All.of.us - Capítulo 5
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5: First crime 5: First crime Alice Martes durante la noche cerca de las 10:30, fue encontrado el cuerpo de una estudiante de medicina llamada Emily Cooper; 22 años de edad, tercer año de la carrera.
Caminaba sola por el campus de regreso a su dormitorio luego de un paseo nocturno.
El cadaver aparecio justo al lado de un árbol.
Testigos cerca de la zona aseguraron creer que Emily, parecía estar sentada “descansando” al lado del árbol.
Nunca se imaginaron que en verdad había sido brutalmente apuñalada siete veces en el pecho, para luego acabar degollada.
Segundo asesinato en el campus, uno detrás del otro.
Nunca antes había sucedió algo así en ciento cincuenta años de fundación.
Parecían escenas de película de terror.
Los estudiantes atemorizados, con toque de queda a las siete en punto y clases nocturnas canceladas.
No había duda de que ambos homicidios habían sido más que accidentes, pero seguían sin parecer planeados.
Un verdadero asesino no deja a libre empresa sus crímenes para hacerlos evidentes; Entonces: ¿Qué es lo que quiere lograr esta persona con esto?
¿Que está buscando?
La policía asegura no haber encontrado evidencia dentro de la escena del crimen.
Algo que deja a todos en desconcierto a la hora de encontrar pruebas.
” Mente culpable: Intention de cometer un crimen.
Acto criminal: La acción en si” …
— Buenos días, casi tarde .
— Escuché la nueva voz torturante que me daría clases durante estas próximas semanas.
Cerré el cuaderno en donde estaba escribiendo todo acerca del caso.
La clase estaba casi vacía, se podía decir que éramos unos diez estudiantes de treinta y cinco que tenía la matrícula del salón.
Muchos de ellos habían preferido quedarse en sus dormitorios después de lo sucedido ayer nuevamente.
Un homicidio era poco común; pero dos, ya había dejado de ser una simple coincidencia.
Escuche que muchos de los estudiantes habían decretado de la universidad, cancelando matrículas o haciendo traslados a otras más “seguras”.
Todos teníamos miedo de ser los siguientes.
Se sentía como estar en una película de terror o un thriller de asesinatos.
Habían padres quejándose en todos los teléfonos de cada una de las oficinas dentro del campus, reclamando por una ‘suspensión de las clases’ hasta que se resuelva el caso.
Algo que era bastante…
imposible.
— Ya veo que no somos muchos.
Entiendo, creo que todos tenemos miedo, pero no se preocupen, al menos aquí puedo decir que estamos seguros jajaja.
Por favor saquen sus libros.
Todos seguimos las instrucciones y sacamos los libros de historia.
Se suponía que estábamos hablando acerca de la revolución francesa, yo no tenía ni idea de nada, me la pasaba todas las clases usando ambos audífonos y casi que dormida.
Así que hoy haría exactamente lo mismo, no tenía ganas de hacer nada, tampoco de escuchar al abuelito hablar.
— Primero, me gustaría que todos se presentaran para mí, se que estamos a mitad del semestre, y ya hicieron esto con la Dr.
Browser, pero necesito al menos una presentación para tener idea de quién es quién.
No hay problema si no desean hacerlo, incluso yo lo haré, será rápido lo prometo.
— decía todo eso en un tono firme y frío, como el de un coronel entrando a sus soldados.
Se sentía imponente.
El abuelito se volteó y escribió su nombre completo en la pizarra, justo como si fuera una escuela secundaria — Ya se que les parece un poco anticuado que escriba mi nombre en la pizarra, tal vez mi método de estudio no sea el mejor y les parezca aburrido, pero por favor ténganme algo de confianza jajaja — terminó eso con una carcajada que sonó tan falsa como el Rolex que tenía en la mano.
<< Lo odio >> — Mi nombre es Maxton Hernes.
Me gradué a los diecisiete con honores en historia y lenguas de esta misma universidad, empecé mi maestría a los dieciocho en psicología general y justo ahora aún me encuentro cursando mi doctorado en neurología.
— el camino alrededor del salón y se paró justo en el medio acomodando su saco con ambas manos — ¿Qué por qué estoy aquí?
Pues recibo puntos extra en todas mis clases solo por venir a enseñarles algo que me encanta.
No aspiro a ser profesor ni nada que tenga que tenga que con enseñar, aspiro a graduarme y convertirme en un neurólogo.
Me interesa mucho el arte, la psicología y quizás abrir cuerpos para investigarlos…
Todos se quedaron en silencio sacados del hilo de la historia.
El se mantenía firme en medio del salón — Solo bromeó…
ahora por favor díganme sus nombres y carrera.
Será bastante rápido teniendo en cuenta que solo somos diez.
Todos comenzaron a hablar acerca de si mismo, yo como siempre sería la última por sentarme en el fondo.
Tenía un pequeño problema con mi persona, y ese era que cada que alguien me caía mal más de lo normal, yo lo hacía notar, no con palabras sino con expresiones.
Lo más probable es que haya estado toda la presentación del abuelito con mala cara mirándolo directo a los ojos sin darme cuenta; y justo por eso el dijo lo siguiente: — Allá atrás en el fondo, que tal si vienes aquí adelante y nos dices tu nombre.
Estás un poco lejos, no puedo verte.
— No gracias profesor Hernes, aquí estoy bien.
— dije de mala gana.
— Oh espera …
— De la nada dijo como si estuviera muy entusiasmado.
Su expresión pasó de ser fría a reflejar maldad en sus ojos, esa típica picardía de alguien que te odia y tú lo sabes cuando te mira.
— ¿No eres la niña café?
Todos se quedaron perplejos en silencio mientras el se acercaba a mi.
Se paró justo frente a mi mesa mientras me miraba directo a los ojos, sosteniéndome la mirada.
Una pequeña sonrisa, casi in notable se formó en la esquina izquierda de su labio, y justo ahí lo entendí todo.
<< Me haría la vida un infierno >> Si antes con la Dr.
Browser era malo, ahora con este idiota aquí no sabía cómo carajos iba a aprobar la maldita clase.
— Oh, lo siento, te confundí con alguien más.
¿Puedes decirnos tu nombre por favor?
— Hijo de tu grandísima puta…
— susurre entre dientes.
Fingí poner la sonrisa más falsa e hipócrita que pude, mostrando toda mi dentadura— Alice, y estudió criminología.
— Criminología mmm…
— se detuvo a pensar unos segundos antes de continuar con su intento de humillarme públicamente — me gusta.
— el seguía ahí parado observándome fijamente, me desafiaba con la mirada, sabía muy bien lo que hacía, pero yo también…
— Si tanto le gusta debería pasar también un curso pre grado de criminología — mi falsa sonrisa de ancho aún más — ya que es tan inteligente.
Su sonrisa también creció, pero fue muy mínimo el detalle cuando ambas comisuras se levantaron un poco más, haciendo una sonrisa de egocentrismo y victoria al mismo tiempo — Me parece genial, lo apuntaré en mis metas de este año, junto aprender ruso.
Ya que, esto también es un dato curioso de mi chicos; hablo cuatro idiomas: Español, el cual es mi lengua materna, Inglés, Alemán e Italiano.
Voltee los ojos con el aún presente — ¿Qué es tan irónicamente molesto señorita Alice?
— preguntó — Que, con todo respeto profesor Hernes, desde que entró al salón solo sabe alardear de “lo muy inteligente que es” pero seguimos aquí sin haber comenzado la clase.
El se inclinó un poco hacia la mesa, bastante de hecho.
Considerando que medía unos…
no lo sé, yo usaba tacones todos los días de al menos unos doce centímetros, pero el seguía siendo muchísimo más alto que yo.
Su cercanía fue tanta que pude sentir su aliento con olor a menta rozarme ambas mejillas, como si fuera una bofetada sin mano.
— Tan imprudente e inmadura como siempre.
— el hizo una pausa para acercarse a mi oreja, ¿qué diablos hacía?
Todos nos estaban mirando — Me gusta tu audacia al querer enfrentar y provocar a tu profesor, pero eso no te llevará muy lejos.
Volvió a tomar postura, acomodar su saco y caminar como si nada hacía al frente del salón.
Borro todo rastro de sonrisa y lo tornó una vez más en esa típica expresión sería suya.
Violines sonaban dentro de mis orejas, como una orquesta a todo dar, haciendo estruendo en mis tímpanos.
Era la rabia contenida que no sabía que podía explotar dentro de mi.
<< Así que ahora será así >> Si antes odiaba historia, ahora esto sería una tortura en vida, como si me sacaran los dientes uno a uno con unas pinzas de electricidad.
— Me gusta que la clase sea interactiva, que todos tengamos una opinión; y me emociona mucho porque la señorita Alice, parece tener muchas cosas para decir a lo largo de estas tres semanas.
Poco a poco iremos entrando en tema.
Volví a voltear los ojos, enterrando la cabeza en aquella mesa fría y dura.
— No me gustan los dormilones en mi clase, tengo una política muy exigente con respecto a eso.
No dormir, no usar teléfonos o laptops, todos escribimos a mano y en cuadernos.
Me gusta tener un salón cómodo para mis estudiantes pero esto no es un dormitorio, así que a dormir a otro lado.
Sentí como uno de mis ojos temblaba con un posible tick nervioso que este hombre estaba provocando en mi.
Lo odio, lo detesto, lo mataría ahora mismo si pudiera.
<< Solo le eche un café en sima, ¡Por dios, No es para tanto!
>> << Ni siquiera fue a propósito >> Me dio literalmente igual toda la basura que estaba hablando, seguiría con mi cabeza enterrada en la maldita mesa, y me negaría a levantarla, incluso si el mismo venía a agarrarme de los pelos obligándome a mirar hacia arriba.
Era un hijo de su grandísima puta.
Abuelito, no me equivoqué.
Se comporta como un viejo de sesenta y tantos que ha tenido cinco divorcios y varios hijos regados por distintas partes del mundo.
Podría decir que es un pedofilo que seguramente igual al resto de la gente de este pueblo va a la iglesia y en las noches fuma marihuana mientras habla con niñas de diecisiete años pidiéndoles nudes.
Como sea, solo voy a bloquear su molesta voz de mi mente y dejaré que el maldito tuno de clase pase corrido .
&&& — Mell, ¿ donde estás ?
— lo primero que hice al salir de esa estúpida clase fue hacerle unas cuatro llamadas perdidas a Melanie, hasta que por fin se dignó a contestar.
— Holis querida ¿Qué pasa?
— contestó , sonaba risueña.
— ¿Dónde diablos estás?
Escuché una risa detrás del teléfono.
<< Melanie estaba con alguien más>> — Ven a la librería, segundo piso.
Ella colgó la llamada.
No entendía que carajos pasaba, el día iba de mal en peor.
Para colmo mi mejor amiga estaba con alguien más, muy contenta al parecer.
Me llevé mi mala cara hacia la librería en donde vería por qué tanta emoción a través del teléfono.
No era celosa la verdad, todo me daba igual , pero hoy era uno de esos días en los que no; Días en los que la más mínima tontería me hacia desbordar la poca paciencia que tenía hasta el punto de desconocerme.
Camino quejándome internamente de lo mucho que odiaba a Maxton.
No tenía número uno en la lista…
tenía, porque ahora estaba más que claro para mí quién sería el que ocuparía ese puesto.
— Sabes que…
ni una mierda.
— me di media vuelta.
Ya no iría a la librería a encontrarme con Melanie y hablarle acerca de lo sucedido.
Estoy enojada, no me gusta estarlo, suelo hacer cosas por impulsividad y esta era una de ellas.
…
Atravesé en medio del pasto ya no tan verde que había en medio del camino desolado por el cual andaba.
Al estar totalmente nublado el día, hacía que los caminos estuvieran más vacíos de lo usual, ya que casi todos los estudiantes suelen tomar el bus.
¿Que a dónde voy?…
a la escena del crimen que se supone que tengo que analizar en grupo, pero como odio a todos y cada uno de los que estudian conmigo; pueden joderse porque no voy a ir con ninguno de ellos.
….
Camino sola con ambos audífonos puestos.
Pequeñas gotas de lluvia caen encima de mi, pero no me importa.
Necesito despejar mi mente para no pensar de que forma puedo desvivir a “El profesor Maxton”, esa no es una opción…
aún << Podría ser como Dexter…
Matar gente en la noche, y ayudar a la policía por el día.
No suena mal >> El asesinato había ocurrió en uno de los edificios más antiguos y apartados de todo el campus.
Esta universidad se encontraba construida encima de una colina, mientras más subía, más frío hacía.
Era literalmente el último edificio, justo en la punta de la colina.
Muy pocos estudiantes entraban a esas instalaciones.
Se suponía que ya no daban clases allí, pero por alguna razón abrieron un par de aulas para clases nocturnas, de cinco a siete de la noche.
Muy pocos estudiantes hacen el esfuerzo para tomar ese tipo de clases, sin contar que la especialidad es medicina general.
¿Quién diablos viene a dar clases de medicina general a las siete de la noche?
— Por eso les pasa lo que les pasó…
— Susurre frustrada mientras seguía avanzando El edificio se encontraba completamente cerrado.
Había escuchado en clase que solo una entrada estaba disponible y era la trasera que daba paso desde el trastero, justo arriba del sótano.
<< Suena sospechoso >> No se si estoy totalmente loca por hacer esto yo sola en un día así…
o que rayos pasa por mi mente en este momento, solo se que mientras más me acerco, más quiero entrar.
Por supuesto que no traigo ni siquiera un equipo de investigación decente.
La única linterna que tengo es la de mi celular, mi ‘libreta de apuntes’ probablemente también sea mi teléfono y mi arma en defensa propia es el gas pimienta que traigo dentro del bolso.
<< Ya se…
si pasa algo, estaré agradecida con el asesino >> Llegue al estacionamiento trasero observando atenta de arriba a abajo ese enorme edificio.
Tenía una estructura bastante vieja pero resistente.
No estaba mal cuidado, ni siquiera despintado, solo que aún así se sentía un aura de peligro al acercarse.
Probablemente solo sea mi cerebro diciéndome que está mal esto que hago.
— A quien le importa.
— Seguí avanzando mientras buscaba con la vista la supuesta enterrada trasera Como señal divina mi teléfono repicó dentro de mi bolsillo.
Era Melanie, probablemente con algo que decir.
Colgué la llamada sin siquiera pensar en responder; Puse el modo silencio y continué con mi búsqueda de la supuesta entrada.
El primer cuerpo había sido encontrado adentro, en medio de un pasillo cerca de la salida principal.
Era una chica de unos veintidós.
Estudiante de medicina de tercer año.
El asesino había atacado desde atrás, cortando de forma diagonal a lo largo de su espalda, también su cuello.
Con una profundidad de unos diez centímetros, lo cual indica que fue probablemente con un cuchillo mediano de cocina.
Una cuchilla no podría hacer un corte así.
No tenía ningún otro tipo de heridas o cortaduras.
Lo más lógico es que el agresor llegó desde atrás, cortó su cuello pero no lo suficiente como para matarla al instante.
Probablemente cayó al suelo de frente mientras se desangraba.
Los oficiales dijeron que el charco de sangre se encontraba concentrado en una misma zona, así que la chica no pudo haberse arrastrado o tratado de pararse para escapar.
Solo se desplomó y terminó desangrándose hasta morir.
Pero…
¿Si la cortada no fue tan profunda, por qué no escapó?
¿Por qué se cayó de frente al suelo y no hizo nada para arrastrarse o tan siquiera ver quién era su atacante?
¿Por qué no había nadie más dentro del pasillo si se supone que ella salía de clase a esa hora?
¿Por qué murió por algo tan estúpido?
Mis pensamientos me consumieron tanto que había olvidado la idea principal del momento; Encontrar la entrada.
…
Una puerta bastante apartada entre dos arbustos llamó mi atención al instante.
Se veía vieja y descuidada, su madera se desprendía poco a poco , y los engranajes de las cerraduras estaban llenos de óxido.
<< Bingo >> Forcé un poco la puerta hasta que por fin se abrió.
Saque el teléfono de mi bolsillo, pero primero metí un poco la cabeza antes de entrar, revisando que el perímetro era lo suficientemente seguro , ya que más que la entrada del trastero, parecía el mismísimo sótano…
y probablemente lo era.
Encendí la linterna, solté el bolso escondiéndolo entre uno de los arbustos que se encontraban a los lados de aquella puerta.
Agarre el espray de pimienta , metiéndolo en uno de mis bolsillos, y me adentré sin nada más que pensar adentro de aquel edificio.
No sabía exactamente cómo subir hasta la primera planta si se suponía que este era el “trastero”.
Un olor a humedad increíble me golpeó de frente al poner el primer pie dentro de aquella puerta.
Habían un montón de pizarras viejas, sillas y uno que otro producto de limpieza dentro de este cuarto.
Todo se veía en mal estado, incluso cubierto de una gruesa capa de polvo y telarañas.
Era bastante grande.
Las luces parecían no funcionar.
También hay bastante frío aquí dentro, incluso más que afuera.
Algo que es bastante extraño considerando que la caldera de calefacción suele estar en este tipo de sitios.
<< ¿Quien es el asesino?
>> << ¿Por qué lo hizo ?
>> << ¿Que motivos tenía?
>> No sabía si lo que piso es suelo o directamente tierra, porque se siente bastante fangoso y pegajoso el camino cada vez que avanzo.
Alumbró con la linterna de mi teléfono ya algo impaciente por encontrar la dichosa puerta, hasta que por fin di con ella.
<< Hay cierta familiaridad en mi con este lugar >> Una enorme puerta metálica de color gris estaba frente a mi.
Solo que había un pequeño detalle, a su lado se encuentran una enorme cadena y un candado…
el cual esta cortado.
<< Está nunca fue la puerta del trastero >> — Se supone que el trastero estaba abierto, no con un candado cortado — susurré << Ósea que alguien más vino por aquí y cortó la cadena para poder entrar.
>> No tuve que hacer mucho esfuerzo, con solo tocar la puerta automáticamente se abrió dando paso a unas larga y sombrías escaleras de piedra.
Era interesante ya que las escaleras seguían bajando, como si existiera otro piso aún más profundo que el mismo sótano.
<< No te metas en líos, Alice >> Suspiré sintiendo un nudo bastante grande en mi garganta.
No es momento de meterme en más líos, vas a investigar un caso, no a descubrir si hay un fantasma dentro del edificio…
Tomé escaleras arriba hasta llegar nuevamente a otra puerta, la cuela al igual que la primera, tenía un candado y cadenas cortadas.
Ósea que quien sea que se haya metido por aquí, fue la misma persona que cortó lo que estaba puesto con intenciones de que nadie pasara.
— ¿Qué carajos esconde este edificio?
— abrí la puerta lentamente primero sacando la cabeza, asegurándome una vez más de que no hubiera nadie viéndome, pero…
Como alguien iba a verme…
si la puerta daba a un salón de clases vacío, no a un pasillo…
<< Esto está cada vez más extraño >> — ¿Qué estás haciendo, Alice ?
— me debute por fin a cuestionarme a mí misma.
— Me he vuelto loca, estoy en un edificio vacío, acabo de entrar por un …
¿pasadizo secreto?
Para investigar la escena de un crimen…
¡Me he vuelto loca!
Mi mente colapsó mientras caía en cuenta de todas mis acciones, y que si, actué por impulsividad.
<< Solo respira y continúa, ya casi llegas >> Tome una gran respiración antes de salir completamente, adentrándome entre la oscuridad de aquel edificio.
Pero no sin antes dejar la puerta de aquel salón abierta, solo para poder localizar la entrada por donde mismo me iría.
— Primer piso, puerta principal — me repetí a mi misma mientras avanzaba agarrando con fuerza mi teléfono.
— ¿qué piso es este ?
Sería algo estúpido tratar de encender las luces, alguien podría notar que están prendidas y atraparme, así que mi visión estaba siendo bastante limitada, específicamente a solo una pequeña linterna de un teléfono.
— Números.
— Alumbre hacia una de las puertas más cercanas, tratando de visualizar el número de encima — 310…
¿Estoy en el tercer piso?
¿Cómo carajos es eso posible?
Comenzaba a frustrarme, deseaba regresar y olvidarlo todo, pero ya estaba aquí, no había nada más que hacer a parte de continuar…
— Voy a matar yo misma al asesino, por hacerme pasar tanto trabajo…
— hablaba a través de susurros conmigo misma.
Debo confesar que es bastante espeluznante caminar por pasillos totalmente vacíos, oscuros y en medio de un día lluvioso.
Todo para llegar a la escena de un crimen.
…
Por fin encontré unas malditas escaleras y me dediqué a bajar los dos pisos que estaban por encima de mi destino…
— Espero que el maldito recorrido turístico que me di, haya valido la pena.
— comencé a quejarme mientras llegaba al primer piso , en busca de la puerta principal.
Un intenso olor a metal oxidado invadió mis fosas nasales, revolviendo mi estómago y provocándome nauseas.
Así supe que había llegado…
Todo estaba rodeado de esa dichosa cinta amarilla, la cual no indicaba nada más que ‘Peligro’.
Pero cuando por fin lo vi, más que una escena del crimen; encontré algo que no tenía sentido en lo absoluto.
El cuchillo con el cual había sido atacada la víctima, el mismo que no lograron encontrar durante la primera investigación ,estaba justo en medio del charco de sangre seca en el suelo y a su lado una pequeña nota; las letras se veían corridas en un tono rojizo, como si hubieran sido escritas con la misma sangre que estaba derramada en el suelo.
Algo dentro de mi hizo un crack, pero no era bueno.
Sentí como volví a la realidad y desperté de ese sueño en el cual me encontraba sumergida durante todo este tiempo.
Estaba parada en frente de una escena de un crimen real, con sangre de alguien derramada y un cuchillo como el arma homicida.
<<Despierta Alice, esto no es una película, es la vida real; con peligro latente que te roza la espalda >> Al primer descuido…
podrías ser tú quien acabe con el próximo cuchillo en medio del pecho.
— ¿Qué diablos…
estoy haciendo?
— la voz me tembló.
Sentí mi respiración entrecortarse mientras leía aquella nota tirada en el suelo.
Lei cuidadosamente la nota en el suelo.
Toda mi sangre se congelo…
Diviértete investigando, trata de averiguar quién será el siguiente.
Pequeña policía, Alice.