Asheland: El Príncipe Dorado - Capítulo 21
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: Capítulo 19 |Preparativos| 21: Capítulo 19 |Preparativos| Se escucharon bullicios toda la noche, el palacio estaba dado vuelta entre tantas preparaciones, no había tiempo que perder, intenté dormir lo que pude pero estaba costando más de lo que pensé.
Temprano en la mañana, se escucha cómo llaman a mi habitación.
—Señorita Alegna, la Sabia Elessar quiere hablar con usted.
¿Si podría prepararse y seguirme, por favor?
El pedido me extrañó, pero me levanté de la cama rápidamente.
Me puse la ropa y seguí al guardia que había venido a buscarme.
Cuando llegamos donde la sabia, el guardia dejó la habitación sin decir nada, dejándonos solas a las dos…
—Alegna querida, me alegra que hayas venido.
Sé que no nos conocemos mucho, pero quiero que sepas que te tengo un gran aprecio.
Sus palabras me desconcertaron; aun así, respondí a su amable acercamiento: —Gracias, Sabia Elessar.
Siempre nos ha tratado bien desde que llegamos aquí.
Ella puso una sonrisa amable y mencionó: —Sé que debes estar sorprendida por mi llamada, pero me he enterado de que seguirás a Kaelen al Reino de las Hadas y, antes de eso, quería comprobar una cosa.
¿No sé si podrías prestarme tu collar por un momento?
Será rápido.
Confundida, pero sin ninguna razón por la cual decir que no, le cedí el vial y me quedé en silencio mientras ella parecía estudiarlo.
Finalmente, como si hubiera llegado a una respuesta, volvió a cedérmelo y me dijo: —Deberías tomar una gota del líquido en este vial todos los días.
Creo que las respuestas que has venido a buscar se te mostrarán solas una vez que lo hayas asimilado todo.
Sin tener razón para desconfiar, asentí y le agradecí, mientras procedía a tomar una gota ante el aliento de la anciana.
Inmediatamente comencé a sentir cómo mi cuerpo se calentaba y ese poder que había despertado hace no mucho crecía.
—¿Qué me está sucediendo?
—pregunté desconcertada, mientras miraba cómo pequeños mechones de mi pelo se incendiaban de un color rojo fuego.
—Parte de quien eres está despertando.
Sigue tomando el vial y no lo olvides: esta no es una era para hacer de mártir, se necesita un héroe de una vez por todas.
…
Luego de esa conversación, regresé a los aposentos y me encontré con Apolo y Elowen discutiendo.
Cuando me vieron, inmediatamente preguntaron los dos: —¿De verdad irás a un lugar que está en guerra?
Mirándolos, les contesté: —Siento que es lo que debo hacer.
Aún no entiendo la conexión entre Kaelen y yo, pero no puedo dejar que simplemente nos haga regresar a Varlezad y que él se adentre en el peligro.
—¿Y no has pensado en nosotros?
¡Por Dios, Alegna!
Te hemos acompañado hasta aquí en un viaje de locuras y, cuando esas mismas no solo se vuelven realidad, sino que son más serias de lo que creíamos, en vez de dar la vuelta, te estás hundiendo aún más en ellas.—dijo enfadada Elowen.
No sabía qué decir; la culpa siempre estaba ahí.
Aun cuando ellos me reconfortaban diciendo que era lo que querían, que ellos tenían sus propios sueños también, cada vez que me recordaban que los estaba poniendo en peligro, solo esa sensación permanecía.
Elowen, pareciendo entender que sus palabras me herían, habló nuevamente.
—No es porque te estemos culpando, Alegna.
Estamos preocupados.
Siempre quise ver el mundo…
pero no si eso significa que no podamos verlo juntas.
Apolo añadió: —Nunca podría perdonarme si algo les pasa, Alegna.
Desde que nos conocimos y jugábamos todos los días en ese orfanato, supe que haría hasta lo imposible para que estén a salvo.
Me quedé unos momentos pensando y finalmente dije, quizá de forma egoísta: —No cambiaré de opinión.
Y ustedes no deben preocuparse por mí.
Esto es algo que tengo que hacer.
—No lo harás sola —dijo Apolo, enojado—.
Y eso es otra cosa que no deja de molestarme.
Siempre que haces estos planes parece que no tienes problema en dejarnos atrás.
Entiendo que, en parte, es porque te sentirías culpable si algo nos pasa…
pero dejemos eso de lado de una vez y hablemos en serio.
Somos tres en esto…
incluso cuatro, diría.
Flyson está medio loco después de todo.
…
Fui a ver a Kaelen inmediatamente después.
Sentía que tenía que aclarar ciertas cosas antes de irnos.
Él todavía se encontraba en la sala de reuniones, discutiendo asuntos que por ahora no entendía muy bien.
Al verme, hizo una seña a las personas de la habitación para que abandonaran el lugar.
A algunos no parecía agradarles mucho la idea y me miraron como si se quejaran en silencio.
Me acerqué un poco más y Kaelen preguntó: —¿Qué duda tienes que te trae aquí?
Me miró con curiosidad.
—Pensé que debía saber todo el panorama antes de partir.
Kaelen suspiró levemente.
—No hay mucho que saber.
Mañana nos iremos.
Aún hay un Celynnen ancestral en Nimowen; debería llevarnos a las afueras de la capital élfica.
Si caminamos un día, estaremos allí…
a menos que nos encontremos con compañía no deseada.
Sentía que me estaba ocultando parte de la información pero no estoy segura.—No entiendo.
Si podían salir, ¿por qué parecería que nunca lo intentaron?
Kaelen frunció ligeramente el ceño.
—¿Estás preguntando por qué no abandoné a mi pueblo a su merced?
Hizo una breve pausa antes de continuar.
—Los Celynnen, aunque poderosos, no son inagotables.
Y creo que ya hemos mencionado antes que no nos queda mucha savia.
—Pensé que ustedes no la necesitaban.
Kaelen soltó una pequeña risa.
—Eso habrá sido alguna historia que escuchaste.
Sí, podemos dejar parte de nuestra esencia en ellos…
como bien has comprobado tú misma —dijo con ironía.
Sentí cómo mi rostro se enrojecía y aparté la mirada, avergonzada.
—Entonces mañana —dije con decisión— mis amigos vendrán también.
Sé que puede parecer que solo seremos un estorbo, pero prometo que eso no pasará.
Kaelen se quedó mirándome, como si estuviera considerando mis palabras.
De repente se levantó de su asiento y empezó a acercarse.
Yo retrocedí unos pasos, pero él inclinó la cabeza hasta quedar junto a mi oído.
—Esto te saldrá muy caro, mi pequeña luz —susurró.
Al escuchar ese nombre recordé que así me había llamado Kaelen aquella noche.
Lo miré sorprendida, pero antes de que pudiera decir algo, selló mis labios con un beso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com