, poco a poco, toda esa tensión.

— Inhala …exhala … lo estás haciendo muy bien. Respira, estoy aquí contigo. Sea lo que sea, lo superaremos juntos…

Su voz suena como música para mis oídos. Todo esto había sido un desastre, pero, de alguna manera, él apareció para arreglarlo.

— Continuemos, vuelve a inhalar despacio… eso es. Solo escúchame a mí; yo vine a cuidarte.

Mis extremidades se aflojan lentamente. Estoy volviendo a sentirme con vida. El sonido de su voz me hace sentir mejor, y comienzo otra vez a respirar con más tranquilidad.

— Maxton… — murmure apenas con aliento.

— Eso, preciosa… — siguió sobando mi rostro. — ¿ya estás mejor?

Asentí lentamente, abriendo de a poco los ojos — D-dime que no me o-odias por esto… — me avergoncé un poco.

— No te odio — respondió en un tono dulce.

— Ahora sin mentir… — el aire está regresando a circular por mis pulmones. Me siento más ligera. Su toque en mi cara me calma. Nunca imaginé que de verdad el…

— Cuando digo que no te odio, lo digo en serio — comenzó a hablar despacio, ya más calmado. Veo cómo su pecho sube y baja, probablemente agitado por todo este embrollo— Te lo he dicho varias veces.

— No suena sincero. —Tosi un poco

Se quedó en silencio, acariciándome como si fuera una frágil muñeca de porcelana. Parecía que tenía miedo de romperme, a pesar de ser consciente de que yo ya estaba completamente destrozada.

Yo no soy yo y él no parece ser él. Toda su expresión refleja preocupación por mí. Como si en verdad me quisiera.

— Perdóname si a veces soy frío o distante. La verdad, nunca quise serlo… no contigo — sus ojos recorrían todo mi cuerpo; mantenía una mano acariciando levemente mi rostro, mientras con la otra tocaba mi cabello.

— ¿Entonces por qué continúas siéndolo? — Siempre tuvo razón al decir que yo hacía demasiadas preguntas… pero yo necesito esas respuestas.

— Porque así tú seguirás siendo mi Alice. No buscas un final feliz, no te interesan esas cosas. Tú quieres encontrar algo y yo te dejaré ser libre para que lo consigas… Pero si me lo pides, soy capaz incluso de dar mi vida por ti.

Abrí lentamente los ojos. Mi cara estaba inundada de lágrimas y de sudor frío. No había nadie a nuestro alrededor. Solo éramos él y yo una vez más, destinados a encontrarnos a través del dolor y el sufrimiento.

Por fin pude encontrarme a mí misma cuando me vi en esos espejos azulados que tenía por ojos. Me observa con debilidad… como si entre nosotros él fuera el más vulnerable. Se había doblegado, rendido ante mí.

— Perdóname si no puedo amarte como tú lo deseas…— mordió sus labios, aguantando sus palabras — no soy el hombre que va a prometerte la luna, o a decirte te amo todas las mañanas. Pero estoy siendo lo más sincero que puedo cada vez que te digo que tú me vuelves loco…

Lo miraba atenta a cada palabra que decía.

— No quise que ese beso acabara así. Ni siquiera deseaba terminarlo… mis labios anhelaban los tuyos con tanto deseo como las ganas que tú sientes al buscar respuestas.

— Entonces por qué me confundes diciendo todo esto si luego vas a continuar actuando con indiferencia… — baje la vista

— Mira a tu alrededor… Prometí que te protegería, y aquí vine una vez más para salvarte. — Hay cierta sinceridad en sus palabras, no me interesa si cada cosa que dice solo son mentiras que suenan demasiado bien en mis oídos. — No soy indiferente, no cuando se trata de ti.

Suspiro con cansancio. Mi mente vuelve a funcionar al ritmo del resto de mi cuerpo. Mi corazón sigue acelerado, pero no precisamente por ese ataque de pánico. Miro directo a sus labios, los mismos que antes me habían besado con pesadez y con una descarga emocional. Ahora estaban entreabiertos, diciéndome palabras que quizás alguna vez dentro de mi traumatizada mente soñé escuchar.

Tal vez Melanie, tenía razón aquel día dentro de esa camioneta cuando dijo que él solo tenía una extraña forma para decir que le gustó…

— Maxton… sé sincero ¿Qué sientes por mí? — lo observé fijamente. Esperando que su respuesta no sea otra decepción.

— Todo es más complicado cuando se trata de ti, Alice… — hizo una pausa bastante larga. Comencé a dudar de si esto era real o no — desearía decirte que te amo, pero eso no sería suficiente…

— ¿Entonces qué lo es para ti?

— Nada en nosotros es romántico y eso es lo que lo hace especial. Nos une el odio, el deseo y la obsesión por ver quién tiene el control. Ninguno de los dos es completamente inocente ni cien por ciento culpable. Solo damos lo que somos…

Su cuerpo se acomodó. Aún con la mirada fija en mí. Inclino levemente la cabeza hacia adelante; no esperaba que lo hiciese… al menos no de esa forma. Puso sus labios en mi frente y plasmo un beso como una espina en medio de una rosa.

— Igual, no tenemos que estar enamorados para sentirnos atraídos el uno por el otro. El amor envuelve con suavidad… en cambio, la obsesión asfixia. Tú decides cuál quieres que sea nuestro concepto. Pero eso sí… — volvió a pasar una de sus manos por mi rostro. — seguiría siendo una mentira…

— Tu me confundes, Maxton Hernes. — Eleve una de mis manos para también tocar su rostro

— Y tú me encantas, Alice Graham.

No necesito más de seis palabras para responder todas las preguntas que antes me había hecho. Todo lo que estuve sospechando de él durante todo este tiempo cobrará sentido justo ahora…

—¿Tú eres el conejo blanco, verdad? — insinué alzando una ceja.

— Se te está olvidando que dentro de esta historia existen más personajes… — murmuro con una sonrisa. — Yo nunca he sido ese conejo que persigues sin descanso. Solo soy un curioso gato morado que deja pistas dispersas a lo largo del camino. —Se encogió de hombros — Yo no guío, mucho menos soy claro a la hora de hablar. Eso es lo que haría el gato Cheshire.

— Dime quién es el asesino y déjate de juegos. Tú debes saberlo. —Su sonrisa se ensanchó. Tenía tanta razón; él jamás fue el conejo. Esa retorcida sonrisa suya lo dejaba muy en claro.

— Es tu deber, como detective, descubrirlo. Yo solo me aseguro de que todo salga según lo planeado.

—¿Planeado por quién?

— Por quién comenzó todo esto…

Me levante instantáneamente cortado todo el contacto físico que hace dos segundos teníamos. Él me observó con extrañeza. Mis pies avanzan por sí solos, retrocediendo unos pasos lejos de él.

— Tengo que irme… —dije cortante.

Maxton aún se encuentra sentado en el suelo. Sacude su traje mientras enarca una ceja.

—Tú mismo lo dijiste… Me estoy quedando sin tiempo.

…

Salgo corriendo de aquí lo más rápido que puedo. No voltee ni un segundo hacia atrás. Mi plan ha salido a la perfección… Esos dos ojos que se escondían detrás de una pared nos estuvieron observando todo este tiempo. Sabía que si algo me sucedía, Maxton no dudaría en aparecer lo más rápido posible. Ni yo misma me lo puedo creer lo bien que ha funcionado. Todo está saliendo de acuerdo a lo que planeé.

Maxton tiene una relación directa con el asesino; él lo está encubriendo. Me lo acaba de confirmar. Desde un principio sabia que me estaban observando pero no tenia idea de quien era… hasta que vi el reflejo de aquellos ojos azules escondidos detrás de un periódico. Y otro par diferente que me miraba desde la espalda, como dos espadas que se clavaban al mismo tiempo en mi pecho…

<>

Créeme que lo sé y he sabido aprovechar cada oportunidad que he tenido.

Tal vez él podría ser el gato Cheshire, pero… El conejo nunca me ha llevado la delantera, porque cuando él iba yo ya estaba regresando…

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas