Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

All.of.us - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. All.of.us
  3. Capítulo 4 - 4 Your expectations not mine
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: Your expectations, not mine 4: Your expectations, not mine Melanie Creo fielmente en que las amistades no se hacen, sino que ellas por sí solas nacen.

Siento que eso fue lo que pasó con Alice.

Nunca imaginé que alguien como ella terminaría compartiendo la misma casa que yo, y siendo mi mejor amiga.

Alice es a la persona a la que recurro en todo momento, cada que la más mínima cosa sucede, ahí está ella escuchándome, y viceversa.

No estábamos ni remotamente cerca de estudiar las mismas carreras, tampoco teníamos clases juntas.

Así que yo amaba cuando caía la tarde y podíamos convivir juntas luego de un largo día, contándonos todos los acontecimientos desastrosos que sucedieron mientras la otra no estaba.

Digo ” desastrosos ” porque nunca nos sucede nada normal.

Empezando porque ambas estudiábamos en una universidad metida en el medio de un pueblito olvidado, la cual ahora era centro de atención luego de haber sucedido el asesinato de un estudiante el pasado viernes por la noche.

El mismo día que Alice salió sin siquiera mirar su teléfono , y la causa de nuestra reciente pelea.

No trataba de ser mala o quisquillosa, solo la estoy cuidando.

Quiero a Alice, aunque ella a veces ni siquiera lo note, me preocupo por su bienestar.

La conozco, es impulsiva, y muchas veces suele tomar decisiones sin pensar.

Cuando me dijo que estudiaría criminología estuve emocionada por ella, a pesar de todo me gustaba sentarme mis noches de sábado a ver casos de asesinos seriales, pero todo desde la comodidad de mi sofá.

Nunca imaginé que mi mejor amiga acabaría envuelta en ese tipo de cosas, las cuales son más difíciles y reales de lo que cualquiera puede imaginar.

Me gusta que durante las noches nos sentemos en la sala , mientras ponemos una película de fondo y platiquemos acerca de todo un poco, pero esto …

me parece excesivo, hasta para ella: — ¿Recuerdas el “asesinato” del viernes por el cual te pusiste histérica?

— Alice fue la primera en hablar, lo hacía mientras limaba sus uñas sin poner mucha atención al detalle.

— Hoy hablamos acerca del tema en mi clase de Criminología, y…

— ¿Y qué?, no me digas; ¿van a jugar a los detectives para tener un diez, jajaja?

— dije con ironía pero no la escuché a ella reírse Seguía limando sus uñas, inclinó un poco su cabeza hacia la izquierda y, las sopló como para quitar el exceso de polvo.

— Si, eso haremos.

— ¿¡Qué!?

— Fue mi única reacción Me quedé en silencio esperando a que su cinismo e ironía hablaran por ella y dijeran algo como : “Si claro porque el asesino es hombre, no tengo pruebas ni tampoco dudas” Pero no lo hizo.

— ¿Es en serio?

— Si, de hecho estoy halagada.

Sólo escogieron a un par de alumnos, específicamente a los mejores de la clase para analizar el caso e investigar ayudando a la policía.

Nos darán extra crédito y no tendremos que hacer el examen final.

— Ósea, me estás diciendo que vas a meterte a investigar un caso real, policial, con un asesino suelto aquí.

Dentro de la universidad.

— Si — continuaba limando sus uñas con una enorme tranquilidad que me inquietaba.— Suena bastante fácil para mi, iremos juntos a la escena del crimen muy pronto…

Alice, suele llegar todos los días con un nuevo dato que comentar acerca de asesinos, violaciones, casos de abuso infantil, y yo siempre suelo escucharla con mucha atención ya que me encanta el tema.

Nunca la he juzgado.

Pero hay algo en esto que es más…

Más que un dato, más que algo que simplemente se cuenta.

¿Por qué meterían a alumnos no entrenados de primer año universitario para ayudar a investigar a la policía sobre un caso real, con peligro presente?

Hay algo en todo esto que no me convence, tampoco me da un buen presentimiento.

— ¿Qué tal si por primera vez te mantienes lejos de la zona de fuego, y rechazas la oferta?

— Trate de sonar lo más calmada que pude, no quería que Alice se sobresaltara como siempre y termináramos peleando porque según ella “nunca estoy de acuerdo con sus decisiones” — ¿Por qué lo haría?

Me gusta la idea.

— No tengo un buen presentimiento de esto.

— No voy a morir Mell, voy a estar en una oficina, hablando con oficiales acerca del caso y posibles sospechosos.

No soy policía, soy detective.

Además, tengo algunas sospechas…

— De alguna forma u otra siempre terminas involucrada y haciendo cosas peligrosas.

— Mis manos sobre mi regazo comenzaron a picar.

Sentía otra vez esa necesidad de decir algo, pero terminaría mordiéndome la lengua como siempre.

Alice no me escucharía, le daría igual lo que sea que yo diga.

No había mucho que hacer para impedir que no se involucrara.

— Al menos prométeme que no harás nada raro.

— Prometo no hacer cosas raras…

y que tú lo sepas …

Susurró algo al final de esa frase, no pude escuchar bien de qué se trataba pero sabía que no era bueno.

— ¿Cómo te fue hoy en matemáticas ?

— trató de cambiar de tema.

Por fin había dejado de limar sus uñas; parecía que ya me ponían un poco de atención.

— Bastante bien la verdad, ya comienzo a entender la clase.

Mi tortura empieza mañana con economía.

Así como a ti te tortura dar historia, yo odio economía.

— incline mi cabeza hacia atrás, soltando un gran suspiro de frustración solo al recordar que mañana volvería a dar economía.

Si Alice podía odiar a todos, yo podía detestar la clase de economía.

Lo peor era que literalmente esa era mi clase principal este semestre, si no la aprobaba tendría que repetirla, ya podía ver mi futuro a la vuelta de la esquina, porque era muy obvio que no pasaría a menos que un milagro bajara ahora mismo del cielo.

— Todo estará bien.

Una D es la nueva B, yo también tengo D en historia y aquí ando, sobreviviendo.

— Si, pero al menos tu profesora no te odia — voltee los ojos en frustración — estoy un noventa por ciento segura de que esa señora serás tú de vieja si no cambias, igual de obstinada, odiando a todos y sin marido.

— ¡Ey!

— soltó insultada poniéndose una mano sobre el pecho de manera dramática — No seas tan cruel, eres mala.

— Es la verdad, odias a todos, eres obstinada y cuando una cosa te entra en la cabeza, ni Dios te la quita, estás loca y para colmo odias a los hombres lo cual hace que exista una probabilidad de un 99.9% de que nunca tengas novio por tu propia decisión.

— Bueno…

nadie te pregunto de todas formas — hizo un gesto con su lengua como si fuera una niña pequeña, lo cual me daba completamente la razón sobre que si, definitivamente se convertiría en mi profesora de economía.

— Sabes, y sobre la clase de historia mi profesora se va por tres semanas.

— ¿Ósea, no historia por tres semanas?

— Ojalá, esa señora consiguió a un suplente.

— Uy — hice una mueca de desagrado — ¿viejo quisquilloso como el de sociología?

— Peor, niño rico y mimado que se cree superior a los demás, bla bla bla.

— Alice se levantó del sofá y se dirigió hacia la cocina en busca probablemente de una botella de agua.

Abrió la nevera y hizo exactamente eso.

Agarro una botella de agua, se sirvió un poco en un vaso, y regresó lentamente hacia el sofá.

— ¿Cuántos años tiene?

— levante una ceja — 25…

y no lo llames “Dr” aún está estudiando para un doctorado en neurología, tiene maestría en psicología, licenciatura en historia y lenguas.

Lo odio.

— ella hizo un gesto como si le temblara el ojo, y comenzó a balbucear.

— ¿Pero qué te hizo ahora el pobre muchacho?

— ¿Recuerdas que ayer te conté sobre cómo un idiota volteo uno de mis cafés?

— No…

— A…

— ella parpadeó confundida y fingió demencia por unos segundos << ¿Qué no me estás contando Alice?

>> — Bueno, ayer cuando me cuestionaste sobre por que un café era más grande que el otro.

En verdad había comprado dos iguales y un idiota me hizo derramar uno metiéndose delante de mí — ella miró hacia un lado como si estuviera pensando si contarme o no lo siguiente.

— Luego de que peleé con él como por diez minutos y tú no lo notaste por estar pendiente a tu teléfono, el me dijo que tomara su café, y se fue sin más.

Todo lleno de café, incluso me llamó “niñita inmadura”.

Por eso tu café era más grande.

— Ósea me mentiste, y además no me contaste algo que había sucedido.

— me crucé de brazos mirándola directo a los ojos.

— Si, y no.

No te mentí, solo omití partes de la historia.

— ¿Cómo que un idiota hizo que derramaras el café, peleaste con el y luego el te dio el suyo el cual me terminaste dándome a mí?

— volví a levantar una de mis cejas — Si.

Pero descuida; el ni siquiera había tocado su café, estaba en la barra.

Solo le quité la etiqueta para que no preguntaras quién era “Maxton” — ¿Así se llama?

Ella asintió con la cabeza y continuó con su historia— En fin, cuando llegue a la clase de historia mi ‘ queridísima ‘ profesora anunció que se iba por tres semanas y uno de sus ex alumnos estrellas sería nuestro nuevo profesor.

Un poco más le faltó para decir que es heredero al trono de Inglaterra y…

— Y era el supuesto “Maxton” tu nuevo profesor ¿verdad?

— Si — Soltó un gran suspiro como si llevara rato atorado dentro de sus pulmones — ¿Qué tan malo es?

Alice volvió a mirar hacia otro lado, se separó un poco de mí, mientras se encogía de hombros.

— Le dije: Abuelito, niño mimado, inútil, ciego cuatro ojos, retrasado y le recordé que era hombre, y los hombres no sirven para nada.

— No es…

tan malo.

— trate de consolarla — Me miró directamente a mí cuando entró al salón, y no, no fue lindo.

— ¿Al menos es guapo?

— ¡Ay tú y tus cosas!

.

¿Qué tiene que ver que sea guapo o no?

A nadie le importa eso, déjalo en paz solo es un viejo egocéntrico, ciego y que pronto empezará a quedarse calvo.

Los hombres promedio comienzan a perder el cabello a partir de los veinticinco.

— Okay…

pobre muchacho.

Bueno, si quieres subir esa D, no vuelvas a insultar al profesor.

¿Que tal si te disculpas por echarle café encima y le llevas uno mañana?

— trate de ofrecerle algunas ideas para que no termine peleada con su nuevo profesor, y una clase reprobada como yo.

Pero ya dije que Alice era terca, muchísimo, y cuando se le metía algo en la mente, no había ni un Dios que se lo sacara.

— ¿Por qué tendría yo que disculparme con ese viejito?

— negó con la cabeza mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho — fue el quien se metió en el medio.

— Pero luego te regalo un café.

— ¿A quien le importa?

No a mi.

Problema suyo, para eso le pagan, que gaste su nuevo salario de maestro en comprarse más cafés.

— Ya veo, entonces no amabilidad con el profesor.

— No, y esta charla ya acabó, es hora de preparar la cena.

Alice, se levantó una vez más del sofá, tomando rumbo hacia la cocina.

No sabía que cocinaría pero al parecer eso sería lo único que la calmaría ahora…

…

Esa noche pensé muchas cosas antes de ir a dormir, como: ¿Cómo rayos aprobaría economía?

O ¿Por qué Alice nunca me escuchaba?

También pensé cosas con respecto a mi vida personal.

Era curioso que quisiera o no, Alice siempre terminaba envuelta en algún drama con un hombre.

Pero yo…

Se me hacía deprimente el solo pensar en eso, cada que me gustaba un chico resultaba en: tenía novia, había algún problema de por medio, o genuinamente el no estaba interesado en mi.

Ya era patético solo pensar en que yo podría gustarle a alguien.

No metería, todas las chicas hemos soñado alguna vez en ser las elegidas, las principales en su propia historia de amor.

Prometí que este año me centraría en mi, en mis materias y estudios, pero no puedo evitar mirar a mi alrededor y verlos a todos siendo felices con sus parejas y preguntarme : ¿Qué hay de malo en mi?

¿Por qué ellas si y yo no?

¿Que acaso no soy suficiente?

¿Por qué Dios es tan cruel conmigo, que quiere de mí?

Con Alice es diferente, ya que ninguna ha tenido una relación; pero entre nosotras dos, ella es quien ha estado más cerca de tener una con muchos de sus “ligues” fallidos.

Yo ni siquiera llego a esa categoría.

Tanto que pensar, para siempre terminar con el mismo tema deprimente antes de dormir.

La “apuesta” que tengo con Alice, en verdad era un intento desesperado de conseguir novio, en mi lógica: Si una tenía, la otra con el tiempo también lo conseguiría.

Pero la verdad es que la única interesada siempre he sido yo.

Fue para mi muy decepcionante que el chico que me gustaba hace tres días resultara tener novia.

Esto ya es avergonzarte.

— Tienes que aprobar economía, no hay tiempo para hombres.

— me repetí como siempre antes de dormir, tratando de auto convencerme que nada más que eso importaba.

&&& — Algún día mi sueño se hará realidad ,y yo seré libre de esta clase — susurre antes de entrar a aquel salón en donde probablemente todos estaban en la misma situación que yo, pero eso no quitaba el hecho de que me sentía mal conmigo misma La culpa era de la profesora.

Todos decían que no explicaba bien.

Hablaba mucho, pero no explicaba en concreto sobre un tema.

Luego hacía exámenes todos los jueves sin ninguna razón o explicación clara.

Alice probablemente estaba en historia mirando mal a su profesor.

Pagaría por estar ahí con ella ahora mismo burlándome de lo que sea en vez de estar aquí en esta tortura.

— Por favor tomen asiento.

— usualmente llegaba un minuto antes de comenzar la clase, por lo cual ya casi todos estaban sentados y la Dr.King lista para hablar sin parar durante los siguientes cuarenta y cinco minutos.

Camine hasta el fondo de la clase cargando de mala gana mi bolso, mientras sentía el peso de mis pies arrastrarse por el suelo.

Esta era la única clase que me deprimía tanto como para no desear estar viva.

Arrastre la silla hacia atrás, haciéndola rechinar como el sonido de unas uñas siendo rasguñadas sobre madera.

— Sáquenme de aquí.

— solté el bolso en el suelo y apoyé completamente mi cabeza sobre la mesa.

— Disculpa…

¿Puedo sentarme aquí?

— escuché una voz para nada familiar hablándome…

a mi.

Yo no hablaba con nadie en esta clase.

— ¿Yo?

— levante la mirada para encontrarme con un chico pelinegro vestido de traje con corbata, observándome intensamente.

— Si, claro.

— dije con desinterés.

El abrió la otra silla, sentándose justo a mi par.

Saco su laptop de su mochila, mientras que parecía escribir algo en ella.

<< Otro más que viene a humillarme en esta clase >> al menos podré copiarme de alguien…

<< ¿Eres inteligente amiguito?

>> — ¿Cómo te llamas?

— dijo el chico volteando su cabeza, clavando nuevamente sus ojos en mi.

Había estado mirándolo fijamente desde que se sentó sin siquiera darme cuenta.

— Soy- mi…

mi nombre es Mel..isa.

¿¡ qué!?

— sacudí mi cabeza en desconcierto — Melanie, me llamo Melanie.

— Un placer conocerte Melanie, mi nombre es Preston.

— el extendió su mano, presentándose de manera formal.

— soy nuevo en esta clase como puedes ves.

¿Hay alguna tarea asignada ahora mismo o algo por el estilo?

Negué lentamente con la cabeza, hipnotizada por el color azulado intenso de sus ojos, los cuales hacían un gran contraste con su cabello negro azabache.

— Solo tenemos un test este jueves.

— ¿Qué estamos dando ahora mismo?

— Funciones y estadísticas…

— Me parece genial.

Quizás puedas ayudarme un poco, no soy muy bueno en funciones.

— Jaja…

— se me escapó una risilla.

— ¿Qué es gracioso?

— preguntó el, no con malas intenciones, sino más bien curiosidad.

Había notado que estaba atento todo el tiempo hacia mí.

Como si me analizara con la mirada — Que yo no soy buena en ninguna de las dos, a penas y entiendo esta clase.

— me mofe de mi misma — Eso está muy bien.

Yo tampoco soy muy bueno pero estoy seguro de que podríamos lograr algo trabajando en equipo.

¿A qué hora sueles estudiar usualmente?

— el continuaba preguntando sin sacarme los ojos de encima, no sabía si me gustaba o me hacía sentir incómoda.

— ¿Estudiar?

Pues…yo — volví a balbucear — yo solo estudio en casa, luego de la escuela.

— ¿Ósea, no vives aquí?

— Si, vivo en el campus.

En un apartamento, estudio en mi cuarto.

— Entiendo.

— por unos segundos volvió a mirar su computadora.

Creía que ya había terminado su charla pero el decidió continuar.

— Igual podríamos estudiar un día después de clases en la biblioteca si gustas.

Yo también vivo aquí en el campus, en un apartamento.

Siempre he creído que el estudio en equipo es la mejor forma de aprender algo.

— Si…

supongo.

— ya comenzaba a sentir el calor en mis mejillas, por lo cual decidí que era el momento perfecto para volver a bajar la cabeza y fingir que el no estaba ahí.

Sólo que el tenía otros planes.

— ¿Qué estás estudiando?

Yo estudio business, voy en primer año.

— Estudio economía en primer año.

— Oh, ósea, que esta es una de tus clases esenciales, muy bien por ti.

Debes de tener un buen promedio entonces.

— Jajaja — volví a reírme — ¿Volví a decir algo que no es?

— se cuestionó — Tengo una D en esta clase.

— hablé por lo bajo un poco avergonzada — Las D son las nuevas B, eso está totalmente bien para una estudiante de primer año.

Te propongo algo: ¿qué te parece si yo hago que tengas una B real en esta clase?

No tenía ni idea de quién era este chico pero ya me estaba asustando.

¿Por qué no se callaba?

¿Por qué aún seguía hablando, en lugar de irse como hacían todos los demás?.

Me daba un poco de miedo lo convincente que estaba siendo y lo nerviosa que me hacía sentir.

— ¿A cambio de?

— De qué me muestres el campus después de clases, y me des algunas indicaciones.

— ¿Solo eso?

— levante una ceja — ¿dónde está el truco?

Mi mejor amiga es criminóloga; ella me ha enseñado a no confiar en extraños.

— Técnicamente ya no somos extraños; Sabes mi nombre, mi edad, donde vivo y que estudio.

— No dijiste tu edad.

— ¿Cuántos crees que tengo?

— el sonrío.

¡Dios mío sonrío!

Quería derretirme ahora mismo.

Tenía la sonrisa más linda y tierna que había visto nunca.

Eso me asustaba.

<< No Melanie, cálmate.

Es solo un chico >> << Uno muy lindo…

>> — Veinti…tres…

— ¿Me veo tan viejo , jajaja?

Ahora soy yo quien se ríe de eso.

Tengo Diecinueve.

— Señorita Melanie y compañía…

Por favor hagan silencio a menos que tengan algo que decir a la clase…

¿Tú eres?

— Hablo la Dr.King Si mis mejillas antes estaban rojas, ahora estaban totalmente ardiendo de toda la vergüenza.

Todo el salón se volteó a mirarnos.

Volví a sentirme como una niña en la secundaria siendo regañada por la profesora más insoportable de la escuela.

— Preston Hernes.

Para servirle Dr.King, es un placer estar en su clase — El se levantó de la silla para presentarse mientras todos lo observaban.

Parecía disfrutar la atención, se acomodaba el traje mientras mantenía una sonrisa perfecta en el rostro.

<< ¡Dios este chico!

>> — Oh, señor Hernes.

Es un placer para mí tenerlo en mi clase.

Podría pasar al frente y resolver este ejercicio en la pizarra por favor.

— Con gusto.

Aún sosteniendo esa sonrisa impecable, giró su cabeza por un segundo, guiñándome el ojo antes de avanzar con toda la seguridad del mundo hacia adelante.

Se paró frente a esa pizarra y comenzó a resolver el ejercicio como si fuera una simple ecuación.

— Listo, la verdad fue muy simple resolverlo.

— Estoy asombrada señor Hernes.

No esperaba nada menos de usted, gracias por resolver el ejercicio, ahora siéntese y guarde silencio al lado de la señorita Melanie.

Regreso a la silla aún sosteniendo esa sonrisa confiada y victoriosa.

— Dijste que eras malo en funciones — le reproché en cuanto se sentó — solo fue suerte…

¿Entonces, me vas a dejar ser tu profesor o no?

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas