Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Archidemonio de las Estrellas - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Archidemonio de las Estrellas
  3. Capítulo 11 - 11 Capítulo X
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Capítulo X 11: Capítulo X “¿Qué sería de nosotros, sin los secretos que el universo resguarda con tanto rescelo?

No hay nada más seductor que una posible revelación, aunque eso nos destruya.” Meridiana I Victor dio un paso hacia atrás.

Miraba cada objetivo, y reaccionaba de acuerdo a ello.

El sonido que vino declaró el fin de su entrenamiento.

“Has mejorado tu tiempo de reacción, Victor.

Puedes mejorar todavía más si afinas tus movimientos, para ajustarlos con precisión.

En estos últimos cinco meses, te has vuelto mucho más diestro.” Victor observó a Richard.

“Sí, profesor.

Mi precisión y reflejos será perfecta.

No dejaré que nada se escape.” Por otra parte, Richard desvió la mirada.

El sudor caía por la frente de Romina, quien danzaba en el aire con su bastón.

Richard observó la acrobacia que hacía con sus manos y su cuerpo, era vistoso, sin embargo, cada uno de sus movimientos estaba pensado para aumentar la fuerza de sus golpes usando el cuerpo.

Romina giró el báculo, movió su torso para añadir velocidad, acelerándolo.

Apretó su musculatura, usando la Bes para mejorar el equilibrio, la fuerza y la resistencia.

No podía transformarse todavía, pero ya usaba los chorros de bestialidad con suficiente eficiencia para aumentar sus capacidades físicas básicas.

“Es suficiente entrenamiento por hoy, Romina.

Para los dos, descansen.

Mañana ya es viernes, necesitarán estar estar en buena condición, el entrenamiento se intensificará.” “Sí, profesor.” Contestaron ambos, con una voz casi militar.

Richard se retiró.

Romina se sentó, secando el sudor de la frente.

Se mantenía en silencio.

Victor se sentó a su lado, revisando su arma.

“Tienes una buena musculatura.

Aunque carezcas de Bes podrías usar los movimientos de tu cuerpo para que tus golpes sean más fuertes con la espada.” “Sí, es cierto pero no estoy interesado en ser acrobático.” Victor escuchó las palabras del Caballero Cazador, y de Helena en su mente.

“Hasta ahora, quería honrar el legado de mi padre.

Desde lo de Geto…” Apretó su puño, casi con una rabia ciega que Romina notó.

“Había pensado en destruir a Alaluz.

Quería matarlo, quería teñir mis manos con su sangre…

pero ¿Qué diría mi padre de esto?” “¿Por qué te importa tanto ser un Taroth?

¿Tiene que ver con tu padre?” “Sí, quería honrar su legado, pero lo que vino después de enfrentar a Alaluz…

Solo, no quiero que vuelva a pasar.

No me dejaré de sentir triste porque Geto no esté con nosotros, pero no quiero que vuelva a pasar.” Romina desvió la mirada.

“Todos los días lo extraño.

Todo se siente más silencioso sin él.” Ella se cubre los ojos, intenta sonreír.

“Pero está bien, es mejor que no hablemos de eso.” Victor la observó con atención.

Notó como el rostro de Romina se sonrojó y desvió la mirada.

Tocó la cicatriz de su rostro.

Dolía, no había dejado de doler nunca desde lo que ocurrió.

“No sé si honraré el legado de mi padre.

Quizá no sea lo que debo hacer, pero algún día seré lo suficientemente fuerte para cazar al Alaluz de mis pesadillas de una puta vez.” Susurró, poniéndose de pie.

Romina lo escuchó caminar.

Se levantó también, intentando ocultar su rostro.

“Vamos a cambiarnos de ropa.

El olor a sudor se impregnará en nuestro cuerpo si seguimos demasiado tiempo así.” Dijo ella, caminando.

Romina entró al camarín.

Se quitó la ropa y entró a la ducha.

Dejó caer el agua sobre su cabello mientras observaba la pared.

La escena de Geto todavía rondaba su mente.

Apretó los párpados, intentando contener el sollozo.

“Si solo hubiera sido más fuerte…” Musitó para sí misma.

Su voz se diluyó en el agua que se decantaba por la cañería.

Su piel sentía el calor de la ducha pero su pecho se sentía congelado.

Desde que lo vio, no había día en que no sintiera el hielo abrasándola.

Recordó a Marisol llorando en el funeral.

Recordó el rostro de frustración del profesor mirando el ataúd.

Sentía como el hielo se expandía por su pecho hasta casi sus hombros y su abdomen.

“Que injusto ¿Por qué?” Se llevó las manos al pecho, dejándose llevar por el agua.

Soltando lo que tenía por dentro.

“¿Por qué?” Susurró suavemente, mientras las mejillas se quemaban.

II La tarde había pasado, y Richard levantó su arma apuntando a los objetivos.

Intentaba mejorar su precisión y reacción.

El sudor de su espalda se hacía cada vez mayor.

Apenas podía levantar los brazos, e incapaz de continuar se sentó en el suelo apenas respirando.

“Todavía tengo que correr.

No es suficiente.” “¿Algún día será suficiente, Richard?” Le preguntó Helena, mirándolo.

“No lo sé, pero no puedo conformarme.

Si no mejoro, seguiré repitiendo los mismos errores.” La voz de Richard no mostró duda alguna, y su mirada se veía llena de determinación.

“Richard, no todo es capacidad física.” “Lo sé muy bien.

Después de esto llegaré a casa a terminar de estudiar.

Puedo mejorar mi uso de herramientas y tácticas.

Lo teórico también es importante para un Cazador.” “No me refiero a eso.

Debes entrenar tus capacidades mentales también.

La voluntad, la resiliencia, la virtud, la calma.

Desde lo ocurrido se nota que tu mentalidad ha decaído drásticamente.” Richard mantuvo un momento de silencio, procesando las palabras de Helena.

“Es verdad.

Lo vivido me ha afectado muy adentro.

Me siento como un inútil.

No hay día que no haya pasado desde eso que no me hiciera sentir como un inútil e inepto.

No quiero mejorar para ser un mejor Cazador, sino para no sentir que he fracasado a la hora de proteger a los demás ¿Cómo lo haces para ser tan diestra, Helena?” Helena se sentó al lado de él.

“Descansar.

Es parte del entrenamiento también.

Tómate días para descansar.

Tu cuerpo necesita recuperarse, y te he notado cada vez más agotado física y mentalmente.

Debes intentar siempre estar al cien.” “Tienes razón.

Este fin de semana intentaré descansar.

Lo que me lleva a ¿Qué pasó con Alaluz?” “No tenemos ni idea.

Sigue desaparecido.” “¿Por qué mutó?” “No puedo hablar de eso, es confidencial.” Helena por unos momentos, extiende la mano hacia Richard.

Sus labios se separan, intentando hablar.

Se detiene.

Mantiene el silencio mientras él no la ha visto aún.

“Así que tiene que ver con algo muy secreto ¿Lo sabe la Inquisición Nocturna y la Sección del Exilio de la Orden?” “Sí.

Lo saben.

De hecho, la Orden ha hecho una treta con la Inqusición.

Al Equipo de Cacería de la Inquisición se unió un Santo y su Clérigo.

Ese equipo debe ser de los más peligrosos del mundo en estos momentos.

Más si fueron servidos con tecnología del Aquelarre y los de Avance y Tecnología Humano o ATH, como les quieras decir.” “Si las dos organizaciones más importantes a nivel tecnológico del mundo le metieron herramientas, entonces no hay duda que deben ser extremadamente peligrosos.” Richard casi tembló al escucharlo.

“Con decirte, de hecho, que hasta la Academia Veritas metió sus narices con información para el escuadrón.

La creencia pública es que nunca hacen nada importante pero ¿Cómo creen que se sustenta la Academia?

Obviamente hay mucho trabajo detrás del telón.” “Es sospechoso que organizaciones tan grandes estén metidas en esto.” “Ese animal podría ser solo la punta del iceberg, Richard.

No estoy bromeando con decirte que, me dolerá la siguiente vez que lo cace porque sé que las tácticas que usé no volverán a ser efectivas.

Necesito crear nuevas estrategias, y de hecho, hasta para el escuadrón de la Inquisición podría ser peligroso.

Esa cosa aprende muy rápido y los trucos…” “No funcionan dos veces con él.

Hay trucos que no funcionan ni siquiera la primera vez.

Lo noté.” Helena se levantó, estiró su espalda y comenzó a caminar.

“Como sea, me iré ya.

Tengo una cita.

Intenta descansar, no te exijas demás.” “¿Tú?

¿Una cita?” Se mostró incrédulo.

“Soy una dama, no lo olvides.” Refunfuñó Helena.

“No me imagino a un hombre que pueda cortejarte.” Comentó casi riéndose.

“Algunos Taroth podrían sin problemas.

El Taroth El Mundo está exquisito, fíjate.” Dijo ella, riéndose.

“Pero esta vez, es una mujer, así que no es él, me temo.” “¿Una mujer?

No sabía que eras bisexual.” “Ni yo, ahora me largo, adiós.” Le contestó ella, mientras Richard devolvía la mirada hacia su arma.

“Encontraré el modo de abrirme camino.

Llevaré mis habilidades al siguiente nivel.” Pensó, mientras se ponía de pie.

III Helena se sentó, pidiendo un jugo.

“Ah, demasiada azúcar.

Pero un poco de ejercicio me hará quemarlo.” Pensó tras pedirlo.

Sacó su celular y miró algunas publicaciones en redes sociales.

Vio una imagen subida de una compañera de escuela en sus vacaciones con su familia.

La playa era vistosa, tenía una linda vista ¿Cuántos años habían pasado desde el colegio?

¿Treinta?

A ella no le importaba demasiado.

Una voz irrumpió en la mesa, y su concentración.

Su acento era bastante singular.

Helena levató el rostro y miró a la mujer sentándose frente a ella.

La ígnea cabellera descendió frente a ella, entre un vestido elegante de un escote revelador, y un par de pechos que desviaron la mirada de Helena unos momentos por su forma, sustancia y tamaño.

Evocaba un aura única, que Helena no pudo evitar deslumbrarse, más pues contrastaba con su monocromático aspecto desabrido, poco revelador y práctico.

“Que elegante te ves, Meridiana.” Suspiró, sin levantar la vista de su escote.

“Y que grandes…” Meridiana tocó los labios de Helena, deteniendo sus palabras antes de que terminara la oración.

“¿Sí?

Me puse un escote solamente para ti, espero que te guste el encaje.” Helena se echó a reír levantando la vista.

Meridiana pidió un té.

“¿Cómo está tu trabajo?

¿Y tu familia?

Cuéntame Taroth Emperatriz.” El semblante de Meridiana no cambió, pero el aura casi divina que emitía en su belleza no pudo evitar el desenfado de Helena, quien se mostraba relajada.

“Bien, mi hermano menor está estudiando ingeniería en minas.

Le gustaría irse a trabajar a las minas del cinturón de asteroides de la zona media de la galaxia, aunque imagino que eso ya lo sabías ¿Qué no sabes tú, Meridiana?” Ella sonrió.

“Me alegra que las cosas vayan bien, Helena.

Al menos tu hermano no escogió un trabajo tan riesgoso como el de la cacería.” “Sí, sí.

Ese niño quería ser Cazador también pero le dije que lo olvidara.

Hay mejores trabajos que este.

