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Archidemonio de las Estrellas - Capítulo 13

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13: Capítulo XII 13: Capítulo XII I Richard salió de su casa para subirse a su vehículo.

Un hombre lo esperaba afuera de su casa.

“Señor Richard ¿Puedo robarle un minuto de su tiempo?” “¿Qué ocurre?

Preguntó Richard, curioso.

El hombre miró a Richard y le sonrió.

Su sonrisa era escalofriante.

Richard se sintió incómodo mirándolo.

“Señor Richard.

Hemos intentado ponernos en contacto con la señorita Helena y hemos fallado.

Sabemos que usted es un amigo cercano a ella y nos gustaría que nos diera la oportunidad de una audiencia.” “Eso deberían hablarlo directamente en la Asociación.” Contestó, intentando retroceder.

“Lo hemos intentando, pero cada vez que vamos ella no se encuentra.

Por favor, señor Richard.” Richard no había caído en cuenta.

“¿Cómo saben mi nombre?” “Señor Richard, nosotros sabemos muchas cosas.” El hombre le puso la mano en el hombro a Richard antes de que volviera a retroceder.

Richard tomó su muñeca y lo notó.

Su cuerpo estaba helado, casi de una forma antinatural.

Sus ojos se abrieron de la sorpresa.

El hombre le sonrió, su rostro emanaba una sonrisa maquiavélica que lo perturbaba.

“Por favor, voy a llegar tarde a mi trabajo.” Notó la fuerza de su agarre, era demasiada.

“Tranquilo, señor Richard.

Lo dejaremos ir a su trabajo.

Solo quiero que le avise a Helena que la estamos buscando.” “Está bien, está bien.” Contestó, sintiendo la presión.

“Por favor, entréguele este número cuando la vea.” Le dijo, pasándole un papel.

Tras ello, lo soltó y caminó hasta desaparecer entre la multitud.

“¿Qué mierda acaba de pasar?” Se preguntó, subiéndose al auto.

Miró el celular, se puso los audífonos y llamó a Helena.

El número sonaba ocupado.

Echó a andar el vehículo, y se puso en dirección hacia el trabajo.

Respiró un poco, intentando soltarse, quitarse la incomodidad.

Se miró el hombro y tenía la mano marcada del tipo.

“Era demasiado fuerte para una persona común ¿Un usuario de Bestialidad?

Su sonrisa me daba escalofríos.” II Helena despierta.

Mira su celular y ve que tiene llamadas perdidas de Richard.

“Ugh, después lo llamaré.

Tengo asuntos pendientes que atender.” Pensó, levantándose de su asiento, adolorida por la mala postura.

Entró a la habitación del doctor.

El se mantenía revisando los archivos.

“¿Qué encontraste?” “Tal como pensábamos.

No hay nadie en ese cuerpo.

Una IA lo está controlando.

Nunca había visto esa IA ni ese código, desconozco de donde viene.

Necesitaré tiempo para entender todas sus funciones y quizá a otros expertos en la materia.” Él tocó sus manos, nervioso.

“Es aterrador, nunca había visto un caso como este.” “No tengo tanto tiempo.” “Lo sé.

No sé de donde sacaste a este tipo pero debe pertenecerle a una organización muy poderosa para hacer este tipo de cosas.

Ni siquiera sabía que podías borrarle la consciencia a alguien y reemplazarla con una IA.” “Yo tampoco la verdad ¿Implantar IAs en cadáveres para reanimarlos?

Es aterrador como el carajo.

Es la idea más turbia que jamás había visto.

Me da más miedo pensar que pudo estar vivo antes de que le borraran la consciencia…” Helena contuvo un momento la respiración.

“He escuchado por algunos foros de la parte más oscura de internet que se conoce que un gobierno estuvo trabajando en una IA antes del colapso ambiental.

Es solo una leyenda urbana, pero se cree que esta IA obtuvo consciencia propia y de algún modo “escapó” de su confinamiento.

Se reportaron casos de personas infectadas por ella, y como perdían el control de su cuerpo y sus mentes eran borradas.” Helena abrió los ojos de la impresión, sin contenerse.

“¿Eso es real?” “Lo dudo, pero me hizo acordar a eso.

Si esa IA existió alguna vez, fue un proyecto muy antiguo y que ya debe estar perdido.

Fue antes si quiera de colonizar Marte.

Además, las IAs mejoraron significativamente sus capacidades cuando entramos en contacto con el Red Galáctica.

Otras razas extraterrestres nos proporcionaron tecnología muy útil para mejorar nuestras IAs.

Esa IA no debería ser nada comparada a las actuales.” “Ya veo.

Me mantendré alerta.” “Algo más, Helena.

Si bien todavía no comprendo todas las funciones de la IA implantada, sí encontré información que podrías considerar delicada.” “¿Delicada?” “Ven a verla tu misma.” Habló él, suspirando.

Helena se acercó al monitor.

Miró la pantalla y los datos que había recopilado.

“Informe #36: El Aquelarre se ha promocionado el Suero I.

H.

para la guerra de Mazarán y Zabrelay.

Hicieron pruebas en los laboratorios de la Isla Nabalean e Íria.

Es posible que el golpe de estado producido en Monavat y la muerte de la familia real tengan relación.” Helena se llevó la mano a la boca.

“¿Íria?

Es donde desapareció el Taroth el Diablo.

Parece que el Aquelarre es el culpable…

¿Encontraste más?” “Me temo que sí, y preferiría no haber leído tanto.” Musitó.

Helena revisó el siguiente informe.

“Informe #54: El Proyecto Simbiosis Géminis de la Asociación ha fracasado dos veces.

La investigación llevada a cabo en la Mina Dorotea en el espacio dio como resultado ADN de una criatura extaterrestre desconocida.

El proyecto y esta investigación tienen relación, aunque aún desconocemos cuál es.” Helena no lo sabía.

Sintió una sensación de hielo recorriendo su espalda.

Habían más archivos.

“Informe #81: El movimiento del ejército y los dos Mini Titanes en Eia fue debido al descubrimiento de unas antiguas ruinas perdidas.

Se cree que tiene que ver con el antiguo profeta Xibala, y la civilización del Rey Perdido.” Helena leyó un poco más, guiada por su curiosidad.

“Informe #109.

La disolución de la OMB no fue debido a la redada de la policía.

El cabeza de la Orden; Miller y el Cannibal de Nammu Atreón escaparon hasta la Catedral de Bishutra.

No se ha vuelto a saber de ellos.

Un hombre los acompañaba, se llamaba Vanatos.

Tiene alguna relación con el millonario Aliba Shatioth, y se rumorea el nombre “Baphakon” entre su círculo cercano.” Helena retrocedió, cerrando los ojos para no continuar leyendo.

“Borra todo eso.

No vuelvas a hablar más del tema.

Haz como que no leíste nada.

Yo simularé que nunca vimos esta información.” Helena caminó hacia el exterior.

Se sentía nerviosa y dejaba sus palabras guiar su mente.

“Esa información debe ser falsa pero…

sabían lo del Proyecto Simbiosis Géminis ¿Cómo?

¿Cómo tienen tanta información?” Se subió a su vehículo.

Miró su celular.

Le pareció extraño que no se pusieran en contacto con ella aún.

Volvería a la Asociación y hablaría personalmente con la Directora.

III Victor salió de la sala de entrenamiento, y caminó hacia el baño.

Notó a Helena a lo lejos, y quiso acercarse para agradecerle lo de anoche.

Caminó detrás de ella, pero pronto notó que entraba en la oficina de la Directora.

Notó que el rostro de Helena se veía perturbado.

Acercó su oído y escuchó con atención.

“Helena, estás libre del caso que investigas.

Te necesitamos en la investigación en Marte.

Te pondremos a trabajar con Luminal.” “¿Qué?

Pero necesito que la persona a cargo de este caso se ponga en contacto conmigo.” “Helena, esas fueron las órdenes.” Se escucharon los pasos.

Victor retrocedió, y vio a Helena salir de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Se veía molesta.

Vio a Victor y suspiró.

“¿Qué quieres niño?” “Lo siento, solo quería darle las gracias.” “No tienes porque dármelas.

Ahora, permiso.

Necesito hablar con Richard.” “El profesor está en la sala de entrenamiento, con nosotros.” “Bien.” Contestó, caminando hacia allá.

Victor fue al baño, y tras volver a la sala entró.

Notó el rostro de Helena pálido cuando hablaba con Richard.

Romina parecía confundida.

Victor se acercó a ella.

“¿Qué pasa Romina?

¿Por qué Helena está pálida?” “No lo sé.

Algo le dijo el profesor y la puso así.” Victor se acercó.

Escuchó a Helena hablar.

“Richard, necesito un favor gigantesco.” “¿Qué pasa?” “Ayúdame a cazar al Alaluz.” Afirmó ella, sin titubear.

“¿Qué?

Espera ¿Por qué yo?” Richard se mostró asombrado, desconcertado.

Helena desvió la mirada.

Vio a Victor.

Apretó los dientes, y casi se lamentaba por lo que iba a decir.

“Niño, tú y tu compañera también vienen.” “No puedes llevar a aprendices a cazar a una bestia así.” “No tengo más opciones.

Tienen un mes como mucho para entrenarlos, y es posible que vuelva por ustedes antes.

No les daré detalles porque no quiero meterlos en problemas.

Solo me interesa el Alaluz.

Ahora, me dedicaré en cuerpo y alma a rastrearlo.” Richard notó la determinación de Helena.

Su confusión solo fue apaciguada por las palabras de ella.

Helena no tenía que decir nada más.

“Bien, cuenta conmigo.” Comentó Richard.

Sintió la determinación de Helena.

Se sentía preocupado, pero también sabía que ese monstruo era un peligro.

La ayudaría con más ganas sabiendo que le había salvado la vida.

Victor apretó su mano.

Pronto llegaría la hora de saldar cuentas con Alaluz.

Romina lo escuchó, y pronto resonó en su cabeza el sonido de la lluvia.

La imagen de Geto volvió ante sus ojos.

No estaba segura si podría enfrentarlo.

IV Helena llama a Meridiana.

Suena el timbre unos momentos, y luego contesta.

“Querida ¿Qué ocurre?” “¿Quieres compartir información?” “Me temo amor que no tienes mucho más que entregarme que no sepa ya.

Sin embargo, puedo decirte que esas fuerzas de las que hablamos están en el tablero.

Es más, involucran a esa entidad que te está buscando.

Aun así, amor, no olvides que no estás sola en esta cacería.

Llegado el momento, quiero que sepas que cuentas con mi ayuda, pero hasta entonces, mantente con vida.” Susurró, casi de forma juguetona.

La llamada se cortó antes de que Helena pudiera hablar.

Su corazón saltaba de la ansiedad.

Recordó el número que le dio Richard.

Pensó en que ellos sabían de Richard.

Eso le helaba hasta los huesos, porque ¿Cómo no iban a saber más de otras personas cerca de ella?

Quizá su hermano también estuviera en riesgo.

Vio el número y marcó.

El timbre sonó unos momentos, y alguien contestó.

“Buenas tardes ¿Con quien hablo?” “Me entregaron este número.

Querían hablar conmigo.

Soy Helena.” “Señorita Helena.

Uno de mis compañeros se puso en contacto con su compañero Richard.

Me alegra que se pusiera en contacto con nosotros.” “¿Con quienes hablo?” “No se preocupe, señorita Helena.

Nos gustaría verla en persona.

Tenemos algo de información que podría interesarle sobre Padre.” Los ojos de Helena se abrieron de sorpresa.

“¿Cómo sé que no juegan conmigo?” “Si quisiéramos obligarla a venir, Richard o su hermano nos bastarían para atraerla a nuestra puerta.

Sobre todo, si ellos estuvieran aquí en contra de su voluntad.

No desespere, señorita Helena.

No somos sus enemigos.

Considere el hecho de que no los usáramos, una forma de demostrarle que queremos trabajar con usted.” Habló la voz.

Casi parecía que quería reír.

“Está bien ¿Cuándo y dónde?” “Dentro de una hora ¿Le parece en el Restaurant Monzaw?” “Bien, ahí estaré.” Contestó Helena, caminando hacia su automóvil.

Pasada una hora, Helena entró al restaurant.

Se sentó y pidió un jugo de manzana.

Tras ello, no pasó demasiado tiempo hasta que dos hombres se sentaron frente a ella.

Se veían bien vestidos y elegantes.

Helena los examinó, eran diferentes al hombre en la consulta del doctor.

Ellos tenían expresiones, aunque tenían un ominoso aire que la ponía en tensión.

Casí podía sentir la depredación en el aire.

Helena no mostró ni una sola expresión frente a ellos.

“La mejor Cazadora del mundo dicen.” Habló el primer hombre, de cabello negro.

“Me presento, soy Vestal y mi compañero es Amon.” “Vayamos al grano.” Habló firme.

Vestal tocó la mano de Helena.

Ella se asustó al tocarlo.

Su cuerpo estaba frío, pero no como la del hombre manipulado.

Parecía que llevaba muerto años.

Su mano era la mano de un cadáver.

“¿Qué mierda?

¿Por qué estás…?” “Silencio, señorita.

Soy un Caído, y mi compañero un Leviat.

Hemos formado una asociación debido a que este tal…

Padre ha estado “cambiando de bando” a los nuestros.

Eso está representando un problema para nosotros.” “Ustedes…

No son humanos.” Musitó apenas audible.

“Hay muchas razas extraterrestres, señorita Cazadora.

Puede pensar que somos una más de ellas.” Habló Amon, sonriendo con malicia.

“La Inquisición Nocturna se fundó de modo reciente, y la Orden con la Sección Exilio, más antigua, llevan cazándonos por bastante tiempo.

Son una molestia, pero mientras no nos vean todo está bien.

Ustedes, el rebaño, ahora son una amenaza formidable y peligrosa.” Vestal tomó de su copa.

El vino tenía un rojo intenso y extraño.

Emanaba un olor a hierro.

“Formidable, pero adormecida.” “Padre ha tomado a nuestros congéneres y los está exponiendo al público como sus títeres.

Los usa para sus propios fines.

Ya sabemos que entró en contacto con uno de los cuerpos, pero ese era humano.

Hay otros que son…

de nuestra especie.” Susurró Amon, prendiendo un cigarro.

Helena los observó.

Ambos se veían de portento.

Hombres que amasaban fortunas considerables.

Aun así, ella no se dejó amedrentar por esto.

“¿Y cómo se llevan a sus hombres?” “El Material Extraordinario, por supuesto.” Habló Amon.

“Sí.

Esta cosa que él hizo cuando entra en contacto con un ser…

lo cambia de algún modo.

Padre aprovecha estas mutaciones para injertar sus máquinas, borrar sus consciencias y luego…

volverlos partes de sus filas.” Helena escuchó con atención lo que decía Vestal.

“¿Y qué quieren de mí?” “Queremos que encuentres a los capturados y los liberes.” “¿Y qué me ofrecen a cambio?

¿Por qué debería yo trabajar para ustedes?” Vestal sonrió, y Amon echó el humo.

“Señorita Cazadora.

Detendremos a la Asociación para que pueda darle caza al Archidemonio de las Estrellas.

Imaginamos que ese es su pase para acercarse a Padre y salvar a sus amigos.

Sin embargo, queremos que todo lo que pase aquí y los tratos que hagamos sean confidenciales.

Después de esto, haga como que nunca nos encontramos, no existimos para ti.” Amon extendió la mano.

Helena lo observó, y miró su sonrisa.

“Está bien.

Mientras no hagan daño a Richard o a mi hermano.” Ambos estrecharon la mano.

Vestal dejó la copa encima de la mesa.

“¡Excelente!

Es un placer hacer un trato con una Wrecker tan profesional.

Cualquier cosa, estaremos en contacto La Emperatriz.” Helena los vio marcharse, y la sensación de como la miraban quedó pegada en su piel.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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