Archidemonio de las Estrellas - Capítulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Capítulo VI 7: Capítulo VI I Tras dos meses de entrenamiento y enseñanzas.
Richard se plantó frente a sus alumnos.
“Tengo una sorpresa.
Haremos un viaje hacia el pueblo de Nayra.
Ya saben lo suficiente como para empezar a tener contacto con la naturaleza.
Hay que empezar con el trabajo de campo.” Victor se mostró emocionado.
“¿Eso significa que usaremos los trajes AICA?” “¿Y las VADs y ARI?” Preguntó Geto.
“Sí, y no.
Requieren un permiso especial para utilizar las motocicletas.
Una VAD requiere práctica, y son peligrosas.
Por otra parte, usarán una versión de entrenamiento de AICA, aunque las ARI todavía requieren entrenamiento especializado también.” “¿Qué son las VADs y las ARI?” Preguntó Romina, curiosa.
“Así se les llama a las motocicletas usadas por los Cazadores.
Poseen una IA que puede sincronizarse con AICA y ARI.
VAD son las siglas para Vehículo Autónomo de Depredación.
Tienen herramientas útiles para todo cazador, y son todo terreno.
Por otro lado ARI son las siglas para Arma de Respuesta Inteligente, que se ayudan de una IA para funciones de soporte para el Cazador.” Contestó, desviando un poco la mirada, pensativo.
“Volviendo al punto, me interesa que hagamos trabajo de campo.
Todo Cazador debe estar adaptado a un entorno fuera de la urbe.
La jungla de acero y tecnología es diferente a los árboles arcanos, y requiere también agudeza y resiliencia.” Richard se mostró seguro de su postura, y les pasó unos papeles.
“Deberán rellenar este formulario.
Estudien los archivos.
No será una excursión, recuérdenlo.” Richard todavía tenía en mente lo que Helena le había dicho hacía unos meses.
“La ciudad se ha vuelto extraña estos últimos dos meses desde la aparición de Helena.
Quizá salir de ella me relaje los nervios.” Pensó para sí mismo, mirando los archivos frente a él.
“¿Qué haremos exactamente, profesor?
¿Tiene algún entrenamiento especial?” Preguntó Victor.
“Necesito que sus instintos se adecuen a la naturaleza.
No es lo mismo estar siempre en un entorno controlado.
En algún punto van a tener que salir a cazar, y tendrán que adecuarse a estos entornos poco prácticos.
Los animales que cazamos viven en ellos, están adaptados a ellos.
Cazamos con desventaja, recuérdenlo.” “Es cierto, no se debe subestimar a un rival.
Menos si no estamos acostumbrados.” La voz de Geto sonó firme, e intrigada.
“Así es, por ahora prepárense.
El viernes partiremos, por hoy eso es todo.
Tienen el resto del día libre para llevar a cabo su entrenamiento, estudiar y luego irse a casa.
Si me necesitan, estaré en mi oficina.” Richard se retiró, y Victor, Romina y Geto se encaminaron a la sala de entrenamiento.
Victor tomó la esfera de cubierta negra, e intentó usar su energía Den.
Aparecían algunos puntos más, y por más tiempo, entonados en rojo, sin embargo, el avance no parecía demasiado tras dos meses.
“¡Ah!
Que pedazo de mierda.
Esta cosa apenas ha tenido cambios desde que empecé.
Soy una basura haciendo esto.” Refunfuñó, disgustado.
Romina se sentó a su lado.
“Todo este proceso es más lento del que pensé que sería.
Soy malísima usando el bastón para atacar.
Quizá debí ocupar otra arma pero ¡Se ve tan elegante cuando se usa!” “Si fueras más técnica, y menos acrobática Romina, aprenderías más rápido.
Utilizas tu bes para mejorar tu movilidad y fortalecer tus músculos, lo que sería muy efectivo solo con técnica pero si no es acrobático no te sirve…” Le contesta, molesto mirando la esfera.
“Por supuesto.
Un Cazador debe ser elegante ¿Qué sería del mundo sin la belleza?
Aburrido, obviamente.” Geto avanzaba más rápido que ambos.
Sus movimientos con el rifle habían mejorado a pasos agigantados.
Era estratégico con sus movimientos, y bastante táctico a la hora de usarlo.
“Solo puedo transformar mis ojos con la Bes.
La mejor opción que tengo es usar eso para mejorar mi puntería y mantener en la mira a mis enemigos.
Eso hace que sea efectivo.” “Te envidio.” “¿Por qué, Victor?” La curiosidad lo hizo detenerse, y mirar a Victor.
“Eres diestro, aprendes rápido.
Desarrollas tus técnicas a mucha velocidad.
Con Romina somos un desastre.” “Yo soy un desastre, pero hermosa.” Le reprochó ella.
“Cada uno debe desarrollar su propio estilo de combate.
Si ves que estás teniendo problemas con la Den busca caminos alternativos.
Todavía puedes usar trampas u otros artilugios.
Por otra parte, Romina es un caso perdido.” “Un caso divinamente perdido.” “Sí, tienes razón.
Ella es un caso perdido.” Contestó, riéndose.
Geto mostró un semblante más serio.
“No sé si lo han notado, pero la ciudad desde la semana de la Sal se ha vuelto…
rara.” El rostro de Romina cambió.
Se veía algo sombría e inquieta.
“Sí, yo lo he notado.
Ese día vi algo raro.” “¿Raro?” Preguntó Victor.
“Lo había olvidado, o más bien, quise intentar olvidarlo.
Escuché a unos hombres hablando.
Buscaban algo, eran de una organización llamada la Inquisición Nocturna, o algo así.” Las manos de Romina sudaban frío.
“Nunca los había escuchado.” Musitó Victor.
“Tampoco yo.
Ese día me encontré con un hombre de los Expedientes Arqueológicos…
No puedo comentar demasiado, dijo que era peligroso por lo que vi ¿Escucharon que arrestaron a un ladrón y asesino ese día?” “No lo recuerdo.” Respondió Victor.
“Tuvo relación con lo que vi.
Ese día salí con Marisol y le robaron el celular.
Seguí al tipo, y pasaron cosas…” “Que ambiguo eres.
Ese día yo me encontré con un Caballero Cazador y un Clérigo en una iglesia de la Orden.
Ahora que lo pienso, eran extranjeros ¿Qué estarían haciendo?” “¿Extranjeros?
Ahora que mencionas eso, el tipo al que escuché hablar dijo algo sobre la Orden.
Se refirieron a que tenían un sector aparte que nunca había escuchado ¿Será algún secreto?
No recuerdo el nombre.
Algo así como exilio.” Romina se mostraba notablemente más inquieta.
“Pensé que vendrían por mí.
Corrí a ocultarme en la multitud pero no me siguieron.” “Que extraño ¿Serían ese Caballero Cazador y el Clérigo de esa sección extraña?” “Puede ser Victor.
Todo es muy raro.” Geto se mostró bastante serio.
“Como sea, hay que estar preparados.
Al menos, este fin de semana saldremos con el profesor Richard.” “Me alegra.
Me siento segura con él.
Es bueno tener a un Cazador veterano cuidándonos las espaldas.” “Pienso lo mismo.” Contestó, mirando a Romina.
Victor observó a Geto y Romina, que se veían algo estresados.
II Todos se suben al vehículo, y Richard lo echó a andar.
Victor se mostró tranquilo.
Aunque se sentía algo ansioso por exponerse a la naturaleza, las palabras del Caballero Cazador resonaban dentro de él.
Las volvía a repetir dentro de él.
“¿Qué quería hacer yo realmente?
Estaba viviendo para honrar el legado de mi padre pero ¿Qué quiero yo?” El vehículo avanzaba, y pronto salieron de la ciudad por una larga carretera.
Una larga extensión de bosque se mostró, que seguía hasta más allá de las montañas.
“¿Puedo poner música?” Preguntó, Romina.
“¿Qué tipo de música pondrán?” “Ay, no sé.
Me gustan las Idols.
Aunque con Victor compartimos gusto por Draka.” “¿Draka?
Ese nombre me suena.” Contestó Richard.
“Sí, es una cantante muy famosa.
Es normal que le suene.
Es una mujer hermosa, no sé si es una Dracónida, o se maquilla para parecer una.” “Si miras con atención deberías poder distinguir si sus rasgos Dracónidos son reales, o son maquillaje.” Contestó Geto.
“La he visto en entrevistas, parecen muy reales.
Ya me gustaría a mí ser una Dracónida tan linda como ella pero nací con rasgos humanos, no Dracónidos.” “Puedes operarte ¿Quizá eso ayude?” Comentó Victor.
“Ay, no.
No me gusta como quedan las cirugías.” “Puta, no se diga que no lo intentó entonces pero estás bella así, Romina.
Su manito de gato y estás diez de diez.” “¿Tomo eso como un coqueteo?
Señor Geto, por favor, controle su ímpetu.” “No, no.
No te ofendas Romina, no eres mi tipo.
Además, yo amo a Marisol.
Ella es mi cuchurrumin.” “Bueno, el gen Dracónido se ha vuelto bastante más común estos últimos años en las mutaciones humanas.
Ver Dracónidos de sangre nueva es más común, como los Vatra, también se han vuelto más recurrentes.
Encuentro que sus ojos que tienen colores de fuego son rasgos bastante atractivos, aunque no sé si me agrada que sean tan altos.
Es poco común en los humanos esa altura.” Replicó Richard.
“Profesor, ahora que lo pienso ¿No puede ser peligroso viajar hasta Nayra?
Está cerca del límite fronterizo con Mazarán.” Cambió el tema Victor.
“Una patrulla fronteriza estará haciendo revisiones, sí pero tenemos la licencia de la Asociación.
No deberíamos tener problemas, además, no vamos a salir del país tampoco ¿Entraron a la Asociación para evitar ser enviados a la guerra?
Todavía hay posibilidad.” Victor escuchó las palabras a su pregunta de Richard.
“Para nada.
Aun así, espero nunca tener que ir a la guerra.
He visto las propagandas en Zabrelay glorificando a los soldados como héroes para que entren al ejército.
Es aterrador.” Geto movió la cabeza.
“Sí, lo es.
El campo de batalla es un lugar lleno de peligros e infortunio.
No lo puedo imaginar de otro modo.” Richard suspiró.
“La guerra es aterradora, pero los políticos necesitan carne para hacerla marchar hacia la muerte.
Le mienten a los jóvenes, es terrible.” “¿No es la cacería igual, profesor?” Preguntó Romina.
“Podría parecer que sí, y es una buena pregunta filosófica la verdad.
Aun así, la guerra es un lugar donde los humanos se matan los unos a los otros por intereses de gente al poder.
Estas personas permanecen en sus asientos sin correr ningún riesgo, pero con sus manos manchadas.” Richard se tomó un momento para respirar.
“Derramas sangre por tu patria pero ¿Qué queda después?
¿Escuchar todavía los disparos antes de dormir?
¿Las pesadillas con los cuerpos de tus compañeros?
¿La gente que queda en tu consciencia a quienes les arrebataste la vida?” “Es lo que buscan glorificar, supongo profesor.” Musitó con suavidad Geto.
“La cacería también puede dejar estrés postraumático.
Deben ser conscientes de ello, no son un juego.
Protegemos el ecosistema y el mundo del colapso ecológico, para evitar lo que ya ocurrió una vez.
Arriesgamos nuestras vidas, no por interés, sino por equilibrio.” “Pero el discurso suena similar.” Contestó Victor.
“Pero la intención que hay detrás no es la misma.
No es solo la gloria de vencer a tu oponente, sino de respetarlo y hacerlo solo porque no hay otra solución viable.” “Todo eso es un mensaje muy político.
Yo no sé mucho de eso, solo no quiero ir a la guerra.” Respondió, inquieto Victor.
“Yo tampoco.
No vale la pena.
No hay heroismo en ello.
Tampoco busco ser un héroe…” Musitó Geto, nervioso.
“Cuando las naciones se van a guerra, es porque los hombre al poder le han fallado al pueblo.
Lo único que queda es regar la muerte y la desesperación para compensar su ineptitud a la hora de establecer relaciones diplomáticas.” Habló Richard.
“Les gusta ponerse densos.” Habló Romina.
“Yo solo quería poner música.” III Helena revisó sus archivos.
Tras hacer una extensa revisión, se cuestionó que era lo que se ocultaba.
Estaba algo cansada, así que decidió tomarse un respiro y observó las noticias.
“Dos Cazadores muertos recientemente en las cercanías de Nayra.
Se creía que cayeron frente a un Le’Haviazar, sin embargo, se ha encontrado el cadáver de la bestia también.
Los cazadores llevaban más de una semana desaparecidos, y sus cuerpos fueron encontrados el día de ayer por la tarde.” Helena miró con atención la noticia, cuando vio la fotografía del lugar.
Algo le pareció extraño, el bosque tenía algo anormal.
Parecía que la corteza de los árboles había sido golpeada por rayos múltiples veces.
Tenía rastros de un combate ¿Un Le’Haviazar que cayó ante otro animal?
¿Cómo?
“Hay algo extraño en esa fotografía.” Pensó, mirando con atención.
Notó entonces unas plumas plateadas.
Se puso de pie cuando se dio cuenta.
“Está imbuida en el Material Extraordinario…” Dijo, susurrando.
El aire casi escapó por completo de su pecho.
Fernando entró a la oficina.
“Helena, te traje el café que me pediste.
Aproveché y te compré algo para comer, ya sé, no me des las gracias.” Helena miró a Fernando, atónita.
“Fernando ¿Dónde está Richard?” “¿Richard?
Dijo que iría de expedición con sus alumnos esta semana.
Debió partir en la mañana.” “¿A dónde fue?” Preguntó, absorta.
“A Nayra.
Venía preparando esa expedición hace unos meses…” “Es medio día, todavía hay tiempo.
Puedo alcanzarlo.” Helena salió corriendo de la oficina, dejando atrás todo desordenado y la puerta abierta.
Corrió hasta su vehículo, tomó sus armas y las llevó hasta una VAD.
Fernando apareció, preocupado.
“¿Qué pasó, Helena?” “Richard está en peligro.
Tengo que ir para allá de forma urgente.
Por favor, haz el papeleo para tomar una VAD.
No tengo tiempo.” “Hazlo tú, no quiero hacerlo yo.” Contestó, relajado.
“Fernando, no hay tiempo ¡Es de vida o muerte!” Helena miró a los ojos a Fernando.
Los ojos de un Cazador penetraron profundo en la psiquis de Fernando, hasta el punto que lo hizo temblar.
“S…
sí, señora.” Helena cargó las cosas en la VAD y partió de inmediato.
No había tiempo que perder.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com