Además, cuando termine este trabajo tendré que ir a hacer una revisión a Trysallia, en Marte.” La voz de Helena se mostraba despreocupada.

“Compartirás el caso que investiga Luminal.” “¿Luminal?

¿El androide?

Se dice que es el herededo de Alsanna, la de la misión del Cometa Plateado.” “Sí.

Mejoraron sus capacidades tácticas de cacería, aunque Alsanna es una maravilla de la ingeniería.” Sirvieron el té y el jugo.

Helena tomó un sorbo mientras Meridiana le echó un poco de azúcar al té.

“¿Conoces a Alsanna en persona?” “No, me temo Helena, no puedo presentártela.

Lo del Cometa Plateado fue una apuesta bastante fuerte entre la Asociación de Descubrimiento e Investigación de Flora y Fauna con el Aquelarre.” “No necesitas explayarte tanto.

La gente solo le dice la Asociación o la ADIFF.” Contestó Helena.

“Para este caso, si tenías sospechas.

Sí, ya sabes quien también están involucrados en esto.

Todas las organizaciones están vueltas locas por el Material Extraordinario, y ha logrado captar hasta la atención de los que permanecen más ocultos en las sombras.” “¿Qué sabes sobre el Material Extraordinario, Meridiana?” El aura ominosa de Meridiana no pudo evitar que el ambiente cambiara en torno a la seriedad del rostro de Helena, quien, no mostró ni un ápice de duda ni que su concentración se viera mermada ante las respuestas que buscaba.

“Se dice que tiene que ver con Aliba Shatioth, pero lo dudo bastante.

Aliba es posderoso pero sus maquinaciones responden de otros modos.

También se habla de lo que pasó en Íria, y es probable que eso esté más cerca de nuestro…

asunto.” “¿La desaparición del Taroth el Diablo?” “Sí, y no.” Meridiana sonrió, tocándose los labios.

“Se están liberando muchas fuerzas oscuras en este mundo, Helena.

Lo que yace detrás del Velo está inquieto, y podría ser eso lo que está llevando a estos eventos…”  “¿El Velo?

¿Qué carajos es eso?” Helena se mostró inquieta.

“Hay mucho que yace oculto a plena vista, Helena.

Necesitas lucidez para mirar la verdadera forma del mundo.” Los dedos de Meridiana se deslizan por la mesa, mientras junta sus brazos.

“Ten cuidado, no todo el conocimiento debería ser entendido.

Lo prohibido, es prohibido y ocultado por una razón, Helena.” “Entiendo, hay mucho más en juego…” Susurró Helena.

Meridiana tomó otro sorbo de su té.

“Están pasando muchas cosas extrañas, Helena.

Si me preguntas a mí, creo que tiene que ver con los Gaemazor.

Intentaron replicarlos, aunque sin éxito.” “Pero son un mito.

Nunca existieron.

No pueden crear a seres superhumanos con sustancias seudocientíficas.” Meridiana sonrió.

“Hay mucha seudociencia que trata de pasar por ciencia, Helena.” Se tomó una pausa, sonriendo.

“Pero también hay mucha ciencia que yacen en mitos que no entendemos aún.

Se ocultan detrás del Velo, ellos y su conocimiento ¿Por qué crees que existen los Exoreth y la Inquisición Nocturna?

¿No te parece extraña la influencia de los Expedientes Arqueológicos?” Terminó, tomando el último sorbo y levantándose.

“Espera, necesito más respuestas.

Eres demasiado ambigua.” “Helena, no puedo darte más información.

No porque el guión no lo requiera.

Nos están observando.

Él nos está mirando, pero él no es humano.

Ten cuidado con la información que manejas.” Susurró Meridiana al oído de Helena.

Ella tomó un poco de jugo mientras veía a Meridiana perderse entre la multitud.

“¿Qué mierda está pasando aquí?” Se preguntó, nerviosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo