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Archidemonio de las Estrellas - Capítulo 4

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4: Capitulo III 4: Capitulo III “¿Y si no soy suficiente?” Victor I Victor abrió los ojos, y miró a Richard.

Su profesor parecía mirar con cuidado los datos.

“¿Qué ocurre profesor?

¿Está todo bien?” “Ah, sí.

Tranquilo, Victor.

Utilizas la energía Den, pero…” Victor se mostró nervioso ante el rostro del profesor.

Sus manos empezaron a sudar, y se las llevó a la camisa, intentando secárselas.

Tragó saliva, no había notado lo grande que era la habitación ¿Había tanto espacio?

“¿Qué ocurre, profesor?

Parece que algo anda mal.” Musitó, apenas sosteniendo su coraje.

“Necesito que hagamos unas pruebas adicionales.” Victor lo miró, ansioso.

“Esto no puede ser bueno.” Pensó apretando los dientes.

Richard le entregó una esfera, Victor la sostuvo en su mano mientras Romina y Geto observaban con anticipación.

“Haz lo mismo que hiciste con la primera máquina, pero esta vez, hazlo por uno poco más de tiempo.” “¿No me voy a hiperventilar?” “Es posible, pero necesito los resultados de esta prueba.

No lo hagas en exceso, tú tranquilo, es solo algo rutinario.” “S…

sí, profesor.” Tras respirar, Richard miraba los datos que obtenía de la prueba.

Su semblante serio pareció cambiar sutilmente, algo que notó Geto, intrigado.

El profesor detuvo la prueba, y retiró la esfera de las manos de Victor.

“Bien Victor.

Ya tengo los resultados.

Según tu examen, tienes una diestra capacidad física, casi envidiable, de hecho, apta para un Cazador.

El problema es con tu manejo de la energía Den.

Tal parece que tus capacidades físicas para manejar la energía Den a través de tus pulmones es deficiente.

Aunque con entrenamiento, puedas mejorarla un poco, nunca llegará a ser del todo óptima para un Cazador.” Victor perdió el aire al escuchar esto.

Su corazón casi se detuvo, y apretó su puño.

“¿Entonces no podré ser un Cazador?” “Nunca dije que no lo podías ser, dije que no es óptima para un Cazador.” “Eso significa que no llegaré a ser de alto nivel entonces.” Musitó, decepcionado.

Su rostro se contorsionó de forma sutil, mientras intentaba ocultar sus emociones.

“Para nada, sino que te tomará más tiempo afinar tus cualidades de manipulación Den debido a que son erráticas.

Si crees que un Cazador está destinado a fracasar solo por su manipulación de sus cualidades físicas te equivocas.

Si bien, la Asociación difiere en muchas cosas con la Orden Eclesiástica, hay algo que comparten y es que ambas organizaciones han demostrado que un Cazador es más que solo fuerza bruta ¿Olvidaste lo que te dije?

Un Cazador se hace por lo que sabe hacer, no por su poder bruto.” “¿Podré llegar lejos?” “En la Orden Eclesiástica hay un Caballero Cazador de Rango Santo, la equivalencia a un Taroth.

Es un Santo cuya capacidad de energía Den es menor que la tuya, y aun así, se alzó para estar a la par de los mejores.

En la cacería, llegar a la cima no depende solo de si naciste para cazar, depende de si eres capaz de afrontar la adversidad para alzarte.

Aún eres joven, niño, y todavía tienes mucho que aprender.” Le contestó Richard, caminando hacia el resto de la sala de entrenamiento.

El lugar, amplio y lleno de máquinas para entrenar, pesas, cuerdas, y otros insturmentos.

Geto caminó hacia él.

“¿Y qué ocurre con un Cazador que no puede dominar su Teriantropía, profesor?” “Hay muchos Cazadores que no llegan a dominar la Bestialidad, y a transformarse por completo en Bestias para aumentar sus capacidades físicas.

No te equivoques, un Cazador Teriantrópico no domina el arte de la fuerza bruta, también sabe pelear con armas de fuego, trampas y sabe crear estrategias.

Hay muchos que solo utilizan parcialmente su teriantropía para agudizar sus sentidos sin depender de máquinas externas, o de implantarse tecnología.

No puedes pelear contra un Le’Haviazar o un Docruma solo con fuerza bruta, son bestias peligrosas que requieren escuadrones muchas veces y estrategias planificadas.” Richard se acercó a una de las máquinas, levantó unas pesas y se las entregó a Romina.

“Ustedes se encargarán de fortalecer primero su cuerpo, necesito que mejoren sus capacidades físicas.” Habló, tanto a Geto como a Romina.

“¿Y yo profesor?” “Tú te encargarás de trabajar tu manejo de la energía Den.

Partiremos por eso, y luego haremos un calentamiento con robots usados para en los Oldyrion.

Después de eso, veremos lo teórico, suele ser más pesado, por eso prefiero empezar con lo práctico primero, además, puedo tantear sus capacidades.” Richard entregó la esfera a Victor, y caminó hacia la puerta.

“¿Qué debo hacer con esto, profesor?” Preguntó, inquieto Victor.

“Lo mismo que con las pruebas Den.

A diferencia de la otra esfera, esta cambia de color cuando imbuyes tu energía Den.

Debes hacer que toda la esfera se vuelva roja.

Tómate descansos, aprende a controlar tu respiración, no te hiperventiles.

Tomará tiempo hasta que lo logres.” Richard abrió la puerta y salió de la habitación.

II Victor observa la esfera negra decepcionado.

Suspira y se sienta al lado de Romina y Geto.

“¿Qué pasa perrín?

¿Qué socaba tus intrépidas ganas?” “Esperaba tener afinidad con la Bestialidad, no con la energía Den.

De haber sido un Cazador con Teriantropía, todo este entrenamiento habría dado frutos.” “Ay, Victor.

No seas tonto.

Yo no esperaba tener afinidad con la Bestialidad, ahora me dicen que mi pintado de uñas se pone en riesgo por las transformaciones, y eso que ponerse uñas sobre las uñas sale carísimo.” Romina baja las pesas, notando lo livianas que son.

“¿Por qué se ponen uñas sobre las uñas?” Geto deja las pesas en el suelo, notando también lo livianas que son.

“Me sorprende que el movimiento de esas pesas no los cansen.

Me tomó tiempo acostumbrar mi cuerpo a ese peso.” “¿En serio?

Supongo que eso es parte de la teriantropía, desarrollar capacidades físicas de forma más natural que los demás.” Geto se mostró sorprendido, al ver la cantidad de peso.

Victor intentó infundir la energía en la esfera, pero apenas se mostraron algunos puntos rojos en su superficie negra.

No eran demasiados, y por alguna razón, ver que desaparecían con tanta velocidad lo hacía sentirse disgustado.

“Mierda, esto va a ser más difícil de lo que pensé.” Susurró para sí mismo Victor, notando como sus compañeros aumentaban el peso.

Romina estiró un poco la espalda, y su cuello crugió.

“Esto cansa bastante rápido, no tengo la condición para hacer esto por tanto tiempo.” “Vamos a amanecer adoloridos mañana.” Geto observó con atenció la máquina que estaba al lado y pensó en lo que había mencionado su profesor: el Oldyrion.

Victor desvió la mirada también.

Notó la forma de la máquina, un Licáricus, un enorme lobo.

“El profesor dijo que usarían herramientas de entrenamiento para el Oldyrion ¿Nos enseñarán con un Licáricus?

Se ve bastante intimidante ¿Cómo los domesticarán los Raeda?” Victor se acercó, y Geto detrás de él.

“Mi primera opción fue volverme una Raeda y pensé ¿Qué podría salir mal con aprender los patrones de comportamiento de animales salvajes y aprender sobre domesticación sobre Licáricus?

Y luego me di cuenta que viviría llena de pelo de animal fuera de mi trabajo, y se me quitaron las ganas.” Sacudió un poco su ropa mientras se acercaba hacia los demás.

“El Oldyrion suele ser un deporte muy demandante.

Aunque los deportistas no son igual que los Cazadores.” Musitó, adelantando a Victor.

“¿Por qué piensas que un deportista, inclusive de clase mundial no es igual que un Cazador?” Se agachó, acomodándose al lado de Geto.

“Porque no te preocupas por el terreno, la cacería de estas máquinas en eventos deportivos son lugares controlados.

Nunca terminan de ser un espacio para el caos, no son fuerzas de la naturaleza, solo la imitan, pero es útil para que aprendamos también.” La mano de Geto pasó por encima de la superficie del Licáricus metálico.

“Bueno, al menos no terminaré como Romina, dejando de ser Raeda porque no me gusta el pelo.” “Yia ¿Y yo qué te hice?

Que gratuito tu insulto, Victor.” Ella lo golpeó con suavidad en el hombro, y él se comenzó a reír.

III Richard entró a la oficina, y vio a su compañero Fernando mirando papeles.

Él levantó la vista, y le sonrió.

“¿Qué tal estuvo la carne fresca?” “Aún son niños.

Tienen mucho que aprender.

Como cada año, siempre hay nuevos reclutas llenos de vigor.

Espero no deserten.” Richard se sentó, abrió una lata de bebida y se la echó a la boca.

“Espero lo mismo.

Con la guerra entre Zabrelay y Mazarán se ha vuelto más difícil mantener Cazadores.

Si nosotros nos vamos a la guerra también por territorio, el ecosistema se verá todavía más afectado.” Fernando dejó los papeles sobre la mesa, miraba los datos sobre los casos que estaban ocurriendo en los alrededores de la ciudad, en pueblos aledaños.

“Aukan evitará la guerra, nuestro presidente no es tan estúpido para meterse contra dos países tan poderosos.

Por otra parte, Sumara es quien saca la peor parte, porque tiene límite fronterizo con Zabrelay y Mazarán.

La Asociación no ha sido la única que se ha visto involucrada por culpa de los gobiernos, el Aquelarre, la Orden Eclesiástica e inclusive los Expedientes Arqueológicos han terminado metidos ahí ¿Qué mierda tienen que ver los Expedientes?

Son una organización de Arqueología.

Ya no saben de donde más sacar.” “Lo peor de la guerra es la subida de precios.

He estado guardando provisiones de café solo por si acaso.” Fernando se llevó la mano al rostro, preocupado.

“¿Solo la guerra?

Cada vez mi sueldo me alcanza menos.

Detesto que se evapore tan rápido.

La crisis energética también es un problema…” Antes de que pudiera terminar, el celular de Fernando sonó.

“Dame un momento, creo que es mi esposa.” “Mandoneado.” Fanfarroneó Richard.

“La tuya por si acaso.” Contestó Fernando, levantándose y contestando su celular.

“¡Hola mi vida hermosa, preciosa y linda!

¿Cómo está el amor más bello de mi vida?” Richard mostró una mueca, suspirando.

Tomó su carpeta, viendo los datos de sus alumnos.

Hizo un registro en su computadora de los resultados obtenidos.

De su palma izquierda tomó un cable y lo conectó directo a la computadora.

Con el enlace neuronal, hizo la transferencia de datos y anotó algunas cosas en su agenda.

“Los prepararé durante unos dos meses, y luego sería bueno hacer una expedición para que se familiaricen con el trabajo de campo.

Lo ideal es que un Cazador se adapte desde temprano a la naturaleza para despertar sus instintos…

o para crearlos, en caso de que no tengan ninguno.” Richard miró el computador frente a él, se cuestionó cuantos documentos más tenía que llenar de su último trabajo de campo.

Se mostró disgustado.

“Esto siempre es tedioso.” Debía cambiar algunas teclas, parecía que usaba demasiada fuerza cuando escribía.

Mostró su expresión, una mueca de cansancio.

“Y apenas es lunes…

Los niños de hoy no nacen con instintos para cazar.

La comodidad apaga los instintos de supervivencia, lo peor que puede hacer un Cazador es sentirse cómodo.” Suspiró, echándose hacia atrás.

Abrió los ojos, miró al techo.

“Creo que el Pueblo de Nyara es una buena opción.

Escuché que el año pasado Helena estuvo allí.

Si ella estuvo allí, no debería ser un terreno demasiado peligroso a esta altura, después de todo ella es un monstruo entre monstruos.

Aunque, ha pasado un año…” Cerró los ojos, llevándose la mano al rostro, inquieto.

Se levantó de su escritorio.

Su descanso había terminado.

“Bien, es hora de ver como va el entrenamiento.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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