Asheland: El Príncipe Dorado - Capítulo 23
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capítulo 21 |Quiebre| 23: Capítulo 21 |Quiebre| —Increíble —exclamó emocionada Elowen.
La miré con una sonrisa.
—No puedo creerlo…
¿realmente hice eso yo?
—dije, aún incrédula.
—Supongo que realmente no necesitaban que las protegiera —dijo Apolo, divertido.
Flyson lucía impactado.
—Imposible —murmuró—.
No es un hada ni ninguna raza que posea magia, entonces…
¿cómo?
—susurró en voz baja.
Kaelen no estaba sorprendido.
No sabía cómo él sabía que era posible para mí hacer algo así, pero esperaba averiguarlo pronto.
Las dudas que se acumulaban no hacían más que volverme loca.
—La capital está hacia el este —dijo Sir Michell—.
Deberíamos apurarnos si queremos llegar antes del anochecer.
Aunque quizás sería prudente acampar antes de eso, considerando la situación —agregó, mirando alrededor con preocupación.
Comenzamos a dirigirnos hacia Asyllenor, con cuidado de lo que nos rodeaba.
El viaje se sintió largo, aunque en realidad nos encontrábamos relativamente cerca si lo comparábamos con todo lo que habíamos recorrido hasta ahora.
No pude evitar mirar varias veces a Kaelen durante el trayecto.
Tenía un semblante preocupado y frío, y nunca apartaba la mano de la empuñadura de su espada, al igual que Sir Michell.
Cerca del atardecer empezamos a ver, a lo lejos, una especie de barrera que se alzaba en lo alto y rodeaba lo que parecía ser una ciudad.
Estábamos cerca.
Sin embargo, lo que no pudimos evitar notar luego de un rato fue que esta se encontraba rodeada de miles de Nihils.
Agarré la mano de Elowen con temor.
—No podremos cruzar eso de noche.
Acamparemos más lejos y por la mañana nos abriremos camino —dijo Kaelen con seguridad.
Yo no sabía qué pensar.
Lo que sea que nos esperaba era mucho más aterrador de lo que pude haber imaginado.
Pasar entre esa multitud y atravesar la barrera no parecía algo posible para un grupo tan pequeño como el nuestro.
…
—Mañana no dejarás su lado en ningún momento, ¿me escuchaste, Sir Michell?
—dijo Kaelen con seriedad.
—Pero, señor, yo debería estar con usted en el frente, abriendo el camino —respondió preocupado.
—Si le pasa algo, esa será la menor de tus preocupaciones —replicó con una mirada oscura—.
No quiero ningún error, Michell.
…
Me encontraba con Elowen recogiendo ramas cerca del campamento.
Teníamos cuidado de no alejarnos demasiado, ya que podía ser peligroso.
—Y…
¿qué está sucediendo entre tú y el encantador príncipe?
—empezó Elowen con una sonrisa descarada.
—Oh, por favor, no empecemos.
Aún no sé qué pensar.
La conexión que siento con él es demasiado fuerte, pero no puedo evitar pensar que no lo conozco para nada.
—Mmm…
a veces creo que hay que dejarse llevar por lo que dice tu corazón.
—Elowen, tú no has podido decirle lo que sientes a Apolo desde hace un millón de años —dije exagerada.
—Ya no.
Luego de todo esto se lo diré.
Me di cuenta de que no tiene sentido alargarlo, sobre todo con lo que estamos viviendo ahora.
—Y yo me voy a alegrar mucho por ustedes cuando empiecen a salir.
Nos miramos con una sonrisa cómplice y empezamos a reírnos juntas.
…
La mañana llegó sin ningún inconveniente.
No sabía si eso era bueno o solo un presagio de lo que se venía.
Empacamos todo y nos dirigimos hacia la barrera.
Esas criaturas aún se encontraban allí, cargando contra ella una y otra vez.
—Escuchen.
Yo abriré el camino.
Ustedes no deben pensar en nada, solo correr hacia adelante.
Lo miré preocupada cuando dijo eso, pero aún más cuando cargó hacia el frente.
Las criaturas empezaban a notarnos y venían hacia nosotros.
Kaelen balanceaba su espada y una luz cortaba a través de ellas.
Sir Michell nos apuró con urgencia.
—Vamos, hacia adelante, rápido.
Empezamos a correr siguiendo a Kaelen.
De vez en cuando una de esas criaturas llegaba hasta nosotros, pero nada que Michell o Apolo no pudieran manejar.
Seguimos avanzando, yo siempre de la mano con Elowen.
—¡Estamos cerca!
—le grité.
—Espera —contestó—.
No veo a Flyson por ningún lado.
—No podemos detenernos a buscar ahora, Elowen —respondí con urgencia.
—Pero… —dijo dubitativa, girando la cabeza mientras intentaba encontrarlo.
Empecé a tirar de ella hacia adelante, pero en ese momento escuché un gemido detrás de mí.
Extrañada, giré la cabeza, y lo que vi me dejó helada.
Quise creer que mis ojos me estaban engañando, pero las lágrimas ya empezaban a salir y aquello que no quería aceptar estaba ocurriendo.
Elowen se encontraba allí, con una flecha atravesando su pecho y una expresión de dolor en el rostro.
Me acerqué intentando ayudar, pero entendí rápidamente que era tarde.
Su vida se estaba desvaneciendo…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com